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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 
Fragmento "Pasados presentes"

Quienes tenemos la suerte de conocer al pintor y artista plástico Ariosto Otero Reyes valoramos su sencillez, profesionalismo, creatividad y ante todo, un incansable promotor de nuestra historia a través de sus múltiples obras realizadas tanto en nuestro país como en el extranjero. Al admirarlas, de inmediato nos compenetramos en una gama de imágenes relacionadas con acciones del pueblo donde no deja desapercibida las diversas etapas de la historia que de alguna manera le han dado rostro propio a nuestro país.   

En sus obras encontramos plasmadas diversas etapas del devenir histórico, empezando por nuestras raíces prehispánicas, la Colonia, los brotes de rebeldía  preámbulo a la independencia y su consumación, el arrebato de los territorios por el vecino país del norte, la Restauración de la República, los más de 30 años de porfirismo, la revolución (1910-1917), el movimiento cristero, el sexenio cardenista, los siguientes periodos presidenciales hasta el neoliberalismo.  

En el interior de la biblioteca pública “Profesor Quintil Villanueva Ramos”,  en San Antonio Tecómitl, Milpa Alta, se encuentra una de tantas magníficas obras titulada “El Teutli”, en alusión al volcán inactivo, ícono de las delegaciones de Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco, obra realizada en 1988 e inaugurada al siguiente año, donde aparece el rostro del citado profesor como tributo a su incansable lucha por la educación para los niños y jóvenes de la región del sureste del Distrito Federal. Al respecto el maestro Ariosto Otero señala:   “Este mural, no es uno más en el panorama artístico de México, es la representación de la lucha de una comunidad por su cultura. Aquí en las faldas del volcán Teutli la educación es un ejemplo. Aquí entre el pasado y el presente crece un pueblo”.  

Agrega: “Entre cananas, lágrimas y adelitas, la Patria como una película ve crecer a los hombres del mañana. Los ejércitos libertadores de Zapata surcaron estas tierras del México de hoy. Junto al Teutli, Quintil Villanueva Ramos con los mejores hombres de la comunidad construyó el futuro educativo de Tecómitl. Aquí Lázaro Cárdenas dio ejemplo de amor al pueblo mexicano. Aquí los hombres con sus manos como garfios, separaron las duras rocas; fueron los pies descalzos los que trituraron la piedra y reafirmaron la tierra para dejar expedito el camino.   Aquí en (el paraje) Tzalantzin entre milpas y nopales crecen escuelas, bibliotecas, vocacionales y centros educativos, aquí se cambian los vicios por cultura”.   Culmina: “Aquí en Milpa Alta entre el pasado y el presente, entre cananas y libros, entre cielo y tierra, entre milpas y nopales, entre peones y lágrimas crece la libertad, aquí se forma entre sus jóvenes el futuro de la Patria”   

Sobre el contenido de sus trabajos, enfatizaba en una de tantas entrevistas dadas a los medios impresos como el desaparecido periódico El Heraldo de México, del jueves 2 de agosto de 2001: “Creo que el muralismo es un puente visual, una gran escenografía que le pertenece al pueblo. En éste puede residir y mantenerse la historia. El muralismo es la parte más generosa de las artes visuales independientemente del cine que podría dar mucho más siendo maravilloso”, agrega; “La obra monumental adquiere el compromiso directo y es el que mayor aporte da. Sin embargo, aunque yo haga 200 mil metros de muro, no quiere decir que haga muralismo; éste debe tener un compromiso humanista, social, político, arquitectónico y didáctico para que pueda sentirlo el pueblo”  

El maestro Ariosto Otero forma parte de la quinta generación del “Muralismo Mexicano” con más de 30 años dedicado en cuerpo y alma al muralismo, lo que le ha permitido acumular una basta historia reconocida a nivel internacional, con el sentido que representa una nueva etapa de muralistas mexicanos, además de darle continuidad a la escuela del muralismo de los grandes maestros: Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Sequeiros, entre otros.            

Bajo el pincel de Ariosto, además de incorporar en sus trabajos los elementos de la vida cotidiana, de inmediato se admira la estética, la armonía, lo arquitectónico y lo didáctico. Es un trabajo de arte contemporáneo, “es una manifestación que no sólo alimenta a los pueblos, hereda imágenes y crea conciencia política”, argumenta.             
Fragmento "Tanto luchar", a la izquierda aparece el profesor Quintil Villanueva Ramos cargando unos libros y a un lado Emiliano Zapata.


Ariosto Otero es egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, Madrid España, y ha realizado un gran número de estudios de postgrado en la Escuela de Artes Plásticas de San Carlos de la UNAM. Actualmente preside la Unión Latinoamericana de Creadores de Arte Monumental, A. C. En 1994, junto con un grupo de Muralistas Mexicanos fundaron “Creadores de Arte Público de México” que tiene como objetivo dar protección y desarrollo al muralismo de nuestro país.

En 1998 nace la Unión Latinoamericana de Muralistas y Creadores de Arte Monumental (ULMCAM), agrupación en la que actualmente participan integrantes de Argentina, Bolivia, Paraguay, Cuba, Brasil y Colombia con el objetivo de promover la realización de murales bajo la consigna “(…) En un constante rescate de la memoria y de la identidad cultural de los pueblos…”
 
Sus obras las encontramos en diversas partes de nuestro país, incluyendo en las delegaciones capitalinas de La Magdalena Contreras y Milpa Alta, así como en Amecameca Estado de México. Pero además el maestro se ha dado a la tarea de unir criterios y técnicas por la identidad de América Latina tanto en Argentina, Colombia y Paraguay donde sus trabajos de arte visual estrechan aún más los lazos de hermandad entre estos países.

En sus últimas obras ha hecho el rescate de una técnica etrusca y maya que implica el trabajo de esgrafiado con el estuco. Dentro de sus obras realizadas en nuestro país citaremos solo algunas como los murales “Historias vigentes de la Patria” y el “Libro de las Historias de mi Pueblo” de 172 y 156 metros cuadrados que se encuentran en los Palacios Municipales de Amecameca y Coacalco.
En la Secretaría de Gobernación del Palacio de Covían, en el Salón de Revolución. En la fábrica de Hilos Cadena, hoy Mercado Plaza 2000. En las instalaciones del Sindicato Nacional de los Trabajadores de Gobernación (Tolsá 48, Centro Histórico, en la Ciudadela) encontramos en el cubo de las escaleras un mural de 160 metros cuadrados bautizado por su creador como “De Cananea a la Globalización”. Mural que de alguna manera honra a los luchadores sociales quienes sentaron las bases del actual sindicalismo. En él observamos los diversos aspectos de la vida de nuestro país, sobresaliendo los próceres que encabezaron la lucha de clases como Ricardo Flores Magón, Luis N. Morones, Vicente Lombardo Toledano y la primera mujer que dirigió un sindicato, Taís García.   

En la Delegación Magdalena Contreras ha realizado una serie de murales, sobresaliendo el de la antigua estación de ferrocarril “El viaje del siglo XX” de 230 metros cuadrados, donde obviamente el tema central es un antiguo ferrocarril con escenas de la Revolución Mexicana, donde el artista deja presente el pensamiento contemporáneo de nuestro país a través de los personajes de la vida de la farándula y de la política.  
A partir de 1998 Ariosto ha visitado la ciudad de la Plata, en Buenos Aires Argentina donde pintó “Los Mitos” (pintura declarada como Patrimonio Nacional). Hasta el momento ha pintado un total de 7 murales. En Colombia encontramos el mural “Fábrica de vida” de 162 metros cuadrados, también declarado patrimonio nacional de aquel país. Se encuentra plasmada en los muros de la Fundación Clínica Shaio, institución especializada en cardiología de Santa Fe de Bogotá, “La obra simboliza el humanismo, el trabajo por la vida de los demás y el servicio al prójimo”.            

Las obras de Ariosto Otero Reyes son una muestra de arte con un alto contenido de historia, vida social y lucha de clases; al admirar sus murales da la sensación de que se caminara visualmente, hasta encontrarse con sus admiradores “… tienen la facultad de remover nuestra visión del mundo. Su misión consiste en explicar que las cosas son distintas y diversas según el punto de vista del observador, pero que en esencia son la misma y única cosa”, enfatiza.            

Actualmente el mural “El Teutli” se encuentra protegido con barandal metálico para ser admirado en todo su esplendor por los usuarios de la Biblioteca Regional que cuenta con más de 12 mil volúmenes de acervo bibliográfico, hemeroteca, sala infantil, entre otras actividades que están en servicio todos los días de la semana, incluyendo sábados y domingos.  

BIBLIOGRAFÍA:   Actividades realizadas por el Unión Latinoamericana de Muralista y Creadores de Arte Monumental A.C. con sede en México, en los encuentros de Argentina, Monte Caseros, la Plata Neuquén y Paraguay durante los años 1997 – 2000.  
Recortes de entrevistas en periódicos y revistas (1986 – 2002).            
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CUANDO EL GENERAL GENOVEVO DE LA O ATACÓ MILPA ALTA.

MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 


¿Quién fue Genovevo de la O? La respuesta lo encontramos en el libro “Zapata y la Revolución Mexicana” de John Womack. El autor hace referencia cuando el general Emiliano Zapata entra con su tropa a Cuernavaca, el 26 de mayo  (1911) al lugar donde estaba seguro que lo esperaba Genovevo de la O. “[1] Y allí lo encontró, ceñudo, rechoncho, vestido de calzón blanco, revuelto entre sus hombres; Zapata quedó profundamente impresionado”.
Podemos considerar que Genovevo de la O fue un hombre de “pocas pulgas” por el férreo carácter y de firmes decisiones y convicciones por lo que se considera uno de los pocos revolucionarios fieles a la causa campesina apostando su vida a lado del general Emiliano Zapata, entre otros tantos personajes como  Rubén Jaramillo quién continua la lucha zapatista.     

Sus biógrafos dan la fecha de su nacimiento: Es el 3 de mayo de 1876 cuando viene al mundo en el poblado de María Ahuacatitlán, estado de Morelos, precisamente viene a ésta tierra  cuando el país se encontraba bajo cierta tención a raíz de la muerte de don Benito Juárez  sucitándose la lucha por el poder, cuando don Sebastián Lerdo de Tejada y el efímero tiempo de don José María Iglesias asumen la a presidencia de la República, hasta que don Porfirio Díaz se apodera de la presidencia  el 6 de noviembre de 1876.

A temprana edad de la O se incorpora por la defensa de los bienes naturales de su pueblo en contra de los dueños de la hacienda de Temixco quienes se dedicaron al expansionismo de tierras propiciando la tala inmoderada de árboles y el establecimiento de aserraderos acelerando la devastada desforestación en los montes principalmente de “Buenavista del Monte”. Lo mismo ocurría con otras haciendas vecinas. Durante la presidencia de don Porfirio Díaz asume la gubernatura del estado de Morelos el general Francisco Leyva, a quién se le había caracterizado  por su participación activa en la Guerra de Intervención, años más tarde Genovevo de la O, estando como dirigente de su pueblo natal se identifica con él reviviendo añejas reclamaciones que sus coterráneos demandaban en contra de los hacendados, acciones que en muchas ocasiones fueron reprimidas por el ejército federal.

En 1910, ante el llamado de don Francisco I. Madero a levantarse en armas, el estado de Morelos responde positivamente al no aguantar más las injusticias de hacendados y familiares del general, e gobernador Francisco Leyva, quienes se habían apropiado de cargos públicos, tal es el caso que nos comenta John Womack de: “Tepoztlán llegaron inclusive a adueñarse de la presidencia municipal. Allí y en otras partes los cargos municipales correspondieron también a parientes de ex leyvistas…”[2]
Ante este panorama, diversos grupos y bandas salen de su escondite para sumarse a la revolución encabezada por Madero, siendo el “El grupo de Genovevo de la O (quién)  reunió en las montañas del norte de Cuernavaca contaba solamente con 25 hombres y sólo de la O tenía un arma de fuego, un rifle de calibre 70. Pero los rebeldes hacía su aparición en lugares difíciles”[3]siendo dificultoso de atraparlos.

Como muestra de muchas hazañas realizadas por Genovevo de la O tenemos el siguiente informe que nos proporciona el periódico El Imparcial  cuando ataca el pueblo de Ayotzingo, Municipio de Chalco, vecino de la delegación Milpa Alta: “Era un viernes 10 de enero de 1915 el periódico El Imparcial  informa: “Amanecía cuando el pueblo de Ayotzingo fue atacado por las fuerzas zapatistas del General Genovevo de la O del cual asaltado y quemado, y que la guarnición de Ayotzingo estaba compuesto por 80 hombres, que fue auxiliado por dichas guarniciones por tropas de Xochimilco y de Xico. Las primeras a las órdenes del Perfecto Político y las segundas al mando de Iñigo Noriega. Esta noticia causó mucha alarma en las gentes de la ciudad de México. Puesto que éste pueblo esta cercano al Distrito Federal[4]”. “Por lo tanto las autoridades enviaron tropas de refuerzo como el 24 Batallón de Infantería. (Tomaron parte en este combate los 200 amarillos que cuidaron las enormes propiedades de Iñigo Noriega). Al mando del capitán 1° José Ma. Melo, éste hecho de armas o asalto, tuvo lugar el 8 de enero de 1913. Dos días después gobernaba al país don Francisco I. Madero”.

Concluía la nota periodística. Entre otros hombres que se revelaron en distintas partes del estado tenemos, además de Emiliano Zapata en Ayala, “En la zona central, las bandas de Amador Salazar, Felipe Neri y Otilio Montaño eran leales al grupo de Ayala y tenía éxito; desde Tepoztlán hasta Yecapixtla y hasta Tlaltizapan, ejecutaban órdenes de Zapata y reclutaban gente en su nombre[5]
Durante el apogeo del movimiento revolucionario. “La banda de Genovevo de la O, operaba por el oeste y el sur de Cuernavaca, mantenían por lo menos contactos amistosos con los de Ayala, a través de Salazar, pero aún así los mensajes iban de don Genovevo al señor Emiliano”[6] y viceversa como vemos en el siguiente fragmento de telegrama de Emiliano Zapata dirigido a Genovevo de la O el 3 de abril de 1916 desde Atlihuayán: “Estimado General y amigo. Mucho he de estimar a Ud. Se sirva librar sus apreciables órdenes, a fin de que los C.C. Jefes, Oficiales Clases y agente de tropa que son bajo su mando no molestar en nada al C. Gral. Pablo Vértiz y a la fuerzas que dependen de él, dándoles por el contrario todas las garantías que son acreedores como compañeros que trabajan por la misma causa” y termina el telegrama” Sin otro particular por ahora y deseándole mucho éxito en sus operaciones militares, quedo de Ud. su afmo. Amigo, atto. y S.S. y compañeros”[7]

El 28 de noviembre de 1911 se marca un hito en la historia del agrarismo cuando Emiliano Zapata y sus más allegados colaboradores se reunieron en el pueblo de Ayoxuxtla, estado de Puebla se proclama El Plan de Ayala y más tarde es difundido a través del periódico “El Diario del Hogar” con los planteamientos que persigue el Ejército zapatista sobresaliendo la restitución de la tierra y el desconocimiento a Francisco I. Madero como presidente de la República al negarse repartir la tierra. Como resultado del artero asesinato al Gral. Emiliano Zapata en la hacienda de Chinameca por las tropas del comandante del 5° Regimiento de Caballería del ejército constitucionalista en manos Jesús M. Guajardo. Muerto Zapata, el coronel Guajardo hace de las suyas en Morelos como sucedió “El 30 de septiembre dio muerte a 180 residentes en Tlaltizapan, hombres, mujeres y niños. Aseveró que las familias eran zapatistas…”[8]

Hechos que le dan vuelco al movimiento revolucionario cuando Genovevo de la O se posesiona del liderazgo que tenía Zapata. Una de tantas batallas por recuperar los sitios controlados por el Gral. Emiliano Zapata como fue el centro de la delegación Milpa Alta en manos de los constitucionalistas. A éste respecto, encontramos en el archivo del Registro Civil de Milpa Alta interesante documento integrado por  96 fojas donde nos narra en la primera foja que el 29 de marzo de 1920 cuando fue atacado por las fuerzas de Genovevo de la O, Valentín Reyes y Everardo González con un grupo como de cuatrocientos hombres armados, combate iniciado a las 16:00 Hrs. y culmina como a las 20 Hrs. sin poder dominar a la guarnición carrancista.

Al respecto podemos imaginar que durante cuatros horas de combate se dieron bajas en ambos lados. La sangre corrió sin que Genovevo de la O lograra su objetivo. Al respecto en el documento leemos como sucedieron los hechos. Transcripción del documento:    “El presente se autoriza para las sesiones del ayuntamiento provisional constando de noventa y seis hojas siendo firmadas la primera y la última y sellada las intermedias”. Milpa Alta, D.F marzo 30 de 1920 El Presidente Municipal “A las cuatro de la tarde del día treinta y uno de marzo de mil novecientos veinte con ausencia del C. Regidor Acevedo dio principio la sesión sin darse lectura al acta anterior en virtud de no existir. El C. Presidente hace uso de la palabra poniendo en conocimiento de la Honorable Asamblea el hecho de que el día veintinueve del mismo mes había sido atacada la población por fuerzas de Genovevo de la O., Valentín Reyes y Everardo González[9] con un grupo como de cuatrocientos hombres armados y habiendo sido comprendido el destacamento se vio este precisado (¿) con último recurso a hacer resistencia en la torre parroquial, que habiéndose iniciado el combate a las cuatro de la tarde y siendo ya las ocho de la noche sin que pudieran dominar a la guarnición la fuerzas atacantes, habiendo puesto fuego primeramente a las oficinas en que se encontraba la Comandancia de Policía y que no siendo posible detener el incendio, había llegado también a las otras oficinas, quedando todo destruido, pues abía (sic) contribuido a propagar el incendio sin mayor eficacia las cajas de petróleo que para el alumbrado se tenía depositadas en el salón de la secretaría que así mismo debido en esos acontecimientos no era posible paralelos por lo pronto continuar con algunos asuntos pendientes sino que hasta que no se hicieron las separaciones por lo mismo las muy indispensables en adquisiciones de papel, libros muebles, etc. Después de una breve discusión, se tomó el acuerdo de que se consignará el hecho al juez menor a fin de que fuera levantada el acta respectiva, y procediera a las averiguaciones del como y definir las responsabilidades que hubiera…”

Un mes después de la fallida toma de Milpa Alta Genovevo de la O se une al Plan de Agua Prieta (mayo de 1920) donde se desconoce a don Venustiano Carranza como presidente de la República, demostrando su lealtad acompañando a Obregón cuando éste hace su entra triunfante a la ciudad de México. “Cuatro días más tarde, Magaña y Soto y Gama llegaron también a la capital”[10] para unirse a Obregón.

Como presidente electo de la República e inició una política radicalmente agrarista, obrera y anticlerical posiblemente por éstos hechos el 2 de junio se da el siguiente desfile de zapatistas: “Los zapatistas figuraron destacadamente en este nuevo régimen que se estaba consolidando con rapidez. El 2 de junio, veinte mil partidarios del Plan de Agua Prieta desfilaron por el zócalo y entre ellos figuraron fuerzas de Morelos. Y observando el desfile, al lado de los nuevos dirigentes a quienes se les había hecho ese honor, desde un balcón del Palacio Nacional, junto a un Pablo González que sonreía ligeramente, se encontraba el rechoncho y moreno de la O, al que el sol le hacía fruncir el ceño. Visto de lado, se parecía mucho a Zapata, que hacía más de un año que había muerto. (Sí de la O hubiese sido muerto y Zapata hubiese vivido, éste probablemente se habría encontrado allí, en su lugar, con el mismo fruncimiento de incomodidad, convencido por Magaña de que se sumase al auge obregonista…[11])” Enfatiza John Womack.[12] Ante tal hecho singular Tanto a Genovevo de la O como a Gildardo Magaña se les nombra General de División[13].

Durante la época cardenista se desconoce su participación, pero durante los primeros meses de 1938 queda a disposición de la División de Armas, ésta a la vez del Estado Mayor de la Secretaría de Guerra, hasta que en 1941 llega a la edad límite cundo se jubila del ejército. Finalmente fallece a la edad de 76 años en la tierra que lo vio nacer, Santa María Ahuacatitlán, estado de Morelos. Como vemos, la delegación Milpa Alta fue escenario del movimiento agrarista, dejando una huella de la sublevación de la gente de origen campesina cuyo objetivo de lucha a lado del general Emiliano Zapata fue por lograr un pedazo de tierra para sembrar los productos de consumo de la vida cotidiana de los hombres del campo.

No podemos dejar desapercibido cuando en el pueblo de San Pablo Oztotepec, Milpa Alta, en la capilla denominada “Chalmita” fue el lugar elegido por el General Zapata donde se ratifica el Plan de Ayala el 19 de julio de 1914. 65 años después en ésta misma demarcación, en 1979 se constituye La Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CENPA) misma que fue perdiendo fuerza por las presiones del gobierno federal donde además sus representantes y líderes se fueron vendiendo al mejor postor. En este contexto, del 12 al 14 de octubre de 1979, se reunieron en Milpa Alta más de 40 organizaciones campesinas regionales y nacionales, las cuales, después de tres días de deliberaciones, acordaron constituir la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA). Este proyecto frentista, que se declaró de inicio independiente del gobierno y los partidos políticos, representa la ruptura con el agrarismo hecho gobierno y con el corporativismo de las organizaciones oficialistas o paraestatales.

Integraron la CNPA cientos de comités particulares ejecutivos y grupos que inicialmente daban seguimiento a más de 650 expedientes de solicitudes de tierras, restituciones, o regularización de tierras ejidales y comunales con sus carpetas básicas. Así tocaba a su fin el modelo agropecuario que se mantuvo vigente por más de 40 años y surgía el frente más representativo de lucha por la tierra[14].
Ante la deslegitimación campesina, López Portillo intensificó la represión. Más de 800 campesinos miembros de la CNPA llenaban las prisiones en todo el país, quienes para ser liberados hicieron huelgas de hambre, al tiempo que los campesinos se movilizaban en varios estados. La CNPA no sólo enfrentó la represión policíaca y militar, también fueron asesinados muchos de sus militantes por pistoleros a sueldo, guardias blancas de los caciques y grupos paramilitares de Antorcha Campesina. Pese a lo anterior, la CNPA continuó su lucha, y a 30 años de su fundación no ha arriado la bandera agrarista[15].

Bibliografía:
Gilly, Adolfo, La Revolución Interrumpida, Editorial El Caballito, México 1978.
John Womack Jr., Zapata y la Revolución Mexicana, Editorial Siglo XXI, México, 1980. Zapata, Iconografía, Fondo de Cultura Económica, México, 1979.
Museo Nacional de la Revolución,…Y no fuimos a la Revolución, México, 1994.
   
[1] Zapata y la Revolución Mexicana, John Womack Jr. Pág. 92.
[2] Ibídem, pág. 60.
[3] Ibídem, pág. 60.
[4] Nora del periódico El Imparcial del 10 de enero de 1915.
[5] Ibídem, pág. 80.
[6] Ibídem, pág. 80.
[7] Tomado de internet.
[8] Zapata y la Revolución Mexicana, pág. 263.
[9] Valentín Reyes y Everardo González practicaban incursiones dos o tres veces a la semana en el estado de México y en Distrito Federal conservando la simpatía de la gente. Zapata y la Revolución Mexicana.
[10] Ibídem, pág. 358
[11]  Ibídem, pág. 359
[12]  Ibídem, pág. 359
[13] Ibídem, pág. 359
[14] La Jornada del campo, 17 de abril de 2010, pág.10.
[15] Ibídem, pág. 10


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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 


Cortés atrae hacia sí al viejo Xicoténcatl para saludarlo. Lienzo de Tlaxcala. Fuente: Historia de la Vida cotidiana en México. Tomo I Mesoamérica y los ámbitos indígenas de la Nueva España. Pág. 345, FCE, 2009.
 

Los trabajadores de la construcción; albañiles, arquitectos e ingenieros civiles celebran con entusiasmo el 3 de mayo, pues es el día de la Santa Cruz manifestándose con  engalanado colorido y ramillete de frescas flores en lo alto de las construcciones. Ese día de la “Santa Cruz”, el símbolo religioso compuesto por dos maderos, uno largo y otro corto cruzados, representa la fe del cristianismo impuesto desde el inicio de la colonia española, donde poco a poco se fue dispersando en diversas partes del Nuevo Mundo hasta el lugar más recóndito.

Algunas cruces se colocaron a ras de suelo, otras en árboles y en su mayoría en la altura de las colinas. Años después a medida que se erigían las capillas, iglesias y conventos se instalaron en lo más alto del inmueble, tanto en torres como en bóvedas con el fin de ser visibles a grandes distancias, tradición que fue tomando cada vez  más fuerza hasta quedar arraigada en el espíritu del mundo de los devotos, por lo cual se le siguen venerando hasta nuestros días vistiéndolas con flores con oloroso sahumerio, acompañado de tronidos de cohetes, misas al aire libre, comilonas, bailes y en algunos casos hasta entrada la tarde se culmina en feliz borrachera.

Para poder entender y comprender el origen del significado de la cruz en nuestro país recurrimos al libro: Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España, escrito por Bernal Díaz del Castillo, uno de los conquistadores de la Nueva España, quién permaneciera al lado de don Hernán Cortés hasta la conquista de la Gran Tenochtitlan. Al adentrarnos en esta lectura vemos cómo hace referencia que en ciertos lugares conquistados dejaban como una huella perenne de su paso la Santa Cruz: “Hermanos y compañeros: sigamos la señal de la Santa Cruz con fe verdadera, que con ella venceremos".
Ante un mundo desconocido para los conquistadores tuvieron como fin acabar de tajo con la religión de los nativos, nuevamente la cruz aparece como la sustitución de la religión prehispánica por la de los españoles. En uno de tantos diálogos de Cortés con Diego de Ordaz le comentaba: “y que pusiesen una imagen de Nuestra Señora que les dio, una cruz, y que siempre serían ayudados y tendrían buenas sementeras y se salvarían sus ánimas.”

A medida que Cortés y sus huestes avanzaban en pos de la conquista de éstas tierras se fortalecía la presencia de la cruz, de tal manera que Bernal Díaz del Castillo argumenta al inicio de Semana Santa “…era Domingo de Ramos muy de mañana, viniesen al altar con sus hijos y mujeres para que adorasen la santa imagen de Nuestra Señora y la Cruz…” Como vemos cada vez la presencia de éste símbolo se hacía notar, fue la insignia de la conversión de la nueva religión impuesta a través de la fuerza y el artificio. Fortalecida la religión surgieron las Cruces Atriales en cada poblado de indígenas y a la par los gremios y cofradías surgían en todo el territorio de Nueva España, incluyendo a la Ciudad de México, donde el 3 de mayo se erigía una cruz florida con ofrendas que se bendecía al mismo tiempo que la construcción. Por ésta razón años más tarde surge la Cofradía de la Santa Cruz: “Esta cofradía se fundó posteriormente en la iglesia de Santa María la Redonda en 1674”.

En términos generales, sabemos que fue tanta la devoción a este símbolo pasionario que aparecieron en nombres de niños, e inclusive en apellidos entre los habitantes, lo mismo que se les asigna a los barrios, pueblos y colonias. En esa fecha encontramos la algarabía popular en: Atizapan de Zaragoza, en San Fernando de los Baños, Santa Cruz Meyehualco, Santa Cruz Acalpixcan, Santa Cruz Xochitepec, entre otros lugares de ésta megalópolis. 
El tema da para mucho, pero comentaremos que se conocen varios tipos de cruces de las cuales citaremos solo algunas: la cruz griega, cruz de San Pedro, cruz de San Antonio, cruz de San Andrés, cruz de Jerusalén, cruz de Malta, cruz bizantina, cruz papal, cruz gamada, entre otras; pero la más conocida entre nosotros es la cruz latina, compuesta de un travesaño largo y otro más corto desplazado hacia arriba, quizá sea la más apegada a la cruz de Cristo.

En la historia prehispánica de nuestro país encontramos este símbolo en forma de una cruz. Observamos cómo en los códices Borgia, Vaticano, Fejervary aparecen cuatro árboles. En el primer plano: “aparece un árbol y un ave designando cada zona del universo y al centro de él; así al oriente, un sauce y un quetzal, al norte un nopal y un águila, al poniente un árbol amarillo que puede ser una palma real y un colibrí, al sur un árbol rojo con apariencia de mezquite y una guacamaya. En el centro está un árbol que tiene características de una planta de maíz gigantesca”. Lo interesante de todo esto es que para algunos investigadores los árboles representados con las ramas abiertas dan la impresión de que se adoraba una cruz, no con el sentido religioso impuesto por los conquistadores.



Escudo de Armas de Xochimilco del año de 1559 donde aparece el cerro del pueblo de Santa Cruz Xochitepec (Xochitepetl) con la "cruz" en la cima. Éste símbolo religioso aún se puede apreciar.
 
 Nota: El presente Escudo de Armas de la Delegación Xochimilco fue expedido por el rey de España, Felipe II, según Célula Real del 11 de abril de 1559, cuyo copia manuscrito fue hallado en la Biblioteca Nacional de Madrid. 
Fuente: Portada de la Revista Huetzálin N° 2, 1° de abril de 1984.


En Xochimilco encontramos una interesante investigación realizada por Rafael Zimbrón sobre el origen y significado de la cruz, es por ello que el poblado se llama Santa Cruz Alcapixcan. Al respecto se tienen evidencias que para terminar con la religión pagana de los lugareños se mandó construir una cruz y arrojarla en el fondo de un “ojo” de agua, conocida más tarde como la “Cruz Punteada”. Al respecto establece el autor que el nombre cristiano de “Santa Cruz” fue impuesto desde la conquista y posiblemente provenga del hecho que nos relata fray Bernardino de Sahagún: “Hay otra agua o fuente muy clara y muy linda en Xochimilco, que ahora se llama Santa Cruz, en el cual estaba un ídolo de piedra debajo del agua donde ofrecían copal…”.
Por otro lado, vemos como esa fecha concuerda con el cambio de clima, pues la “Fiesta de Santa Cruz coincide con la llegada de la lluvias y con la fiesta indígena del Huey Tozoztli a la que los gobernantes de la Triple Alianza acudían a la cumbre del cerro Tlaloc; tenía lugar durante el apogeo de la estación seca y marcaba el tiempo propicio para la siembra del maíz… su simbolismo sigue estando vinculado con la sequia de la estación, la petición de la lluvia… y la fertilidad agrícola en general”. El citado investigador concluye que en Santa Cruz Alcapixcan se conjugaron los elementos religiosos del culto a la fertilidad, al agua y a los cerros, el culto al Sol reflejado en eventos astronómicos y calendáricos y un posible sincretismo de todos estos con la religión cristiana,  fenómenos sociales que manifestándose espacialmente dieron una configuración característica a la actual estructura urbana y al territorio de Alcalpixcan. Es por esto que muy cerca del centro del poblado, observamos cómo en lo alto del cerro conocido como Tlacualleli aparecen tres enormes cruces, que como centinelas de la fe del catolicismo se les admira durante todo el año. 

Bibliografía:
-Díaz del Castillo, Bernal Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, Editorial del Valle de México, S.A de C.V., México, 1987.  
-Bazarte Martínez, Alicia Las Cofradías de Españoles en la Ciudad de México (1526-1860), Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1989.  
-Gonzalbo Aizpuro, Pilar Historia de la Vida Cotidiana en México, tomo I, Fondo de Cultura Económica, México, 2009.  
-Breve Selección de Fiestas Tradicionales Dirección General de Arte Popular, SEP, México 1975.  
-Cuadernos de Arquitectura Mesoamericana Las Cruces punteadas de Santa Cruz Acalpixcan, Xochimilco Artículo de Juan Rafael Zimbrón Romero, Pág. 59. UNAM.                 


Foto tomada aproximadamante a mediados de los años 30, donde aparecen los niños del pueblo de San Francisco Tecoxpan, Milpa Alta.

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Conozcan el video "En el lugar donde hasta las piedras eran zapatistas", en el cual participa el cronista de Milpa Alta, Adán Caldiño.

http://www.elmundo.es/america/2010/04/10/mexico/1270909091.html

En el lugar donde hasta las piedras eran zapatistas  

CONMEMORACIÓN
Begoña Urquidi | San Pablo Oztotepec / México DF
EL MUNDO sábado 10/04/2010  
91 Aniversario de la muerte de Emiliano Zapata
En el lugar donde hasta las piedras eran zapatistas  

San Pablo de Oztotepec mantiene viva la figura del líder de la Revolución "Dicen que Don Emiliano siempre nos traía piloncillo, alcohol, caña, café..."  Pascual Gallegos sale del Centro Cultural de San Pablo de Oztotepec. Lleva su sombrero bien calado y la fina lluvia parece no inmutarle. El dios Tlaloc envió agua a esta tierra de campesinos de maíz, que hablan en 'nahuatl', la lengua de sus antepasados.  
La comunidad, uno de los 12 pueblos de la delegación de Milpa Alta en el Distrito Federal, ultima los preparativos para conmemorar la muerte del líder sureño de la revolución mexicana, Emiliano Zapata, asesinado el 10 de marzo de 1919 en la Hacienda de Chinameca (Morelos). Se hará hoy en muchos lugares de México. Con muchos actos oficiales, incluida la visita del presidente, Felipe Calderón a Morelos. Pero en este lugar, la fiesta es del pueblo porque son ellos quienes mantienen viva la figura del líder de la Revolución cada día del año. "Hoy es una fecha especial, aquí todos, hasta los más jóvenes, participan en la organización", señala el líder comunal. 

En unas horas, inician los festejos con una cabalgata zapatista por las calles, varios discursos al lado del busto de bronce de la plaza y como manda la tradición oral, que aún persiste en esta zona, se contarán las historias de los antepasados de cuándo conocieron al general, le dieron la mano, atendieron a sus tropas, y cómo Doña Chapina cuando era niña le puso un collar de flores a Zapata cuando llegó por primera vez al pueblo en 1911. "Hasta hace dos años, seguía contando la historia pero no la he visto desde entonces, no sé si seguirá viva", apunta Pascual.  

El cuartel de San Pablo, ubicado al sur del Distrito Federal, en la frontera con el estado de Morelos.
Los soldados del 'General de los Ejércitos del Sur' se establecieron en toda la zona de Milpa Alta e instalaron el cuartel principal en San Pablo, un lugar estratégico desde el que se divisa todo el valle sur de México. Ocuparon las iglesias, las quintas de los hacendados y contaron con la valiosa ayuda de un pueblo, que daba de comer a sus caballos y alimentaba a la tropa con tortillas y alguna que otra gallina.   "¡Aquí hasta las piedras y los perros eran zapatistas!", exclama Don Gilberto Losada, uno de los cronistas más ilustres del pueblo que está al frente del cuartel zapatista, convertido hace unos años en Museo y centro de actividades comunales. Su padre le contaba las historias de la Revolución. "Dicen que Don Emiliano venía mucho al pueblo y que siempre traía piloncillo, alcohol, caña, café... Llegaba y pasaba algunos días en quién sabe qué casa; lo que si decían es que nunca se quedaba en el cuartel por si venían los carrancistas a matarlo".  

Todos los pueblos de Milpa Alta eran zapatistas y en especial en San Pablo, donde tuvo lugar un hecho que Gilberto califica de "solemne". "En esta sala se ratificó el Plan de Ayala en 1914, por eso la llamamos la 'sala sagrada o solemne', y en esta vitrina están las cartas que Emiliano mandaba a sus tropas y en las que solicitaba cartuchos, provisiones e incluso más cigarros", explica en nahuatl y español el encargado del Museo Cuartel zapatista. Para él, el hecho de que el general hablara 'nahuatl' fue decisivo para que la mayoría de los campesinos indígenas se unieran a su causa.  
"En un primer momento, Zapata se dirigió a ellos en su lengua y perdieron la desconfianza, eso fue lo que hizo que los indígenas campesinos le siguieran. Además, venía a liberar al pueblo del yugo de los hacendados que controlaban los precios de los alimentos y las tierras", comenta sentado bajo el lema zapatista: 'Tierra y libertad, justicia y ley'.  

Zapata vive en Milpa Alta. Lo que fuera el cuartel zapatista hoy alberga también una importante colección del archivo fotográfico de Casasola con imágenes de la vida del revolucionario. Un recorrido que muestra a Zapata vestido impecable de 'charro', a caballo, con su ejército y grandes momentos de la historia de la Revolución como su entrada a caballo en México . F. al lado de Pancho Villa.  
Lo que para muchos es parte del pasado, para los habitantes de Milpa Alta son historias del presente, que se siguen contando y que mantienen vivo el espíritu de Zapata.
"Muchos dijeron hasta 10 años después de su muerte que lo habían visto... que Zapata no murió..., que mataron a su compadre Amador Salazar, otro gran charro al que también le faltaba el mismo dedo que a Zapata", comenta Adán Caldiño, cronista de la delegación de Milpa Alta. "Otros decían que lo vieron en Arabia en 1955, casi 30 años después de su asesinato", relata Caldiño. 
 "En aquella época gritaban: ¡El general vive!.... La verdad es que muchos de ellos se murieron pensando que este personaje celestial iba a regresar de nuevo para defenderlos".

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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 


El glifo del poblado con una persona nativa del lugar.


El pasado 19 de abril los habitantes de Ayoxuxtla de Zapata, Estado de Puebla recordaron el XCI aniversario luctuoso del general Emiliano Zapata Salazar. Sitio testigo mudo cuando en un jacal acondicionado como campamento pernotaron por varios días el ejército zapatista mientras se preparaba el documento que haría historia en la vida del agrarismo del país. 
El Plan de Ayala se firmó el 28 de noviembre de 1911 en una rústica mesa de madera de pino que aún conservan los habitantes, donde el general en medio de su amabilidad que le caracterizaba, les dijo a sus hombres de confianza: “¡Esos que no tengan miedo, que pasen a firma!”.
Precisamente el sitio fue visitado por los cronistas de Milpa Alta quienes entregaron libros para el acervo del “Museo de Zapata del Plan de Ayala” (inaugurado el 28 de noviembre de 1979). Además de material didáctico para los niños.

El poblado de Ayoxuxtla de Zapata se encuentra en lo más intrincado  de la zona montañosa del sur de Puebla, sitio de tierras áridas y de carencias económicas rodeado de enormes montes que como centinelas aparecen en los cuatro puntos cardinales resguardando el lugar. Observamos hacia al Norte el cerro de Cihuapilli, al Sur a Cuhatotola, al Poniente Tulcingo y al Oriente a Cuauhtépetl, zonas donde se apostaron los zapatistas mientras se discutía y redactaba el Plan de Ayala entre la  multitud de hombres cruzado el pecho por las cananas de cartuchos, y en la mano callosa  y morena sosteniendo el máuser aún oliente a pólvora. Visitar este lugar fue rememorar  el sitio donde el pensamiento y la acción agrarista quedaron plasmados en el documento pionero del agrarismo mexicano, firmado y promulgado por el Ejército del Sur: siete generales, diecisiete coroneles, treinta y cuatro capitanes y un teniente del ejército zapatista (casi todos campesinos, salvo Otilio Montaño y algún otro, la mayoría de los cuales apenas sabía firmar su nombre) constituidos en Junta Revolucionaria del Estado de Morelos.  

En el histórico documento se enfatiza la ruptura definitiva del general Emiliano Zapata con Francisco I. Madero, quién siendo ya presidente se negó a entregar la tierra a los campesinos violando el espíritu del Plan de San Luis. En consecuencia, declara traidor a Francisco I. Madero, desconociéndolo como jefe de la revolución y como Presidente de la República y llamando a su derrocamiento.


El cronista de San Pablo Oztotepec, Pascual Gallegos Palma tomando nota del texto de la placa que aparece en la entrada del "Museo de Zapata del Plan de Ayala".


La odisea

El desarrollo de este documento lo encontramos en facsímil del Plan de Ayala donde nos detalla el interesante desenlace: “…Zapata se retiró al Cerro Prieto, donde ya reunido con sus elementos se dirigió al Estado de Puebla. Francisco Mercado uno de los firmantes del Plan de Ayala, asegura que Manuel Vergara le dijo a Zapata que por su rumbo estaba libre de tropas, también asegura que Zapata quería que el Plan se firmara en Jolalpan, pero le dijeron: “No jefe, aquí nos embotellan” y se fueron para Miquetzingo, donde durmieron, solo Manuel Vergara, el padre de Luis Quiroz, el profesor Montaño, Trinidad Ruiz y el Gral. Zapata se fueron “barranca abajo, no sé hasta donde llegaron, pero les gustó el lugar”. Manuel Vergara ordenó a Jesús Quiroz que cuidara la caballada y mandaron traer plumas, tinta y papel a Huehuetlan. Francisco Mercado asegura que siguieron  por “El Platanar” y Coetzala hasta llegar a Ayoxuxtla donde consideraron seguro. Mercado asegura que Zapata iba todas las tardes a ver el avance del trabajo y que luego no le gustaba a Zapata lo que habían hecho, y les decía “No Compadre, le falta esto y le falta el otro” pero un día le gustó al Jefe y dijo: que inviten a todos los compañeros para que el día 28 se firme en Ayoxustla.

Seis veces se escribió y modificó el manuscrito hasta que quedó completamente plasmado el pensamiento de Zapata.


Otra versión:

Carlos Reyes Avilés, en sus “Cartones Zapatistas”, asegura que durante tres días trabajaron Emiliano Zapata y el Profesor Otilio E. Montaño, Zapata emitiendo ideas y Montaño dándoles forma escrita, discutiéndolas entre ambos, con apacibles y mesurados comentarios y cuando tuvieron terminado el documento, salieron de su escondite “que sólo era conocido por Juan Sánchez”, amigo de Zapata que estaba avecinado en Miquetzingo y era quien les llevaba la comida hasta el escondite que tenían en una cueva de la Sierra.
Seis veces se escribió y modificó el Plan, hasta que quedó completamente plasmado el pensamiento de Zapata. Se fueron reuniendo los hombres y finalmente el 28 de noviembre de 1911, desde la puerta del jacal que le había servido de albergue, Emiliano Zapata les dijo “Esos que no tengan miedo que pasen a firmar”.

Enseguida Montaño, de pie sobre una mesa que todavía se conserva en Ayoxustla, con voz de profesor pueblerino dio lectura al documento, todos los ahí presentes acogieron con entusiasmo el plan y con el mismo entusiasmo lo firmaron, primero los jefes y después los oficiales.
La banda de música de “Miquetzingo” tocó el Himno Nacional y después de que hablaron J. Trinidad Ruiz y Otilio E. Montaño, se juró a la bandera que los había acompañado desde 1911, y frente a Emiliano y Eufemio Zapata desfilaron las tropas, la vieja campana del templo repicó al compás de la banda de Miquetzingo. Se habían juntado cerca de  4 mil hombres.

Después de firmado el Plan, Zapata regresó a Morelos y, al llegar a la ranchería de Ajuchitlán, ordenó a Bonifacio García, a Emigdio Marmolejo y a Próculo Capistrán, que invitaran al cura de Huautla para que fuera con su máquina de escribir, papel blanco y papel carbón.
El sacerdote acudió con su máquina a la cita y Zapata le dijo que necesitaba varias copias del Plan de Ayala. El sacerdote lo leyó con avidez y asombro y se puso a sacar las copias solicitadas, que fueron enviadas a las embajadas de la ciudad de México, y a Gildardo Magaña le dio orden de suspender las conversaciones con el maderismo y que tratase de publicar el documento. De las copias hechas del Plan de Ayala se transcribieron y se enviaron a México varias copias y Gildardo Magaña habló con don Enrique M. Bonilla de “El Diario del Hogar”, quien hizo un doble tiro ese día y tuvo que hacer otro extraordinario para satisfacer las demandas de toda la República. Ningún otro periódico quiso publicarlo por su radicalismo.
Hay autores que aseguran que le enseñaron el Plan a Madero, antes de publicarlo, y después de leerlo dicen que dijo: “publíquenlo para que la gente conozca a ese loco de Zapata”.    

En el modesto Museo de Ayoxuxtla se exhiben documentos, fotografías, grabados (Zapata con Rubén Jaramillo), así como tres instrumentos que posiblemente pertenecieron a la banda de viento de Miquetzingo, que debemos suponer  fueron los que entonaron el Himno Nacional. Al fondo del recinto aparece  la citada mesa y una silla de madera de pino donde  aseguran los vecinos del poblado se firmó el histórico documento. Además un asiento de piedra con respaldo, en el que comentan los abuelos haber visto al general Emiliano Zapata descansar debajo de la sombra de un frondoso árbol.

Actualmente la población de Ayoxuxtla tiene aproximadamente unos 600 habitantes dedicados a la agricultura de temporal. En el centro de la población aparece un grabado de Zapata con un machete en la mano derecha y en el reducido jardín un tosco busto del general con un texto en alusión a la firma del Plan de Ayala.

Aprovechando la visita se platicó con las señoras nativas del lugar: Nicolasa Zaldívar Aguilar de 79 años y la señora Constantina Aragón Tapia de 73 años quienes confirman, por las pláticas de la tradición oral de la familia, que el general y su tropa fueron atendidos con bastante comida: frijoles, carne de res y de puerco, tortillas de maíz “martajado”. Una de las personas que participaron activamente fue la señora Agustina Tapia, mamá de doña Constantina Aragón, quién fue molendera del metate con el metlapil donde se martajaba el maíz para obtener masa suficiente para las tortillas.    


El general Emiliano Zapata en el Jardín del pueblo de Ayoxuxtla.

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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 


Foto de un auténtico ejidatario, el Sr. Isidro Garcés (el que porta el jorongo) trabajando en su parcela apoyado por los señores Aurelio Ruíz y Sr. Molotla. Una de las virtudes de Don Isidro Garcés fue organizar el evento Agrario-Religioso en honor a San Isidro Labrador, conjuntamante con los señores Juan Cabrera, Agustín Ortega y Cruz Chora, apoyados por el profesor Quintil Villanueva Ramos y el sacerdote Guadalupe Nieto Rivera. (foto del Sr. Eduardo Garcés González).


El presente ensayo demuestra que San Antonio Tecómitl desde su fundación en la época prehispánica nació como pueblo conservando su modalidad histórica a la actualidad y en la etapa del México postrevolucionario fue dotado de tierra agrícola de dos grandes zonas denominadas: “El Monte” y “La Ampliación”. Por lo tanto, lo que se considera como zona urbana siempre se le ha considerado como propiedad privada cuyos propietarios se han amparado con documentos denominados “primordiales” timbrados y con sello avalados por un Juez de Paz.  

Época prehispánica.
Tecómitl fue fundado por una de las siete tribus capitaneadas por Hueyitlahuilanqui quienes se asentaron en 1409[1]. Actualmente es uno de los doce poblados que integran la delegación Milpa Alta manteniendo su organización ancestral a través de calpullis dirigidos a los cuatro vientos, hoy conocidos como barrios conservado su nombre en náhuatl: Cruztitla, Xochitepetl, Xaltipac y Tenantitla.              
A la llegada de los frailes franciscanos erigieron La Cruz Arial, símbolo de la cristianización, precisamente frente al convento establecido a finales del siglo XVI[2] en honor a San Antonio de Padua, doctor de la iglesia católica, actualmente considerado el santo patrono del pueblo[3]. Durante la colonia se realiza la traza del pueblo con calles paralelas que convergen al centro de la plazoleta, hoy Plaza de la Corregidora y ex convento.
Después del levantamiento revolucionario el insigne profesor Quintil Villanueva Ramos es quién actualiza la nomenclatura con los nombres de los héroes de nuestra Independencia.              
Durante la época prehispánica cada calpulli mantenía sus tierras de propiedad comunal denominada calpullalli destinados al usufructo de los miembros del calpulli, al pago de tributos del mismo y al arrendamiento para solventar las necesidades públicas. El caso de Tecómitl no sería la excepción por tener éstos cuatro calpullis, organizaciones características de los pueblos de esa época prehispánica, hoy denominados pueblos originarios.            

La Colonia española.   Con la conquista española la propiedad de la tierra sufrió enormes cambios, de tal modo que se llega el régimen de propiedad privada, y muchos años después logran los habitantes la dotación de dos grandes proporciones de zonas ejidales denominadas: “El Monte” y “La Ampliación”, como más adelante lo veremos. La historia de la propiedad de la tierra va concatenada con el descubrimiento del nuevo continente y con la conquista de la Cultura Mexica, lo que dio origen a la Nueva España, hechos que indudablemente se le atribuyen a la Corona Española, pero sostenida con dinero de particulares. A este respecto conviene recordar que la Real Célula del 13 de Julio de 1573 disponía que ningún descubrimiento se hiciese a costa de la Corona; y la Célula anterior de 1542, mandaba se retribuyese a los capitanes y tropa con los productos de los territorios conquistados[4].              
De acuerdo con las disposiciones dictadas por el Rey de España, la propiedad agraria de la Colonia se dividía en tres categorías:   1. La propiedad privada de los elementos militares del ejército conquistador, y la de los españoles que vinieron después de consumada la conquista. 2. La propiedad eclesiástica destinada a la iglesia y a la clase sacerdotal. 3. La propiedad de los pueblos indígenas, adjudicada a ellos mediante la Células y disposiciones de la Corona.  

Surge el ejido.
  La propiedad que se venía manteniendo durante la época anterior a la conquista sufrió trascendentales modificaciones al posesionarse los peninsulares del territorio nacional, de ésta manera surge el ejido. Antes de entrar al tema del ejido se hace importante señalar que etimológicamente la palabra ejido viene del latín éxitus que significa fuera de la población, hecho que corresponde lo que prevalece en Tecómitl.              
En la colonia, “El ejido comprendía tierras ubicadas fuera de la población, suficientes para que los pobladores, trabajándolas, pudiesen vivir de sus productos. Debía comprender también los montes necesarios, para que de ellos, los indios se surtieran de leña y madera para sus usos habitacionales; así como del agua necesaria tanto para el riego de las tierras de trabajo, como para su uso personal y de sus ganados”[5]              
La propiedad agraria que existe desde la época de la Colonia, misma que se ha conservado a través de nuestra historia la divide en cuatro clases: 1.- El ejido. 2.- El fundo legal. 3.- Los terrenos propios y 4.- Los terrenos de común repartimiento.   En el caso del ejido tuvo su origen en la orden del 1° de diciembre de 1573 y en la Real Célula del 20 de noviembre de 1598. Las características del naciente ejido fueron modificaciones, las mismas que las del Calpulli, o sea, la comunidad en propiedad y trabajo, y la inalienabilidad de la tierra, teniendo solamente el pueblo derecho al usufructo[6].              
La segunda clase de propiedad que creó la colonia fue el fundo legal de los pueblos, es decir, el lugar donde debían construirse las casas de los pobladores. Una orden del Rey Carlos V, del año de 1546, resolvía “que los indios fuesen reducidos a pueblos y no vivieran divididos por las sierras y montes”. Diversas disposiciones fueron expedidas por la Corona de España señalaron en definitiva 600 varas, a partir de la iglesia y a los cuatro vientos, lo que debía ser el fundo legal destinado para que se levantaran los hogares de los indios, debiendo dicho terreno ser inalienable, ya que su propiedad correspondía al pueblo[7].              
A escasos trescientos años de coloniaje se suscitaron una serie de abusos con los habitantes de los pueblos por los representantes de la Corona de España lo que fue provocando poco a poco un gran malestar entre los indígenas principalmente entre los criollos y los mestizos, quienes incitaron a sumarse en los primeros movimientos de independencia, cien años después surge el estallamiento de la revolución, ahora estamos viendo como el gobierno federal con los panista en el poder y acoplados con las voraces empresas trasnacionales e inmobiliarias quienes han estado presionando a un grupo de ejidatario para colonizar aceleradamente a San Antonio Tecómitl y sus alrededores.
 
Época porfirista. Otro capítulo de nuestra historia fue el gobierno de don Porfirio Díaz que gobernó a nuestro país durante más de treinta años[8].  Su régimen se prolongó llegando a mantener el poder en una sola persona, resultando tan negativo para la vida de nuestro país porque no daba oportunidad al pueblo de elegir a sus gobernantes, así como el abuso con el acaparamiento de tierras en manos de los hacendados. Al respecto recordamos a uno de los grandes hombres que lucharon por la dotación de la tierra a los mexicanos, el licenciado Luis Cabrera quién en elocuente discurso respecto a la restitución de los ejidos de los pueblos pronuncia un discurso en la Cámara de diputados el 3 de diciembre de 1912 en el cual retomamos un fragmento de la vida que llevaban nuestros campesinos por los acaparadores de la tierra:              
“La hacienda, tal como la encontramos de quince años a esta parte en el Mesa Central, tiene dos clases de sirvientes o jornaleros: el peón de año y el peón de tarea. El peón de año es el peón “acasillado”, como generalmente se dice, que goza de ciertos privilegios sobre cualquier peón extraño, con la condición de que “se acasille”, de que se establezca y traiga su familia a vivir en el casco de la hacienda y permanezca y traiga su familia a vivir en el casco de la hacienda y permanezca al servicio de ella por todo el año. El peón de tarea es el que ocasionalmente, con motivo de la siembra o con motivo de la cosecha, viene a prestar sus servicios a la finca”[9].              
“El peón de año tiene el salario más insignificante que puede tener una bestia humana; tiene un salario inferior al que necesita para su sostenimiento, inferior todavía a lo que se necesita para la manutención de una buena mula. ¿Por qué existe ese salario? ¿Teóricamente es posible un hombre viva con ese salario? Pues no es posible que viva con este salario; pero el salario existe en estas condiciones de inferioridad…”[10]              
Entre 1880 y 1910 sólo se expidieron dos ordenamientos: el Decreto sobre Colonización y Compañías Deslindadoras en 1883, y la ley sobre Ocupación y Enajenación de Terrenos Baldíos de 1893. El problema agrario se consideraba legalmente resuelto. Pero el acaparamiento  de la tierra y, con ella, de la riqueza, frustraba las aspiraciones de libertad y justicia de los campesinos[11]. Con esto se estaba gestando la gran movilización agraria de nuestros campesinos incluyendo los hombres de los pueblos de Milpa Alta.
 
[1] Estas tribus fueron las que después poblaron los barrios de San Mateo, Santa Martha, Santa Cruz, Los Ángeles o villa Milpa Alta y los pueblos: Tecómitl, San Juan Ixtayopan y Tulyehualco. Biblioteca de Historiadores Mexicanos, Vargas Rea, México 1953, pp. 9. Datos tomados a su vez del Archivo General de la Nación. El texto original se encuentra en The library The University of  Texas.
[2] Ciudad Real, Antonio, México 1993, pp. 143.
[3] El 13 de junio se celebró la primera misa cantada en Texcoco por los doce frailes franciscanos con fray Martín de Valencia el frente del grupo. Escalante Plancarte, Salvador, Párroco de Amecameca, México 1945. pp. 71
[4] Cortazar, Jesús A., México 1982, p. 15.
[5] Ibídem, pp. 17 y 18.
[6] Ibídem, pp. 19.
[7] Ibídem, pp. 19.
[8] Porfirio Díaz estuvo en el poder por más de 30 años con algunos periodos ocupados por otras personalidades: llega al poder el 23 de noviembre de 1876 al 11 de diciembre del mismo año. Del 28 de octubre  de 1876 a 1977 lo sustituye José María Iglesias. Nuevamente Díaz llega a la presidencia el 16 de febrero de 1877 prolongándose hasta el 30 de noviembre de 1880. Nuevamente es relevado por Manuel González del 1° de julio de 1880 al 30 de noviembre de 1884 y finalmente termina Díaz del 1° de diciembre al 25 de mayo de 1911. El 20 de noviembre se considera como la fecha cuando estalla el movimiento revolucionario con Madero al frente.
[9] La Primera Ley Agraria del Constitucionalismo del 6 de enero de 1915, pp. 31 y 32.
[10] Ibídem, pp. 31 y 32.
[11] En Marcha, La Reforma que necesita el campo mexicano, Presidencia de la República, pp. V.


"Plano elaborado en el año de 1779 con los pueblos del Sureste del Valle de México (Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco). El pueblo de Tecómitl (en el círculo) aparece como Tecomic". Fuente: El original se encuentra en el Archivo General de la Nación y fue ordenada su elaboración por el virrey don Antonio María Bucareli y Ursúa en el año de 1779".



"Con el movimiento revolucionario y el paso de los años, el granero o "La Troje" que perteneció a la antigua hacienda de Santa Fé y se localiza en la zona ejidal de Tecómitl en el monte, permaneció por muchos años destruida casi en su totalidad; gracias a la participación de los ejidatarios del poblado lograron reconstruirla".


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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 


"La capilla de Chalmita se localiza en lo alto del poblado de San Pablo Oztotepec, sitio interesante donde se ratificó el Plan de Ayala el 19 de julio de 1914". Al fondo se encontraba el Cuartel Zapatista.


La vida de los habitantes de Tecómitl estuvo infamemente bajo el yugo de los hacendados, principalmente de las haciendas vecinas propiedad de don Iñigo Noriega en San Miguel Xico y de la hacienda de Santa Fe de los Ahuehuetes que se localizaba en San Nicolás Tetelco,  por el cual a la voz del general Emiliano Zapata se le unen para lograr su libertad y un pedazo de tierra para subsistir.Al respecto doña Luz Jiménez, nativa de Milpa Alta nos decía: “…fue un día llegó un gran señor Zapata de Morelos. Y se distinguía por su buen traje. Traía sombrero ancho, polainas y fue el primer gran hombre que nos habló en mexicano (náhuatl). Cuando todos estos hombres entraron a Milpa Alta se entendía lo que decían. El señor Zapata se puso al frente de sus hombres y así le habló a toda la gente de Milpa Alta: “¡Júntense conmigo! Yo me levanté; me levanté en armas y traigo a mis paisanos. Porque ya no queremos que nuestro padre Díaz nos cuide. Queremos un presidente mejor. Levántense con nosotros porque no nos gusta lo que nos pagan los ricos. No nos basta para comer ni para vestirnos. También quiero que toda la gente tenga su terreno: así lo sembrará y cosechará maíz, frijolitos y otras semillas. ¿Qué dicen ustedes? ¿Se juntan con nosotros?”
“No hubo quien contestara. Y pasaron los días. Establecieron el cuartel de Zapata y de Everardo González. Este señor se quedó aquí en Milpa Alta”.  “Este señor Everardo, el general de Zapata, diremos, mandaba a todo el pueblo para que todos regalaran tortillas, agua y comida para los animales. Y tenía cada barrio que llevarla al cuartel. Todos obedecían. En la mañana, en la tarde, llevaban comida para los zapatistas y para los animales”.[1]              
Para conocer un poco más de la Revolución en Milpa Alta, en primera instancia se hace necesario hablar sin ambigüedades del zapatismo. Encontramos el contexto real del movimiento en la magnífica obra conocida como: “Capitalismo y Reforma Agraria en México” de Michel Gutelman donde nos da a conocer el sentido real del movimiento campesino: “No hay que engañarse: la revolución mexicana, lejos de ser un alzamiento general y unánime, fue más bien un asunto de ejércitos privados y de bandas campesinas, sin coordinación entre ellos y, la mayoría de las veces, contrapuestos entre sí. Todos los dirigentes de alcance nacional se dedicaron a unificarlos bajo la férula de la gran burguesía, a la cual nunca se le arrebató realmente el aparato del Estado”[2]              
Enfatiza: “El dirigente agrario mestizo Emiliano Zapata se puso al frente del levantamiento en el pequeño estado de Morelos en abril de 1911, y Pascual Orozco hizo lo mismo en el estado de Chihuahua. Dos meses después, ante la amplitud de la ola revolucionaria, Porfirio Díaz abandona el país y Madero llegó al poder como presidente provisional de la República”[3]              
Los pueblos del sureste, geográficamente vecinos del estado de Morelos participaron decididamente al lado del general Emiliano Zapata de tal manera que cuando Victoriano Huerta decide atacar el estado de Morelos, Zapata ocupan el 22 de octubre de 1911, Topilejo, Tulyehualco, Nativitas y San Mateo[4] y la noche del 23 atacaron Milpa Alta. La Cámara de Diputados consideró este hecho de importancia nacional en su debate del día 25. En esta forma, Zapata dio una demostración de fuerza al Gobierno interino de Francisco León de la Barra. Por el ataque a Milpa Alta se intensificaron los ataques de la prensa mercenaria a Emiliano Zapata, llamándolo el “moderno Atila del Sur”.[5]  

El Plan de Ayala y su ratificación en Oztotepec
.            
Lo más trascendental para el Zapatismo fue el pronunciamiento del Plan de Ayala firmado en el poblado de Ayoxustla, Puebla, el 28 de noviembre de 1911, según él, debía normar toda transformación agraria. Al respecto el periódico “El Diario del Hogar”, quién hizo un doble tiro ese día y tuvo que hacer otro extraordinario para satisfacer las demandas de toda la República. Ningún otro periódico quiso publicarlo por su radicalismo”[6]              
Hay autores que aseguran que le enseñaron el Plan a Madero, antes de publicarlo, y después de leerlo dicen que dijo: “publíquenlo para que la gente conozca a ese loco de Zapata”[7]  Para los milpaltenses es de enorme interés que dicho Plan fuera ratificado años después para continuar la lucha. Fue el 19 de julio de 1914 en el poblado de San Pablo Oztotepec donde se comprometían los zapatistas a defender tres obligaciones específicas “aún a costa de su sangre y de su vida”. “Primero, no cesarían en sus esfuerzos hasta que las disposiciones agrarias del Plan de Ayala fuesen elevadas “al rango de preceptos constitucionales”; en segundo lugar, confirmarían  la expulsión de Pascual Orozco y la elección de Zapata como jefe nacional de su revolución. Y tercero, los jefes sureños no considerarían “concluida su obra” hasta que los “servidores del huertismo y las demás personalidades del antiguo régimen” no fuesen despojadas de todos los cargos y se estableciese un nuevo gobierno “compuesto de hombres adictos al Plan de Ayala, que lleven desde luego a la práctica las reformas agrarias”. Este documento fue fundamental se le recomendó que Zapata lo distribuyese ampliamente entre los revolucionarios”.[8]  

Los revolucionarios de Tecómitl.
           
No cabe la menor duda que los habitantes de Tecómitl participaron con el zapatismo por lograr un pedazo de tierra. Se comenta que el general Emiliano Zapata estuvo varias veces en el poblado pernotando en lo que fuera la tienda propiedad de don Rafael Medina (en la esquina de 5 de Mayo e Hidalgo), inclusive algunos se involucraron directamente en la tropa zapatista alcanzando grados militares como fueron: Julián Suárez, Pablo Linares, Macedonio Roldán, Pedro Meza Ramos.[9] y Timoteo Villanueva. Pablo Linares fue originario del barrio de Xochitepetl quien murió traicionado por los carrancistas, a su muerte su hermano Pantaleón Linares efectuó el primer reparto de tierras, además fue el primer Comisario Ejidal de su pueblo natal.[10]              
Como vemos San Antonio Tecómitl es eminentemente un pueblo fundado en la época prehispánica atravesando los momentos más arduos de la historia del país por lo que se contradicen las autoridades de la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (CORETT) en el sentido de que todo el poblado es ejido.
            
[1] Horcasitas, Fernando, México 2000, pp. 105 y 108.
[2] Gutelman, Michel, México, 1979, pp. 63.
[3] Ibídem, pp. 63
[4] Podemos deducir que se refiere al poblado de San Mateo Xalpan, delegación Xochimilco.
[5] López González, Valentín, México, pp. 4
[6] Ibídem, pp. 5
[7] Ibídem, pp. 5
[8] Womack jr., John, México, 1980, pp. 185.
[9] Los nombres de estos personajes aparecen en algunos de los siguientes textos: “Cronología histórica de San Francisco Tlaltenco y pueblos circunvecinos”, “Tulyehualco, más que un pueblo” y en  “Escuela Secundaria Diurna número 9”  En el libro de Gildardo Magaña aparece solo el de Julián Suárez.
[10] Historias de mi pueblo, México, 1992, pp. 178 y 179.


"El señor Salvador Meza, nativo de Tecómitl quien se dedicó su vida trabajando la tierra sembrando principalmente el maíz, fríjol, calabaza, chile y tomate".


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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 

Se ratifica a Tecómitl como pueblo originario y es dotado de tierras agrícolas.  En un documento elaborado por la Comisión Nacional Agraria, fechado el 2 de julio de 1924 que le giran al Vocal Secretario de la Comisión Nacional Agraria dice lo siguiente: “En contestación a su atento telegrama fechado el primero de los corrientes, le manifiesto por acuerdo del C. Gobernador, que según se desprende de las constancias que obran en los archivos de la Sección que gira el presente, el poblado denominado San Antonio Tecómitl perteneciente a la Municipalidad de Milpa Alta de este Distrito, tiene la categoría de Pueblo”.[1] A éste respecto, el 13 de septiembre de ese mismo año el C. Director del Registro Público de la Propiedad del Distrito Federal contesta al Vocal Secretario General de la Comisión Nacional Agraria lo siguiente:              
“Para que esa Dirección, al digno cargo de Ud., se sirva dar cumplimiento al quinto resolutivo del fallo presidencial dictado en el expediente de dotación de tierras, concedida a los vecinos del pueblo de TECÓMITL, Municipalidad de Milpa Alta, del Distrito Federal, adjunto tengo el honor de remitirle copia autorizada del mismo”[2]    Ante tales hechos, el martes 7 de octubre de 1924 aparece en el Diario Oficial de la Secretaría de Gobernación la resolución de dotación de ejidos promovidos por vecinos de Tecómitl con los siguientes puntos:             
“RESULTADO PRIMERO.- Que con fecha 19 de agosto de 1922. Los vecinos del mencionado pueblo solicitaron del C. Gobernador del Distrito Federal, se les dotará de tierras, por ser agricultores, y carecer de las necesarias con que satisfacer sus necesidades de acuerdo con lo preceptuado por la Ley de 6 de enero de 1915”.        “RESULTADO SEGUNDO.- Que turnada la solicitud a la Comisión Local para la tramitación respectiva, durante de ella se comprobó que “Tecómitl” tiene la categoría  política de pueblo, según la certificación del citado Gobernador de acuerdo con la Ley de División Territorial, cuanta con 407 individuos con derecho a dotación los cuales poseen una superficie de terreno de 812 Hs. 24 As. 69 Cs, de las que 270 Hs. 74 As. 68 Cs. Son de temporal, y 541 Hs. 49 As. 38 Cs. De cerril, y en las que se cultiva el maíz, fríjol, tomate, chile y frutales en corta escala…”              

Más adelante, en el CONSIDERANDO PRIMERO, establece que: “Que el artículo 3° de la Ley de 6 de Enero de 1915 concede a todos los centros de población agrícola, genéricamente llamados pueblos que carezcan de tierras o no las tengan en cantidad suficiente para satisfacer sus necesidades con que formar su ejido: y a “Tecómitl” se le reconoce la categoría política de pueblo, comprendido en la fracción VI del artículo 27 Constitucional”. Cabe señalar que la dotación de tierras fue en base a la Resolución Presidencial que se dio de la siguiente manera: “En Resolución Presidencial, del 28 de agosto de 1924, que dotó de tierras al ejido de San Antonio Tecómitl, en el Segundo Resolutivo señala “Es de dotarse y se dota al pueblo de Tecómitl, de la municipalidad de Milpa Alta, del Distrito Federal, con la superficie de mil noventa y seis hectáreas de tierra, que formaron con la extensión de 812 hectáreas de que el pueblo está en posesión y 284 que se tomaron de la Hacienda de “Santa Fé Tetelco” con todas sus acciones, usos, costumbres y servidumbre, y que se repartieron entre los 313 individuos que arroja el Censo Agrario, procurando al localizarse la superficie que se dota, no afectar toda la extensión de temporal que tiene dicha hacienda”[3]              
Cabe señalar que además del ejido “del monte” años más tarde los habitantes cuentan con los “Ejidos de la Ampliación”, que se localizan rumbo a Xico, Municipalidad de Chalco, estado de México. Esta dotación de tierras les fue concedida, como lo podemos ver en un acta elaborada del día 25 del mes de septiembre de 1936 donde establece que los campesinos del pueblo se reunieron en el centro del poblado con diversas autoridades: El Oficial de la Comisión Agraria Mixta en el DF., El representante del Departamento Agrario en el DF. El Jefe de la zona del Departamento agrario, los miembros del Comisariado Ejidal y los vecinos del poblado quienes dan fe de la dotación.”             
“… los vecinos del poblado de San Antonio Tecómitl que al final se expresan, con el objeto de proceder a dar cumplimiento a la Resolución Presidencial de fecha primero de julio de mil novecientos treinta y seis que en sus puntos Resolutivos dice: PRIMERO.- Es procedencia la ampliación de ejidos solicitada por los vecinos del poblado de SAN ANTONIO TECÓMITL, Delegación Milpa Alta, Distrito Federal.- SEGUNDO.- Se confirma el fallo con fecha 20 de marzo de 1936 dictó en este asunto, el C. Jefe del Departamento del distrito Federal.-
TERCERO.- Se DOTA por concepto de ampliación a los citados vecinos de SAN ANTONIO TECÓMITL con una superficie total de 179-80 Hs., CIENTO CETENTA (sic) Y NUEVE HECTÁREAS, OCHENTA AREAS de temporal que le tomaran a la hacienda de Xico y anexas, propiedad de la Compañía Nacional de Inversiones, S.A.- La anterior superficie pasará a poder del poblado beneficiado con todos sus usos, accesiones, costumbres y servidumbre, localizándose de acuerdo con el plano aprobado por el Departamento Agrario”.                            
“SEPTIMO.- La presente resolución debe considerarse como título comunal para el efecto de amparar y defender la extensión total de los terrenos que la misma comprende a favor del poblado beneficiado, cuyos vecinos quedan obligados a conservar, restaurar y propagar los bosques y arbolados que contengan dichos terrenos, sujetándose para ello así como para su explotación forestal las disposiciones legales  respectivas…”[4]              
Al final del documento aparecen las firmas de las autoridades del Registro Agrario Nacional y del pueblo: El Presidente del Comisariado Ejidal; Guadalupe Ramos, El Secretario del Comisariado Ejidal: Antonio Vera; El Tesorero del Comisariado Ejidal: Lucio Alva y otras más: David Alva, Manuel Ramos Bruno Blancas, Primitivo Reyes, Andrés Meza y Manuel García.              
Claramente se puede ver el poblado de Tecómitl cuenta históricamente con dos zonas ejidales la denominada “Ejidos del Monte” concedida bajo la categoría de pueblo, comprendido en la fracción VI del artículo 27 Constitucional y en base a la Resolución Presidencial del 28 de agosto de 1924 con una superficie de 1 096 hectáreas. Y el 20 de marzo de 1936 de 179-80 hectáreas de terreno denominada “La Ampliación”, en ningún caso aparece que el centro del poblado sea considerado como zona ejidal.    

La voracidad de Corett para sus fines particulares
. En primera instancia nos preguntamos: ¿Cuál es el objetivo de la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) en Tecómitl y por qué está en la mira el pueblo?    
Su objetivo es regular la tenencia de la tierra a través de escrituras públicas con la finalidad de incorporarlas al desarrollo urbano conforme a los planes de Desarrollo Urbano que apruebe la autoridad federal, local y delegacional. Si el pueblo decide regularizarse con Corett las consecuencias serían inmediatas, las autoridades aludidas tendrán la facultad de realizar cambios fundamentales en el Plan de Desarrollo Urbano de la Delegación Milpa Alta vigente. Por ejemplo uno de esos cambios sería el uso de suelo para construir casas de interés social, la instalación de centros comerciales, industriales, etc. La regla de operación de Corett, la Ley General de Asentamientos Humanos y la Ley General de Bienes Nacional permiten realizar estas acciones en las poblaciones donde se realice o se haya realizado la regulación de la tenencia de la tierra.                          
Fue a partir del año 2000 cuando acentúa el conflicto la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) con la publicación en el diario Oficial de la Federación del 4 de septiembre de 2000 declarando expropiado la zona ejidal del poblado de Tecómitl con fines de regularización en una superficie de 173-54-19.57 hectáreas. Ante tal decreto surge la inquietud de los vecinos del poblado en el sentido de que se revoque el decreto solicitando una campaña de escrituración de predios sin la figura de expropiación y claro sin la intervención de Corett. En inmediata respuesta, al día siguiente se aclara que la petición iba acompañada de un poco más de 650 firmas de habitantes del poblado.              
En oficios de la Corett-SEDESOL con fecha del 28 de enero de 2002 y en respuesta a lo girado por la Comisión  de Pobladores de San Antonio Tecómitl, el director de la Corett, de aquel tiempo, el licenciado Antonio Delgado Arau responde:               “Se recibió en esta Comisión el oficio N° DS/04574, con el cual y en consecuencia a la solicitud presentada por ustedes ante la Coordinación de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República, el Lic. José de Jesús Castellanos, asesor de enlace Social de la Secretaría de Desarrollo Social, solicita dar atención a sus planteamientos hechos en el sentido de que se revoque el decreto por el que fue expropiada con fines de regularización una superficie de 173-54-19.57 has. al ejido de San Antonio Tecómitl, publicado en el diario Oficial de la Federación el 4 de septiembre de 2000 y en todo caso se proceda a una campaña de escrituración de predios sin la figura de la expropiación y sin la intervención de Corett, en virtud de que a su decir los terrenos que poseen no son de origen ejidal sino propiedad privada, amparados con escrituras privadas con ratificación de firmas ante un Juez de Paz, Notario Público y otras más amparadas por inmatriculación administrativa”[5]               
En los últimos meses del 2009 nuevamente surge la inquietud de algunos ejidatarios dispuestos a entregar la tierra a Corett presionándolos con engaños como que ahora sí los propietarios podrán realizar la escrituración de sus terrenos y en algún momento hasta hipotecarlo. Ante tales circunstancias surge la organización denominada Comisión de la Defensa de la Tierra, integrada por habitantes de Tecómitl con el fin de detener el entreguismo al organismo federal. Ante tales hechos surge La Comisión de la Defensa de la Tierra quienes inician una serie de reuniones con los ejidatarios para que expliquen al pueblo cual es el objetivo en concreto que persigue la Corett con el ejido en Tecómitl. Ha existido un hermetismo en reuniones entre ellos sin permitir la participación de otras personas que no sea ejidatarios. Por fortuna existen algunos que están inconformes con el propósito de la Corett por considerarlo como el vil despojo de sus tierras.              
Ante esta situación dicha Comisión ha repartido volantes a la población informando lo que pretende la Corett, así como la participación en diversas reuniones en el inmueble de la Coordinación donde los vecinos exponen sus punto de vista sobre el tema, platicas con el Presidente de los ejidatarios y algunas concentraciones en la Plaza del centro del poblado donde se expone a los presentes el objetivo que persigue la Corett.  

El Decreto de expropiación.
El Decreto de Expropiación expedidos durante el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León textualmente aclara:               “RESULTADO PRIMERO.- Que por oficio número 3130/0165/98 de fecha 23 de octubre de 1998, la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra solicitó a la Secretaría de la Reforma Agraria la expropiación de 173-54-19.57 Has de terrenos del ejido denominado “SAN ANTONIO TECÓMITL, Delegación Milpa alta, Distrito Federal, para destinarse a su regularización y titulación legal mediante la venta a los avecindados de los solares que ocupan la venta de los lotes vacantes a los terceros que le soliciten un lote o para que se construyan viviendas de interés social, así como la donación de las áreas necesarias para el equipamiento, infraestructura y servicios urbanos en la zona… La Ley Agraria en relación con el artículo 5°., fracción VI de la Ley General de Asentamientos Humanos, y 94 de la citada Ley Agraria, se comprometió a pagar la indemnización correspondiente en términos de Ley, iniciando el procedimiento relativo de los trabajo técnicos e informativos se comprobó que existe una superficie real para expropiar de 173-54-19.57 Has de agostadero de uso común”             
“SEGUNDO.- Queda a cargo de la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la tierra pagar por concepto de indemnización por la superficie que se expropia, la cantidad de $4 743, 774.60 (CUATRO MILLONES, SETECIENTOS CUARENTA Y TRES MIL, SETECIENTOS SETENTA Y CUATRO PESOS 60/100 M.N.), suma que pagará al ejido afectado o depositará preferentemente en el Fideicomiso Fondo Nacional de Fomento Ejidal” (Fifonafe)…y en caso de que la superficie expropiada sea destinada a un fin distinto o no sea aplicada en un término de cinco años al objeto de la expropiación, demandará la revisión de la totalidad o de la parte de los terrenos expropiados que no se destine o no se aplique conforme a los previsto por el precepto legal antes referido. Obtenida la reversión el fideicomiso Fondo Nacional de Fomento Ejidal ejercitará las acciones legales necesarias para que opere la incorporación de dichos bienes a su patrimonio”.              
TERCERO.- Se autoriza a la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) a realizar la venta de los terrenos en lotes, tanto a los avecindados que constituyen el asentamiento humano irregular, como a los terceros que le soliciten un lote o para la construcción de viviendas de interés social en las superficies no ocupadas, así como la donación de las áreas necesarias para equipamiento, infraestructura y servicios urbanos en la zona”[6]  

No a la CORETT.
  De los puntos arriba citados nos queda claro que lo que pretende la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) es lo siguiente:   a) Claramente se ve que pretende desaparecer al ejido. b) Se intenta limitar el tamaño de la tierra para cada familia quién tendría un lote tipo, ¿medidas? No se sabe pero se tiene conocimiento que tendía entre 100 a 250 metros. c) ¿Qué pasa si se decide no comprar el lote? De acuerdo a la normatividad, Corett tendría 18 meses para concluir el proceso de regularización de la Tenencia de la tierra en el pueblo, por lo que si decides no adquirir tu predio, éste formará parte del inventario de lotes vacantes de Corett, el cual podrá venderse a un tercer interesado en el mismo. d) Al pretender el cambio de uso de suelo se darían facilidades a la construcción de viviendas de interés social  como la inmobiliaria “Casas Geo”. El ejemplo más claro es la proliferación en el Municipio de Chalco e Iztapaluca. Fuimos testigos como en el trascurso de la pasada década el suelo agrícola se ha cubierto de cemento y de concreto con cientos de viviendas. e) Los grandes consorcios de capital trasnacional que controlan los centros comerciales, industrias, centros nocturnos, entre otros servicios estarán presentes en Tecómitl y sus alrededores. Precisamente ya se vivió en Tecómitl la apertura de la tienda Elektra que ocasionó el cierre de mueblerías. ¿Qué pasaría si llega Wal-Mart? De inmediato ocasionaría un desastre en la economía de los dueños de los pequeños y medianos negocios son desplazados, se cerrarían zapaterías, tortillerías, panaderías, pollerías, carnicerías, pastelerías, bazares, papelerías. Adiós  a los mercados y tianguis. Toda la mercancía es acaparada y proveniente del extranjero por las voraces megatiendas de autoservicio.[7] Se acrecentaría el desastre ecológico y atentaría indudablemente a desaparecer las tradiciones quienes actualmente nos unen y cohesionan a la sociedad. f) Al existir más habitantes se consumiría en grandes proporciones el agua potable y se saturarían las escuelas y vías de comunicación. Se fomentaría la delincuencia y la contaminación se incrementaría en todos sus aspectos (social y ambiental).  

La demanda de Fondo Nacional de Fomento Ejidal (Fifonafe) a Corett.             En última reunión celebrada en la Plaza de la Corregidora del poblado, efectuada el domingo 20 de diciembre del año de 1909 presidida por el Presidente del Comisariado ejidal de Tecómitl e integrantes Comisión de la Defensa de la Tierra y personas interesadas en el tema se le cuestionó al representante ejidal de la intervención de la Corett respecto con los ejidos del pueblo. Finalmente su intervención quedo ambigua. En esa misma reunión se comento de la demanda que existe de Fideicomiso Fondo Nacional de Fomento Ejidal (Fifonafe) en contra de Corett para que devuelva las tierras al pueblo. Al respecto recordemos que Fifonafe ha demando a Corett ente el Tribunal Agrario para que regrese las tierras al pueblo de Tecómitl al no haber realizado la regularización de la tierra por las siguientes razones: no cubrió en tiempo y forma la indemnización a los ejidatarios, al no haber ejecutado el decreto expropiatorio expedido el 23 de agosto del 2000. Comentan que ya transcurrieron cinco años a partir de la publicación de ese decreto y por que los afectados conservan aún la posesión de las tierras expropiadas. Por estas razones Fifonafe demanda a Corett el día 22 de octubre de 2009. Corett sabe que Fifonafe ganará el juicio, por lo que esta intentando operar en el pueblo de Tecómitl para justificarse y solicitarle al Tribunal le conceda tiempo para poder regular, por esta causa esta coqueteando con un reducido de ejidatarios para convencerlos de que se regularice con ellos.             
La pregunta cuestionada. En caso de que el gobierno hubiera pagado la indemnización a los ejidatarios conforme el Decreto Expropiatorio ¿Fifonafe regresaría las tierras al pueblo de Tecómitl? La respuesta es: No. Fifonafe no regresaría las tierras al núcleo ejidal y esta institución hubiera tenido la facultad de vender al mejor postor (nacional o extranjero) las tierras de Tecómitl o los predios que no pudieron adquirir sus legítimos dueños con Corett. Es por eso que los ejidatarios no deben recibir ninguna indemnización, pues con ellos estarían ejecutando el decreto expropiatorio al Estado y en cualquier momento Fifonafe podría despojar conforme a derecho los bienes inmuebles de las familias, esto lo haría con la mano en la cintura. Las consecuencias de un escenario como este traerían problemas graves en el pueblo, pues la memoria histórica recordaría y buscaría a aquellos que generaron y permitieron tales atropellos. 
  
[1] Telegrama procedente del Gobierno del Distrito, Departamento de Gobernación N° 839, folio N° 59. El subrayado es de quién escribe éstas notas.
[2] En el documento aparece marcado en la izquierda el sello con un águila que a su alrededor dice: “Poder Ejecutivo Federal. México”. Comisión Nacional Agraria, el número de oficio esta ilegible pero aparece el número de folio número 67.
[3] Estos datos aparecen en documento de la Representación Regional Número tres con la clave XXVI-220/119, con fecha del 11 de abril de 1996, folio N° 4834.
[4] El encabezado del documento dice: “ACTA DE POSESIÓN Y DESLINDE RELATIVA A LA AMPLIACIÓN DEFINITIVA DE EJIDOS AL POBLADO DE SAN ANTONIO TECÓMITL, DELEGACIÓN MILPA ALTA DISTRITO FEDERAL” Aparecen los sellos del Registro Agrario Nacional.
[5] Oficio: 1.5.1.2/0203/02. Expediente DS-SEDESOL-37-DF-89/01
[6] Párrafos tomados del Decreto por el que se expropia por causa de utilidad pública una superficie de 173-54-19.57 hectáreas de agostadero de uso común de terrenos del ejido San Antonio Tecómitl, Delegación Milpa Alta, D.F. (Reg.- 1179).
[7] “Más de la mitad de los alimentos que adquieren hoy día las familias mexicanas  en las tiendas de autoservicio son elaborados por empresas trasnacionales. Granos como arroz, lenteja y frijol procedentes de los EU pueden encontrarse bajo marcas mexicanas. La Jornada, pp. 30. 8/I2010.


"Croquis de la distribución de los ejidos (tierra que pertenecio a la hacienda de Santa Fé) y que fueron dotados a los campesinos de los pueblos de la delegación Milpa Alta: San Antonio Tecómitl, San Francisco Tecoxpan, San Jerónimo Miacatlan, San Juan Tepenahuac y Santa Ana Tlacotenco", fuente: Boletín Amaranto, año 13 número 1, enero-abril de 2000".


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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 


Los pueblos de la delegación Milpa Alta tienen todavía la fortuna de vivir y de disfrutar las fiestas de origen ancestral. Es aquí donde persiste la ayuda mutua y la armonía que permite culminar sus festividades con algarabía, logrando que éstas finalmente afiancen los lazos de fraternidad y de fortalecimiento en los integrantes de la sociedad, para mantener la cohesión de sus habitantes que viven y disfrutan de la tierra que aún conserva ciertas características propias de su origen de pueblos originarios de raíz prehispánica.  
Al disfrutar de alguna de estas festividades se encuentra uno inmerso en la concatenada cadena tradicionalista que se ha heredado de muchas generaciones, sin temor a equivocarnos, desde los primeros grupos que se asentaron en Milpa Alta, conocido como Señorío Malachtepec Momozco, hasta la actualidad. Los fundadores nunca imaginaron que sus manifestaciones mágico-religiosas se prolongarían hasta los inicios del siglo XXI.            

Estas manifestaciones han sobrevivido a pesar de la conquista material y espiritual sufrida por los españoles, la vida de casi tres siglos del virreinato y el involucramiento en el movimiento revolucionario hasta llegar al neoliberalismo donde la transculturación se manifiesta diariamente en nuestros hogares a través de los diversos medios de comunicación, influyendo la televisión en nuestros niños y jóvenes. A pesar de todas estas etapas de la vida de los milpaltenses, ésta delegación y sus pueblos continúan unidos para organizar sus fiestas habituales.  
En Milpa Alta no solamente se viven éstas manifestaciones populares, su juventud se prepara cada día con ahínco en las escuelas, universidades y centros de investigación donde sus hombres han sobresalido tanto en la ciencia, como en la cultura y el deporte, reconocidos a nivel nacional e internacional; ejemplos de personalidades sobran.  

Uno de los festejos que se vive y se disfruta al calor característico de los milpaltenses es la tradición de visitar al santuario del Cristo venerado inicialmente por la orden de los frailes agustinos, conocido como El Señor de Chalma. En esta fiesta los mayordomos son el eje central para lograr su culminación con éxito. Además de que en cada poblado existen mayordomos, quienes se organizan en su respectivo lugar, siendo la villa de Milpa Alta con más mayordomos (uno por cada barrio), le sigue San Salvador Cuauhtenco con diez grupos numerosos: “La Concepción”, “La Guadalupana”, “La Santa Cruz”, “El Cristo Negro”, “San Judas Tadeo”, “San Marcos”, “San Salvadorcito”, “Los Coheteros”, “La Mesita” y “Tecaxic”.  
A ésta fastuosa peregrinación se anexan las colonias del poblado de San Nicolás Tetelco: “La Guadalupita” y “La de Nahualapa”, las cuales han sido por años administradas por la delegación Tláhuac, pero la historia los une, ya que dichos asentamientos se encuentran en los límites entre la delegación Milpa Alta y Tláhuac, es por ello que se suman con sus predecesores históricos.  

En el caso de la peregrinación a Chalma efectuada el año pasado con el mayordomo mayor, el señor Ismael Quiróz Cruz, su esposa Lizet Bonilla e hijos,  estuvieron a cargo de la mayordomía principal. Fue entonces que conocimos la interesante organización y la vivencia de los milpaltenses, en la que la responsabilidad da inicio en la celebración de la misa efectuada en el Santuario el 6 de enero. En ese justo momento es coronado como el nuevo mayordomo para el próximo año.  
Durante un año la citada familia compartió tanto su amistad como su hogar a cientos de feligreses, quienes asistieron una vez al mes a pedir en los rosarios la bendición, el bienestar y la esperanza del Creador para poder salir avante en los días de peregrinación hasta postrarse a los pies del milagroso Cristo.   En el santuario de origen agustino la tradición se convierte en un rito religioso pues en el momento de la coronación surge el compromiso de cumplir con el “sagrado deber”; cueste lo que cueste, se cumple.  

El año pasado, el 26 de octubre, como ya es costumbre, se invitó a todos los habitantes para poder asistir al monte a la “bajada de la leña” donde a la vez se venera a la imagen conocida como “El Leñerito”. Son toneladas de troncos y ramas de “madera muerta” que se bajan para la casa del mayordomo para ser partidas en rajas y serán utilizadas como combustible en los grandes tlecuiles donde se colocaran las cazuelas, peroles o cazos para la preparación de los alimentos a los cientos de fervientes creyentes que se concentrarán.  
El compromiso queda nuevamente refrendado el 24 de mayo del 2009 con la concelebración de la misa de coronación celebrada ahora en la parroquia que se localiza en el centro de Villa Milpa Alta, inmueble dedicado a la Purísima Asunción de María, además se reciben con mucha devoción religiosa los estandartes de otras imágenes, incluyendo al Señor de Chalma y el de la patrona del lugar, la Santísima Virgen de la Asunción.  

Esta manifestación conlleva a otras más, realizadas en cadena para culminar el día 10 de enero: “La Junta”, “La Rejunta”, la celebración de la segunda posada, la fiesta de fin año, el 3 de enero la salida a Chalma y el regreso, el 10 de enero. Además de la asistencia durante el trayecto: desayuno y comida. En Chalma, nuevamente: el desayuno, comida y hasta cena, finalmente el regreso con fiesta en la casa del Mayordomo. Misión cumplida.  El 15 de noviembre se efectuó la primera reunión denominada la “Junta” realizada en el hogar del mayordomo. Es ahí donde los coterráneos voluntariamente se anotan con los apoyos que proporcionaran voluntariamente para fortalecer la tradición. En la lista aparece el nombre del vecino como el apoyo que proporcionará, ya sea en especie o en dinero, mismos que serán entregados en la reunión conocida como la “Rejunta”.  

El 6 de diciembre se llevó a cabo la “Rejunta” donde imperó la alegría e invadió el bullicio, pues todos aquellos que se anotaron bajo el compromiso moral de ayuda al mayordomo cumplen con lo prometido. Ese día vemos como llegan los costales de: azúcar, arroz, fríjol, sal gruesa, así como bolsas de materiales desechables con vasos, platos, servilletas, cucharas y tenedores. Durante ese día a todos los cientos de asistentes-donadores e invitados se le ofrece abundante atole con tamales. Son cientos de asistentes por lo que se prepara el anfitrión con más de cincuenta tambos (de 200 litros) repletos de tamales y más de 30 enormes cazos de atole. Todo lo preparado será lo suficiente para que todos los asistentes satisfagan el apetito, inclusive para llevar “el taco” a la casa. Los asistentes regresan nuevamente en la celebración de la segunda posada.  

Finalmente llegamos al 2 de enero. Antes de la media noche salen caminando los peregrinos de Tecómitl rumbo a Topilejo, otros, en su mayoría, inician el recorrido a temprana hora del día siguiente, son cientos y cientos de peregrinos (a excepción de San Bartolomé Xicomulco y San Pedro Atócpan), quienes se dirigen rumbo al monte a través de caminos, veredas y atravesando sembradíos sin temer a la oscuridad, al viento y al frío de temporada invernal, la fe religiosa es la que mueve todo.  
Durante el trayecto no existen clases sociales, ni diferencias políticas, se deja a un lado la ancestral lucha comunal, todos son hermanos de la misma fe cristiana. Vemos caminando: niños, jóvenes, adultos; hombres y mujeres, todos serpentean los caminos. El sinuoso andar inicia en la capa de asfalto desde San Nicolás Tetelco, San Antonio Tecómitl, Villa Milpa Alta, San Pedro Atócpan, San Pablo Oztotepec, San Salvador Cuauhtenco, para llegar a Topilejo. De ahí en adelante el peregrino se reencuentra con la naturaleza, hasta llegar al Santuario.  

Durante la peregrinación los primerizos ya cansados de la andada, al no ver llegar con relativa facilidad al santuario, hacen la pregunta obligada a los que ya tienen años de experiencia: ¿ya vamos a llegar a Chalma? Por lo que la respuesta es: “Ya mero, unas cuantas horas y ya llegamos”, otros más responden: “Mire esa colina, atrás de ella está Chalma”, otros dicen: “ya mero llegamos”. Pero cuáles pocas horas o detrás de la colina, son horas y más horas que el viajero tendrá que caminar para culminar con su objetivo. La intención de no decir verdad es solamente una parte del entusiasmo que inyectan al iniciador para continuar su marcha con entusiasmo y fervor religioso.    

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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 


Abigael Bohorquez.  
Fragmento  
Ésto es Milpa Alta, amor: arma del
canto, esto el corno de aromas que la
encierra, vena frutal, lunario, del
acanto; esto el atlas de llamas y de
tierra, el idioma nopal, el amaranto

y los diez mandamientos de la sierra.

Panorámica de Milpa alta.
   
                       
El nopal o nopalli como lo conocían los aztecas va de la mano con nuestra historia nacional, de ahí el refrán con un profundo sentido filosófico popular: “tan mexicano como los nopales”. Intrínsecamente el nopal tiene historia, mexicanidad, tradición, alimento, símbolo, orgullo, folclor, religiosidad, medicina e identidad y parte fundamental de la economía de la población de seis poblados de la delegación Milpa Alta: San Lorenzo Tlacoyucan, Santa Ana Tlacotenco, San Juan Tepenahua, San Jerónimo Miacatlán, San Agustín Ohtenco y San Francisco Tecoxpan y en menor medida San Antonio Tecómitl.  
Su antigüedad se remonta a tiempos inmemoriales. Desde la prehistoria fue sin duda alguna el elemento indispensable en la vida cotidiana del hombre. Observamos con detenimiento como en los Códices quinantzin y tlatzin aparece un nómada chichimeca cubierto con pieles empuñando un arco y cerca de él un nopal, demostrando con ello que en la época prehispánica su importancia fue notable en la vida cotidiana.  
Uno de los más hermosos pasajes de nuestra historia se refiere a la peregrinación de los mexicas, desde su lugar de partida hasta la llegada al Valle de México en el año ome calli en 1325. Según el Códice Ramírez, los mexicas localizan al águila posada sobre un nopal dominando a la serpiente, “...y en cuanto a la disposición el sitio se llama Tenochtitlan, porque tetl es piedra y nochtli  es tunal y la piedra en que estaba, y añadiéndose esta partícula tlan, que significa “tunal de la piedra.”   De lo anterior se desprende nuestro origen histórico donde se conjugan el nopal, la piedra, la serpiente y el águila quedando estampados en el Escudo Nacional por decreto del 14 de abril de 1823. De ahí que Rodolfo Nieva en su obra mexicayotl  lo describe poéticamente como “el peñasco que simboliza la base sólida, el asiento sobre lo que estaría asentada la mexicanidad, el nopal representa la inmortalidad, porque es la planta que nunca perece y se reproduce en donde ninguna otra puede hacerlo y el águila corresponde al mexicano por sus características de majestad, valor y nobleza”.  
Los primeros cronistas de la Colonia argumentan que a la llegada de los españoles quedan sorprendidos cuando conocen el arraigo histórico de la fundación de la ciudad de Tenochtitlan, por el cual al inicio de la colonia se solicita a Carlos V un escudo de armas para la ciudad de México-Tenochtitlan, mismo que fue aprobado en la gran cédula del 14 de julio de 1523. En este escudo aparecen diez pencas maduras de nopales. En dicha cédula lo describe textualmente: “...y por orla diez hojas de tuna, verdes con sus abrojos, que nacen, en la dicha provincia en campo dorado, en un escudo a tal como este, las cuales, a las armas y divisas, damos a la dicha ciudad...” A la fecha sigue vigente como escudo de armas de la Ciudad de México plasmado en azulejos en el Antiguo Palacio de Ayuntamiento.   El nopal es una planta noble, crece tanto en las montañas rocosas como en las zonas desérticas de nuestro país; de las distintas variedades de cactáceas, sobresalen 60 especies del género Opunti, de las que sólo 13 son comestibles.   Podemos considerar que en el altiplano central se le considera como la cuna de esta cactácea, según el punto de vista de los estadounidenses Benson y Wakinton quienes argumentan que “durante los siglos XVII y XVIII, cuando los frailes establecieron sus misiones en Baja California Norte, e iniciaron el establecimiento de algunos nopales que entonces eran cultivados en el centro de México”.  

Delegación Milpa Alta.


En el sureste del Valle de México se localiza la Delegación Milpa Alta,  zona productora de nopal, verdura que empezó a desarrollarse en los inicios de la década de los años 40´s. Al paso de los años en algunos pueblos de esa misma jurisdicción se fueron integrando a esta actividad, de tal manera que actualmente es considerado como sostén económico de muchas familias.   Existen 13 especies comestibles en el territorio nacional, siendo la más común en Milpa Alta el nopal de flor de tuna amarilla y el nopal silvestre o tetlanohpalitl, conocido también como “chumacuero”, que a título personal es el más sabroso.  
Para los agricultores de Milpa Alta, expertos en huertas nopaleras, el nopal recomendable para su cultivo es el que da su fruto de tuna amarilla. De tal suerte que actualmente son los proveedores de los principales mercados de esta ciudad de México, en especial la Central de Abasto, Jamaica, entre otros, e inclusive se exporta. Actualmente el cultivo del nopal lo desarrolla un 70% de la población que depende de la agricultura; se estima que existen poco más de 4,000 hectáreas con rendimiento promedio de 350 toneladas por hectárea por año. Son casi 8 mil agricultores de la delegación Milpa Alta que expenden su producto al menudeo, medio mayoreo y mayoreo. El clima favorece la producción, ya que es de tipo templado, con veranos lluviosos e inviernos suaves, con temperatura que varía de 17º C a 20º C, siendo la media anual de 12º C. En lo que respecta a la precipitación pluvial va de 800 a 1500 mm. anuales con lluvias durante casi todo el año y vientos dominantes del Noroeste y Sur, con una variación que sopla al Norte. La altitud varía de 2200 a 2600 m. sobre el nivel del mar.  

Es importante hacer notar que las condiciones agro climatológicas existentes en la región de Milpa Alta son las adecuadas para su cultivo, aún cuando las heladas de invierno hacen bajar considerablemente la producción.   Hasta el momento se le ha considerado como el platillo nacional pues la mujer mexicana ha sabido crear más de 50 formas distintas para consumirlo.   Por lo anterior, se hace prioritaria la aceleración para consolidar los proyectos relacionados con la industria nopalera; deshidratación del producto y la instalación de una o más enlatadoras para nopales en escabeche y otros derivados.   La delegación Milpa Alta impresiona con su intrincada geografía tapizada de verde por docenas de hectáreas con huertas cubiertas de pencas de nopales, adornadas con sus nopalitos-verdura; como ya se dijo, son distribuidos en los mercados y tianguis de esta enorme ciudad de México y estados circunvecinos.          

Su historia
 

Entrada la década de los años cuarenta, los nativos de esta demarcación saben que fue en el barrio de la Concepción (La Conchita), donde se inició el cultivo del nopal-verdura. Fue el señor Florentino Flores quién empezó a cultivarlo en su pequeño solar o traspatio con pencas de nopales de la variedad que actualmente cubren los campos de ésta demarcación.   El nuevo sembradío de don Florentino fue toda una novedad en aquellos años cuando se las ingenió plantando las pencas de nopales con dos metros de distancia entre mata y mata. Aprovechando el espacio, junto a éstas cactáceas se sembraron flores de geranio, ambas abonadas con estiércol de caballeriza. Por las tardes acarreaba agua de un hidrante que se localizaba sobre el puente de San Agustín y con una jícara regaba por las mañanas las plantas de ornato. El resultado fue sorprendente; durante los doce meses se cosecharon nopales de muy buena calidad, acompañados de hermosos geranios de una variedad de colores. En aquellos tiempos, don Florentino fue severamente criticado por los vecinos, precisamente por dedicarse a cultivar nopales en su solar, acusándolo de flojo, a sabiendas que existían muchos árboles de ésta cactácea en estado silvestre. Debido a la demanda de nopales, el señor Florentino decidió sembrar en el paraje Ahuatepec con la técnica que hoy conocemos, abonado en abundancia el terreno que acarreaba con animales de carga a base de arpilleras de los poblados de Tláhuac. Fue tanta la abundancia de nopales, que por vez primera empezó a vender en el mercado de Jamaica, situado sobre la calzada de la Viga y Chabacano, lugar donde se comercializaban otros productos de la zona lacustre del Distrito Federal: de San Andrés Míxquic, Tláhuac, San Gregorio Atlapulco, Xochimilco e Iztacalco,  entre otros pueblos. El mercado de Jamaica era en aquellos años el centro comercial piloto como lo es actualmente la Central de Abasto.   De esta manera empezó a despuntar la actual economía en Milpa Alta y pueblos aledaños gracias a la perseverancia, el trabajo y la perspectiva de don Florentino Flores, de quien sus amigos le pusieron cariñosamente el mote de; No’ Paltata’ Tli (Padre del Nopal).   Han pasado más de 60 años y durante ese lapso, la tenacidad del pueblo ha modificado la estructura social y económica de esta delegación y algunos pueblos de Morelos colindantes con Milpa Alta.  
En la delegación del nopal es grato ver la red de caminos que se ha abierto por todos los campos, por las faldas del Teutli y por la ladera que va rumbo al monte donde se ven serpentear las vías por donde transitan los camiones cargados de nopales. Tanto las cajas y pacas redondas van repletas de cactáceas para El Centro de Acopio de Nopal. Además de las toneladas de nopal que a diario se concentran en la Central de Abasto de esta hermosa ciudad de México.  

Milpa Alta, productor de nopal-verdura.


En México hay una tradición en el cultivo y utilización del nopal. Su forma de aprovechamiento ha evolucionado a través de la historia, desde nopaleras silvestres a la domesticación en huertos familiares y finalmente al manejo de plantaciones comerciales. La producción de nopalitos se concentra en el centro de México, en donde se ofrecen casi todo el año, aunque en los meses de invierno la oferta es menor debido a que disminuye la producción por la ocurrencia de heladas en los altiplanos centrales, que afectan a las plantaciones, salvo cuando éstas están cubiertas por  micro túneles.  
La demanda de nopal verdura es relativamente homogénea durante todo el año, aunque se incrementa en los periodos de Cuaresma y Navidad. Industrialmente, los nopalitos se procesan como alimento (principalmente en salmuera y en escabeche), cosméticos y como producto medicinal. La exportación en fresco de nopalitos es problemática por su difícil manejo y uso si se les deja las espinas, y por su rápida oxidación si éstas se eliminan, a menos que sean empacados en bolsas selladas de polietileno y refrigeradas. Para aumentar la exportación de nopalitos es necesario hacer una campaña publicitaria que enfatice su importancia como alimento sano, que abate azúcar y colesterol en la sangre, etcétera. Los cladodios jóvenes (nopalitos) de un gran número de especies silvestres se utilizan durante la temporada de brotación (primavera) para consumo humano en los estados del centro y norte del país. Este tipo de explotación es, sin embargo, limitado al consumo doméstico.  

En México, la agricultura comenzó hace 4,500 años con la domesticación del maíz, fríjol, calabaza, chile, amaranto, etc. Al mismo tiempo, el hombre empezó a seleccionar plantas silvestres sobresalientes, dentro de las cuales estaban el nopal, para plantarlas cerca de sus chozas. Fue así cómo se iniciaron los huertos familiares en México.   A mediados del siglo XX, debido al crecimiento de la población y de su capacidad de compra, la demanda de los nopalitos aumentó considerablemente al grado que la producción de los huertos familiares fue insuficiente para cubrirla. Alrededor de 1950, los productores de Milpa Alta seleccionaron las mejores variedades de sus huertos para plantarlas en sus parcelas agrícolas; así comenzó el sistema de plantaciones comerciales. Actualmente prevalece en forma generalizada el sistema tradicional. En este sistema se cultiva el nopal en hileras separadas de 1 a 1.50 metros; las pencas se siembran a distancias de entre 0.25 a 0.50 metros, las plantas se dejan crecer entre 1 y 1.50 metros de altura (se forman macizos de nopal a lo largo de la hilera); las densidades por hectárea varían entre 15,000 y 40,000 plantas, siendo el término medio de 17 mil. La variedad de nopalitos que se producen en nopaleras o huertos es notable por la gran cantidad de abono orgánico.  

A continuación se mencionan algunas de las características de las variedades utilizadas en plantaciones comerciales y los estados en donde son cultivadas. La productividad de Milpa Alta tiene un promedio de 80 a 90 toneladas por hectárea al año, con fuertes variaciones entre cortes a través del año (mayor producción en primavera y verano, y menor en otoño e invierno). Esto afecta los precios pagados al productor. La demanda de nopalitos en México es alta, se considera que el consumo per cápita anual es superior a los 6 kg, es la sexta hortaliza por consumo en México, después de la papa, tomate, chile verde, cebolla y sandía. A nivel nacional la demanda se considera homogénea durante el año, sólo con aumentos en la Cuaresma (en Semana Santa), y en la Navidad. En cambio, la demanda no es homogénea entre los estados del centro, inferior en el norte y casi nulo en las costas y regiones tropicales. Se ha comprobado que el consumo de nopal reduce los niveles de glucosa en la sangre y disminuye los niveles de colesterol. Debido a esto y al uso antiguo del nopal como medicina tradicional, diversas empresas elaboran comprimidos y cápsulas de nopal. Cabe señalar que existen diversas empresas donde elaboran los productos cosméticos a base de nopal, siendo los más comunes: champúes, enjuagues, jabones y cremas.   En provincia se utiliza el nopal maduro como materia prima para la elaboración de artesanías, se usa la fibra en la manufactura para canastas y floreros. Además, se ha mencionado que del nopal es posible obtener papel de calidad y también pectina; sin embargo, estas posibilidades aún se encuentran en experimentación y no se han desarrollado a escala industrial-comercial.   Al calcular el consumo aparente, vemos que México, con más de 100 millones de habitantes consume 5.66 kg “per cápita” al año y en Estados Unidos de América, los 10 millones de origen mexicano consumen sólo 1.400 kg/hab., lo que nos da una idea del gran potencial existente en la exportación de nopalitos a ese mercado del norte.

Debido al “boom” de la comida mexicana, los nopalitos procesados están siendo cada vez más exportados a Europa, Canadá, y países de la Cuenca del Pacífico, etc.   Condiciones Socioeconómicas   La población en edad de trabajar continuará aumentando en los próximos años, como consecuencia del crecimiento demográfico. En particular, para los jóvenes de entre 15 y 24 años se necesita brindar oportunidades de educación media superior  y superior y científicos en el tema para poder generar mayores fuentes de empleo, así como acceso a la vivienda, la industrialización de éste producto donde podría absorber en gran medida a éste potencial de jóvenes. Es importante no solo ver lo que está pasando actualmente, sino ver que la población de más de 60 años y más aún seguirá aumentando en el futuro, incluso más rápidamente que en el pasado reciente, lo cual ejercerá una fuerte presión sobre los servicios de salud y seguridad social, por lo cual se requiere prever y anticipar las demandas de las personas de este grupo  de edad y la creación de más servicios médicos en toda la región productora.   La demarcación de Milpa Alta cuenta con 281 kilómetros cuadrados aproximadamente donde existen terrenos fértiles y zonas boscosas, donde además del nopal se vende muy buena barbacoa de carnero, cocoles y mole para el mercado capitalino, y en menor cantidad para la provincia e inclusive se exporta.  
El cultivo del nopal es el medio de vida de casi el 70% de la población de esta demarcación que depende de la agricultura y la organización familiar de los que se han mantenido a través de los últimos sesenta años. Se tiene conocimiento que actualmente existen un poco más de 8 mil agricultores que expenden su producto al menudeo, medio mayoreo y mayoreo.
     
De acuerdo a lo investigado tenemos las siguientes conclusiones:    
Ø  Con la construcción del Centro de Acopio del Nopal en la administración de finales de la década de los 90 se resuelve en cierta medida un viejo anhelo de los productores de esta verdura.  
Ø  Se tiene como objetivo consolidar los proyectos relacionados con la industria del nopal, como es la deshidratación del producto y la instalación de enlatadoras para procesarlo en: nopales en escabeche, mermeladas, cremas etc.  
Ø  Un ejemplo de organización de los milpaltenses es la apertura de “caminos de penetración”, es decir, los caminos rurales de acceso para la siembra y cosecha de nopal, entre otros productos del campo. A pesar de actuales accesos existe un rezago en su mantenimiento y apertura de nuevos caminos.  
Ø  En la Feria del nopal sobresale la venta de productos ajenos a la región, sobretodo la mercancía proveniente del extranjero como la de origen chino, así como el alto consumo de alcohol, quedando atrás, muy atrás, el nopal. ¿Cuál Feria del Nopal?
Ø  Se necesita que nuestros diputados legislen por la nominación de origen del nopal-verdura.  
Ø  Se elimine paulatinamente el estiércol de ranchos lecheros para dar paso a la composta.  
Ø  Que sea restringida totalmente la aplicación de fertilizantes, herbicidas e insecticidas y poder lograr el tan anhelado sello verde.    

Fuentes consultadas:  
La fundación de México-Tenochtitlan, la división de la ciudad en cuatro barrios y las primeras conquistas, según el “Códice Mendocino” (tira de la peregrinación), México, SEP, 1975.  
Celulario de la metrópoli mexicana, Departamento del Distrito Federal, 1960.  
Ciudad de México. Crónica de sus delegaciones, México, Gobierno de Distrito Federal, Secretaría de Educación del Distrito Federal, Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, 2007. 
Mora Vázquez, Teresa, (coordinadora). Los pueblos originarios de la Ciudad de México. Atlas etnográfico, México, Gobierno del Distrito Federal, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2007.
Fierro Álvarez, Andrés, Cultivo del nopal verdura en el sur del Distrito Federal, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2006.
Cruz Díaz Elpidia, Recetario nahua Milpa Alta, D. F. México, Cocina Indígena y Popular, CONACULTA, 2004. 
Folleto; INIFAP. El cultivo de nopal verdura en Milpa Alta, D. F. SAGAR, 2000.   ·      Bohorquez, Abigael, Memoria en la Alta Milpa, México, Federación Editorial Mexicana (FAM), 1970.        


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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com 


¿Qué es la Cuetlaxochitl? No le parece extraño escuchar este nombre en náhuatl. Seguramente que sí. Para los botánicos es la euphorbia pulcherrima, arbusto silvestre de hojas grandes ovales, pálidas en la parte inferior; la inflorescencia está adornada de brácteas de hermosísimo color rojo encendido de extraordinaria belleza, de flor diminutiva, la podemos comparar con la bugambilia rodeada de brácteas que parecen rodelas para protegerla, donde las grandes hojas, al paso de los días de verde se van tornando poco a poco en rojo. Su nombre científico es Poinsetia. En algunos países de habla hispana la conocen como Flor de Pascua, en Sudamérica la flor de Belén o Rosa del Pastor y para los estadounidenses Christmas flower.  
Usted ya se imaginara que estamos hablando de la mexicanísima “Flor de Nochebuena”, conocida en el mundo mexica como Cuetlaxochitl, es decir la “flor que se marchita”, convertida en el símbolo de los nacimientos del mundo, por lo tanto consideramos que es el regalo de la cultura mexica para la navidad celebrada en todos los países  del mundo.  
Lo contradictorio de esta singular planta es que está registrada fuera de nuestro país, es decir, de origen extranjero -como sucede con otros productos de origen nacional-. De esta manera el estadounidense Paul Ecke Poinsetias es propietario de la patente y principal productor mundial de nochebuenas, ocasionando que la derrama económica originada por la venta principalmente en estos días genere un buen porcentaje de dinero que sale del país por el pago en la reproducción de “nuestra” cuetlaxochitl.   
Existe propia para el jardín y las modificadas genéticamente realizadas en el extranjero, acostumbrados a verlas en macetas, a quienes los botánicos les llaman “híbridas enanas” exclusivas para interiores, compactas y delicadas en su manejo por desarrollarse en invernaderos como las variedades “diva” y “lady” que se caracterizan por un color “rojo sangre”, al igual que el verde de su follaje casi negro, siendo apreciadas por los compradores. También tenemos otras variedades; amarillas, blancas, jaspiadas con tonalidades de rojo, entre otras, lo importante es el gusto personal.

Comentan los vendedores de los mercados de Xochimilco que su mayor demanda dio inicio a mediados de noviembre y culmina en estos días previos a la natividad del niño Jesús. En la delegación Xochimilco se cultiva en grandes cantidades, ya que se calcula que se producen actualmente aproximadamente 750 mil macetas anuales distribuidas para su venta en el Distrito Federal y en algunas entidades federativas del país, e inclusive para exportación. Los máximos productores son los barrios del corazón histórico de Xochimilco con 500 invernaderos, le sigue San Luis Tlaxialtemalco con 380 y San Gregorio Atlapulco con 200. En menor cantidad en poblados de Tláhuac y Milpa Alta.  

Los antecedentes prehispánicos de ésta singular flor los encontramos en interesantes leyendas como la siguiente:
En los tiempos de Moctezuma I, en el pueblo de Tlachco (hoy Taxco) hubo una sublevación de los chontales de Tetelcingo que fue sometida por los mexicas; donde quedaron las huellas de la sangre de los chontales crecieron estas hermosas flores rojas. Un indígena chontal las encontró entre los cerros, en un barranco entre Tehuilotepec y Taxco, donde las multiplicó tanto que la loma se vestía de gala con tanta flor. Moctezuma I hizo que llevaran esa flor a los jardines de Oaxtepec y los aztecas, admirados de tanta belleza, la dedicaron a una hermosa princesa llamada Cuetlaxóchitl”.

Entrada la Colonia, comentaba don Hernando Ruiz de Alarcón, vecino de Taxco Guerrero, hermano del dramaturgo don Juan Ruíz de Alarcón y Mendoza, sobre su utilización en los nacimientos colocados por los frailes franciscanos en plena época virreinal, acompañados con una profusión de cuetlaxochitl decorando los belenes, quedando desde entonces como símbolo de bienvenida al Niño Dios.  
En el México independiente el primer embajador de los Estados Unidos de América, el señor Joel Robert Poinsett (1779-1851), en uno de tantos viajes realizados a la ciudad de Taxco quedó profundamente sorprendido al observar que en la iglesia de Santa Prisca estuviera un nacimiento adornado profusamente de esta flor que jamás en su vida había visto, por lo que dio la orden de que se mandaran las plantas necesarias para los jardines de su residencia en Charlestonville Carolina.

Alrededor de 1909, la familia de Albert Ecke comenzó a cultivarla en los Ángeles California. A partir de esa fecha muchas nuevas variedades se han desarrollado por mutaciones naturales e hibridaciones cultivadas en invernaderos a través de esquejes (tallos) de las variedades más apropiadas para diversos climas de nuestro país, bajo la autorización de Paúl Ecke Poinsetias, propietario de las patentes y principal productor mundial de flores de nochebuena, motivo suficiente para que aparezca etiquetada como made in USA. A pesar de este arrebato norteamericano, los mexicanos nos sentimos profundamente orgullosos de que la flor sea conocida en todo el mundo. Es por esto que la rememoramos, y con justa razón histórica, en uno de los mercados de flores de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco donde se lee: Venta de Cuetlaxochitl; Flor de Nochebuena”.                             

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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com  


Es la plenitud del otoño, los campos se tiñen de amarillo. Es la naturaleza que anuncia la Fiesta del Día de los Muertos de los días 31 de octubre, 1º y 2 de noviembre, manifestándose con el adorno de tumbas y ofrendas con una profusión de flores de cempoalxochitl, conocida popularmente como  “cempasúchil”.

Ante ésta trascendencia histórica, en el Grupo Cultural de Tecómitl Yancuic Xihuitl “Nuevo Siglo” sus integrantes se han dado a la enorme tarea de representar la vida patrimonial con figuras de calaveras y cráneos elaboradas de papel maché, así como faroles tradicionales (carrizo y papel china), vestimenta, objetos de nuestros abuelos que se dedicaron al campo, y claro representando la vida cotidiana de las abuelas en la cocina con utensilios como: el metate y el metlapil, el molcajete y tejolote (éstos últimos elaborados de piedra volcánica), cazuelas, ollas, comales y jarros, todos de barro, cucharas de madera, etcétera.

Es en estos días cuando en las ofrendas de los hogares están presentes las olorosas flores de la temporada (además del cempasúchil). También observamos el sahumador con el sahumerio, las bebidas del gusto del ser recordado, comida y frutas de su preferencia sobresaliendo las originarias de estas tierras de Mesoamérica: tejocotes, jícamas, guayabas, cacahuates, dulce de calabaza, chayotes, huauzontles. No pueden faltar por ningún motivo: las tortillas, tamales, camotes, chocolate, pulque... entre otros tantos de origen campirano. Enriquecido con elementos originarios del viejo mundo (ceras, papel china, variedades de cítricos, manzanas, plátanos, cañas, arroz, mole, calaveritas de azúcar y una variedad de pan de muerto: golletes, chamberines, alamares, bancos y hojaldras).

Entre tantas frutas encontramos que las manzanas (comentaban nuestras madres), representan la amabilidad, posiblemente porque de acuerdo a las citas bíblicas Eva fue amable al compartir el fruto prohibido a su compañero Adán. La calabaza en dulce de tacha son las buenas relaciones sociales, tal vez porque al degustarla se chupan los dedos para saborear el rico sabor. El pan, el alimento más apreciado, es por eso que es “el pan nuestro de cada día”. El agua, la pureza del alma, creo que por ser transparente y tan necesaria para el hombre (por eso hay que cuidarla). Las flores amarillas, el símbolo de la temporada. Las ceras y veladoras son los medios que guían a las almas para llegar a sus antiguos hogares. Las imágenes de la devoción familiar simbolizan la paz en el hogar y la firme aceptación de compartir los alimentos ofrendados conjuntamente con el copal, que al desprender su aromático olor se lleva las plegarias de los creyentes hasta el cielo donde se encuentra El Señor.

La mesa donde se improvisa el altar en muchos de los casos es insuficiente, por lo tanto se tiende en el suelo un enorme petate donde se deposita parte de la ofrenda, así como las cosas personales que utilizó en su vida cotidiana el ser recordado. Por éstas tierras de seguro fue campesino, por lo tanto estarán presentes: el ceñidor, calzón de manta, huaraches, ayate, morral y utensilios de labranza: la coa, el azadón, la hoz, el ayate, inclusive el arado, claro sin animales de tiro, ya que éstos terminarían con todo lo ofrendado.

Son días en los que se señala con pétalos de cempoalxochitl la entrada del hogar a la ofrenda, es el camino de los muertitos que los lleva a disfrutar de tan suculentos manjares. La despedida es de algarabía en el panteón con el adorno de tumbas, verdaderas obras artísticas hechas con la misma tierra del sepulcro, acompañada de ceras y veladoras que se derriten al paso de las horas de la noche junto con el oloroso copal para despedir a los  visitantes y desearles un buen regreso.

Es por esto que el panteón se convierte en la casa de todos, principalmente el 2 de noviembre durante el día y parte de la noche, donde el párroco se confunde entre los asistentes, y las plegarias se pierden entre los murmullos de la gente que admira con respeto las tumbas envueltas en una gran nube de copal. Es toda una ceremonia con profundas raíces ancestrales donde el misticismo, las oraciones y la comunión engarzan la vida con la muerte.

Para los habitantes del poblado la tradición es parte de su historia, ya que trae aparejada una diversidad de leyendas, las cuales enriquecen la manifestación cultural proyectando su imaginación artística a través del acucioso adorno de tumbas consideradas por los visitantes como auténticas obras de arte efímero por estar elaboradas con flores silvestres y productos del campo, conjugándose los principales elementos de la filosofía Mexica: tierra, agua, fuego y aire.

En estos días de muertos se manifiesta el reencuentro con nuestras raíces en la Plaza de la Corregidora, frente a la torre del reloj público, que como todos sabemos datan del mundo prehispánico, elementos esenciales de nuestra identidad y cohesión cultural.

El trabajo presentado por el Grupo Cultural de Tecómitl Yancuic Xihuitl “Nuevo Siglo” es el resultado de muchos fines de semana, de meses de trabajo acelerado, y a diario en las últimas semanas, donde al ritmo de la actividad de la gente de varias edades comparten las vivencias, experiencias combinadas con lo chusco y la alegría. Son los buenos momentos de convivencia entre los vecinos con el fin de no dejar pasar desapercibida la tradición, considerada por la UNESCO Patrimonio de los mexicanos y de la Humanidad. 

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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com  

La tradición de “día de muertos” trae aparejada una diversidad de leyendas relacionadas con las flores de cempoalxochitl que viene a enriquecer la manifestación cultural de herencia ancestral. En estas leyendas encontramos los sucesos que se mezclan con la fantasía, el ingenio y lo real. Es aquí donde el hombre da rienda suelta a su imaginación empírica ante el misterio de la muerte, leyendas que llegan a nuestros oídos a través del relato de hace muchos años que brotaban de los labios de los abuelos. De tal manera que la leyenda se centra en las flores que son características de “los muertos” como es el cempoalxochitl que da vida al muerto con el adorno de tumbas y manojos en floreros para las ofrendas. Sin estas borlas amarillentas llenas de pétalos creo yo que no sería vistosa la fiesta a los muertos.

Empecemos por recordar que es en el Tlalocan el sitio donde se encuentra Tláloc. Es el sitio hermoso, lugar con pájaros y flores en abundancia (posiblemente cubiertos de cempalxuchiles). Ahí llegaban las personas que fallecían ahogados, eran los hidrópicos, u otra enfermedad relacionada con el agua. Al respecto nos dice el informante Fray Bernardino de Sahagún, y con la ayuda de sus informantes indígenas que: “este lugar era de un verano constante y no faltaban los alimentos, además de ser un sitio de regocijo”. Alrespecto una de tantas leyendas de ésta flor se le atribuye a un poeta anónimo, quien describe un hermoso lugar lleno de flores y cuya traducción la realizó el padre Garibay y doña Carmen Cook de Leonard: “Platico con mi corazón: ¿De dónde tomaré las flores hermosas y perfumadas? ¿A quién le preguntaré? ¿Acaso se lo preguntaré al pequeño colibrí, a ese chiquito, con su plumaje de piedras preciosas? o ¿Acaso se lo he de indagar también al zacuán-mariposa? Pues ellos si saben donde brotaban las bellas flores perfumadas. Iré vagando por el bosque de soyates, donde cantan los pajarillos tripiales tzinitzcan. O quizás vaya por la floresta de las garzas rojas. Ahí las flores se tuercen y se enredan entre las ramas, con el rocío bañado de sol, brotan alegremente. ¿Será ahí donde hallaré si se me aparecen, las recogeré en los pliegues de mi vestimenta y con ellas saludaré a los nobles del pueblo para dar gusto a los dioses? “Oh, milagro, aquí ando, ya oigo su canto florido, y como igual lo replican los montes. Y es maravilla que en su cercanía corre el agua preciosa del manantial, con los colores turquesa de las aves. Ahí se lanza una y otra vez el canto; se repite la canción del cenzontle, el de las cuatrocientas lenguas, el de los pájaros remendones. A ellos les contesta el pájaro cascabel, incansable como sonaja de la danza, y tantos otros de precioso cantar. Ahí alaban a la tierra y sus vocecitas nos mecen con sus hermosos sueños. Le hablo al colibrí, le grito con toda mi voz: “No os engaño, a voz a quiénes él tanto ama. Ya nos sentamos para escucharlo, ya viene el precioso colibrí: ¿Aquién buscas, tú cantor? Luego les contestó, me dirijo a ellos: ¿Dónde están las hermosas flores perfumadas, para que se esfumen las melancólicas tristezas de nuestros nobles respetados? Pronto me trinan: A ti, tú cantor, te enseñaremos el lugar en dónde están las flores que llenarán de regocijo a nuestros compañeros, los nobles señores. Me llevaron a un valle, a una fértil tierra, al país de las flores, ahí donde el sol enciende el rocío; ahí veo todas las flores de preciosas fragancias, las hermosas flores cubiertas de rocío, donde en la niebla los rayos del sol pintan el arco iris. Ahí me dicen: Corta las flores, todas las que quieras, regocíjate con ellas, tú que eres cantor. Ya se las entregarás a nuestros compañeros, a los nobles señores, que con ellas alegrarán la tierra. Y así recojo en los pliegues de mí vestimenta toda clase de perfumadas flores, que regocijan el corazón, que nos dan riquezas, y digo: Cómo quisiera que otros entraran aquí, que fuéramos muchos los cargadores de flores. Así es como lo he sabido, así es como puedo platicar de ellos nuestros amigos: Aquí siempre vendremos a cortar las abundantes flores lindas y a oír las tantas preciosas canciones, con las que alegremos a nuestros amigos en este mundo, y a los Guerreros Águila y Guerreros Jaguar. Ya me he puesto en camino, yo cantor, para llevar las flores a las princesas. Las he coronado con flores, las he adornado, las flores las he puesto en sus manos. Y luego canto una hermosa canción para que los nobles se alegren frente al Dios omnipotente, al que todo lo abraza, donde no hay esclavitud. Aquél que busca, al que invaden las penas, ¿De dónde las tomará, en dónde mirará estas bellas flores? Encontrará acaso el camino al país de las flores. Al país del Sol, en donde no hay esclavitud, en donde no hay penas, en donde no hay inútil del mundo, ni cosas compradas, en donde sólo hay dependencia del Dios omnipotente, omnipresente? Sobre la tierra llora mi corazón, cuando recuerdo que, yo cantautor, miré el país de las flores. Pues así digo: En verdad, la tierra no es un buen lugar. En verdad, el lugar hacia donde vamos es diferente, allá es donde está la felicidad.  ¿Para qué es buena la tierra? En verdad, es otro el lugar donde termina la vida. Ojalá allá fuera, allá con los preciosos pájaros cantará, allá me deleitará, me regocijará con las hermosas flores, con las flores perfumadas, que alegran el corazón, que en lindos jardines nos extasiásemos con sus dulces fragancias, nos embriagaremos con sus dulces fragancias, nos embriagaremos con sus arrebatadores aromas. ¡Ojalá!”.[1]

Otra leyenda prehispánica que nos hunde en lo más hermoso del México antiguo es la siguiente: “Atlanquahtli-águila de agua-, gloria de la raza por su bravura y orgullo de noble guerrero, digno de ser llamado hijo de Yaoquizqui -guerrero-. Sus hazañas en honor a Huitzilopochtli lo hacen merecedor de vestir el traje verde y lucir bandera de listas rojas y blancas, aderezadas con el penacho de quetzal. Amaba a Cazauhquixochitl -flor amarilla-, modelo de castidad y virtud, y nadie mejor que ella para ser su esposa, había recibido exquisita educación, conocía los sagrados deberes del hogar y nadie como ellas para orar y hacer penitencia, confeccionaba admirablemente la tortilla blanca, los totopos y tlacoyos, labraba y bordaba suntuosos manteles para los dioses. Las pedidoras irían a la casa del Yaoquizqui Teunochtli a pedir la mano de su hija. La ilusión, la esperanza y la vida de Atlanquahtli dependían de este sencillo pero transcendental acto. El padre de Cozauhquixochitl negó la mano de su hija al joven Águila del agua, ya que tenía el firme propósito de hacer a su hija esposa del noble Aococoxochitl-flor de pino- Caballero Serpiente. Un sólo recurso le quedaba al joven para vencer la hostilidad de Yaoquizqui y nuevamente se fue a combatir al enemigo, resuelto a morir o conquistar el traje de caballero águila, y con esta decisión en su mente partió. Cuandoal fin retornó al ejército de flor amarilla éste buscó entre los guerreros triunfadores a Atlanquahtli, pero no lo encontró. Desde hacía muchos días su amado habitaba la casa del Sol. Se encontraba entre los elegidos en su lugar de maravilla, jardín inmortal donde las flores nunca se marchitan y donde no existe la noche y el día. Laj oven fue llevada a la casa de su odiado prometido y ahí el enlace quedó consumado. Toda esperanza de salvación había muerto en el corazón de Cozauhquixochitl. En su desolación y desamparo no le quedaba más que implorar la clemencia de sus diosas protectoras.Tonatiuh-dios del Sol-, permite a Atlanquahtli bajar a la tierra para salvar a su amada. La desdichada joven suplica ser convertida en paloma o en magnolia, y ensangrentada las púas de maguey con el rojo líquido de su sangre. Sacerdotes, amigos y parientes la buscaron por todas partes inútilmente. En ningún lugar se le encontró, pero a todos sorprendió ver un sitio solitario del monte, una planta hasta entonces desconocida, en cuyo extremo se abría una flor amarilla, una maravillosa flor con apariencia de una flor de oro. ¿El Cempoalxochitl? Atlanquahtli, en forma de colibrí se posa sobre ella, dejando caer en el trémulo cáliz, unas gotitas de agua celeste que llevaba en el pico, y batiendo sus brillantes alas, parecía que acariciaba a la sencilla flor. ¡Oh milagro!, la flor sencilla de escasos pétalos color de oro, prodigiosamente multiplicó sus pétalos de oro para semejar una preciosa borla del áureo metal”. 

LEYENDA MESTIZA DEL CEMPOALXOCHITL. Existe una leyenda cortita del cempoalxochitl con matices españolizados proveniente de Tlaxcala: “La leyenda tlaxcalteca cuenta que la princesa Tecuelhuatzin, hermosa hija del viejo cacique Xicotencatl, cultivaba en sus jardines de Tizapan, en la República de Tlaxcalla, toda clase de flores; pero las que más apreciaba eran esas amarillas rojizas llamadas cempoalxochitl, porque tenían los cambiantes colores del sol, del mediodía al atardecer, y porque era predilecta ofrenda en las tumbas de los desaparecidos. Cuando los españoles llegaron a Tlaxcala, el hermano de Tecuelhuatzin, el general Xicotencatl Axayacatzin o el joven, midió sus armas con los forasteros, pero fue derrotado; y entonces la República indígena tuvo que pactar con Hernán Cortés, ofreciéndole sus ejércitos para ir a tomar a Tenochtitlan. La princesa, según la costumbre indígena, fue entregada a Cortés como un presente, y éste la regaló al capitán Pedro de Alvarado. Tecuelhuatzin fué bautizada con el nombre de María Luisa Xicotencatl y se desposó a la usanza indígena con Alvarado, a quienes los indígenas llamaban, por ser rubio de color, Tonatiuh o el sol. La princesa lo amó mucho, porque vio en él la representación humana de las flores”[2] 

[1] Esta leyenda se obtuvo de un una investigación realizada por Carmen Cook de Leonard  con el título: Las Ceremonias de la Muerte en México, trabajo mecanografiado con fecha del 23 de octubre de 1989.
[2] García Rivas, Heriberto, Dádivas de México al Mundo, Ediciones Especiales de Excelsior, 1965.

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MANUEL GARCÉS JIMÉNEZ
Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com   

San Pedro Atocpan, delegación Milpa Alta, hermoso lugar enclavado en la planicie de la serranía del Chichinautzin, donde se hace realidad la leyenda del mole “estilo poblano”, lugar donde aún se respira el aire provinciano y se contemplan las inclinadas calles de empedrados que hacen contraste con la arquitectura colonial quedando a la vista las vetustas construcciones de piedra, ladrillos y vigas, haciendo juego con la Iglesia construida en el siglo XVII en honor al Apóstol San Pedro, patrón del lugar. 
Pintoresco y hospitalario lugar donde se lleva a cabo a partir de 1977 la Feria Nacional del mole. Este año será del 3 al 25 de octubre. Es la tierra donde los invitados se chupan hasta los dedos con tan suculento platillo acompañado de tortillas de maíz azul con tamalitos revueltos con fríjol, haba o alverjón, sin faltar los nopales en sus diversas presentaciones, arroz, frijoles de olla, barbacoa…, en fin toda una delicia al paladar. 

Respecto al origen y nombre del mole ha sido motivo de varios comentarios, que por ahora no se pretende sostener alguna tesis al respecto, lo interesante para nosotros es valorar su alto contenido histórico-cultural, considerado como un arte culinario del pueblo atocpeño. De acuerdo a las investigaciones realizadas por los historiadores  de la cocina mexicana, consideran que tanto los moles como los adobos van a la par con la historia antigua del hombre. Existen evidencias de que hace más de 5 mil años ya se practicaba en Oriente su elaboración. Por supuesto, fueron totalmente diferentes a los moles y adobos que se producen actualmente en distintas entidades federativas de nuestro país. De ahí que se considere que el origen de la palabra “mole” al parecer proviene del latín “cosa grande”, “una mole”, “grandeza o corpulencia”. 
En el interesante libro El Arte de Cocinar con Chile” de Arturo Lomelí establece que “Los moles surgieron oficialmente en los libros de gastronomía hace 500 a 400 años antes de Cristo”, y prosigue; “El Libro más viejo que se conoce con recetas de moles, fue publicado en Milán en 1498 y se llamabaDe Re culinario”, compilado por Marcue Gavis Apisius”. Otra corriente de opinión sostiene que en esta zona histórica y cultural de Mesoamérica los mexicas ya elaboraban un guisado especial en días de grandes festividades con una variedad de chiles y maíz acompañada con trozos de carne de guajolote o mejor dicho “huaxolotl”, que curiosamente a este platillo se le conocía como mulli o molli, mismo que al paso del tiempo se deformó como mole a todo guisado que contiene chile con carne de guajolote. 

Comentan los cronistas que era tanto el interés por este alimento que al Huey Tlatoani Moctezuma se le ofrecía mulli especial: “Al llegarle a Moctezuma el aroma del mole, salsa rica hecha con chocolate y varias clases de chiles y especies, tomaba un pedazo de guajolote con una tortilla doblada, probándolo. Si le gustaba, le servía un plato a uno de sus cuatro ministros que estaban de pie, a distancia respetuosa. Esto lo aceptaba con profundo agradecimiento al sentirse tan honrado”. 
Dada nuestra raíz de origen mexica nos sentimos orgullosos del mole, e inclusive consideramos que es totalmente nuestro, ya que esta tierra es de una variedad de chiles, y por ende de moles. Encontramos que este platillo ya seconocía desde la mitad del siglo XIX, como muestra fehaciente el manual del “cocinero y cocinera” publicado en 1849 en la Ciudad de Puebla de los Ángeles ya lo contemplaba. En éste libro encontramos una diversidad de moles: el mole poblano de guajolote, mole de guajolote corriente, mole prieto oaxaqueño, guajolote en mole verde, pepian (pipian) colorado o verde de guajolote, y en adobo a la francesa, guajolote de bodas...entre otros. Algunas recetas se han perdido y otras más se conservan,  con otros nombres: pipian (pepitas de chiles secos), mole de olla, mole verde (pepitas de calabaza), mole negro, mole amarillo, entre otros. Otras personas consideran que el mole es un platillo de origen mestizo creado por Sor Andrea de la Asunción, beata del convento de Santa Rosa, localizado en el corazón del Estado de Puebla, cuya cocina monjil fue sinónimo de belleza por sus históricos azulejos de Talavera, característicos del arte colonial, donde se contempla actualmente una singular leyenda que dice: “La delmole poblano”. 
Recordemos que el estado de Puebla es tierra de conventos. En la segunda mitad del siglo XVII existían en la Arquidiócesis de Puebla once conventos incluyendo al de Santa Rosa, beaterio dominico, convertido en convento en el año de 1740, precisamente es donde se comenta de otra leyenda respecto al origen del mole. En la época virreinal las madres de las diversas órdenes tales como: las Jerónimas, Concepcionistas, Carmelitas descalzas, Clarisas, Agustinas y Dominicas, encaminaron sus vidas hacia la oración y la contemplación mediante el cumplimiento de sus obligaciones espirituales. La disciplina conventual fue muy rígida; a pesar de todo las religiosas preparaban para los distintos visitantes al inmueble monjil una variedad de confite y dulces, camotes, cajetas, rompopes, chocolates y ricos guisados (recordemos que los chiles en nogada son de origen conventual). Esto permite destacar que los conventos fueron elementos esenciales de la cultura; tanto por su arquitectura como por el arte culinario. Fue don Artemio del Valle Arizpe, cronista de la Ciudad de México de 1938 a 1961,  hombre acucioso, quien sostiene que el mole fue creación de Sor Andrea, religiosa del convento de Santa Rosa, la cual tuvo la idea de agregar otros ingredientes y especies para agradar a la visita que realizaba su excelencia, el virrey, que era atendido regiamente por el Obispo don Manuel Hernández y Santa Cruz. 

Cualquiera que fuera su origen, el mole de San Pedro Atocpan ha sido el mejor platillo barroco, nada mas observe los platos de los comensales de la Feria Nacional del mole, y como muestra veamos el restaurant “doña Gabi”donde quedan rechinando de limpios los platos después de saborear el platillo atocpeño.
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MANUEL GARCÉS JIMENÉZ
Cronista de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com

Hace 50 años, en el sexenio del presidente don Adolfo López Mateos, -quien por cierto le otorgó el salvoconducto al líder campesino Rubén Jaramillo que años después fue traicionado[1], y asesinado en Xochicalco, Morelos.               
Por aquellos años aparece en San Andrés Míxquic, delegación Tláhuac, el controvertido director de cine Servando González, al admirar los singulares paisajes naturales del pueblo queda atónito al ver que en toda una extensa zona lacustre se desplazaban en las profundidades de los canales y en los “ojos de agua”[2] una variedad de animales de agua: ranas, sapos, ajolotes y carpas de múltiples tamaños. 
Eran los veneros naturales que alimentaba a los apacibles canales por donde se deslizaban las canoas elaboradas con madera de distintos tamaños, todas repletas de verdura que se producía en esa zona virgen: coles, romeritos, cilantro, lechuga, betabeles, nabos, rábanos, acelgas, espinacas, tomate, chile, maíz, haba, calabacitas, chilacayotes, chayotes, verdolagas y una variedad de flores de ornato y que se distribuían a los distintos mercados de esta ciudad de México. Además se miraba como acarreaban la pastura y la comida para los animales de carga y de corral, pues en los corrales (tras patio) se criaban las vacas, becerros, borregos y caballos. Las gallinas y los guajolotes se desplazaban por las calles y callejones, patos y gansos en las apacibles aguas.  

Este fue el motivo determinante que llevó a Servando González a filmar entre estos canales y zona chinampera la película “Yanco”, basada en el cuento “El violín de Yanco” del escritor Henryk Sienkiewicz.  
Recordar al pueblo de Mixquic con esa naturaleza limpia y transparente, teniendo como fondo a los singulares volcanes del Iztacíhuatl y Popocatépetl, es como de fantasía, si se narra lo que vio Servando Gonazález nadie lo creería, absolutamente toda el agua era cristalina, tan limpia que se veía cómo en el fondo brotaba de las entrañas de la tierra el líquido. Eran los “ojos de agua”, veneros naturales que mantenían durante el año la humedad de la tierra de las chinampas.  

Tierra custodiada por una infinidad de árboles llamados ahuejotes, largos y delgados como centinelas que se localizaban a la orilla de los terrenos para evitar la erosión acompañados de muchas flores silvestres, sobresaliendo los alcatraces dando un toque especial a esta singular zona. Panorama que se pude corroborar en la película. 
Ahora es otro panorama, prevalece el desconsuelo y desolación, pues Mixquic es tan sólo un pueblo de añoranza, ya que cuando nuestros ancestros narran ese pasado que disfrutaron, es difícil creer que existió. Población campesina que se alimentaba de los prodigios que la  misma naturaleza brindaba. Ahora sólo es el recuerdo de muchas cosas como: la comida tradicional del “mixmole” (mole con peces), platillo fuerte para las grandes comilonas. Todo se preparaba con productos del mismo lugar: ancas de rana, peces, acelgas, tomate, chiles, aderezado con algunas ramitas de epazote, acompañada de una diluida bolita de masa de maíz criollo.[3]  

Posiblemente a las actuales generaciones les parecerá como un cuento sacado de la imaginación, pero gracias a la tecnología del cine como la cinta de “Yanco” (ahora se puede adquirir en disco versátil digital -DVD-) se disfruta y automáticamente nos retrocede a esa época que hemos descrito, el Mixquic de los recuerdos, que bien lo podríamos comparar como un edén que nos brindó la madre naturaleza, pero, como todos lo sabemos, el hombre mismo fue y sigue siendo el culpable de su devastación dando lugar a un triste panorama desolador.  

Donde existieron los manantiales, ahora es un páramo en el que prevalece la tierra suelta conjuntamente con basura inorgánica en lugar de flores; postes con infinidad de cables colgantes, en lugar de ahuejotes, y estridente ruido que se desprende de los aparatos electrónicos y claxon de los carros en lugar de trinos que emitían las aves por toda esta extensa zona.  
El antiguo panorama del poblado casi ha desaparecido, hoy contemplamos los caseríos por doquier de tabicón, concreto y láminas de cartón, calles mal asfaltadas, que de hecho han ganado espacio desplazando a los pastizales. Eso es el Mixquic de nuestros días, muchos tienen la creencia que ahora sí se encuentra en la “modernidad” al contemplar en calles y avenidas muchos automotores, en lugar de canoas. Al respecto, recuerdo cuando de niño, muy niño, mis padres me llevaban con sus compadres, los señores don Bonifacio Pérez y su esposa Virginia, quienes vivían allá por donde existía un puente rumbo a Tetelco (a un costado se levanta la Casa de Cultura), desde ahí se observaba muy de cerca muchas plantas acuáticas que se mecían rítmicamente en el agua. Se escuchaba el estridular de los grillos, el zumbido de las abejas, el zureo de las tórtolas, el croar de las ranas, el gorjear de los pájaros, el graznido de los gansos y el parpadeo de los patos.           
Hoy, gracias a don Servando González con su premiada película Yanco, las actuales y futuras generaciones tienden a valorar lo poco que aún queda de la chinampería, y en menor porción las que aún  permanecen, las que se niegan a morir a pesar de tener aguas tratadas como en el poblado de San Nicolás Tetelco, vecino de Míxquic.  Con la filmación de Yanco, nos llega a la memoria, como en otras tantas películas: nuestros indígenas fueron tristemente tratados, como sujetos folclóricos, hieráticos y pintorescos, daba coraje como presentaban a nuestros nativos, como si éstos estuvieran ajenos al verdadero drama de su entorno social y natural. Por fortuna nuestra, cosa contraria en ésta película de Servando González, con las actuaciones de las artistas de aquella época: María Bustamante, Jesús Medina y el mismo Ricardo Ancona, quienes nos muestran a un indígena mal comprendido, enamorado de la naturaleza y de la música de violín, conocedor de su entorno social y natural, de sus tradiciones. Lugar donde la realidad se diluye con el mito y el tabú de sus moradores. 

Además, Yanco nos trae a la memoria otras escenas fílmicas. Recordamos  las  chinampas de Xochimilco en la película María Candelaria realizada 1943, con la personalidad de una pareja campesina enamorada. Con  escenas para disfrutar de los encantos de la “Venecia mexicana”. El melodrama es el de un niño indígena que se desenvuelve en un ambiente paradisíaco (como anteriormente se ha descrito). El director complementa la película con algunas y cortas tomas de otros lugares aledaños a Mixquic como fue San Antonio Tecómitl, Milpa Alta, ya que en dos de sus polvorientas calles de aquellos años que se localizaban a la orilla del poblado (prolongaciones de Cuauhtémoc y Juárez, en ésta última se ve como se desplazaba una estridente carreta[4]).
Se observa (al inicio de la cinta) la fachada de la torre del campanario de la iglesia del pueblo citado con las campanas en pleno vuelo y al pie de la torre brota entre el agua de un pequeño lago artificialmente realizado para tal film, aparece poco a poco el nombre de “Yanco”, y con esto corre película. Vemos el antiguo tianguis de Chalco, estado de México que aún disfrutamos los días viernes, entre otros lugares del sureste de este Valle de México.
A todo esto nos da gusto saber que “Yanco” fue vista y aplaudida en muchos lugares del mundo acumulando un total de 27 premios a nivel internacional.              Don Servando González estuvo trabajando en esta película a lado del talentoso Alex Phillips con la fotografía, la música fue de Gustavo César Carrión y el guión fue basado –como se había dicho anteriormente- en el cuento de El violín de Yanco del polaco Henryk Sienkiewicz, quién obtuvo el premio Nóbel en literatura en el año de 1905.    

Bibliografía:  
INI, 30 años después, revisión crítica, México, 1978.
Historia documental del cine Mexicano, México 1985.
Portada de la edición clásica de la película Yanco, RTC.    

* Texto leído el 4 de mayo de 2008 en el templo de San Andrés Apóstol, Mixquic donde se recordó a don Servando González.
 
[1] Época convulsiva que vivió el país donde Rubén Jaramillo quién fundó el Partido Agrario Obrero Morelense (PAOM). En 1962 fue vilmente acribillado con su familia entera, hallados en las orillas de Xochicalco. 
[2] Los “ojos de agua” eran grandes y profundos círculos llenos de agua, en cuyo centro brotaba a borbotones el líquido proveniente del subsuelo. Estos “ojos de agua fueron los que mantenía a los canales. Por los años de los 70 la sobre explotación  de agua mediante la perforación de pozos para mandarla a la ciudad los “ojos de agua” fueron secándose poco a apoco. Ahora el agua que corre por los canales es agua tratada.
[3] Receta proporcionada por la señora Yolanda de la Cruz que vive en Mixquic.
[4] La carreta que aparece al inicio la película fue conducida por el señor Juan Ramos, oriundo de Tecómitl, conocido entre sus paisanos como don “Cajetes”.  

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MANUEL GARCÉS JIMENÉZ
Cronista de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com


El Teutli es un volcán inactivo, ícono que representa tres delegaciones: Milpa Alta, Xochimilco y Tláhuac. Sitio sagrado para los habitantes del Señorío de Malacachtepec Momozco (hoy Delegación Milpa Alta). Lugar de inicio y fin de la delimitación con los vecinos de: Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac, estado de México y Morelos. Desde las alturas podemos observar una enorme cruz, con orientación hacia el sur, misma que se adorna con múltiples flores en la víspera del día 3 de mayo (Día de la Santa Cruz). Desde la cima nos embelesamos admirando a los gigantes que la naturaleza nos ofrece. Si miramos hacia el norte aparece la serranía de Santa Catarina. Al noreste el legendario Xico, citado por Gutierre Tibón y  donde nos relata que fue en Xico donde pernoctó Quetzalcóatl cuando se dirigía al sureste. Al este el enorme cerro de Tláloc (a un costado del imponente Iztaccíhuatl). Al sureste el Teocpayo. Al sur vemos como se yergue otro enorme cerro llamado también (por los antiguos milpaltenses) con el nombre de Tláloc. Al oeste el majestuoso Pico del águila, en el Ajusco.

Del Teutli se cuentan varias leyendas siendo las mas conocidas: “El Teuhtli y el Iztaccíhuatl” escrito por doña Luz Jiménez y publicada por Fernando Horcasitas, investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Otra es La leyenda “Teutli”, escrita por el profesor Carlos Villanueva Yescas. Para los milpaltenses este lugar es sinónimo de respeto, pues aparece en los documentos de la Propiedad Comunal de Milpa Alta como la mojonera natural, aquí dan inicio y terminan los linderos de esta demarcación. “…y fueron subiendo por encima del cerro nombrado Teutli Xahuecatzin que es donde empiezan y acaban los linderos, y allí les dieron (a los principales que hicieron el recorrido) rosas en la mano y todos en conformidad se abrazaron y se hincaron de rodillas y llorando dijeron demos gracias a Dios y dijeron a sus hijos: sepan queridos hijos que hasta aquí se cierran nuestros linderos y aquí en estos papeles dejamos señalados con esta llave y  que todos nuestros hijos lo vean…” Actualmente en la parte norte de la cúspide del Teutli aparece solo la base de cemento donde se localizaba la mojonera que señalaba exactamente el punto de unión de las citadas demarcaciones.

Es tanta la belleza del Teutli que el compositor Quirino F. Mendoza y Cortés (oriundo de Tulyehualco) lo menciona en la letra original de la canción “Cielito Lindo”. Lo podemos confirmar en un documento con fecha de 10 de mayo de 1882 donde aparece la auténtica letra que dice en el siguiente fragmento:

    Vamos al Teutli hermosa niña 
    para admirar el campo
   y allí los dos unidos,

   Cielito Lindo
            
   nos amaremos…
 

Por el mercantilismo o la mercadotecnia, aunado al tiempo la letra que actualmente conocemos fue cambiada, omitiendo entre otras palabras Teutli. El poeta sonorense Abigael Bohorquez (radicado en su segunda tierra que fue Villa Milpa Alta), lo menciona, pues se inspiró en muchos de sus poemas cuando se refería a la tierra de la milpa alta como se puede apreciar en el trabajo literario titulado:

   VISTA DEL TEUTLI:
   Esto es Milpa Alta, amor: el sobresalto
          
  de la piedra y su luz paralizada,
          
  la osatura violenta del basalto
          
  y su carácter de estatua derrotada
          
  Esto es Milpa Alta, amor, la primavera…”
 

El profesor Sóstenes N. Chapa, nativo de San Gregorio Atlapulco también lo cita como el lugar donde se desarrollaba la ceremonia del Palo Volador, conocido por los naturales como los Teocuauhpatlapanque, de Teotl dios, o sagrado; Tuauhtli, palo y Patlanque, los que vuelan. Sobre esta ceremonia prehispánica del Palo Volador corroboramos que se realizaba hasta los años de 1733, 1734 y parte de 1735, afirmación que se encuentra en los documentos de la Biblioteca Nacional de Ciudad Universitaria, es ahí donde fray Francisco Antonio de la Rosa y Figueroa, notario Apostólico y del Santo Oficio de Xochimilco mandan un informe fechado el 14 de junio de 1766 a España aduciendo la realización de la ceremonia del Palo Volador en el Teutli.
Alguno de sus integrantes bailaba en el centro de cabeza “…todos los que han visto bailar allí al indio, hasta de cabeza con los pies para arriba…”. En este interesante documento paleografiado podemos percibir que el informante al pertenecer al Santo Oficio y ante el desconocimiento del sentido cosmogónico que mantenían los nativos en estas ceremonias cuando trataban de acercarse a sus dioses, los Dadores de la Vida por lo que la información es dada a su manera, la concebían como una ceremonia endemoniada, es decir atentaba contra la nueva religión impuesta por los españoles.

Con la llegada de los conquistadores se empezó a fabricar pólvora y fue el virrey Don Luis de Velasco, hijo (1590-1595), quien estableció en Chapultepec la primera “…fábrica de pólvora, haciendo para su molienda un ingenio de mulas. Lo asentó todo en un corral como patio con agua y almacenes a la redonda, que todo ello fue obra importante…”. Para ésta fecha don Hernán Cortes ya había mandado a sus soldados a extraer el azufre que se encontraba en el recóndito de las cuevas del Teutli, lo confirmamos cuando fray Agustín de Vetancurt nos dice: “Piedra azufre ay tanta que abunda, quatro leguas de Mexico en el cerro que llaman el Teuhtli, juridicion de Suchimilco ay una mina de azufre común para el que quiere sacarlo, y aprobecharse del Volcan que esta sercano a Mexico, sacaron en la Conquista por mandato de Hernán Cortes a tres soldados el azufre en cantidad para la polbora (sic)”

Finalmente, la gente de Milpa Alta le tiene un enorme respeto al Teutli. El nombre se mantiene presente en dos de sus escuelas; la Escuela Secundaria N° 9 “Teutli” que se localiza al término de la Avenida Las Palmas en San Antonio Tecómitl y en la primaria de San Francisco Tecoxpan “Primaria Teuhtli”, lo que significa que al Teutli se le admira y se le respeta.

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MANUEL GARCÉS JIMENÉZ
Cronista de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com

El presente año es de acontecimientos relevantes para la vida de los habitantes de San Antonio Tecómitl, uno de ellos son los festejos por el 70 aniversario de la fundación de la escuela Secundaria Diurna Nº 9. Otro acontecimiento son los 30 años de vida del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos Nº 15 “Diódoro Antúnez Echegary”.

ANTECEDENTES DE LA EDUCACIÓN SECUNDARIA EN EL PAÍS.

Hasta el primer cuarto del siglo antepasado la enseñanza secundaria, siguiendo la tradición medieval de las Facultas artíum,[1] se impartía en los centros de educación superior estatales y de la ciudad de México durante cinco años, a cuyo término el estudiante ingresaba a la carrera requerida.

En la década de los años veinte, se profundizan los proyectos educativos porfirianos y comienza a configurarse el gobierno post revolucionario, donde la educación es un pivote para redefinir, de alguna manera, los caracteres del Estado  Mexicano y sus relaciones con los poderes regionales y locales emergentes, o bien, acomodados a la nueva situación revolucionaria.

Recordemos que ningún gobierno de la República ha desplegado tan profunda vocación transformadora en el aspecto educativo rural y urbano como el que encabezó el general Álvaro Obregón (1921-1924), teniendo en su cartera de Educación Pública al licenciado José Vasconcelos (1881-1959). Periodo trascendental, pues las escuelas primarias pasaron de 8 mil 171 en 1920 a 13 mil 487 en 1923[2]

La explosión demográfica nacional en las escuelas primarias -de 679 mil 897 alumnos en 1920, a un millón 044 mil 539 en 1924- hizo pensar al gobierno en modificaciones que sirvieran a la vez para extender las oportunidades de estudio y para disminuir un ingreso directo a los centros de educación superior.

Mientras tanto, en la década de los años 20, hay que recordar que la Escuela Nacional Preparatoria fundada por don Gabino Barreda en 1867, por ese entonces había en la República 50 escuelas sujetas a esa reforma con 12 mil 435 alumnos[3].

CREACIÓN DE LA ENSEÑANZA SECUNDARIA

En pleno movimiento cristero, don Plutarco Elías Calles (1924-1928) da inicio a la educación secundaria; “En efecto, los decretos presidenciales, uno de fecha 29 de agosto de 1925 y el otro de fecha  del 22 de diciembre de ese mismo año, inicia la organización del sistema de escuelas secundarias federales, al crear, primero, dos planteles educativos de esta índole, y al dar vida independiente y personalidad privada, al segundo, el llamado ciclo secundario, equivalente a los tres primeros años de estudios de la antigua Escuela Nacional Preparatoria[4].

Con estas autorizaciones, la Dirección de Enseñanza Secundaria contó, desde luego, con cuatro secundarias: dos de nueva creación y las dos ya existentes, constituidas estas últimas por los ciclos secundarios de la antigua Escuela Nacional Preparatoria y de la Escuela Nacional de Maestros. En las dos primeras sólo se inscribieron alumnos de primer curso, en tanto que las otras admitieron en sus aulas alumnos de los tres grados”[5]

La crisis que atravesaba la nación asomaría siete años después al emitirse un decreto estando como presidente de la república don Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), a partir del 26 de diciembre de 1931 la enseñanza en las escuelas secundarias particulares pasaban a ser obligatoriamente laica, lo que trajo la reacción inmediata del arzobispo de México, Pascual Díaz (1876-1936) quien se apresuró a reprobar el laicismo en las escuelas secundarias y a pedir a los padres de familia que no enviaran a sus hijos a los centros educativos oficiales.

LA EDUCACIÓN SOCIALISTA

Durante el periodo del presidente Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940) se reforma el artículo tercero de la Constitución de la República, a fin de brindar  educación impartida por el Estado a todos los mexicanos hasta el lugar más recóndito, la idea fundamental fue la de socializar la educación, cuyo impulso dado a la cultura popular y a la educación técnica fue definitivamente meritorio[6] 

Diversas fueron las repercusiones de esta reforma, y de toda la política del presidente Cárdenas, en una sociedad polarizada: por un lado, la organización de una clase popular combativa y, por otro, el surgimiento de grupos de derecha inspirados, sobre todo, en el triunfo de esta corriente en el guerra civil española con Francisco Franco.

Respecto al papel que jugó en la vida política el grupo de derecha que surgió a la luz pública en el último sexenio cardenista desencadenó con el surgimiento del Partido Acción Nacional (PAN)[7], quién nació en la vida política en septiembre de 1939 como una organización política militante cien por ciento de derecha, en cuyo seno albergó a personas procedentes de grupos católicos, capas medias, empresarios y profesionistas conservadores por el cual uno de sus objetivos fue exterminar la educación cardenista, entre otros aspectos.[8]

“El factor aglutinante (del PAN) fue su oposición a la administración presidencial de Lázaro Cárdenas, ‘y su temor al socialismo’. Sus principios doctrinarios -inspirados en conceptos cristianos y de ascendencia liberal- privilegiaban al hombre como ente individual; se lanzaban contra el derecho de huelga, y, por supuesto, hacían una defensa acérrima de la propiedad privada, al pronunciarse en contra de la reforma agraria”[9]

Bajo este panorama histórico que atravesaba nuestro México, se fue gestando la construcción de una escuela en San Antonio Tecómitl, delegación Milpa Alta, con un inicial sentido, una Escuela Agropecuaria, donde sus egresados se incorporarían a la producción agrícola y ganadera. Al no prosperar tal objetivo, la escuela que había sido inaugurada por el presidente Lázaro Cárdenas el 3 de marzo de 1938, decide, el profesor Quintil Villanueva Ramos (en 1940) conjuntamente con un grupo de profesionistas de la región convertirla en una Escuela Secundaria, pues no existía un plantel de este tipo desde Iztacalco hasta estos lugares.

Como vemos, el sexenio cardenista marcó un hito trascendental en el poblado de San Antonio Tecómitl, además de la citada Escuela, 40 años más tarde, el 18 de agosto de 1978 se suma nuevamente el poblado a la historia cardenista cuando se coloca la primera piedra de las aulas provisionales de una escuela media superior del Instituto Politécnico Nacional. Con “Cien alumnos recibieron sus primeras clases el 17 de septiembre de ese mismo año en el marco de un plan de estudios innovador para esa época, al que se le llamó “módulo piloto Tecómitl”. Fue hasta el mes de diciembre en que se logró que la Secretaría de Educación Pública (SEP) otorgara el reconocimiento para lo que hoy es el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos Nº 15 “Diódoro Antúnez Echegaray” del IPN[10]

ANTECEDENTES DEL INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL

La génesis del politécnico podría considerarse “Con el retorno del doctor José Manuel Puig Cassauranc quien fuera ministro de la Secretaría de Educación Pública, en 1930 (había ocupado tal cargo casi todo el periodo en el Gabinete presidencial del general Plutarco Elías Calles), quién recibió nuevo y eficaz impulso la enseñanza técnica en la República, que supo entender y llevar adelante el licenciado Narciso Bassols durante los dos períodos en que tuvo, asimismo el cargo de Ministro de Educación”[11].

En efecto, en 1932 se pensó seriamente en reorganizar la enseñanza técnica dándole la estructura de una institución politécnica. Ello significaba un nuevo modo de entender esta clase de enseñanzas, por una parte, se ordenaban los estudios a base de ciclos, que, aunque diferenciados, obedecían a una idea de conjunto, y por otra, se venía a intensificar y multiplicar los planteles superiores de enseñanza técnica.[12]

La creación de la Politécnica constituyó un acierto. Durante los años de 1933 y 1934, las instituciones de ella dependientes no sólo se afirmaron como planteles educativos de significación nacional, sino que se fueron creando otros nuevos, de acuerdo a las nuevas necesidades económicas de la industria y de la agricultura.

Con bombo y platillos:  “El primero de enero de 1936, el periódico El Universal anunció “La creación del Instituto Politécnico Nacional”, contenido en el informe a la nación que dio el general Lázaro Cárdenas del Río en su primer año de gobierno. El Excélsior, del 5 de enero de 1936, informó que el 16 de enero iniciaban las inscripciones en el IPN[13]”.

  Al siguiente año quedaba oficialmente establecido el Instituto Politécnico Nacional,[14] un año después, en 1938 el general Lázaro Cárdenas  inaugurada la Escuela de Tecómitl, dos años después orgullosamente sería reconocida oficialmente como; Secundaria Diurna Nº 9, “Teutli”.

[1] En aquellos años aglutinaban los estudios medios y superiores.[2] Tiempo Universitario. Gaceta histórica de la BUAP, tomo3, 2000.[3] Ibid. Pag. 2 [4] Historia Comparada de la Educación en México, Larroyo, Francisco. Pág 402.[5] Ibid. Pág 402[6] Ibid., pág. 342.[7] Los Hombres del Poder en Michoacán 1924-1962, El Colegio de Michoacán, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, pág. 263.[8] “El grupo fundador panista era heterogéneo y se componía de católicos militantes provenientes de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC), de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y elementos distanciados del sinarquismo. En el fondo, ideológicamente coincidían todos sus miembros con el inspirador del nuevo partido, Manuel Gómez Morín”. .Ibid.pág. 264.  [9] Ibid. Pág. 264[10] Palabras del Ing. Raymundo Polanco Solís, ex-director del CECyT “Miguel Othón de Mendizábal y uno de los principales promotores del CECyT. 15. [11] Ibid. Pág. 371[12] Ibid. Pág. 371[13] Revista El Cronista Politécnico Nº 28, Pág. 3[14] “Hacia 1940, ya no aparece dentro del Instituto Politécnico Nacional la sección de enseñanzas especiales (corte y confección, taquigrafía y mecanografía, etc.), ni las escuelas elementales “Hijos del Ejército”. La estructura del Instituto Politécnico ofrece tres ciclos de estudios en sucesión progresiva: Enseñanza prevocacional, Enseñanza vocacional y Enseñanza profesional”. Ibid. Pág. 375

*Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.
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MANUEL GARCÉS JIMENÉZ
Cronista de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com

Aparece el señor Benito Cortés -quien falleció en el año de 1935- nativo de Tulyehualco con su yerno, el señor Andrés Blancas oriundo de Tecómitl a quien se le considera el primer nevero y pionero de la Feria de la Nieve en Tecómitl.

Fotografía de 1930 – 1934, proporcionada por María y Catalina Blancas Cortés, familia que continúa con la tradición nevera.
Culmina el invierno, se siente el calor primaveral y por consiguiente es el momento propicio para saborear algo refrescante, ya sean: paletas, raspados de hielo, helados y lo más común de la tradición popular de los pueblos del sureste del DF son las exquisitas nieves de variados sabores de frutas de la temporada.

En estas vacaciones de Semana Santa, las familias, amigos y novios se concentran en parques y jardines para seguir paso a paso la Pasión y Muerte de Cristo, pero también son los momentos para saborear la inigualable nieve que se prepara en tinas de madera pintada con vivos colores con trozos de hielo en su interior con sal granulada que resguardan un cilindro metálico con la nieve ya sea de agua o de leche.

Para las personas de buenos gustos y amantes de la nieve tradicional se concentran anualmente en la plaza central de San Antonio Tecómitl, delegación Milpa Alta a degustar el potaje característico de la temporada, como parte de nuestra cultura culinaria que conlleva para su elaboración varios años de experiencia hasta lograr una verdadera delicia para el paladar más estricto. 

Por su excelente sabor tienen comparación con las elaboradas en otros lugares del territorio nacional que han cobrado fama a nivel nacional como las nieves de Querétaro preparadas con huevos, leche y su buena ración de azúcar aderezada con vainilla. Lo mismo que en Zacatecas con las nieves de durazno, manzana, guayaba, piña, entre otras frutas propias del estado. No podemos dejar de mencionar las nieves del estado de Oaxaca y su famosa leche quemada, sorbete, mamey, nuez, chico zapote y pitahaya. Por consiguiente las nieves de Tecómitl no se quedan a tras, también tienen su especial sabor. 

San Antonio Tecómitl es un poblado que se encuentra al sur de nuestra ciudad donde se degustan durante todo el año las nieves de una gama de sabores de frutas frescas adquiridas en el mercado más grande del continente que es la Central de Abastos, es ahí donde los neveros se proveen de insumos y de una variedad de frutas, materia prima para su preparación.

Además del citado poblado se encuentra Santiago Tulyehualco quién celebra anualmente la Feria de la Nieve. En cada uno de estos lugares conservan su propio estilo en su preparación, considerando que es en Tulyehualco el de mayor arraigo y tradición, lo lamentable son los precios elevados que en estos últimos años que se han incrementado y se ha caracterizado por sus sabores exóticos, mientras que en Tecómitl se han mantenido accesible a la economía popular, y de acuerdo a lo expresado por su presidente, el señor Félix Ruíz nos comenta que éste año no incrementaran el precio de las nieves a pesar de la crisis que se está atravesando a nivel nacional.

Con un poco de historia nos enteramos que fue en Tulyehualco donde germinó la actual Feria de la Nieve en Tecómitl, pues así lo corrobora la familia Blancas Cortés, nativos de este poblado. Comentan que sus abuelos fueron nativos de Tulyehualco, siendo el señor don Benito Cortés, quien falleció a la edad de 94 años. Su esposa, la señora Simona Jiménez sufrieron el embate de la tromba acaecida un lunes 3 de junio de 1935 en San Pedro Atocpan donde fallece don Benito cuando ambos se encontraban vendiendo su producto en el jardín de San Martín con motivo de la celebración de la fiesta en honor al Cristo de Yencuictlalpan. 

El señor Benito Cortés, fue un hombre de abolengo en la preparación de la nieve artesanal, pues se dedicaban a venderla todos los días principalmente en las fiestas patronales; asistía a las corridas de toros, carreras de caballos, en fin, en diversos lugares donde concurría la gente de los pueblos de Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco.

Del matrimonio de don Benito Cortés y de la señora Simona Jiménez procrearon a su hija Gabina Cortés Jiménez, quien a su vez conoce al joven Andrés Blancas Ávila oriundo de Tecómitl, quienes contrajeron matrimonio, y por consiguiente continuaron con la tradición en la elaboración de la nieve tomando en cuenta los sabios consejos de don Benito Cortés. 

El señor Andrés Blancas retoma los secretos de la familia de su esposa al elaborar la nieve y ofrecerla en las calles del poblado, y en días de Semana Santa era expuesta en una modesta mesa de madera rodeada con algunas sillas y asientos forrados de tule donde los lugareños disfrutaban de la delicada nieve de sabores tradicionales como: melón, guayaba y limón, sabores muy solicitados de aquellos años.

Fue en la época de la década de los años 40 cuando ya se degustaba las nieves en apacibles espacios que brindaba la actual Plaza de la Corregidora, cuando se encontraba con áreas ajardinadas y asientos de cemento en los alrededores del kiosco adornada con una atractiva fuente con un enorme jarrón de bronce en lo alto que evocaba la llegada del agua en el año de1934.

Por estas razones se le considera a don Andrés Blancas como el primer nevero de la tierra que lo vio nacer; San Antonio Tecómitl, de quien a su vez procreó a sus hijos: Antonio, Irma, Oscar, Amado, María y Catalina, de apellido Blancas Cortés quienes han continuado con la tradición de la familia ofreciendo desde la década de los años de los 40 a estos tiempos las mejores nieves del rumbo.

Además cada año la Feria de Tecómitl ha cobrando fama, si tomamos como base histórica el 22 de marzo de 1978 cuando el Jefe de la oficina de mercados de la delegación Milpa Alta, el licenciado Federico Campos Roldán firma un recibo (Nº 4246) por la cantidad de $40.25 por el estableciendo de los derechos por la venta de la nieve en los días de la Semana Santa. Ante el rotundo éxito en ventas a don Andrés Blancas se le considera el pionero de los neveros. Le continuaron los señores: Isaac Flores, Aurelio Ruiz, Teofilo Chora, Eduardo Buendía, Fermín Carcaño, Félix Ruíz García, Santa Cruz, Leonila Flores, Tomás Meza, Aurelio Flores y Hugo Blancas, once familias que expenden actualmente este producto manteniéndose unidos.

De esta manera se controla la calidad de la nieve, y ante todo el precio que siga siendo accesible para el consumidor. Esto es el sello de garantía de los neveros de San Antonio Tecómitl.

Es por esto que esta Semana Santa cumplen 49 años en ofrecer el exquisito producto, y 31 años de estar constituidos como grupo de neveros organizando La Feria de la Nieve, singular tradición que enorgullece a la familia Blancas Cortés y a los vecinos de San Antonio Tecómitl.
Primer recibo comprobante, que corresponde al mes de marzo de 1978 confirmando la venta de la nieve en la Plaza de la Corregidora en San Antonio Tecómitl, donde ya se paga a la Delegación por vender nieve en los días de Semana Santa. Por tal motivo es partir de esta fecha cuando se toma como base el origen de la Feria de la Nieve, la cual celebrara su XXXI Aniversario.

Recibo de 1978, proporcionado por María y Catalina Blancas Cortés, familia que continúa con la tradición nevera.
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MANUEL GARCÉS JIMENÉZ
Cronista de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com

Fotografía: Sr. Facundo Laguna Álvarez (Don Concho).

Los primeros días del año es común escuchar entre los habitantes de la delegación Milpa Alta: “Persona que por vez primera va caminado a Chalma repite su andanza por lo menos dos veces más”. Por experiencia propia creo que hay mucho de verdad a tal grado que anualmente aumenta la fe religiosa caminando por casi 70 kilómetros con paso firme y con la esperanza de llegar al santuario de Chalma y postrase ante el Cristo milagroso. Es el éxodo milpaltense más numeroso que da inició el día dos por la noche y tres de enero por la madrugada para culminar el día 10 del mismo mes.

Efectivamente, motivados por la fe religiosa del Cristo prodigioso el caminante disfruta de la singular naturaleza de la serranía del Chichinahutzin caminata de dos días con sus respectivas noches con paso normal se desplaza por las orillas de la falda del Ajusco. Es el peregrino que se da el lujo, como pocas veces tiene la oportunidad de contemplar directamente el mundo verde de las coníferas, robles, madroños y olorosos ocotes que se levantan verticalmente como buscando el cielo a través del sinuoso y abrupto camino que serpentea el camino, no sin antes pasar por Topilejo, lugar obligado para descansar, y más adelante, en la madrugada encontrar el paraje denominado “Agua de Cadena”, le sigue “Minas”, “Agua Bendita”, “Las Cruces”, “Ocuilan”, “Santa Martha”... así hasta llegar al mítico y legendario  “Ahuehuete”, hasta llegar al santuario del Señor de Chalma.

Durante el camino la noche es silenciosa, lo envuelve el frío del bosque escarchado por la temporada invernal, aquí se contempla a cada paso el cielo estrellado. Al alba se asoma con el astro rey que se eleva poco a poco hasta iluminar en todo su esplendor a los miles de peregrinos, que se detienen un poco para poder descansar en la planicie conocida como “Agua de Cadena”. 

De ese lugar es donde brota el agua cristalina que corre por las canaletas de madera vieja, liquido que es aprovechado por los peregrinos y para los animales de carga quienes mitigan la sed. Precisamente en este lugar en medio de varios árboles de pino aparece una lámina clavada con un mensaje alentador donde son pocos los caminantes que se detienen a leerlo (posiblemente por el cansancio) que a la letra dice: “Que tus ojos miren de frente y tus párpados se dirijan de derechos ante ti, examina las sendas en que pones tus pies, así serán firmes todos tus pasos. No te descuides ni a la derecha ni a la izquierda, aleja tus pasos del mal”.

Después de la pausa se inicia el ascenso por inclinado y accidentado terreno de rocas donde aparecen ante nuestra vista una docena de rústicas cruces de maderos paradas sobre piedras, es ahí donde nuevamente resaltan algunos textos de los devotos quienes dan la acción de gracias para continuar el viaje sin tropiezo alguno.

De acuerdo a los datos proporcionados por el mayordomo mayor cada año se desplazan aproximadamente cerca de 20 mil peregrinos, quienes pernoctan por segunda ocasión en el paraje denominado “Agua Bendita” donde se instalan modestas casas de campaña para pasar la segunda noche entre fogatas y el estruendoso coheterío. Es en el centro del campamento donde dará inicio, como a las 10 de la noche la ceremonia religiosa acompañada con pirotecnia y tronido de cohetones. En las primeras horas del día siguiente se atraviesa Santa Martha, para llegar al árbol del legendario árbol de ahuehuete donde el viajero primerizo se detiene a bailar al ritmo de las notas del violín. Es la antesala de la llegada con el Señor milagroso. 

El Santuario de Chalma es el lugar lleno de misticismo, tradición, historia, leyenda y cultura popular por sus innumerables danzas y de regocijo familiar que termina el viajero por postrarse ante el venerado Cristo.

Es el convento agustino donde se encuentra el Santo Señor, toda una verdadera maravilla de arquitectura levantada en el siglo XVII, acompañado de innumerables citas filosóficas de San Agustín, textos que se localizan al oriente del vetusto inmueble, en la parte alta de los corredores.

El visitante no pierde la oportunidad en asomarse a la singular cueva donde surge la religión católica del lugar. De acuerdo a la leyenda del México antiguo nos dice textualmente del culto a la deidad prehispánica conocida en aquel tiempo como Ostotoctheotl, interpretado como el “dios de las cuevas”, antesala a la actual religión.

De acuerdo a las crónicas del lugar, se establece que fue en este sitio donde efectivamente se apareció el santo Cristo, a partir de esa fecha ha sido venerado por miles y miles de religiosos quienes durante el año provienen de distintos lugares, tanto de la Ciudad de México como de diversos estados del interior país. Precisamente en esta singular cueva observamos una placa que textualmente nos explica la importancia del lugar: “Cueva en que se dio culto a Ostotoctheotl deidad que adoraban los aborígenes de estos contornos hasta que en el año de 1539 fue hecho pedazos al aparecer milagrosamente el Santo Cristo que permaneció en este lugar durante 125 años (1539-1664)”.

Se tiene conocimiento que a partir de esa fecha los habitantes de los pueblos de Milpa Alta lo han venerado, pero además se tienen evidencias fehacientes que desde tiempos inmemoriales ha sido visitado, se llegaba a pie o montado en el lomo del caballo atravesando las polvorientas veredas y los caminos reales y de herradura tapizados con piedras sueltas, pero con un alto contenido de fe, y hay otros quienes se van sumando a las procesiones que  organizan los devotos de los pueblos de Milpa Alta.

El deseado lugar ofrece al peregrino la artesanía de los pueblos circunvecinos y la oportunidad de saborear la rica comida netamente campesina: memelas de fríjol y haba, barbacoa de horno, quesadillas de una variedad tradicional, el pulque, agua de frutas, cocoles, dulces cristalizados, palanquetas de cacahuate y jaleas entre otros que no deben faltar en el canasto artesanal. 

Culmina la peregrinación anual el día 8. De regreso. al día siguiente, al pasar por el paraje Agua de Cadena.  Al día siguiente se descansa en el paraje denominado Tlalpilo, es ahí donde se realiza la fiesta popular con bandas de viento, pirotecnia, mole tamales, ponche… es el bullicio y la alegría que caracteriza a los milpaltenses que se pierde entre los enormes árboles del bosque.

Por la tarde del día 10 de enero como a las 17:00 horas, aproximadamente, se acostumbra recibir a los andantes con una ceremonia religiosa en el ex convento de la Purísima Asunción de María de Milpa Alta, al mismo tiempo se realiza en cada una de las iglesias y capillas de los barrios y poblados de la demarcación. Es la acción divina de dar gracias al Creador por haber cumplido con el objetivo piadoso.

El ciclo religioso nuevamente se repetirá al siguiente año donde el mayordomo que organizará la salida rumbo a Chalma tuvo que esperar por lo menos unos veinte años para la espera y poder cumplir con su sagrada devoción. Si usted es nativo de ésta delegación y quisiera ser Mayordomo Mayor necesita anotarse este año. De ser así, pasará a formar parte de una extensa lista y posiblemente podrá usted o algún familiar cercano cumplir con su promesa en dos décadas posteriores, aproximadamente.
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MANUEL GARCÉS JIMENÉZ
Cronista de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com

Fotografía proporcionada por Manuel Garcés.

Como cada año, además de reflexionar y de convivir con los seres queridos, amigos, vecinos, compañeros de estudio y de trabajo. A todos a quienes compartimos las ilusiones, alegrías e inclusive las tristezas, pero, finalmente nos permite imaginar un mundo mejor, lleno de sorpresas y de esperanzas para el siguiente ciclo, mismo que iniciamos con otras perspectivas de superación y de alegría.

Este año, como los anteriores, tuvimos la oportunidad de lograr los proyectos esperados. Pocos quedaron truncados. Este nuevo período de vida será de retos a vencer, de nuevas esperanzas, oportunidades y experiencias que quizá nunca volverán a presentarse.

Cada trescientos sesenta y cinco días se cierra un año y otro se presenta. Al empezar el siguiente, todos esperamos una mejor existencia, pero no tan solo en lo material o monetario, sino que, de reencontrarnos con nosotros mismos en lo espiritual. Pues, quién no se ama a sí mismo, no puede amar a sus semejantes.

Las fiestas decembrinas dan inicio con las posadas. En cada pueblo la organización, finalmente durante las nueve posadas y la Noche Buena se celebra con gran pompa y derroche: juegos pirotécnicos, piñatas, bastante heno, esferas, escarchas, globos multicolores, serpentinas, pitos, comida, antojitos y frituras. Para el 25 por la noche se escuchan los  cánticos, las pastorelas. En la oscuridad se miran velitas y se encienden muchísimas luces de bengala para abrir paso a los Santos Peregrinos.

La celebración del Año Nuevo ha sido una festividad antiquísima, tomando en consideración que existen y han existido diversos calendarios en las culturas del orbe. Basta mencionar como los chinos lo celebran en lo que para nosotros corresponde al mes de abril.

Aquí, en el antiguo México los mayas, zapotecos, mexicas y otras culturas precolombinas tenían su manera de celebrarlo. En el caso del calendario mexica se basaba en el movimiento de la luna denominado Tonalamatl, “el papel de los días” para la realización de las  ceremonias religiosas que abarcaban 13 meses de 20 días cada uno y el calendario solar o agrícola conocido como el Tonalpohalli, traducido como la “cuenta de los días”, dividido en 18 meses de 20 días, más 5 que consideraban como perdidos. 

Actualmente las celebraciones del nuevo ciclo ha cobrado cambios interesantes y por demás curiosos que van desde las costumbres impuestas por la mercadotecnia hasta una sarta de  supersticiones.

En el sureste de la ciudad de México existen algunos lugares que celebran el fin de año en forma colectiva. En esos días de fiestas decembrinas no se encierran en su hogar para compartir el momento en familia sino que se organizan con antelación para compartir su alegría con la comunidad. 

Tal es el caso de los pueblos de la delegación Milpa Alta, quienes no creen en supersticiones ni en amuletos, sino que comparten sus tradiciones donde se derrama la alegría, a aflora el colorido de los adornos. Es el ambiente donde se percibe el exquisito aroma de los tamales, ponches y toda clase de antojos elaborados muy a nuestro estilo. Este festejo se acompaña con  música vernácula donde todo se transforma en bullicio vecinal.

En Milpa Alta  la algarabía popular se presenta para ser compartida con propios y extraños: En Santa Ana Tlacotenco se despide al año con danzas autóctonas y por la noche se disfruta de la lluvia multicolor de la pirotecnia que ofrecen los “castillos” y las ruedas voladoras. La fiesta culmina en las primeras horas del siguiente año. 

En el poblado de San Francisco Tecoxpan, el último día del año se ameniza con música en vivo, por la noche el cielo se ilumina con la quema de castillos pirotécnicos. El ambiente familiar se acompaña con música de banda. Al día siguiente la música continua para los trasnochadores.

En San Antonio Tecómitl, en la esquina que conforma la avenida Hidalgo e Iturbide se suspende el tráfico vehicular, pues al ritmo de: “una limosna para este pobre viejo, que ha dejado hijos, para el año nuevo…” se celebra la fiesta de fin de año donde  simbólicamente se representa el año que culmina con un enorme muñeco elaborado con tiliches de un venerable campesino, incluyendo el paliacate al cuello, huaraches, sombrero de paja y con máscara de abuelo que es utilizada en la popular danza Michoacana “La danza del viejito”, y para darle un toque especial se le pone en la boca un cigarro y a un lado la botella de aguardiente para el frío.
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MANUEL GARCÉS JIMENÉZ
Cronista de Milpa Alta
manuel_garces@hotmail.com

José Guadalupe Nieto Rivera fue un hombre dedicado a servir al Creador. Oriundo de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, dedicó su vida pastoral y social al poblado de San Antonio Tecómitl, Milpa Alta por más de 45 años.

Vino a este mundo el 11 de diciembre del año de 1883 en el poblado de San Gregorio Atlapulco.  Sus primeros estudios los realizó en su pueblo natal y los siguientes que equivalen a la actual secundaria los llevó a cabo en Xochimilco

Se ordenó sacerdote el día 11 de octubre de 1908. Por el cariño a su pueblo realizó el canto de su primera Misa el día 12 de octubre de ese mismo año e inmediatamente paso a ser vicario auxiliar en la iglesia de Santiago Tianguistengo, estado de México, donde estuvo tres meses

Como sacerdote vivió los embates de la revolución del periodo de  1910 a 1917, año en que se levanta en armas don Francisco I. Madero contra el régimen porfirista hasta la promulgación de la actual Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El 21 de mayo de 1925 llegó al pueblo de San Antonio Tecómitl, delegación Milpa Alta,  quien lo recibió con los brazos abiertos, durante más de 45 años realiza cotidianamente su trabajo espiritual que lo caracterizó por su fervor, su bondad, el respeto y ante todo su dedicación al Sacramento de la Reconciliación.

Otro episodio de la historia negra que atravesó nuestro país fue de 1926 a 1940 conocido como la Guerra Cristera (movimiento que vivió el Padre en San Antonio Tecómitl), cuando los grupos de conservadores del catolicismo intransigentes acceden a la violencia en contra del gobierno emanado de la reciente revolución por considerar que atentaba contra sus intereses espirituales. Durante esta etapa el Padre Lupito  cumplía a escondidas con su labor pastoral en algunos domicilios particulares. Nunca dejó a sus feligreses.

Además de atender las tareas eclesiásticas del ex convento de San Antonio de Padua en Tecómitl, tenía a su cargo las iglesias de Santa Ana Tlacotenco, San Juan Tepenáhuac y San Francisco Tecoxpan. Al retirarse del templo, para descansar por  edad avanzada, el obispo de aquellos años le da el cargo honorífico de Canónigo de la catedral de la ciudad de México.

El 8 de noviembre de 1984 a la edad de 101 años los ojos del Padre Lupito se cerraron para siembre. Su muerte originó que los feligreses de Tecómitl solicitaran a la delegada en turno, licenciada Carolina Hernández Pinzón que su cuerpo descansara para siempre al pie del Altar Mayor de la parroquia a su cargo donde se encuentra actualmente  el Cristo conocido como de la “Preciosa Sangre”.

A cien años de su ordenación sacerdotal, aún se le recuerda por sus acciones sociales y familiares y de haber tenido una vida modesta, pues como sacerdote, nunca cobraba. Al término de alguna ceremonia religiosa se le preguntaba ¿Cuánto es Padre por sus servicios?, siempre respondía; “lo que gustes darme” En ciertas ocasiones la ingratitud afloraba, pues los creyentes se retiraban sin darle las gracias.

Es por ello que en su pueblo natal San Gregorio Atlapulco, Xochimilco y en San Antonio Tecómitl se le recuerda cariñosamente como el Padre Lupito.
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