¡Vamos profesor a la reunión de mayordomos provenientes
varios lugares de Morelos y del poblado de Ixcatepec con los de Milpa Alta a
realizarse el sábado de gloria en el corazón del monte! Fue la invitación verbal
del profesor Raymundo Flores y el mayordomo Félix Lara.
Motivado por
observar y sentir los lazos de las buenas relaciones entre vecinos de ambas
entidades e interesado por describir la crónica una de las tradiciones ancestrales
preparé cuaderno, bolígrafo y cámara fotográfica,
y vámonos al encuentro...
Partimos el
sábado de gloria por la mañana como a las 7:30 horas frente a la capilla de la
Purísima Concepción de María, más bien el Barrio de la Conchita de villa Milpa
Alta de donde parte el desfile de algunas camionetas con un carro carguero
rumbo al poblado de San Pablo Oztotepec, de ahí al sur, rumbo al monte comunal adonde
ingresamos por una larga brecha de tierra húmeda en algunos casos con agua
encharcada, pues un día antes había caído abundante lluvia, así continuamos sobre
el sinuoso camino con pendientes por un poco más de dos horas hasta llegar al
encuentro de la amistad en las faldas del cerro Otlayucan donde a vuelo de
pájaro contamos escasamente trescientas personas entre niños, jóvenes y adultos
quienes algunos de los morelenses se encontraban ataviados con botas y espuelas, sombreros tejanos pues
muchos de ellos llegaron montados a caballo.
A través de
la larga brecha nos lleva hasta reencontrarnos con un buen tramo el antiguo
camino donde se hallaban las vías del ferrocarril pre revolucionario utilizado
por el presidente Porfirio Díaz para poder llegar al espeso monte de aquellos
años y disfrutar de su pasatiempo cazando venados u otro animal.
Durante el
escabroso camino todo fue sorprendente pero disfrutar la belleza natural del
monte es algo excepcional como el Cuahutzin y un poco más lejos el Tulmiac
donde aún se encuentra activa una gruta con
escurrimiento de agua limpia de donde se narran interesantes leyendas
que datan de la colonia, de éste lugar se mandaba el agua a través de una canal
realizado con piedras pegadas con cal para alimentar al centro histórico de
Milpa Alta suspendido en el año de 1934, actualmente surte del vital líquido al
pueblo de Parres, Delegación Tlalpan.
Después de más
de una hora y media de recorrido nos atrapan los llanos de Chipetenco, en
especial el paraje San Bartolito con docenas de hectáreas de tierra húmeda
recién arada donde nos comenta el Sr. Félix Lara que precisamente en ese se
encontraba un extenso y tupido bosque que salvajemente fue talado por los
trabajadores de la fábrica de papel “Loreto
y Peña Pobre” devastación encubierta por las autoridades delegacionales y
representantes comunales, pero en fin ahora es ocupada para la siembra de papa.
Lo mismo le sucedió con el enorme paraje conocido como “La Comalera” que ahora está
"pelón", por su escasa vegetación.
A vuelta de
rueda nuestra unidad quedó atascada en un encharcamiento que por fortuna y
gracias a la herramienta que llevó el profesor Raymundo Flores pudimos drenar
el agua hacia una pendiente para poder continuar nuestro camino, no sin antes disfrutamos
una corriente de lava cuando se formó el Chichinahutzin, escurrimiento de
piedra compactada y renegrida.
Por fin llegamos
a una planicie, muy cerca al Otlayucan en medio de una llanura empezaban a concentrarse los mayordomos y sus
respectivos acompañantes donde la naturaleza proporcionaba dos enormes rocas. En lo alto de
ellas, como de 2:30 metros de altura aparecen tres cruces metálicas con
inscripciones dedicadas a personas que perdieron la vida durante la
peregrinación al Santuario de Chalma. En ellas textualmente leemos: "Recuerdo a Alejandro Valerio Álvarez 1976 –
2010 cargando las promesas de Amatlán Santo Domingo y Sr. De Chalma, descanse
en paz". Otra; "Recuerdo de
los cargadores de San Jerónimo Miacatlán. Otra dice: María del Rosario Martínez
T. te recordamos con mucho cariño, familia y cargadores de San Jerónimo
Miacatlán, 17 de julio 1999", y finalmente la tercera: "Jesús Martínez de la Rosa. Te
recordamos con mucho cariño; 1995 – 1999". Singular lugar donde los
mayordomos de Ixcatepec, Cuernavaca y Tepoztlán Morelos, así como de San
Lorenzo Tlacoyucan, Santa Ana Tlacotenco de villa Milpa Alta e invitados de la
Delegación Xochimilco y Coyoacán presenciaron la colocación de los estandartes sobre
las enormes rocas donde leemos “Saludos
Ixcatepec”.
De hecho la
emoción me invade (posiblemente por asistir por vez primera), pues frente al
rústico altar se reúnen, de un lado los amigos de Morelos y al lado opuesto los
del Distrito Federal Inicia el culto a la amistad y a la religión, por el lado los de “Tierra Caliente” cada uno se presentan los 12 mayordomos salientes
y los nuevos responsables para el año 2011-2012: Los señores Manuel Valladares,
Joaquín de Meza, Lodegario Rodríguez, Marcelino Torres, Manuel Martínez,
Cecilio Martínez, Trinidad Castañeda, Filiberto Sánchez, Pedro Romero, Luciano
Campos, Eustolia Medina y Gabriel López.
Los nuevos
mayordomos serán coronados el 9 de mayo en la iglesia de Ixcatepec donde
llegaron cuatro, pues el resto se quedaron en el poblado para recibir a los
Mayordomos de Milpa Alta: señores; Rogelio Guzmán, José Conde, Julio Gómez y
Jesús Mora.
Por Milpa
Alta: Se presentan María Concepción Lemus R., Juan Márquez, Juan Cedillo,
Roberto Méndez, Mario Alvarado, Ruíz Basurto, Oliver Medina (de Santa Ana
Tlacotenco) Ma. Guadalupe Bardomiano y Concepción Galicia.
Los primeros
en hablar fueron los de Morelos quienes elogiaron y agradecieron la tradición
de buenos vecinos donde la convivencia se remonta desde los tiempos ancestrales
de quién podemos asegurar esta tradición tenga sus orígenes prehispánicos. Al
respecto se me ocurre preguntar a uno de los asistentes de Tepoztlán, el Sr.
Manuel Valladares ¿Cuándo inició la tradición de reunirse en las inmediaciones
de las dos entidades federativas?, quién contesta amigablemente: “No tenemos dato alguno, pero comentan los
abuelos y bisabuelos que tiene muchísimos años en mantener estos lazos de
amistad con los amigos de Milpa Alta”, argumenta, “somos del barrio de San Miguel, en Tepoztlán quienes nos damos a la
tarea de organizar la reunión”.
Después de
las presentaciones se avivaron los aplausos en medio de una ensarta de cohetes
que retumbaban en lo alto de los enormes árboles.
Al respecto uno
de los Mayordomos de Milpa Alta ofrece los alimentos a la Mayordomía de Morelos
donde la señora María Concepción agregaba: “Señores
para mantener las tradiciones de ambos lugares y para servir a Dios lo doce
meses estamos aquí”. Mientras que en medio de la muchedumbre alguien de
Milpa Alta alza la voz: “Aquí tenemos
pulquito para que los pueblos sigan creciendo”. Nuevamente los aplausos y
las risas se escuchaban repetidamente.
De inmediato
debajo de un enorme pino se colocan las mesas con cazuelas repletas de arroz,
otra repleta de nopales en escabeche (con trocitos de molleja de pollo),
meziotes y bastante salsa con aguacate se empezó a servir en cantidad
considerable para matar el hambre, pues para esto sería como las 14:00 horas
donde el apetito invitaba a devorar los manjares ofrecidos. Entre risas y
susurros de los asistentes disfrutaban de la belleza natural del bosque
armonizado con los trinos de pájaros, algunos sentados en piedras, otros más en
cuclillas sobre la tierra y pasto fresco por la lluvia, mientras que unos 80
caballos morelenses pastaban tranquilamente.
A los ocho
días nuevamente se reúnen en el mismo lugar, éste año el día 7 de mayo, tanto
mayordomos como invitados asisten con una asistencia de aproximadamente un poco
más de 500 personas quienes caminan juntos a disfrutar la fiesta del día 8 en
Ixcatepec en honor a.... El día 9, en la iglesia del lugar en ceremonia
religiosa se coronan los nuevos mayordomos y los salientes se despiden. La
alegría de todos se desborda disfrutando las galletas, dulces y otras botanas
que se reparten para terminan en los hogares de los nuevos representantes donde
se disfruta el trago de aguardiente.
Entre la
alegría a la par se encuentra la tristeza al observar enormes espacios de
distintos árboles, pequeños medianos y de una altura considerable se encuentras
quemados como resultado de las quemas que realizan los cuidadores de ganado,
son los "bolleros" los causantes de los incendios, ésta tristeza se
acompaña de cientos de árboles tirados como resultado del ventarrón suscitado
el día anterior. ________________________________________________________________________________
Personajes integrantes de la obra "El Mártir del Gólgota" de
Villa Milpa Alta, tomada en la década de los 40.
En el Centro Histórico
o Villa Milpa Alta se celebrará la CXII edición de la representación de la Pasión
de Cristo en el ex convento franciscano y explanada delegacional. Tradición
representativa de la comunidad milpaltense se remonta al año de 1898 cuando el
entonces cura de la comunidad el Señor Agustín Polo instauro esta práctica
evangelizadora entre los habitantes del antiguo Señorío Momozca recayendo la
organización en el personaje llamado “Centurión”.
Milpa
Alta se encuentra ubicada al sur de la Ciudad de México tomando la carretera
federal Xochimilco-Oaxtepec. Es una región llena de naturaleza, de historia, de
tradiciones y costumbres que hacen de la comunidad milpaltense una provincia
dentro del Distrito Federal. Y como parte de estas manifestaciones, la
costumbre y la tradición de escenificar la pasión de Cristo tiene un
asentamiento trascendental dentro de la comunidad.
1942 marcó la transición en
la manera de representar la obra, pues por primera vez se conjuntaron más de
cincuenta actores en escena, todos ellos oriundos del pueblo, bajo la dirección
desde ese año hasta 1967 de Alberto Fuentes, quien también realizara la
adaptación literaria del libreto que hasta la fecha se sigue escenificando.
El
principal elemento que caracteriza esta representación, es el uso de imágenes
religiosas que datan de los siglos XVII, XVIII
y XIX. Estas esculturas
talladas en madera y realizadas en materiales y técnicas naturales como gabazo
de caña y carrizo, son utilizadas para representar a Jesús en tres diferentes
advocaciones y que son conocidas como el Divino Maestro cuya creación oscila
entre 1820 y 1825, el Divino Salvador y Señor de Santo Entierro de 1672.
La
virgen María, la madre de Jesús también es representada por medio de una imagen
sacra creando con esto, una práctica de misticismo que hace única a esta
representación. Así, actores de carne y hueso entrelazan las acciones
histriónicas con estas imágenes que dan una impresión de respeto y una profunda
espiritualidad a los habitantes y visitantes de diferentes partes del Distrito
Federal que asisten a contemplar la escenificación de la obra titulada El
Mártir del Gólgota.
En
esta ocasión y como parte del homenaje al principal ícono de esta manifestación
cultural en Milpa Alta y adaptador del libreto, se presentará por última vez el
primer borrador que data de 1939 con escenas y personajes inéditos. Además y
como ocurriera en el pasado 2009, los participantes una vez más todos
originarios de la comunidad, han sido formados dentro del marco teórico de la
actuación combinando las técnicas actorales con el fervor y la espiritualidad
bajo la formación del director de escena y también encargado de producir la
festividad, Mtro. Miguel Agustín Jiménez, actor e historiador, además de ser
nieto del principal pionero de esta tradición, señor Alberto Fuentes.
El
Centurión, como es conocida la persona encargada de organizar el festejo asume
la responsabilidad cada domingo de resurrección cuando es coronado de manera
solemne como mayordomo de las festividades de la Semana Santa. Sus funciones
implican dar forma y cuerpo a la representación con la dotación de alimentos y
logística a los participantes, quienes desde al menos seis meses son invitados
a formar parte del cuadro de actores, hasta la presentación final en los días
santos.
Con
un marco natural que ofrecen los paisajes que rodean la delegación Milpa Alta y
junto con la gastronomía característica de la demarcación, el visitante tendrá
a su alcance elementos que le dejarán un experiencia única no solo en cuanto al
aspecto religioso, sino todo un encuentro con una cultura particular de una
comunidad enclavada a las orillas de la sierra del Chichinautzin y las faldas
del volcán Teutli.
Tradición
y memoria de un pueblo, la Semana Santa en Milpa Alta es una manifestación
cultural que combina el misticismo y la tradición logrando traspasar el mundo
real con toda una experiencia de fervor y práctica antropológica de los pueblos
originarios del Distrito Federal.
En Milpa Alta D. F., la
festividad religiosa de la Semana Santa corre a cargo del mayordomo que se
denomina “Centurión”. Este nombre lo toma ante la “autoridad” o jefe de
aproximadamente cien personas que integran el cuadro de reparto y que deriva de
la denominación del puesto en los ejércitos romanos. El cargo de adquiere en la
coronación que se lleva a cabo el Domingo de Resurrección al final la Semana
Santa anual correspondiente. A partir de ese momento, el nuevo centurión adquiere
la responsabilidad de organizar lo que será la representación de la Pasión y
Muerte de Jesucristo.
Éste año el Centurión y Director
de Escena de la Semana Santa en Villa Milpa Alta estará a cargo del maestro
Miguel Agustín Jiménez, Cronista del mismo lugar.
Para simbolizar el cargo, el
Centurión tendrá bajo su cargo la imagen religiosa de Jesús en la advocación
del Divino Salvador. Además del Divino Rostro y el estandarte correspondiente a
la imagen antes mencionada. El día en que recibe el cargo, el nuevo
mayordomo-centurión prepara comida para la recepción de sus invitados, así como
de la gente que de manera voluntaria asisten a la casa de nuevo centurión principal responsable encargado de ver quien
será el director para la puesta en escena.
El inicio de los ensayos dependerá
de quien sea el director pues cada uno trae consigo un plan de trabajo, así
como la manera de montar los cuadros. La mayoría de ellos si no es que todos,
cuentan solo con los conocimientos que la misma tradición ha dejado, sin regirse
por un marco propiamente teórico de la actuación.
A partir del inicio de los
ensayos, el centurión es el encargado de ofrecer los alimentos a los que en ese
momento serán los participantes para la representación.
El día 6 de agosto, el
mayordomo-centurión celebra la festividad del Divino Salvador, imagen que tiene
en su domicilio. Se elabora el desayuno para los participantes y sus familias
que asisten muy de mañana a cantar las mañanitas al Cristo. Posteriormente se
lleva a cabo una misa en honor a la imagen para después continuar con la comida
que ofrece a los asistentes.
La siguiente festividad que debe
de cubrir, es la del día 2 de febrero, día de la Candelaria. En esta fecha, el
centurión ofrece al mayordomo del niño Dios de la parroquia de la Asunción, es
decir, al niño del pueblo, un desayuno que consiste en tamales y atole.
Obsequia también velas que oscilan particularmente entre mil y dos mil, que van
acompañadas de ramas de romero como símbolo de la festividad.
Finalmente el
cargo más importante del centurión que es la festividad del Semana Mayor o
Semana Santa.
Para estas fechas, el trabajo
inicia el Domingo de Ramos, el centurión regala palmas a los participantes y
ofrece el desayuno y la comida. Para el día jueves en que tradicionalmente inicia
la representación, los participantes llegan a la casa del Centurión alrededor
de las dos de la tarde para convivir. A las cinco de la tarde, salen para
asistir a la misa tradicional de la institución de la Eucaristía y a la que
después de concluida inicia la representación. Al finalizar la parte
correspondiente al jueves santo, los participantes regresan a la casa del
Centurión a compartir la cena.
El día viernes santo, el Centurión
ofrecerá a sus participantes el desayuno, la comida y la cena, cada uno de los
alimentos al inicio y fin de las escenificaciones correspondientes.
Las obligaciones del
mayordomo-centurión concluyen el día sábado santo, cuando al finalizar la
puesta en escena con la Resurrección de Jesucristo regresan a la casa del Centurión
a merendar o cenar.
Para el domingo de resurrección,
el Centurión en turno entrega el cargo durante la celebración de misa de
coronación del nuevo encargado.
"El sol, la luna y Venus, tomados del Códice Borgía, lámina
71"
Concluye la primera década del nuevo milenio y aún
persisten diversas sabidurías ancestrales relacionadas con los fenómenos de la
naturaleza que se han preservado debido a que se trasmiten oralmente de
generación en generación, principalmente entre los hombres que laboran la tierra,
son ellos quienes están en contacto directo con las actividades agrícolas, por
lo que tienen la necesidad de observar durante el trascurso del mes de enero el
clima que probablemente prevalecerá durante el año, y así tener idea en que
momento se efectuará la siembra y de esta manera seleccionar la semilla que se
cultivará, si es maíz se selecciona que el grano sea blanco o azul. Estos
augurios son conocidos en nuestro país con el nombre de cabañuelas[1].
Los hombres que trabajan la tierra tiene la
sabiduría que se remonta al México antiguo, cuando las culturas tenían amplios
conocimientos del cosmos y su influencia directa sobre todo ser vivo, por lo
que el campesino observaba a partir del primero de enero el ambiente natural para
poder pronosticar el tiempo, simplemente bajo la observación de ciertos
fenómenos naturales (como la posición del sol, las estrellas, el cielo, la
luna, inclusive hasta el comportamiento de algunos animales). Los campesinos son
unos auténticos meteorólogos.
Durante el México colonial los españoles fueron
quienes introdujeron a estas tierras el término de “cabañuela” y de acuerdo a la geografía de su país, esta tradición como
el conteo iniciaba el primero del mes de agosto, mientras en la cultura mexica
existía la observación meticulosa de los fenómenos naturales durante el año, en
base a la filosofía cotidiana que se fundaba en cuatro elementos esenciales para
la vida de la tierra: aire, fuego, tierra y agua, primordiales por mantener un
equilibrio en la supervivencia de todo ser vivo sin dejar de observar el
firmamento, pues ahí se forman las nubes, los truenos y los rayos; de ahí cae
la lluvia, el granizo y la nieve. Fenómenos relacionados con Tlaloc, deidad
mexica por ser un pueblo esencialmente agrícola[2].
Al respecto, fray
Bernardino de Sahagún (1500-1590)[3]
nos comenta sobre el conocimiento que prevalecía entre los nativos: “Sabía cuándo ha de llover o si no ha de
llover; también sabía cuándo “Va a helar, o va a caer granizo”. Predecía
también: “Va a haber hambre, lloverá escasamente”[4].
Y agregaba: “Se ha establecido el hecho de que existían
observadores del cielo que mantenían constante vigilancia durante la noche. Se
sabe de la importancia que tenían, en particular el momento de la puesta y el
amanecer; pero además se vigilaba el curso solar para ofrecer incienso por lo
menos dos veces más durante el día, incluido el mediodía[5]”
Debido al conocimiento prehispánico podemos considerar que durante la colonia
española las cabañuelas se fueron adaptando al calendario ritual mexica de 260
días hasta quedar establecidas en el calendario actual.
En consecuencia, el
conocimiento del tiempo estaba basado en el solo hecho de mirar detenidamente el
cielo, es ahí donde los campesinos pronostican el tiempo de todo un año. Estas
sabidurías mexicas fueron conocidas como Tonalpohualli[6],
es decir “La cuenta del tiempo”, posiblemente
se realizaban durante el solsticio de invierno, por lo tanto “Los encargados de leerlo eran los
tonalpohuaques, profundos conocedores del simbolismo y la magia[7]”.
No solamente el pueblo mexica sabía medir el tiempo,
se tiene conocimiento que también en las ciudades mayas como Chichen-Itzá y Uxmal,
entre otras, tenían como adoradores a Kukulcan
y Nicte-Há,
quienes tenían su propio conteo del tiempo denominado en lengua maya como Xoc Kin. Los mayas llamaron Can Ualapach al último día del primer
mes del año (lo que hoy corresponde al 31 de enero), pues consideraban que en cada
hora, a partir de las 6 de la mañana y hasta las 18:00 horas, se representaba a
un mes del año. De esta manera sostenían que se vivían los 12 meses en tan sólo
12 horas, situación que coincide con el último día de cabañuelas como lo
veremos más adelante.
Una de las muchísimas personas en explicar las
cabañuelas fue don Abraham Garcés, quién comentaba que durante el mes de enero se
podía pronosticar el clima que probablemente imperaría durante los siguientes meses
del año, con ayuda del antiquísimo calendario de Galván[8]
que se presenta en forma de manual, de ésta manera nos platicaba lo siguiente:
“Las
cabañuelas inician el día primero al duodécimo mes de enero. Le corresponde a
cada uno de los doce meses en orden progresivo (es decir, el día 1º al mes de
enero, el 2º a febrero, 3º a marzo y así sucesivamente). Al terminar el día 12
continúa el conteo pero en sentido inverso, y va del día 13 al 24. Es decir, el
13 corresponde a diciembre, el 14
a noviembre, el 15 a octubre, etcétera. Los días restantes (del
25 al 30) pertenecen a un día por cada dos meses, dicho de otra manera, son
cabañuelas de medio día; después se continúa con las horas, medias horas y
termina el 31 de enero, por lo tanto en el mes de febrero y marzo son meses
inestables, en un mismo día puede estar nublado con posibilidades de lluvia, día
soleado, ventarrones y las noches con bastante frío”. Son los días de
locura, de ahí el término febrero loco, marzo otro poco. En los siguientes
meses la naturaleza queda equilibrada, volviendo el ambiente a su normalidad.
Para las personas que viven en las grandes ciudades
estos hechos naturales pasan desapercibidos por su misma actividad cotidiana,
pues llevan a diario una vida acelerada, monótona y estresada, mientras que
para los científicos esto no pasa desapercibido: “Muchos de estos fenómenos son estudiados hoy día por la astronomía
atmosférica, una rama de las ciencias físicas que estudia precisamente los
fenómenos que ocurren suficientemente arriba del nivel del suelo como para
llamarlos astronomía, pero suficientemente debajo de los astros propiamente
dichos. Sucesos dentro de las diversas capas atmosféricas, aunque no
exclusivamente en la tropósfera: fenómenos como el arco iris, los halos solares
y lunares, las coronas, las glorias, las diversas tonalidades del crepúsculo,
los colores en el cielo, los pilares de luz, el rayo verde del sol, diversas
clases de espejismos, las estrellas fugaces y las lluvias de estrellas, las
auroras boreales, las nubes iridiscentes, arcos de neblina, el arco iris lunar,
soles dobles, arcos circumcenitales y circumhorizontales, los rayos
anticrepusculares, otras sombras atmosféricas y desde luego, los diversos tipos
de granizo, nieve, tormentas, nubes y relámpagos[9]”
Actualmente las cabañuelas son tomadas en cuenta con
toda seriedad, principalmente por las personas que se dedican a sembrar la
tierra de temporal, pues de la buena observación dependerá la probabilidad de
tiempo óptimo para la siembra que traerá como resultado abundantes cosechas. Se
toma en cuenta: “que si el año es par, es
año de bienes y si es año non es de escasa lluvia”.
Mientras que
otras personas sostienen que a raíz del cambio climático que está sufriendo el
planeta, esta predicción meteorológica ya nos es certera, pues el mismo cambio
ha desequilibrado a nuestro mundo por lo que las cabañuelas pasan a la
historia.
Pero a pesar de todo, algunos campesinos de los
pueblos de la delegación Milpa Alta están supeditados a labores agrícolas de
temporal, se rigen durante el año bajo la posesión de la luna que es un
indicador meteorológico, por el cual tenemos que: si nace roja, es señal de que
hará calor; si blanca, habrá frío, hielo o granizo; si, al nacer los cuernos se
dirigen al norte lloverá; si, hacia el sur, habrá calor, si aparece amarilla o
dorada, traerá agua, si blanca, soplarán los vientos; y si es color rojo
subido, el tiempo será seco.
Al respecto agregamos lo siguiente: “En algunas ocasiones, la casa de la luna o
halo que rodea al astro predice también el tiempo; si el anillo es blanco, se
trata de un mal augurio; habrá terremotos o algún otro fenómeno natural. Si en
el anillo aparecen los colores del arco iris, entonces indica buenos
acontecimientos, abundancia, muchos nacimientos de personas y animales, buen
tiempo para principiar las actividades…[10]”
Ahora sí, ya sabe usted como probablemente podrá
estar este año poniendo toda atención los días y horas de enero, para poder entender
y poder disfrutar del próximo mes de febrero loco, y con marzo, otro poco.
Nota: Se agradece a los señores:
Joel Cruz y Alberto Labarrios, de 88 y 84 años respectivamente, originarios del
poblado de San Antonio Tecómitl, Milpa Alta, por proporcionarnos algunos datos
para poder enriquecer el siguiente material.
Bibliografía:
Albores, Beatriz/ Broda, Johana
Graniceros. Cosmovisión y meteorología indígenas de
Mesoamérica
El Colegio Mexiquense, A.C. UNAM.
México, 2003.
Caso, Alfonso
El Pueblo del sol
FCE, México, 2007.
González Torres, Yólotl
El culto a los astros entre los mexicas
Sep. Setentas, SEP
México, 1975.
León-Portilla, Miguel
Los diálogos de 1524 según el texto de fray
Bernardino de Sahagún y sus colaboradores indígenas.
UNAM, Fundación de Investigaciones Sociales, A.C.,
México, 1986.
Trejo Sandoval, Marte
Las Ciudades del Cielo
Círculo Cuadrado.
México, 1992.
Walter Krickeberg
Mitos y leyendas de los Aztecas, Incas, Mayas y
Muiscas
FCE, México, 1995.
[1] El nombre de cabañuela proviene de la festividad judía de los
Tarernáculos. Eran cuarenta cabañuelas en su barrio en memoria de los años que
pasó el pueblo judío vagando por el desierto del Sinaí.
[2] Tlaloc, “El que hace brotar”, dios de las lluvias y del rayo, es
una de las deidades más importantes y
también una de las más antiguas que adoraron los hombres en México y
Centroamérica. El pueblo del sol,
Alfonso Caso, pág. 57.
[3] “Fue de hecho la década de 1561-1570 en la que allegó la
documentación más amplia, toda ella en náhuatl, sobre los más variados aspectos
de la cultura prehispánica, incluyendo pinturas y textos sobre atributos de los
dioses, oraciones e himnos, descripciones de las fiestas y sacrificios en
función del calendario, saber astrológico y astronómico, organización social y
política…” Los diálogos de 1524 según el
texto de fray Bernardino de Sahagún y sus colaboradores indígenas. [4] Beatriz Albores/Johana Broda.
Graniceros, pág. 99.
[5] Ibídem, pág. 100.
[6] El calendario ritual o tonalpohualli, cuenta de los días, consiste
en 260 días, que era una combinación de series de 20 signos que llevaban
distintos nombre de objetos y de animales y de 13 números, mientras que el
calendario solar estaba dividido en 18 meses, de 20 días lo que hacía 360 días,
más 5 llamados nemontemi, los que sobran.
[7]Las Ciudades del Cielo,
Marte Trejo, pág. 174.
[8] El calendario del Antiguo Galván fue fundado en el año 1826 por don
Mariano Galván Rivera, hoy en día se sigue consultando.
[9] Beatriz Albores, pág. 103.
[10] Yolotl González, El culto a
los astros…, pág. 100
"Campesino milpaltense en la madruga
observando la salida del sol de los meses de enero-febrero"
Las fiestas navideñas se celebran con sentido
religioso, pero sin embargo nadie, por cristiano o agnóstico, rico o pobre que
sea, deja de celebrarla, con o sin peregrinos, pero cualquiera que fuese el
motivo no podrá faltar durante los nueve días decembrinos, de acuerdo a la
religión judeo-cristiana, celebrar las posadas con comida tradicional acompañada
de una serie de golosinas de profunda raíz popular.
Bien decía el poeta y
cronista de esta ciudad, Octavio Paz, cuando se refería a la cultura del dulce
mexicano: ¡Oh dulzura alto sabor
desmoronado! Tema que conlleva al recordar en estas fiestas decembrinas en
las que convergen una serie de tradiciones y costumbres con historia concatenada
con los dulces de profundo conocimiento milenario, que en cierta manera podemos
considerar que con su consumo se mantiene en parte nuestra identidad de
mexicanos.
Durante las nueve posadas, el fin de año y en la epifanía se acostumbra
agasajar a los invitados con: confites, canelones (buñuelos de azúcar),
turrones, mazapanes, frutas secas, el bastón
rayado con colores vivos en blanco y rojo, la capirotada y piñatas repletas de
frutas con colaciones y finalmente se culmina
con la rosca de reyes.
Algunos
dulces de ésta temporada han desaparecido, solo permanecen en el recuerdo; como
en el caso de los campesinos de San Antonio Tecómitl, Milpa Alta, las familias a
falta de recursos económicos mantenían la creatividad culinaria transmitida por
generaciones en la elaboración de golosinas a través de maíz rojo tostado en
comal de barro, después se envolvía con miel de piloncillo espolvoreado con
pinole, a esta delicia se le denominaba “burritos”.
Era todo un agasajo, que se repartía a los asistentes en hojas secas de maíz o
en pequeños conos de papel de estraza después de escuchar la letanía en la casa
de la posadera.
La
golosina común fueron los canelones o buñuelos espolvoreados con azúcar, de cuyo
origen se sabe que es árabe y consumido en grandes cantidades durante el
periodo de la nueva España; a la fecha todavía se elabora, siendo un verdadero manjar
para chicos y grandes.
Otra
costumbre antiquísima fue el consumo de turrones y mazapanes de origen europeo.
“Para conocer los orígenes del mazapán
tenemos que remontarnos a los griegos que ensalzaban el valor gastronómico de
una pasta de miel y almendras. Ya en la era cristiana, se incorporó a la
celebración pascual una tarta de almendras conocida como mazapane o pan de
marzo”.
Los
turrones se siguen elaborando como en antaño, es casi el mismo método que hace
miles de años, pues está compuesto con almendras, frutos secos, miel de azahar,
romero y azúcar, ingredientes básicos, mientras que el mazapán es el resultado
de la mezcla de almendras crudas con azúcar.
Encontramos una
interesante leyenda respecto al origen del turrón, aunque existen numerosas todas
coinciden en señalar que su invención se debió a una situación de emergencia de
alguna ciudad española que obligó a los habitantes a elaborar un producto altamente
energético de fácil conservación y larga duración. Los turrones españoles eran
famosos en Francia y en la colonia española, básicamente durante el siglo
XVIII, “…junto a los turrones y a los
mazapanes deben estar presentes otros dulces típicos, como polvorones,
mantecados, alfajores y roscas de vino”.
Por
otro lado, es común ver cómo en las grandes ciudades se obsequia una envoltura
en forma de bota llena de una variedad de dulces, se dice que “es la bota navideña”, tradición que
parte de Italia impuesta por una persona con el nombre de Befana o Bifana, cuyo
nombre proviene al parecer, de la corrupción de la palabra epifanía; se comenta
que en la víspera del día 6 de enero esta mujer se adelantaba a los Reyes Magos
visitando a los niños italianos y llenaba sus calcetas y zapatos de golosinas y
regalos, a menos que los padres tuvieran queja del comportamiento infantil; en
tal caso, sólo se llenaban sus zapatos con cenizas.
Por supuesto, no se sabe
cuándo ni cómo surgió la figura de esta mujer, pero narran los italianos que la
mujer estaba muy ocupada para ver al niño Jesús y al no comprender lo que se
había perdido, buscó y sigue buscando al niño divino para ofrendarles regalitos
a todos los niños para no arriesgarse a faltar nuevamente.
No puede faltar el
rompimiento de las piñatas atiborradas de fruta de la temporada revuelta con
colación (dulces de origen español), que a pesar de la crisis económica que
estamos atravesando los mexicanos los niños
prefieren romper piñatas despreciando el oro y la plata con la siguiente tonada:
“No quiero oro, ni quiero plata, yo lo
que quiero es romper la piñata”.
Para entender el inicio del
México piñatero se hace necesario conocer el origen de las “posaditas” celebradas originalmente en
el convento de Acolman, Estado de México, muy cerca de San Juan Teotihuacan (lugar
donde se encuentran la pirámides del Sol y la Luna). Se sabe que en el año de 1587
el Papa Fr. Diego de Soria, Prior del convento de Acolman, obtuvo del Papa
Sixto V. una Bula[1]
para celebrar en estas tierras las misas de “Aguinaldo”. Algunos autores sostienen que, al termino de la misa,
en soto-coro y claustro se rompían las piñatas.
De acuerdo a la historia,
se nos dice que la piñata es de origen chino; cuentan que el viajero Marco Polo
la llevó a Italia, donde la adaptaron para festejar el primer domingo de la
cuaresma, y así prolongar un poco de alegría del carnaval. A través de la
historia aún se recuerdan las lujosas piñatas que se rompían en la corte de los
“Borbones", la tarde de ese día,
estaban llenas de sorpresas, entre ellas joyas de valor.
La
mujer de Felipe V, Isabel Farnesio, fue quién introdujo ese hábito en España,
donde también la quebraban en la Pascua, durante una gran fiesta de máscaras
que se llamaba “baile de piñata”. De
Madrid, la costumbre pasó a nuestro país a finales del siglo XVI, donde se rompían
en varios lugares después de Semana Santa, siendo Acolman donde se acentuó más
el rompimiento durante las posadas al terminar la clásica letanía, todos salían
al patio a romper piñatas que se confeccionaban como hoy en ollas de barro en
forma de estrella de cinco puntas. El relleno común ha sido con frutas de
temporada con bastantes colaciones.
Otra tradición contemporánea
es el consumo del dulce en forma de bastón que por su forma pensemos que es el
símbolo del nacimiento, misterio y muerte del Señor Jesucristo, pues también aparece
colgado en el árbol navideño acompañado de las multicolores esferas de
Chinaguapan, Puebla.
Al
respecto existe un hermosísimo cuento que nos dice que un día un dulcero de
pueblo empezó a elaborar un caramelo duro en forma de una vara en color blanco
puro, considerando que el color blanco simboliza dos cosas muy importantes: el
nacimiento de Jesús y la naturaleza pura y sin pecado de nuestro salvador: Cristo.
El dulcero decidió utilizar un dulce duro, no suave, para representar la roca
fuerte que es Jesús, la firmeza del fundamento de la Iglesia y la fidelidad de
las promesas de Dios.
Para tal hecho fue
realizado en forma de una letra en forma de “J” para representar el precioso nombre de Jesucristo, pero bien podría representar el bastón de un Buen Pastor que
salva a sus ovejitas que se han descarriado del rebaño.
Pensando
que el dulce era un poco ordinario, el dulcero lo pintó con rayas color rojo,
plasmando tres rayas delgadas para simbolizar las heridas que recibió Jesús
cuando lo azotaron y por las cuales somos nosotros sanados. La raya ancha y
roja representa la sangre que derramó Cristo en la cruz por nosotros para que
podamos ser perdonamos y gozar de una relación personal y eterna con Dios.
La
tradición del dulce mexicano culmina el 6 de enero con la rosca de reyes revestida
de azúcar granulada, acicalada con rajitas de higo cristalizado que podrá disfrutarse
con una espumeante taza con chocolate.
Debido
a diversas opiniones de su origen recurrimos a Seena Shriti, gastrónoma del
Centro de Artes Culinarios que nos comenta: “En el siglo XIV, en Francia existía la costumbre de compartir una tarta
durante las fiestas de fin de año, pero no es sino hasta el siglo XVI cuando el
antecedente de las rosca se instauró, se acostumbraba comer un pan octagonal
que guardaba en su interior una semilla de haba. La leguminosa era, para quién
la encontrara, símbolo de fertilidad. En México, la tradición adquirió tintes
propios, el haba se convirtió en un muñequito y quien lo encuentre paga una
tamalada el 2 de febrero, Día de la Candelaria”.
Vivimos
en un país que tiene un gran contenido de dulzura durante el año y en especial en
fiestas decembrinas con cierto grado de historia, de leyenda y con un gran
sentido de humor, alegría y gozo que nos identifica como mexicanos golosos
unidos a través de la tradición popular.
Bibliografía:
Fernández, José Luis
La Navidad en México, tomo I
Ediciones Paulinas, Méx. 2001.
Torres Durán Osa, Baltasar
La orden de los agustinos en la
Evangelización fundante de México, tomo 3
Editorial Kyrios S.A. de C.V., Méx. 1991.
Suárez F. Ma. Cristina
La Dulce Puebla, “Los dulces de Puebla”
Lecturas históricas de Puebla N° 67
Gobierno del Estado de Puebla, 1991.
Verti, Sebastián
Tradiciones Mexicanas
Edit. Diana, Méx. 1991.
Zolla, Carlos
Elogio del dulce
Edit. F.C.E., Méx. 1993.
Navidad en México
Panamericana Editorial Lida
Méx. 2000.
Alumnos
de la Secundaria Xolotl atentos a la plática que se dio sobre la historia y
leyendas del Teutli, impartida por Manuel Garcés Jiménez.
En
todo el territorio nacional existen diversidad de escuelas de distintos niveles
educativos; al adentrarnos en la historia, escudriñando su origen, llegamos a
sus entrañas fidedignas desde su gestión, su construcción e iniciación
académica, la que nos permite valorar el trabajo intrínseco educativo desenvuelto
por el personal docente, factor determinante por estar íntimamente ligado con
la vida directa de los estudiantes en su formación educativa, social y
cultural.
En su mayoría, los inmuebles fueron construidos
precisamente para planteles educativos, pero existen algunas excepciones, es
decir, surgen edificios creados para otros fines, que al paso del tiempo son adaptados
para centros escolares con la participación y organización social de hombres
inquietos, con la única finalidad de elevar la educación del lugar, tal es el
caso de la Escuela Secundaria N° 81 “Xólotl”
que se encuentra actualmente a un costado de la Plaza Juárez, en el centro del
poblado de San Pedro Atocpan Milpa Alta, la cual en el mes de octubre pasado cumplió
30 años de intensa labor educativa; su propósito inicialmente fue atender a trabajadores
adultos, quienes anhelaban continuar o concluir sus estudios de nivel
secundaria, es por esto que nace como Escuela Secundaria N° 80 para Trabajadores,
turno vespertino, convertida años después en Escuela Secundaria N° 81, Xolotl, turno matutino, como ahora la
conocemos.
Conocer la historia de la Secundaria nos llena de
recuerdos y de nostalgia al saber que surgen sus paredes de una Maternidad de
Salubridad. Fue lugar de alumbramiento durante varios años, pero al permanecer
abandonado por otros tantos, al crearse el hospital regional que inicialmente se
encontraba frente al mercado “Benito
Juárez” en Villa Milpa Alta, la Maternidad es convertida en un nuevo alumbramiento,
pero ahora de conocimientos universales y de formación social y cultural para
muchas generaciones de jóvenes, quienes al terminar su ciclo escolar de
secundaria mantienen excelente nivel académico, al ser un plantel reducido, lo
que permite albergar actualmente a tres grupos de primer grado, tres de segundo
y dos de tercero dando oportunidad de mantener el orden, limpieza y excelencia académica.
Por tal motivo se celebraron tres décadas de actividad
académica con diversas actividades culturales durante los días del 25 al 29 de
octubre con la participación del alumnado, directivos y personal docente, así
como invitados como el grupo musical “Los
Xoconoxtles” de la Casa de Cultura del poblado; se brindó el concierto de
soprano por Carla Zetter y la participación del pianista Raymundo Cruz, así
como la impartición de tres pláticas por los Cronistas de Milpa Alta: profesores
Saúl Ríos Flores, Adán Caldiño Paz y quién escribe estas notas, entre otras
actividades.
Precisamente, hablando de secundarias se hace interesante
conocer su origen, por el cual nos remontamos a dos fechas trascendentales: el
29 de agosto y el 22 de diciembre de 1925, cuando da inicio la organización del
sistema de Escuelas Secundarias en el país, creándose inicialmente dos
planteles educativos en la ciudad de México.
A medida que existían más jóvenes inquietos en continuar
sus estudios después de la primaria, la demanda crecía, de tal manera que para
1928 existían ya 6 Escuelas Secundarias, y así año con año se fueron
multiplicando, incluyendo la Escuela Secundaria Diurna N° 9 que se encuentra en
San Antonio Tecómitl, inaugurada el 4 de marzo de 1938 por el presidente de la
República Mexicana General Lázaro Cárdenas, e iniciando sus actividades hasta
el año de 1940.
Las escuelas se fueron multiplicando, de tal manera que
“Al promediar el año de 1947, existían
treinta escuelas secundarias oficiales: 22 diurnas y 8 nocturnas, además de las
foráneas y federales”.
Al respecto, cabe señalar que el sexenio del General
Lázaro Cárdenas (de 1934 a 1940) fue excepcional, ya que durante su periodo se
impulsó la Educación Socialista con la creación de Escuelas Primarias y
Secundarias Rurales, así como el impulso a planteles de nivel medio superior y
de nivel superior, como fue el Instituto Politécnico Nacional (IPN), siendo el
2 de enero de 1936 cuando inician sus actividades laborales administrativas. El
16 de enero del mismo año dan inicio los cursos con el propósito que los
egresados se involucraran directamente en el proyecto tecnológico que el
presidente se había trazado con la nacionalización del petróleo.
De tal manera que la educación cardenista trataba de
involucrar a los trabajadores profesionistas, por lo cual:
“El 1° de enero de 1935, durante el gobierno
de Lázaro Cárdenas, fue creado el Departamento de Educación Obrera. Las
escuelas secundarias para obreros deberían capacitar a sus alumnos para dirigir
las industrias, la agricultura, la minería… Así crearon las secundarias
nocturnas para trabajadores; sus lineamientos eran diferentes de las secundarias
para adolescentes, ya que deberían tomar en cuenta la edad y condiciones de los
alumnos adultos y capacitarlos para la vida cotidiana”.
“Según
disposiciones oficiales, en éstas escuelas se suprimiría el tiempo dedicado al
taller o las actividades de campo, inútiles para estudiantes que llegaban a la
escuela después de un día de labores. En cambio se impartieron cursos de
perfeccionamiento de algunos oficios o cultivos agrícolas de acuerdo con las
actividades del medio, no obstante que estas escuelas sólo se establecieron en
las ciudades.
En 1940 había cuatro escuelas más, que dieron cabida a 2,583
alumnos”.
Ante este panorama nacional, los habitantes de San Pedro
Atocpan tuvieron la idea original de contar con una Escuela Secundaria,
aprovechando el citado inmueble abandonado, por lo cual el profesor Faustino
Páez Arellano, contando con el apoyo del señor Leonel Cordero, Subdelegado del
lugar (hoy se le conoce como coordinador territorial) le plantea la necesidad
de crear una Escuela Secundaria; se acercan a los integrantes de la Junta de
Vecinos del poblado estando al frente los señores Ismael Rivera y Pablo
Morales.
El entusiasmo de todos los llevó actuar con prontitud
ante las autoridades de la SEP, por lo cual: “La creación de la secundaria (de San Pedro Atocpan) fue rápida, los
trabajos de remodelación se concluyeron en un lapso muy corto. Para adquirir el
mobiliario, fue necesario acudir a diferentes escuelas, donde les obsequiaron
los pupitres ya usados, a excepción del escritorio y el sillón para el
director, que fueron donados nuevos por el señor Valentín Ruiz y su esposa
Eustolia Aguilar. Asimismo una máquina de escribir”
Inicialmente la Escuela Secundaria para Trabajadores
laboró en el turno vespertino con el número 80, con la asistencia de alumnos
del lugar y de poblados cercanos, pero con la idea de favorecer el ingreso de
más jóvenes y de lugares más lejanos, el profesor Faustino Pérez Arellano logró
ante las autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) establecer el
cambio al turno matutino en 1980, ahora con el N° 81; el citado profesor fue designado
director del plantel.
Cuatro años después de su creación, el mismo director,
con el apoyo del personal docente, realizó los trámites ante la SEP para que se
le asignara el nombre “Xólotl”, petición que fue aceptada y
aprobada por las autoridades de esa Secretaría.
Durante el ciclo escolar 1984-1985, se implementó el
uniforme que constaba de pantalón o falda azul marino, camisa blanca y suéter
gris perla. Este uniforme permaneció por muchos años, hasta que se estandarizó
con el que los alumnos portan actualmente en todas las secundarias.
Los directivos
que han tenido la oportunidad de estar frente al plantel son personalidades destacadas profesionalmente,
por lo que después de cumplir con tan interesante cargo frente a la Dirección,
son designados por sus superiores a otros puestos de rango superior dentro de
la misma docencia, como los maestros: Bertha Rosas Paredes quién tiempo después
fue asignada como inspectora de la zona XCII. El profesor Virgilio Arce Jiménez
quién ocupó después la Jefatura de Enseñanza de Biología, y el profesor Hilario
Braulio Meza.
Actualmente la dirección de la Escuela Xólotl está a cargo del profesor
Gustavo Arzate Flores, y la profesora Acela Molina Martínez en la Subdirección.
Existe en el lugar un testigo mudo, por poco más de tres
décadas, que ha visto a través del tiempo la transformación del edificio, es
una enorme palmera que se levanta en el patio, son sus ramas las que le dan
vida a la escuela y sombra a muchas generaciones que han pasado por sus aulas.
Bibliografía:
Cerrillo Valdivia, Manuel
Semblanzas Politécnicas
Edit. IPN, México, 1988.
Larroyo, Francisco
Historia Comparada de la Educación en México
Editorial Porrúa, Séptima edición, 1964.
Gaceta 50 Años
Creación del Instituto Politécnico Nacional
IPN, 1986.
Gaceta “El Hijo
del Xólotl”
Octubre, 2005, volumen 1, N° 1. ________________________________________________________________________
En el
centro el profesor Fidencio Villanueva con las manos hacia abajo en reunión con
vecinos. Historia
Gráfica de Milpa Alta, Imágenes del Pasado. Gobierno
de la Ciudad de México, 2010.
In
memoriam
Fue un
infausto 15 de septiembre del año 2000 cuando falleció el profesor Fidencio
Villanueva Rojas en la tierra que lo vio nacer, Villa Milpa Alta. Su vida fue dedicada
a fomentar la educación y la cultura con la preservación de la lengua original
de sus ancestros, el náhuatl. Su trascendental actividad ha perdurado hasta la
actualidad, por lo cual lo recordamos a 10 años de su fallecimiento.
El maestro Fidencio Villanueva Rojas nació
un 16 de noviembre de 1910 en pleno movimiento de emancipación campesina, en el
paraje llamado Topancaltitla en el barrio
de San Mateo, Villa Milpa Alta. Fue hijo de campesinos de condición humilde, sus
padres fueron los señores Esteban Villanueva y Tranquilina Rojas Reyes.
Sus estudios primarios los realizó en
la escuela oficial al sur de la Ciudad de México, en el año de 1917. Su
traslado fue por la evacuación de la población de Milpa Alta, por la
implantación de la “línea de fuego” integrada
por carrancistas y las fuerzas
zapatistas. De estudiante recordaba con cariño y gratitud a su primer
maestro, el profesor Andrés Campos, quien lo motivaba a continuar sus estudios para
poder ayudar a su pueblo y sacarlo de la pobreza.
A pesar de sus condiciones económicas precarias
terminó su primaria en 1923. Sus condiciones de orfandad y pobreza lo inclinan a
ingresar al Seminario de México en noviembre de 1923, donde se va distinguiendo
por sus conocimientos y dedicación, pero por mala fortuna en 1927, se cierra el
centro de estudios al suscitarse el conflicto religioso conocido como “La Guerra Cristera”.
Ante tal situación y el deseo de
continuar sus estudios ingresa a la Secundaria de la Escuela Nacional de
Maestros, de donde es egresado como profesor en el año de 1933. Su ilusión fue
llegar a trabajar en su tierra para impulsar la educación entre los niños y
jóvenes, ya que el movimiento revolucionario y el cristero habían dejado una
población en extrema pobreza y analfabetismo.
En
reuniones con amigos esporádicamente recordaba a sus primeros maestros que
fueron sus guías y modelos a seguir, como fue Pablo C. Laguna y los directores
Pedro Suárez y Salvador Trejo Escobedo.
En
la docencia fue ferviente participante de la política educativa implementada
por el General Lázaro Cárdenas, acción que es ratificada en un documento que
manda al Presidente como Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la
Enseñanza en su demarcación, agradeciendo el apoyo recibido y ratificado con firmas
de personajes representativos de organizaciones de Milpa Alta, como lo vemos en
el siguiente texto: (fragmentos):
“Alto honor es para nosotros, los suscritos,
miembros directivos de las Organizaciones campesinas de Milpa Alta, D.F., hacer
llegar a Usted, en nombre de las mismas y de todo el conglomerado campesino de
esta región, el reconocimiento unánime de la sinceridad, del espíritu
reivindicador y del deseo de mejoramiento que norman la obra que el Gobierno de
Usted se ha trazado en beneficio de la masa campesina del Distrito Federal”. “Un
elemental sentido de justicia nos mueve a agradecer, por la alta mediación de
Usted, a los CC. Lic. Gonzalo Vázquez Vela, Secretario de Educación Pública…
por los acuerdos que se han servido dictar y que respectivamente son:
1.- Aprobación del
Proyecto de Reforma Educativa en la zona de Milpa Alta, formulado por el
camarada Inspector, Profr. Pedro Moreno Ortega y puntualizado por el Sindicato
de Trabajadores de la Enseñanza que suscribe. 2.- El restablecimiento
de la Delegación Sanitaria en Milpa Alta. 3.- La reposición del Centro Cultural Mixto para
jóvenes y Adultos de la misma comunidad.Siendo tales acuerdos sus ansiados beneficios, nos aprestamos a
ofrecer al Gobierno de Usted nuestra máxima colaboración para lograr la mayor
eficiencia en la labor social que se ha emprendido, augurándole un sinnúmero de
mayores y más felices éxitos en su alta gestión, para bien de la clase
proletaria del País”.
En
interesante documento observamos como las diversas organizaciones: campesinas,
deportivas, culturales, de trabajo y educativas apoyaban la política socialista
del presidente de la República. En dicho manuscrito aparece el nombre y firma tanto
del profesor, en la primera y segunda hoja, como de las siguientes personas:
“Higinio
Jiménez, Presidente Sociedad de Padres de Familia; Juana Cabello, Presidente
del Comité Auxiliar de Mujeres; Calixto Valencia, Presidente de la Sociedad de
Padres de Familia de Atocpan; Esteban Galindo, Presidente de la Sociedad de
Padres de Familia de Oztotepec; Gregorio Miranda, Presidente de la Sociedad de
Padres de Familia de Tlacotenco; Ruperto Nápoles, Presidente del Centro Social
y Deportivo; David Nápoles, Presidente de la Unión Alpha; Antonio Bermejo,
Presidente de la Sociedad “Progreso”; Cástulo Villaverde, Presidente del Club
Deportivo “Oztotepec”; Modesto Laguna, Delegado del Sindicato de Trabajadores
de la Cooperativa de Autotransportes; Francisco del Olmo, Delegado del Dpto.
del D.F.; Prof. Tiburcio Altamirano, Secretario General de la Liga de
Comunidades Agrarias del D.F., Prof. Fidencio Villanueva, Secretario General de
Trabajadores de la Enseñanza en al Delegación de Milpa Alta; Prof. Enrique
Peniche Patrón, Secretario de Organización y de Acción Campesina y la Prof.
Margarita Etchart, Secretaria de Conflictos y Defensa”[1].
Desfile
de estudiantes de la Primaria "José María Morelos" en homenaje en el
natalicio de don Benito Juárez. Historia Gráfica de Milpa Alta, Imágenes del Pasado. Gobierno de la Ciudad de México, 2010.
Con
motivo de la expropiación petrolera efectuada el 21 de marzo de 1938 por el
General Lázaro Cárdenas, el profesor Fidencio Villanueva participa con alumnos de distintos planteles de los poblados
de la delegación en el festival denominado “Redención
Económica”, donde los escolares sintieron en carne propia el inicio de una
economía nacionalista.
En 1934, inició su trabajo en la
Escuela Primaria “Ignacio Zaragoza”,
en el poblado de San Pablo Oztotepec, donde colabora con escasos maestros. En
un momento de suerte lo visitan las autoridades de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) y del Gobierno Federal, por lo que aprovechando el momento le solicita al
licenciado Agustín Rodríguez Ochoa, representante de la Presidencia de la
República, la construcción del edificio escolar de San Pablo Oztotepec. Motivado
por la esperanza de su construcción se da a la tarea con los alumnos de realizar
de inmediato la limpieza en el terreno denominado Tzitzicuintla.
La
tarea formativa del profesor no solo se quedó en las aulas y como gestor de
escuelas primarias, además organizó a los habitantes para terminar el kiosco de
su lugar de origen. Organizó grupos de deportistas y participó en la
inauguración del servicio del agua potable (27 de noviembre de 1934)[2].
Con el afán de apoyar a la juventud para continuar sus estudios logró inscribir
a un grupo de jóvenes de condición humilde para otorgarles becas de internado
para al ingreso al recientemente creado Instituto Politécnico Nacional (IPN).
La tarea social fue de gran magnitud
al promover y organizar la visita en cada uno de los pueblos de la demarcación de
personalidades gubernamentales, como fue el licenciado Gonzalo Vázquez Vela,
Secretario de Educación Pública, quién observó directamente las necesidades que
padecían las escuelas primarias de Milpa Alta, y quién finalmente proporcionó en
el tiempo menos esperado el mobiliario y material didáctico suficiente para los
planteles.
En
su tierra natal su participación fue activa en la gestión e inauguración de la
Biblioteca Popular estando presente el Director General, Sr. Francisco Gamoneda
y el distinguido Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos.
En 1937 fue encargado de reabrir la Escuela
Primaria en San Lorenzo Tlacoyucan con alumnos de primero a tercer grado, inmueble
adoptado en una vieja construcción contigua al templo del pueblo. Años más
tarde logró que se construya el inmueble para todos los grados.
En
su interés por saber de dónde venimos los milpaltenses, realizó la
investigación y publicación en máquina mecánica de la primera monografía de
Milpa Alta (1973). Es autor del actual glifo administrativo que representa al mítico
fundador de la Delegación Milpa Alta, Hueyitlahuilanque, entre
otros múltiples trabajos históricos en náhuatl.
El profesor
Fidencio Villanueva es autor de trabajos literarios en lengua ancestral,
sobresaliendo el libro de poesía náhuatl Aztecacuicame
publicado en 1949[3], y en
1968 es coautor del libro “Macuili
Tlachtli” (cinco juegos prehispánicos). En 1969 el prestigiado periódico de
aquellos años, Excélsior, le publica el interesante poema ¡Teocuahtlie! ¡Oh águila divina! En 1996 traduce el Himno Nacional
Mexicano al náhuatl, coro y cinco estrofas, cantables según métrica oficial, la Eucaristía, poemas y
canciones relacionadas a la vida cotidiana del campesino de su tierra.
El origen del actual logotipo que
representa a la Delegación Milpa Alta fue tomado de un personaje que, según la
mitología, llegó a estas tierras de las milpas altas proveniente de la Gran Tenochtitlan,
llamado Hueyitlahuilanque, personaje inmortalizado inicialmente en un sello que
él mismo diseñó con motivo de la primera Feria Regional y Exposición efectuada
en el año de 1939. Al respecto, el profesor lo describe: “(…) de perfil un personaje masculino de cierta jerarquía
(Tlacatecutli), sentado en un asiento o trono (Icpali) con laminada a la
derecha. En la cabeza lleva un tocado a manera de distinción y representación
de alto dignatario (Copili) y frente a él una voluta que representa el don de mando
a través de la palabra”. Por lo tanto aparece el personaje con una mano separada
del cuerpo empuñando la luminaria. El sello fue adaptadoen 1978 como símbolo de la delegación de Milpa
Alta.
Por sus obras, al profesor Fidencio Villanueva
se le sitúa como uno de los hombres más destacados del sureste del Distrito
Federal, ya que durante su vida tuvo la perseverancia y tenacidad en escudriñar
las raíces ancestrales para conocer a fondo la raíz de su tierra natal,
considerado como el hombre pilar en la historia, la educación y la cultura de
Milpa Alta.
Al profesor se le considera como de
los creadores de la Primera Feria Regional de Milpa Alta celebrada en 1938 con
motivo del 15 de agosto, día de la Purísima Asunción de María, Patrona del
lugar. Con esa Feria logra que las escuelas primarias de la zona participen
activamente con concursos de bailes regionales y exposiciones didácticas, bajo
la supervisión del inspector, profesor Alberto García Oláez.
Con la facilidad de convencimiento que
le caracterizaba al profesor, logró la aportación gratuita de diversos
materiales para construcción del actual edificio escolar con el nombre de “José María Morelos” (hoy se le conoce simplemente
como “Edificio Morelos”, que alberga
las oficinas de la administración de la Delegación). En 1940 aprobó el
Departamento del D.F. el presupuesto para culminar el proyecto del citado
inmueble escolar conjuntamente con el tanque de almacenamiento de agua potable.
Años más adelante logró unificar a los
profesionistas radicados en la ciudad de México en “El Comité de Electrificación”, para facilitar la gestión de la
electrificación de la delegación, gestión que fue apoyada por la Junta de
Vecinos, en la que el profesor fungía como Secretario.
Con
la finalidad de abatir la ignorancia, en 1945 organizó la campaña de
alfabetización con festivales teatrales escolares, incluyendo la presentación
de obras en náhuatl y su respectiva
traducción sobresaliendo “Texolome”, Los
consuegros.
En 1947 fue nombrado Director
encargado de la Escuela Primaria M-414 de San Bartolomé Xicomulco para atender
alumnos de 1° a 4°, lo curioso es que la escuela carecía de personal docente,
sólo contaba con un trabajador manual, por lo que el profesor era Director,
maestro y secretario de los citados grados. Al año siguiente lo cambiaron de
lugar nombrándolo nuevamente Director pero ahora de la Escuela Primaria M-417
de San Lorenzo Tlacoyucan. En 1949 organizó en la Cabecera Delegacional el
primer Concurso Regional de Oratoria con excelentes resultados. En ese mismo
año el Editor Vargas Rea le publicó el Libro de poesía Náhuatl “Aztecacuicame” (cantos aztecas)[4].
En 1951 nuevamente fue removido y nombrado
Director encargado de la Escuela M-412 de San Francisco Tecoxpan, donde alentó a
los vecinos para la cooperación y gestión de la construcción de un edificio
digno para la niñez del poblado, ya que la escuela que él conoció era una casa particular
y alquilada donde se daban clases. El profesor Fidencio Villanueva recuerda con
gratitud a los señores de Tecoxpan: Serafín Campos, Graciano Fernández y otros,
por el entusiasmo e interés por la educación, pues no descansaron hasta lograr un
nuevo inmueble levantado a un costado de la iglesia.
Durante los años de 1956 a 1970 fue director de
la Escuela M-410, “José María Morelos”,
como se dijo hoy conocido como el Edificio Morelos, sede de las oficinas
administrativas de la delegación. En 1968 fue coautor del libro “Micuilitlachtli”, (cinco juegos
deportivos prehispánicos). En 1970 fue nombrado Supervisor de la Zona Escolar
de la Delegación Milpa Alta.
Por su insistencia en preservar la
lengua ancestral, en los años de 1974
a 1977, en el edificio delegacional “José María Morelos” impartió los cursos
de náhuatl logrando la participación en su aprendizaje tanto de adultos como de
niños.
De 1975–1978 fue miembro de la primera
generación de licenciatura en Educación Primaria por la Universidad Nacional
Pedagógica, por lo cual se pudiera considerar como el primer licenciado en
Pedagogía en su delegación.
En 1983 fue nombrado inspector de base
en la Zona Escolar N° 53 de la Dirección de Educación Primaria N° 4 en el DF,
comprendiendo las escuelas de: Tlacotenco, Ohtenco, Tlacoyucan, Cuauhtenco,
Xicomulco, Oztotepec y Villa Milpa Alta.
En 1990, fue nombrado nuevamente inspector
de base en la Zona 28 de la Dirección N° 5 de Educación en el DF, comprendiendo
las escuelas primarias de Cuauhtenco, Oztotepec, Xicomulco y Atocpan. El 31 de
diciembre de 1995, fue responsable del IV Sector de Educación Primaria en
Tláhuac y Milpa Alta, así como Director de la Escuela Nocturna 53-177 “Genarl Prim” en Tláhuac y Director de la
Escuela Nocturna 53-177, “Profesor
Narciso Ramos Galicia”. Por motivos de salud tiempo después se vio obligado
a jubilarse.
Por las citadas actividades docentes, así
como por la investigación del origen de la delegación Milpa Alta y la
preservación de la lengua náhuatl, entre otras acciones educativas y culturales,
sin lugar a duda consideramos que fue el primer Cronista de Milpa Alta.
Ante
tal magnitud del profesor, un grupo de profesores y alumnos del Colegio de
Bachilleres Plantel 14, de Villa Milpa Alta, han solicitado con fundamento
fehaciente ante las autoridades correspondientes, que con motivo del
Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, el plantel
lleve el nombre del insigne Profesor:“Fidencio
Villanueva Rojas”.
Así
mismo, se ha propuesto que el nombre de la explanada Delegacional, que
actualmente lleva el del abogado mexiquense Isidro Fabela, sea sustituido por el
del insigne profesor Fidencio Villanueva Rojas.
Bibliografía:
Villanueva
Rojas, Fidencio
Aztecacuicame.
Cantos Aztecas
Editado por
el Gobierno de la Ciudad de México, México, 2006.
Agradecimiento
al profesor Juan Crisóstomo Medina Villanueva quién en vida proporcionó datos
de su tío, Fidencio Villanueva Rojas.
[1] Oficio del Sindicato
de Trabajadores de la Enseñanza, Delegación Milpa Alta, folio: S1950. Milpa
Alta, 21 de diciembre de 1936.
[2] Dato tomado
del programa de festejos en Villa Milpa Alta.
[3] Villanueva
Rojas, Fidencio, Aztecacuicame, Primera edición (Editor Vargas Rea) México
1949. Reedición en 2006, Gobierno de la Ciudad de México.
[4] La primera
reedición fue en el 2006 a cargo del profesor Juan Crisóstomo Medina Villanueva.
El
profesor Fidencio Villanueva en medio de sus alumnos de Milpa Alta. Historia Gráfica de Milpa Alta, Imágenes del Pasado. Gobierno de la Ciudad de México, 2010.
Quienes tenemos la suerte de conocer al
pintor y artista plástico Ariosto Otero Reyes valoramos su sencillez, profesionalismo,
creatividad y ante todo, un incansable promotor de nuestra historia a través de
sus múltiples obras realizadas tanto en nuestro país como en el extranjero. Al
admirarlas, de inmediato nos compenetramos en una gama de imágenes relacionadas
con acciones del pueblo donde no deja desapercibida las diversas etapas de la
historia que de alguna manera le han dado rostro propio a nuestro país.
En sus obras encontramos plasmadas diversas
etapas del devenir histórico, empezando por nuestras raíces prehispánicas, la Colonia,
los brotes de rebeldía preámbulo a la
independencia y su consumación, el arrebato de los territorios por el vecino país
del norte, la Restauración de la República, los más de 30 años de porfirismo,
la revolución (1910-1917), el movimiento cristero, el sexenio cardenista, los siguientes
periodos presidenciales hasta el neoliberalismo.
En el interior de la
biblioteca pública “Profesor Quintil
Villanueva Ramos”, en San Antonio
Tecómitl, Milpa Alta, se encuentra una de tantas magníficas obras titulada “El Teutli”, en alusión al volcán
inactivo, ícono de las delegaciones de Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco, obra
realizada en 1988 e inaugurada al siguiente año, donde aparece el rostro del citado
profesor como tributo a su incansable lucha por la educación para los niños y jóvenes
de la región del sureste del Distrito Federal. Al respecto el maestro Ariosto
Otero señala:
“Este mural, no es uno más en el panorama artístico de México, es la
representación de la lucha de una comunidad por su cultura. Aquí en las faldas
del volcán Teutli la educación es un ejemplo. Aquí entre el pasado y el
presente crece un pueblo”.
Agrega: “Entre cananas, lágrimas y adelitas, la
Patria como una película ve crecer a los hombres del mañana. Los ejércitos
libertadores de Zapata surcaron estas tierras del México de hoy. Junto al
Teutli, Quintil Villanueva Ramos con los mejores hombres de la comunidad
construyó el futuro educativo de Tecómitl. Aquí Lázaro Cárdenas dio ejemplo de
amor al pueblo mexicano. Aquí los hombres con sus manos como garfios, separaron
las duras rocas; fueron los pies descalzos los que trituraron la piedra y
reafirmaron la tierra para dejar expedito el camino.Aquí
en (el paraje) Tzalantzin entre milpas y nopales crecen escuelas, bibliotecas,
vocacionales y centros educativos, aquí se cambian los vicios por cultura”.
Culmina: “Aquí en Milpa Alta entre el pasado y el
presente, entre cananas y libros, entre cielo y tierra, entre milpas y nopales,
entre peones y lágrimas crece la libertad, aquí se forma entre sus jóvenes el
futuro de la Patria”
Sobre el contenido de sus
trabajos, enfatizaba en una de tantas entrevistas dadas a los medios impresos
como el desaparecido periódico El Heraldo
de México, del jueves 2 de agosto de 2001: “Creo que el muralismo es un puente visual, una gran escenografía que le
pertenece al pueblo. En éste puede residir y mantenerse la historia. El
muralismo es la parte más generosa de las artes visuales independientemente del
cine que podría dar mucho más siendo maravilloso”, agrega; “La obra monumental adquiere el compromiso
directo y es el que mayor aporte da. Sin embargo, aunque yo haga 200 mil metros
de muro, no quiere decir que haga muralismo; éste debe tener un compromiso
humanista, social, político, arquitectónico y didáctico para que pueda sentirlo
el pueblo”
El maestro Ariosto Otero
forma parte de la quinta generación del “Muralismo
Mexicano” con más de 30 años dedicado en cuerpo y alma al muralismo, lo que
le ha permitido acumular una basta historia reconocida a nivel internacional, con
el sentido que representa una nueva etapa de muralistas mexicanos, además de
darle continuidad a la escuela del muralismo de los grandes maestros: Clemente
Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Sequeiros, entre otros.
Bajo
el pincel de Ariosto, además de incorporar en sus trabajos los elementos de la
vida cotidiana, de inmediato se admira la estética, la armonía, lo arquitectónico
y lo didáctico. Es un trabajo de arte contemporáneo, “es una manifestación que no sólo alimenta a los pueblos, hereda
imágenes y crea conciencia política”, argumenta.
Fragmento
"Tanto luchar", a la izquierda aparece el profesor Quintil Villanueva
Ramos cargando unos libros y a un lado Emiliano Zapata.
Ariosto
Otero es egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando,
Madrid España, y ha realizado un gran número de estudios de postgrado en la
Escuela de Artes Plásticas de San Carlos de la UNAM. Actualmente preside la
Unión Latinoamericana de Creadores de Arte Monumental, A. C. En 1994, junto con
un grupo de Muralistas Mexicanos fundaron “Creadores
de Arte Público de México” que tiene como objetivo dar protección y desarrollo
al muralismo de nuestro país.
En 1998 nace la Unión Latinoamericana de
Muralistas y Creadores de Arte Monumental (ULMCAM), agrupación en la que
actualmente participan integrantes de Argentina, Bolivia, Paraguay, Cuba,
Brasil y Colombia con el objetivo de promover la realización de murales bajo la
consigna “(…) En un constante rescate de la memoria y de la identidad cultural
de los pueblos…” Sus obras las encontramos
en diversas partes de nuestro país, incluyendo en las delegaciones capitalinas
de La Magdalena Contreras y Milpa Alta, así como en Amecameca Estado de México.
Pero además el maestro se ha dado a la tarea de unir criterios y técnicas por
la identidad de América Latina tanto en Argentina, Colombia y Paraguay donde
sus trabajos de arte visual estrechan aún más los lazos de hermandad entre
estos países.
En sus últimas obras ha hecho el rescate de una técnica etrusca y
maya que implica el trabajo de esgrafiado con el estuco. Dentro de sus obras realizadas en nuestro país
citaremos solo algunas como los murales “Historias
vigentes de la Patria” y el “Libro de
las Historias de mi Pueblo” de 172 y 156 metros cuadrados que se encuentran
en los Palacios Municipales de Amecameca y Coacalco. En la Secretaría de
Gobernación del Palacio de Covían, en el Salón de Revolución. En la fábrica de
Hilos Cadena, hoy Mercado Plaza 2000. En las instalaciones del Sindicato
Nacional de los Trabajadores de Gobernación (Tolsá 48, Centro Histórico, en la
Ciudadela) encontramos en el cubo de las escaleras un mural de 160 metros
cuadrados bautizado por su creador como “De
Cananea a la Globalización”. Mural que de alguna manera honra a los
luchadores sociales quienes sentaron las bases del actual sindicalismo. En él
observamos los diversos aspectos de la vida de nuestro país, sobresaliendo los
próceres que encabezaron la lucha de clases como Ricardo Flores Magón, Luis N.
Morones, Vicente Lombardo Toledano y la primera mujer que dirigió un sindicato,
Taís García.
En la Delegación Magdalena Contreras ha
realizado una serie de murales, sobresaliendo el de la antigua estación de
ferrocarril “El viaje del siglo XX” de 230 metros cuadrados, donde obviamente
el tema central es un antiguo ferrocarril con escenas de la Revolución Mexicana,
donde el artista deja presente el pensamiento contemporáneo de nuestro país a
través de los personajes de la vida de la farándula y de la política.
A partir de 1998 Ariosto ha
visitado la ciudad de la Plata, en Buenos Aires Argentina donde pintó “Los Mitos” (pintura declarada como
Patrimonio Nacional). Hasta el momento ha pintado un total de 7 murales. En
Colombia encontramos el mural “Fábrica de
vida” de 162 metros cuadrados, también declarado patrimonio nacional de
aquel país. Se encuentra plasmada en los muros de la Fundación Clínica Shaio,
institución especializada en cardiología de Santa Fe de Bogotá, “La obra simboliza el humanismo, el trabajo
por la vida de los demás y el servicio al prójimo”.
Las
obras de Ariosto Otero Reyes son una muestra de arte con un alto contenido de
historia, vida social y lucha de clases; al admirar sus murales da la sensación
de que se caminara visualmente, hasta encontrarse con sus admiradores “… tienen la facultad de remover nuestra
visión del mundo. Su misión consiste en explicar que las cosas son distintas y
diversas según el punto de vista del observador, pero que en esencia son la
misma y única cosa”, enfatiza.
Actualmente
el mural “El Teutli” se encuentra protegido con barandal metálico para ser
admirado en todo su esplendor por los usuarios de la Biblioteca Regional que
cuenta con más de 12 mil volúmenes de acervo bibliográfico, hemeroteca, sala
infantil, entre otras actividades que están en servicio todos los días de la
semana, incluyendo sábados y domingos.
BIBLIOGRAFÍA:
Actividades
realizadas por el Unión Latinoamericana de Muralista y Creadores de Arte
Monumental A.C. con sede en México, en los encuentros de Argentina, Monte
Caseros, la Plata Neuquén y Paraguay durante los años 1997 – 2000.
Recortes de entrevistas
en periódicos y revistas (1986 – 2002).
¿Quién fue
Genovevo de la O? La respuesta lo encontramos en el libro “Zapata y la Revolución Mexicana” de John Womack. El autor hace
referencia cuando el general Emiliano Zapata entra con su tropa a Cuernavaca,
el 26 de mayo (1911) al lugar donde
estaba seguro que lo esperaba Genovevo de la O. “[1]
Y allí lo encontró, ceñudo, rechoncho,
vestido de calzón blanco, revuelto entre sus hombres; Zapata quedó profundamente
impresionado”. Podemos
considerar que Genovevo de la O fue un hombre de “pocas pulgas” por el férreo carácter y de firmes decisiones y
convicciones por lo que se considera uno de los pocos revolucionarios fieles a
la causa campesina apostando su vida a lado del general Emiliano Zapata, entre otros
tantos personajes como Rubén Jaramillo
quién continua la lucha zapatista.
Sus biógrafos
dan la fecha de su nacimiento: Es el 3 de mayo de 1876 cuando viene al mundo en
el poblado de María Ahuacatitlán, estado de Morelos, precisamente viene a ésta
tierra cuando el país se encontraba bajo
cierta tención a raíz de la muerte de don Benito Juárez sucitándose la lucha por el poder, cuando don
Sebastián Lerdo de Tejada y el efímero tiempo de don José María Iglesias asumen
la a presidencia de la República, hasta que don Porfirio Díaz se apodera de la
presidencia el 6 de noviembre de 1876.
A temprana edad de
la O se incorpora por la defensa de los bienes naturales de su pueblo en contra
de los dueños de la hacienda de Temixco quienes se dedicaron al expansionismo de
tierras propiciando la tala inmoderada de árboles y el establecimiento de
aserraderos acelerando la devastada desforestación en los montes principalmente
de “Buenavista del Monte”. Lo mismo ocurría
con otras haciendas vecinas.
Durante la
presidencia de don Porfirio Díaz asume la gubernatura del estado de Morelos el
general Francisco Leyva, a quién se le había caracterizado por su participación activa en la Guerra de
Intervención, años más tarde Genovevo de la O, estando como dirigente de su
pueblo natal se identifica con él reviviendo añejas reclamaciones que sus coterráneos demandaban
en contra de los hacendados, acciones que en muchas ocasiones fueron reprimidas
por el ejército federal.
En 1910, ante el
llamado de don Francisco I. Madero a levantarse en armas, el estado de Morelos responde
positivamente al no aguantar más las injusticias de hacendados y familiares del
general, e gobernador Francisco Leyva, quienes se habían apropiado de cargos
públicos, tal es el caso que nos comenta John Womack de: “Tepoztlán llegaron inclusive a adueñarse de la presidencia municipal.
Allí y en otras partes los cargos municipales correspondieron también a
parientes de ex leyvistas…”[2] Ante este panorama, diversos grupos y bandas salen de su escondite para sumarse
a la revolución encabezada por Madero, siendo el “El grupo de Genovevo de la O (quién) reunió en las montañas del norte de Cuernavaca
contaba solamente con 25 hombres y sólo de la O tenía un arma de fuego, un
rifle de calibre 70. Pero los rebeldes hacía su aparición en lugares difíciles”[3]siendo
dificultoso de atraparlos.
Como muestra de
muchas hazañas realizadas por Genovevo de la O tenemos el siguiente informe que
nos proporciona el periódico El Imparcial
cuando ataca el pueblo de Ayotzingo, Municipio de Chalco, vecino de la
delegación Milpa Alta:
“Era un viernes 10 de enero de 1915 el periódico El Imparcial
informa: “Amanecía cuando el pueblo de
Ayotzingo fue atacado por las fuerzas zapatistas del General Genovevo de la O
del cual asaltado y quemado, y que la guarnición de Ayotzingo estaba compuesto
por 80 hombres, que fue auxiliado por dichas guarniciones por tropas de
Xochimilco y de Xico. Las primeras a las órdenes del Perfecto Político y las
segundas al mando de Iñigo Noriega. Esta noticia causó mucha alarma en las
gentes de la ciudad de México. Puesto que éste pueblo esta cercano al Distrito
Federal[4]”.“Por lo tanto las autoridades enviaron tropas de
refuerzo como el 24 Batallón de Infantería. (Tomaron parte en este combate los
200 amarillos que cuidaron las enormes propiedades de Iñigo Noriega). Al mando
del capitán 1° José Ma. Melo, éste hecho de armas o asalto, tuvo lugar el 8 de
enero de 1913. Dos días después gobernaba al país don Francisco I. Madero”.
Concluía la nota periodística.
Entre otros
hombres que se revelaron en distintas partes del estado tenemos, además de
Emiliano Zapata en Ayala, “En la zona
central, las bandas de Amador Salazar, Felipe Neri y Otilio Montaño eran leales
al grupo de Ayala y tenía éxito; desde Tepoztlán hasta Yecapixtla y hasta
Tlaltizapan, ejecutaban órdenes de Zapata y reclutaban gente en su nombre”[5].
Durante el apogeo del movimiento
revolucionario. “La banda de Genovevo de
la O, operaba por el oeste y el sur de Cuernavaca, mantenían por lo menos
contactos amistosos con los de Ayala, a través de Salazar, pero aún así los
mensajes iban de don Genovevo al señor Emiliano”[6]y viceversa como vemos en el siguiente fragmento de telegrama de Emiliano
Zapata dirigido a Genovevo de la O el 3 de abril de 1916 desde Atlihuayán: “Estimado General y amigo. Mucho he de
estimar a Ud. Se sirva librar sus apreciables órdenes, a fin de que los C.C.
Jefes, Oficiales Clases y agente de tropa que son bajo su mando no molestar en
nada al C. Gral. Pablo Vértiz y a la fuerzas que dependen de él, dándoles por
el contrario todas las garantías que son acreedores como compañeros que
trabajan por la misma causa” y termina el telegrama” Sin otro particular por ahora y deseándole mucho éxito en sus
operaciones militares, quedo de Ud. su afmo. Amigo, atto. y S.S. y compañeros”[7]
El 28 de
noviembre de 1911 se marca un hito en la historia del agrarismo cuando Emiliano
Zapata y sus más allegados colaboradores se reunieron en el pueblo de
Ayoxuxtla, estado de Puebla se proclama El Plan de Ayala y más tarde es difundido
a través del periódico “El Diario del Hogar” con los planteamientos que
persigue el Ejército zapatista sobresaliendo la restitución de la tierra y el
desconocimiento a Francisco I. Madero como presidente de la República al
negarse repartir la tierra.
Como resultado
del artero asesinato al Gral. Emiliano Zapata en la hacienda de Chinameca por
las tropas del comandante del 5° Regimiento de Caballería del ejército
constitucionalista en manos Jesús M. Guajardo. Muerto Zapata, el coronel
Guajardo hace de las suyas en Morelos como sucedió “El 30 de septiembre dio muerte a 180 residentes en Tlaltizapan, hombres,
mujeres y niños. Aseveró que las familias eran zapatistas…”[8]
Hechos que le dan
vuelco al movimiento revolucionario cuando Genovevo de la O se posesiona del
liderazgo que tenía Zapata. Una de tantas batallas por recuperar los sitios
controlados por el Gral. Emiliano Zapata como fue el centro de la delegación
Milpa Alta en manos de los constitucionalistas.
A éste respecto,
encontramos en el archivo del Registro Civil de Milpa Alta interesante
documento integrado por 96 fojas donde
nos narra en la primera foja que el 29 de marzo de 1920 cuando fue atacado por las
fuerzas de Genovevo de la O, Valentín Reyes y Everardo González con un grupo
como de cuatrocientos hombres armados, combate iniciado a las 16:00 Hrs. y culmina
como a las 20 Hrs. sin poder dominar a la guarnición carrancista.
Al respecto
podemos imaginar que durante cuatros horas de combate se dieron bajas en ambos
lados. La sangre corrió sin que Genovevo de la O lograra su objetivo.
Al respecto en
el documento leemos como sucedieron los hechos.
Transcripción
del documento:
“El presente se
autoriza para las sesiones del ayuntamiento provisional constando de noventa y
seis hojas siendo firmadas la primera y la última y sellada las intermedias”.Milpa Alta, D.F marzo 30 de 1920El Presidente Municipal“A las cuatro de
la tarde del día treinta y uno de marzo de mil novecientos veinte con ausencia
del C. Regidor Acevedo dio principio la sesión sin darse lectura al acta
anterior en virtud de no existir. El C. Presidente hace uso de la palabra poniendo
en conocimiento de la Honorable Asamblea el hecho de que el día veintinueve del
mismo mes había sido atacada la población por fuerzas de Genovevo de la O.,
Valentín Reyes y Everardo González[9]
con un grupo como de cuatrocientos hombres armados y habiendo sido comprendido
el destacamento se vio este precisado (¿) con último recurso a hacer
resistencia en la torre parroquial, que habiéndose iniciado el combate a las
cuatro de la tarde y siendo ya las ocho de la noche sin que pudieran dominar a
la guarnición la fuerzas atacantes, habiendo puesto fuego primeramente a las
oficinas en que se encontraba la Comandancia de Policía y que no siendo posible
detener el incendio, había llegado también a las otras oficinas, quedando todo
destruido, pues abía (sic) contribuido a propagar el incendio sin mayor
eficacia las cajas de petróleo que para el alumbrado se tenía depositadas en el
salón de la secretaría que así mismo debido en esos acontecimientos no era
posible paralelos por lo pronto continuar con algunos asuntos pendientes sino
que hasta que no se hicieron las separaciones por lo mismo las muy
indispensables en adquisiciones de papel, libros muebles, etc. Después de una
breve discusión, se tomó el acuerdo de que se consignará el hecho al juez menor
a fin de que fuera levantada el acta respectiva, y procediera a las
averiguaciones del como y definir las responsabilidades que hubiera…”
Un mes después de la fallida toma de Milpa
Alta Genovevo de la O se une al Plan de Agua Prieta (mayo de 1920) donde se
desconoce a don Venustiano Carranza como presidente de la República,
demostrando su lealtad acompañando a Obregón cuando éste hace su entra triunfante
a la ciudad de México. “Cuatro días más
tarde, Magaña y Soto y Gama llegaron también a la capital”[10]para unirse a Obregón.
Como presidente electo de la República e inició una
política radicalmente agrarista, obrera y anticlerical posiblemente por éstos
hechos el 2 de junio se da el siguiente desfile de zapatistas:
“Los zapatistas
figuraron destacadamente en este nuevo régimen que se estaba consolidando con
rapidez. El 2 de junio, veinte mil partidarios del Plan de Agua Prieta
desfilaron por el zócalo y entre ellos figuraron fuerzas de Morelos. Y
observando el desfile, al lado de los nuevos dirigentes a quienes se les había
hecho ese honor, desde un balcón del Palacio Nacional, junto a un Pablo
González que sonreía ligeramente, se encontraba el rechoncho y moreno de la O,
al que el sol le hacía fruncir el ceño. Visto de lado, se parecía mucho a
Zapata, que hacía más de un año que había muerto. (Sí de la O hubiese sido
muerto y Zapata hubiese vivido, éste probablemente se habría encontrado allí,
en su lugar, con el mismo fruncimiento de incomodidad, convencido por Magaña de
que se sumase al auge obregonista…[11])”
Enfatiza John Womack.[12]
Ante tal hecho singular Tanto a Genovevo de
la O como a Gildardo Magaña se les nombra General de División[13].
Durante la época
cardenista se desconoce su participación, pero durante los primeros meses de
1938 queda a disposición de la División de Armas, ésta a la vez del Estado
Mayor de la Secretaría de Guerra, hasta que en 1941 llega a la edad límite cundo
se jubila del ejército.
Finalmente
fallece a la edad de 76 años en la tierra que lo vio nacer, Santa María
Ahuacatitlán, estado de Morelos.
Como vemos, la
delegación Milpa Alta fue escenario del movimiento agrarista, dejando una
huella de la sublevación de la gente de origen campesina cuyo objetivo de lucha
a lado del general Emiliano Zapata fue por lograr un pedazo de tierra para
sembrar los productos de consumo de la vida cotidiana de los hombres del campo.
No podemos dejar
desapercibido cuando en el pueblo de San Pablo Oztotepec, Milpa Alta, en la
capilla denominada “Chalmita” fue el lugar elegido por el General Zapata donde
se ratifica el Plan de Ayala el 19 de julio de 1914. 65 años después en ésta misma
demarcación, en 1979 se constituye La Coordinadora Nacional Plan de Ayala
(CENPA) misma que fue perdiendo fuerza por las presiones del gobierno federal
donde además sus representantes y líderes se fueron vendiendo al mejor postor.
En este contexto, del 12 al 14 de octubre de 1979, se reunieron en Milpa
Alta más de 40 organizaciones campesinas regionales y nacionales, las cuales,
después de tres días de deliberaciones, acordaron constituir la Coordinadora
Nacional Plan de Ayala (CNPA). Este proyecto frentista, que se declaró de
inicio independiente del gobierno y los partidos políticos, representa la
ruptura con el agrarismo hecho gobierno y con el corporativismo de las
organizaciones oficialistas o paraestatales.
Integraron la CNPA cientos de
comités particulares ejecutivos y grupos que inicialmente daban seguimiento a
más de 650 expedientes de solicitudes de tierras, restituciones, o
regularización de tierras ejidales y comunales con sus carpetas básicas. Así
tocaba a su fin el modelo agropecuario que se mantuvo vigente por más de 40
años y surgía el frente más representativo de lucha por la tierra[14].
Ante la deslegitimación campesina, López Portillo intensificó la
represión. Más de 800 campesinos miembros de la CNPA llenaban las prisiones en
todo el país, quienes para ser liberados hicieron huelgas de hambre, al tiempo
que los campesinos se movilizaban en varios estados. La CNPA no sólo enfrentó
la represión policíaca y militar, también fueron asesinados muchos de sus
militantes por pistoleros a sueldo, guardias blancas de los caciques y grupos
paramilitares de Antorcha Campesina. Pese a lo anterior, la CNPA continuó su
lucha, y a 30 años de su fundación no ha arriado la bandera agrarista[15].
Bibliografía:
Gilly, Adolfo,
La Revolución Interrumpida, Editorial El Caballito, México 1978.
John Womack Jr.,
Zapata y la Revolución Mexicana, Editorial Siglo XXI, México, 1980.
Zapata,
Iconografía, Fondo de Cultura Económica, México, 1979.
Museo Nacional
de la Revolución,…Y no fuimos a la Revolución, México, 1994.
[1] Zapata y la Revolución Mexicana, John Womack Jr. Pág. 92.
[2] Ibídem, pág. 60.
[3] Ibídem, pág. 60.
[4] Nora del periódico El Imparcial del 10 de enero de 1915.
[5] Ibídem, pág. 80.
[6] Ibídem, pág. 80.
[7] Tomado de internet.
[8] Zapata y la Revolución Mexicana, pág. 263.
[9] Valentín Reyes y Everardo González practicaban incursiones dos o
tres veces a la semana en el estado de México y en Distrito Federal conservando
la simpatía de la gente. Zapata y la Revolución Mexicana.
[10] Ibídem, pág. 358
[11] Ibídem, pág. 359
[12]
Ibídem, pág. 359
[13] Ibídem, pág. 359
[14] La Jornada del campo, 17 de abril de 2010, pág.10.
[15] Ibídem, pág. 10
Cortés
atrae hacia sí al viejo Xicoténcatl para saludarlo. Lienzo de Tlaxcala. Fuente:
Historia de la Vida cotidiana en México. Tomo I Mesoamérica y los ámbitos
indígenas de la Nueva España. Pág.
345, FCE, 2009.
Los trabajadores de la construcción; albañiles,
arquitectos e ingenieros civiles celebran con entusiasmo el 3 de mayo, pues es
el día de la Santa Cruz manifestándose con engalanado colorido y ramillete de frescas flores
en lo alto de las construcciones.
Ese día de la “Santa
Cruz”, el símbolo religioso compuesto por dos maderos, uno largo y otro
corto cruzados, representa la fe del cristianismo impuesto desde el inicio de la
colonia española, donde poco a poco se fue dispersando en diversas partes del
Nuevo Mundo hasta el lugar más recóndito.
Algunas cruces se colocaron a ras de
suelo, otras en árboles y en su mayoría en la altura de las colinas. Años
después a medida que se erigían las capillas, iglesias y conventos se instalaron
en lo más alto del inmueble, tanto en torres como en bóvedas con el fin de ser
visibles a grandes distancias, tradición que fue tomando cada vez más fuerza hasta quedar arraigada en el
espíritu del mundo de los devotos, por lo cual se le siguen venerando hasta
nuestros días vistiéndolas con flores con oloroso sahumerio, acompañado de tronidos
de cohetes, misas al aire libre, comilonas, bailes y en algunos casos hasta entrada
la tarde se culmina en feliz borrachera.
Para poder entender y comprender el origen del significado
de la cruz en nuestro país recurrimos al libro: Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España, escrito por
Bernal Díaz del Castillo,uno de los
conquistadores de la Nueva España, quién permaneciera al lado de don Hernán
Cortés hasta la conquista de la Gran Tenochtitlan.
Al adentrarnos en esta lectura vemos cómo hace
referencia que en ciertos lugares conquistados dejaban como una huella perenne de
su paso la Santa Cruz: “Hermanos y
compañeros: sigamos la señal de la Santa Cruz con fe verdadera, que con ella
venceremos".
Ante un mundo desconocido para los conquistadores
tuvieron como fin acabar de tajo con la religión de los nativos, nuevamente la
cruz aparece como la sustitución de la religión prehispánica por la de los
españoles. En uno de tantos diálogos de Cortés con Diego de Ordaz le comentaba:
“y que pusiesen una imagen de Nuestra
Señora que les dio, una cruz, y que siempre serían ayudados y tendrían buenas
sementeras y se salvarían sus ánimas.”
A medida que Cortés y sus huestes avanzaban en pos de
la conquista de éstas tierras se fortalecía la presencia de la cruz, de tal
manera que Bernal Díaz del Castillo argumenta al inicio de Semana Santa “…era Domingo de Ramos muy de mañana,
viniesen al altar con sus hijos y mujeres para que adorasen la santa imagen de
Nuestra Señora y la Cruz…” Como vemos cada vez la presencia de éste símbolo
se hacía notar, fue la insignia de la conversión de la nueva religión impuesta
a través de la fuerza y el artificio.
Fortalecida la religión surgieron las Cruces Atriales
en cada poblado de indígenas y a la par los gremios y cofradías surgían en todo
el territorio de Nueva España, incluyendo a la Ciudad de México, donde el 3 de
mayo se erigía una cruz florida con ofrendas que se bendecía al mismo tiempo
que la construcción. Por ésta razón años más tarde surge la Cofradía de la
Santa Cruz: “Esta cofradía se fundó
posteriormente en la iglesia de Santa María la Redonda en 1674”.
En términos generales, sabemos que fue tanta la
devoción a este símbolo pasionario que aparecieron en nombres de niños, e
inclusive en apellidos entre los habitantes, lo mismo que se les asigna a los
barrios, pueblos y colonias. En esa fecha encontramos la algarabía popular en:
Atizapan de Zaragoza, en San Fernando de los Baños, Santa Cruz Meyehualco, Santa
Cruz Acalpixcan, Santa Cruz Xochitepec, entre otros lugares de ésta
megalópolis.
El tema da para
mucho, pero comentaremos que se conocen varios tipos de cruces de las cuales
citaremos solo algunas: la cruz griega, cruz de San Pedro, cruz de San Antonio,
cruz de San Andrés, cruz de Jerusalén, cruz de Malta, cruz bizantina, cruz papal,
cruz gamada, entre otras; pero la más conocida entre nosotros es la cruz
latina, compuesta de un travesaño largo y otro más corto desplazado hacia
arriba, quizá sea la más apegada a la cruz de Cristo.
En la historia prehispánica de nuestro país
encontramos este símbolo en forma de una cruz. Observamos cómo en los códices
Borgia, Vaticano, Fejervary aparecen cuatro árboles. En el primer plano: “aparece un árbol y un ave designando cada zona
del universo y al centro de él; así al oriente, un sauce y un quetzal, al norte
un nopal y un águila, al poniente un árbol amarillo que puede ser una palma
real y un colibrí, al sur un árbol rojo con apariencia de mezquite y una
guacamaya. En el centro está un árbol que tiene características de una planta
de maíz gigantesca”. Lo interesante de todo esto es que para algunos
investigadores los árboles representados con las ramas abiertas dan la
impresión de que se adoraba una cruz, no con el sentido religioso impuesto por
los conquistadores.
Escudo
de Armas de Xochimilco del año de 1559 donde aparece el cerro del pueblo de
Santa Cruz Xochitepec (Xochitepetl) con la "cruz" en la cima.
Éste símbolo religioso aún se puede apreciar.
Nota: El presente Escudo de Armas de la Delegación Xochimilco fue
expedido por el rey de España, Felipe II, según Célula Real del 11 de abril de
1559, cuyo copia manuscrito fue hallado en la Biblioteca Nacional de
Madrid.
Fuente: Portada de la Revista Huetzálin N° 2, 1° de abril de 1984.
En Xochimilco encontramos una interesante
investigación realizada por Rafael Zimbrón sobre el origen y significado de la
cruz, es por ello que el poblado se llama Santa Cruz Alcapixcan. Al respecto se
tienen evidencias que para terminar con la religión pagana de los lugareños se
mandó construir una cruz y arrojarla en el fondo de un “ojo” de agua, conocida más tarde como la “Cruz Punteada”. Al respecto establece el autor que el nombre
cristiano de “Santa Cruz” fue
impuesto desde la conquista y posiblemente provenga del hecho que nos relata fray
Bernardino de Sahagún: “Hay otra agua o
fuente muy clara y muy linda en Xochimilco, que ahora se llama Santa Cruz, en
el cual estaba un ídolo de piedra debajo del agua donde ofrecían copal…”.
Por otro lado, vemos como esa fecha concuerda con el
cambio de clima, pues la “Fiesta de Santa
Cruz coincide con la llegada de la lluvias y con la fiesta indígena del Huey
Tozoztli a la que los gobernantes de la Triple Alianza acudían a la cumbre del
cerro Tlaloc; tenía lugar durante el apogeo de la estación seca y marcaba el
tiempo propicio para la siembra del maíz… su simbolismo sigue estando vinculado
con la sequia de la estación, la petición de la lluvia… y la fertilidad
agrícola en general”.
El citado
investigador concluye que en Santa Cruz Alcapixcan se conjugaron los elementos religiosos
del culto a la fertilidad, al agua y a los cerros, el culto al Sol reflejado en
eventos astronómicos y calendáricos y un posible sincretismo de todos estos con
la religión cristiana, fenómenos
sociales que manifestándose espacialmente dieron una configuración
característica a la actual estructura urbana y al territorio de Alcalpixcan.
Es por esto que muy
cerca del centro del poblado, observamos cómo en lo alto del cerro conocido
como Tlacualleli aparecen tres enormes cruces, que como centinelas de la fe del
catolicismo se les admira durante todo el año.
Bibliografía:
-Díaz del Castillo, Bernal
Historia Verdadera de la
Conquista de la Nueva España,
Editorial del Valle de
México, S.A de C.V., México, 1987.
-Bazarte Martínez, Alicia
Las Cofradías de Españoles
en la Ciudad de México (1526-1860),
Universidad Autónoma
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-Gonzalbo Aizpuro, Pilar
Historia de la Vida
Cotidiana en México, tomo I,
Fondo de Cultura
Económica, México, 2009.
-Breve Selección de
Fiestas Tradicionales
Dirección General de Arte
Popular, SEP, México 1975.
-Cuadernos de Arquitectura
Mesoamericana
Las Cruces punteadas de
Santa Cruz Acalpixcan, Xochimilco
Artículo de Juan Rafael
Zimbrón Romero, Pág. 59. UNAM.
Foto
tomada aproximadamante a mediados de los años 30, donde aparecen los niños del
pueblo de San Francisco Tecoxpan, Milpa Alta.
CONMEMORACIÓN
Begoña Urquidi |
San Pablo Oztotepec / México DF
EL MUNDO
sábado 10/04/2010
91 Aniversario de
la muerte de Emiliano Zapata
En el lugar donde
hasta las piedras eran zapatistas
San Pablo de
Oztotepec mantiene viva la figura del líder de la Revolución "Dicen que
Don Emiliano siempre nos traía piloncillo, alcohol, caña, café..."
Pascual Gallegos
sale del Centro Cultural de San Pablo de Oztotepec. Lleva su sombrero bien
calado y la fina lluvia parece no inmutarle. El dios Tlaloc envió agua a esta
tierra de campesinos de maíz, que hablan en 'nahuatl', la lengua de sus
antepasados.
La comunidad, uno
de los 12 pueblos de la delegación de Milpa Alta en el Distrito Federal, ultima
los preparativos para conmemorar la muerte del líder sureño de la revolución
mexicana, Emiliano Zapata, asesinado el 10 de marzo de 1919 en la Hacienda de
Chinameca (Morelos). Se hará hoy en muchos lugares de México. Con muchos actos
oficiales, incluida la visita del presidente, Felipe Calderón a Morelos. Pero
en este lugar, la fiesta es del pueblo porque son ellos quienes mantienen viva
la figura del líder de la Revolución cada día del año. "Hoy es una fecha
especial, aquí todos, hasta los más jóvenes, participan en la
organización", señala el líder comunal.
En unas horas,
inician los festejos con una cabalgata zapatista por las calles, varios
discursos al lado del busto de bronce de la plaza y como manda la tradición
oral, que aún persiste en esta zona, se contarán las historias de los
antepasados de cuándo conocieron al general, le dieron la mano, atendieron a
sus tropas, y cómo Doña Chapina cuando era niña le puso un collar de flores a
Zapata cuando llegó por primera vez al pueblo en 1911. "Hasta hace dos
años, seguía contando la historia pero no la he visto desde entonces, no sé si
seguirá viva", apunta Pascual.
El cuartel de San
Pablo, ubicado al sur del Distrito Federal, en la frontera con el estado de
Morelos. Los soldados del 'General de los Ejércitos del Sur' se establecieron
en toda la zona de Milpa Alta e instalaron el cuartel principal en San Pablo,
un lugar estratégico desde el que se divisa todo el valle sur de México.
Ocuparon las iglesias, las quintas de los hacendados y contaron con la valiosa
ayuda de un pueblo, que daba de comer a sus caballos y alimentaba a la tropa
con tortillas y alguna que otra gallina.
"¡Aquí hasta
las piedras y los perros eran zapatistas!", exclama Don Gilberto Losada,
uno de los cronistas más ilustres del pueblo que está al frente del cuartel
zapatista, convertido hace unos años en Museo y centro de actividades
comunales. Su padre le contaba las historias de la Revolución. "Dicen que
Don Emiliano venía mucho al pueblo y que siempre traía piloncillo, alcohol,
caña, café... Llegaba y pasaba algunos días en quién sabe qué casa; lo que si
decían es que nunca se quedaba en el cuartel por si venían los carrancistas a
matarlo".
Todos los pueblos
de Milpa Alta eran zapatistas y en especial en San Pablo, donde tuvo lugar un
hecho que Gilberto califica de "solemne". "En esta sala se
ratificó el Plan de Ayala en 1914, por eso la llamamos la 'sala sagrada o
solemne', y en esta vitrina están las cartas que Emiliano mandaba a sus tropas
y en las que solicitaba cartuchos, provisiones e incluso más cigarros",
explica en nahuatl y español el encargado del Museo Cuartel zapatista. Para él,
el hecho de que el general hablara 'nahuatl' fue decisivo para que la mayoría
de los campesinos indígenas se unieran a su causa.
"En un primer
momento, Zapata se dirigió a ellos en su lengua y perdieron la desconfianza,
eso fue lo que hizo que los indígenas campesinos le siguieran. Además, venía a
liberar al pueblo del yugo de los hacendados que controlaban los precios de los
alimentos y las tierras", comenta sentado bajo el lema zapatista: 'Tierra
y libertad, justicia y ley'.
Zapata vive en
Milpa Alta. Lo que fuera el cuartel zapatista hoy alberga también una
importante colección del archivo fotográfico de Casasola con imágenes de la
vida del revolucionario. Un recorrido que muestra a Zapata vestido impecable de
'charro', a caballo, con su ejército y grandes momentos de la historia de la
Revolución como su entrada a caballo en México . F. al lado de Pancho Villa.
Lo que para muchos
es parte del pasado, para los habitantes de Milpa Alta son historias del
presente, que se siguen contando y que mantienen vivo el espíritu de Zapata.
"Muchos dijeron hasta 10 años después de su muerte que lo habían visto...
que Zapata no murió..., que mataron a su compadre Amador Salazar, otro gran
charro al que también le faltaba el mismo dedo que a Zapata", comenta Adán
Caldiño, cronista de la delegación de Milpa Alta. "Otros decían que lo
vieron en Arabia en 1955, casi 30 años después de su asesinato", relata
Caldiño.
"En aquella
época gritaban: ¡El general vive!.... La verdad es que muchos de ellos se
murieron pensando que este personaje celestial iba a regresar de nuevo para
defenderlos".
El
glifo del poblado con una persona nativa del lugar.
El pasado 19 de abril los habitantes de Ayoxuxtla de Zapata, Estado de Puebla recordaron el XCI
aniversario luctuoso del general Emiliano Zapata Salazar. Sitio testigo mudo
cuando en un jacal acondicionado como campamento pernotaron por varios días el
ejército zapatista mientras se preparaba el documento que haría historia en la
vida del agrarismo del país. El Plan de
Ayala se firmó el 28 de noviembre de 1911 en una rústica mesa de madera de pino
que aún conservan los habitantes, donde el general en medio de su amabilidad
que le caracterizaba, les dijo a sus hombres de confianza: “¡Esos que no tengan miedo, que pasen a firma!”.
Precisamente el
sitio fue visitado por los cronistas de Milpa Alta quienes entregaron libros para
el acervo del “Museo de Zapata del Plan de Ayala” (inaugurado el 28 de
noviembre de 1979). Además de material didáctico para los niños.
El poblado de Ayoxuxtla
de Zapata se encuentra en lo más intrincado
de la zona montañosa del sur de Puebla, sitio de tierras áridas y de carencias
económicas rodeado de enormes montes que como centinelas aparecen en los cuatro
puntos cardinales resguardando el lugar. Observamos hacia al Norte el cerro de
Cihuapilli, al Sur a Cuhatotola, al Poniente Tulcingo y al Oriente a
Cuauhtépetl, zonas donde se apostaron los zapatistas mientras se discutía y redactaba
el Plan de Ayala entre la multitud de
hombres cruzado el pecho por las cananas de cartuchos, y en la mano
callosa y morena sosteniendo el máuser
aún oliente a pólvora.
Visitar este
lugar fue rememorar el sitio donde el
pensamiento y la acción agrarista quedaron plasmados en el documento pionero
del agrarismo mexicano, firmado y promulgado por el Ejército del Sur: siete
generales, diecisiete coroneles, treinta y cuatro capitanes y un teniente del
ejército zapatista (casi todos campesinos, salvo Otilio Montaño y algún otro,
la mayoría de los cuales apenas sabía firmar su nombre) constituidos en Junta
Revolucionaria del Estado de Morelos.
En el histórico
documento se enfatiza la ruptura definitiva del general Emiliano Zapata con
Francisco I. Madero, quién siendo ya presidente se negó a entregar la tierra a
los campesinos violando el espíritu del Plan de San Luis. En consecuencia,
declara traidor a Francisco I. Madero, desconociéndolo como jefe de la
revolución y como Presidente de la República y llamando a su derrocamiento.
El
cronista de San Pablo Oztotepec, Pascual Gallegos Palma tomando nota del texto
de la placa que aparece en la entrada del "Museo
de Zapata del Plan de Ayala".
La odisea El desarrollo de
este documento lo encontramos en facsímil del Plan de Ayala donde nos detalla
el interesante desenlace:
“…Zapata se retiró al Cerro Prieto, donde ya reunido
con sus elementos se dirigió al Estado de Puebla.Francisco Mercado uno de los firmantes del Plan de
Ayala, asegura que Manuel Vergara le dijo a Zapata que por su rumbo estaba
libre de tropas, también asegura que Zapata quería que el Plan se firmara en
Jolalpan, pero le dijeron: “No jefe, aquí nos embotellan” y se fueron para
Miquetzingo, donde durmieron, solo Manuel Vergara, el padre de Luis Quiroz, el
profesor Montaño, Trinidad Ruiz y el Gral. Zapata se fueron “barranca abajo, no
sé hasta donde llegaron, pero les gustó el lugar”.Manuel Vergara ordenó a Jesús Quiroz que cuidara la
caballada y mandaron traer plumas, tinta y papel a Huehuetlan. Francisco
Mercado asegura que siguieron por “El
Platanar” y Coetzala hasta llegar a Ayoxuxtla donde consideraron seguro.
Mercado asegura que Zapata iba todas las tardes a ver el avance del trabajo y que
luego no le gustaba a Zapata lo que habían hecho, y les decía “No Compadre, le
falta esto y le falta el otro” pero un día le gustó al Jefe y dijo: que inviten
a todos los compañeros para que el día 28 se firme en Ayoxustla.
Seis veces se escribió y modificó el manuscrito hasta
que quedó completamente plasmado el pensamiento de Zapata.
Otra versión: Carlos Reyes Avilés, en sus “Cartones Zapatistas”,
asegura que durante tres días trabajaron Emiliano Zapata y el Profesor Otilio
E. Montaño, Zapata emitiendo ideas y Montaño dándoles forma escrita,
discutiéndolas entre ambos, con apacibles y mesurados comentarios y cuando
tuvieron terminado el documento, salieron de su escondite “que sólo era
conocido por Juan Sánchez”, amigo de Zapata que estaba avecinado en Miquetzingo
y era quien les llevaba la comida hasta el escondite que tenían en una cueva de
la Sierra.Seis veces se escribió y modificó el Plan, hasta que
quedó completamente plasmado el pensamiento de Zapata. Se fueron reuniendo los hombres y finalmente el 28 de
noviembre de 1911, desde la puerta del jacal que le había servido de albergue,
Emiliano Zapata les dijo “Esos que no tengan miedo que pasen a firmar”.
Enseguida Montaño, de pie sobre una mesa que todavía
se conserva en Ayoxustla, con voz de profesor pueblerino dio lectura al
documento, todos los ahí presentes acogieron con entusiasmo el plan y con el
mismo entusiasmo lo firmaron, primero los jefes y después los oficiales.La banda de música de “Miquetzingo” tocó el Himno
Nacional y después de que hablaron J. Trinidad Ruiz y Otilio E. Montaño, se
juró a la bandera que los había acompañado desde 1911, y frente a Emiliano y
Eufemio Zapata desfilaron las tropas, la vieja campana del templo repicó al
compás de la banda de Miquetzingo. Se habían juntado cerca de 4 mil hombres.
Después de firmado el Plan, Zapata regresó a Morelos
y, al llegar a la ranchería de Ajuchitlán, ordenó a Bonifacio García, a Emigdio
Marmolejo y a Próculo Capistrán, que invitaran al cura de Huautla para que
fuera con su máquina de escribir, papel blanco y papel carbón.El sacerdote acudió con su máquina a la cita y Zapata
le dijo que necesitaba varias copias del Plan de Ayala. El sacerdote lo leyó
con avidez y asombro y se puso a sacar las copias solicitadas, que fueron
enviadas a las embajadas de la ciudad de México, y a Gildardo Magaña le dio
orden de suspender las conversaciones con el maderismo y que tratase de
publicar el documento.De las copias hechas del Plan de Ayala se
transcribieron y se enviaron a México varias copias y Gildardo Magaña habló con
don Enrique M. Bonilla de “El Diario del Hogar”, quien hizo un doble tiro ese
día y tuvo que hacer otro extraordinario para satisfacer las demandas de toda
la República. Ningún otro periódico quiso publicarlo por su radicalismo. Hay autores que aseguran que le enseñaron el Plan a
Madero, antes de publicarlo, y después de leerlo dicen que dijo: “publíquenlo
para que la gente conozca a ese loco de Zapata”.
En el modesto
Museo de Ayoxuxtla se exhiben documentos, fotografías, grabados (Zapata con
Rubén Jaramillo), así como tres instrumentos que posiblemente pertenecieron a
la banda de viento de Miquetzingo, que debemos suponer fueron los que entonaron el Himno Nacional.
Al fondo del recinto aparece la citada
mesa y una silla de madera de pino donde
aseguran los vecinos del poblado se firmó el histórico documento. Además
un asiento de piedra con respaldo, en el que comentan los abuelos haber visto
al general Emiliano Zapata descansar debajo de la sombra de un frondoso árbol.
Actualmente la
población de Ayoxuxtla tiene aproximadamente unos 600 habitantes dedicados a la
agricultura de temporal. En el centro de la población aparece un grabado de
Zapata con un machete en la mano derecha y en el reducido jardín un tosco busto
del general con un texto en alusión a la firma del Plan de Ayala.
Aprovechando la
visita se platicó con las señoras nativas del lugar: Nicolasa Zaldívar Aguilar
de 79 años y la señora Constantina Aragón Tapia de 73 años quienes confirman,
por las pláticas de la tradición oral de la familia, que el general y su tropa
fueron atendidos con bastante comida: frijoles, carne de res y de puerco,
tortillas de maíz “martajado”. Una de las personas que participaron activamente
fue la señora Agustina Tapia, mamá de doña Constantina Aragón, quién fue
molendera del metate con el metlapil donde se martajaba el maíz para obtener
masa suficiente para las tortillas.
El
general Emiliano Zapata en el Jardín del pueblo de Ayoxuxtla.
Foto de un auténtico ejidatario, el Sr. Isidro Garcés (el que porta
el jorongo) trabajando en su parcela apoyado por los señores Aurelio
Ruíz y Sr. Molotla. Una de las virtudes de Don Isidro Garcés fue
organizar el evento Agrario-Religioso en honor a San Isidro Labrador,
conjuntamante con los señores Juan Cabrera, Agustín Ortega y Cruz
Chora, apoyados por el profesor Quintil Villanueva Ramos y el sacerdote
Guadalupe Nieto Rivera. (foto del Sr. Eduardo Garcés González).
El presente
ensayo demuestra que San Antonio Tecómitl desde su fundación en la época
prehispánica nació como pueblo conservando su modalidad histórica a la
actualidad y en la etapa del México postrevolucionario fue dotado de tierra
agrícola de dos grandes zonas denominadas: “El Monte” y “La Ampliación”. Por lo
tanto, lo que se considera como zona urbana siempre se le ha considerado como
propiedad privada cuyos propietarios se han amparado con documentos denominados
“primordiales” timbrados y con sello avalados por un Juez de Paz.
Época prehispánica. Tecómitl fue fundado por una de las
siete tribus capitaneadas por Hueyitlahuilanqui quienes se asentaron en 1409[1].
Actualmente es uno de los doce poblados que integran la delegación Milpa Alta
manteniendo su organización ancestral a través de calpullis dirigidos a los
cuatro vientos, hoy conocidos como barrios conservado su nombre en náhuatl:
Cruztitla, Xochitepetl, Xaltipac y Tenantitla.
A la llegada de los frailes
franciscanos erigieron La Cruz Arial,
símbolo de la cristianización, precisamente frente al convento establecido a
finales del siglo XVI[2]
en honor a San Antonio de Padua, doctor de la iglesia católica, actualmente
considerado el santo patrono del pueblo[3].
Durante la colonia se realiza la traza del pueblo con calles paralelas que
convergen al centro de la plazoleta, hoy Plaza de la Corregidora y ex
convento. Después del levantamiento revolucionario el insigne profesor Quintil
Villanueva Ramos es quién actualiza la nomenclatura con los nombres de los
héroes de nuestra Independencia.
Durante la época prehispánica cada
calpulli mantenía sus tierras de propiedad comunal denominada calpullalli destinados al usufructo de
los miembros del calpulli, al pago de tributos del mismo y al arrendamiento
para solventar las necesidades públicas. El caso de Tecómitl no sería la
excepción por tener éstos cuatro calpullis, organizaciones características de
los pueblos de esa época prehispánica, hoy denominados pueblos originarios.
La Colonia española. Con la conquista española la
propiedad de la tierra sufrió enormes cambios, de tal modo que se llega el
régimen de propiedad privada, y muchos años después logran los habitantes la dotación
de dos grandes proporciones de zonas ejidales denominadas: “El Monte” y “La Ampliación”, como más
adelante lo veremos. La
historia de la propiedad de la tierra va concatenada con el descubrimiento del
nuevo continente y con la conquista de la Cultura Mexica, lo que dio origen a
la Nueva España, hechos que indudablemente se le atribuyen a la Corona
Española, pero sostenida con dinero de particulares. A este respecto conviene
recordar que la Real Célula
del 13 de Julio de 1573 disponía que ningún descubrimiento se hiciese a costa
de la Corona;
y la Célula
anterior de 1542, mandaba se retribuyese a los capitanes y tropa con los
productos de los territorios conquistados[4].
De acuerdo con las disposiciones
dictadas por el Rey de España, la propiedad agraria de la Colonia se dividía en tres
categorías:
1. La propiedad privada de los
elementos militares del ejército conquistador, y la de los españoles que
vinieron después de consumada la conquista.
2. La propiedad eclesiástica
destinada a la iglesia y a la clase sacerdotal.
3. La propiedad de los pueblos
indígenas, adjudicada a ellos mediante la Células y disposiciones de la Corona.
Surge el ejido.
La propiedad que se venía
manteniendo durante la época anterior a la conquista sufrió trascendentales
modificaciones al posesionarse los peninsulares del territorio nacional, de
ésta manera surge el ejido. Antes de entrar al tema del ejido se
hace importante señalar que etimológicamente la palabra ejido viene del latín éxitus que significa fuera de la
población, hecho que corresponde lo que prevalece en Tecómitl.
En la colonia, “El ejido comprendía
tierras ubicadas fuera de la población, suficientes para que los pobladores,
trabajándolas, pudiesen vivir de sus productos. Debía comprender también los
montes necesarios, para que de ellos, los indios se surtieran de leña y madera
para sus usos habitacionales; así como del agua necesaria tanto para el riego
de las tierras de trabajo, como para su uso personal y de sus ganados”[5] La propiedad agraria que existe
desde la época de la Colonia,
misma que se ha conservado a través de nuestra historia la divide en cuatro
clases: 1.- El ejido.
2.- El fundo legal. 3.- Los terrenos propios y 4.- Los terrenos de común
repartimiento.
En el caso del ejido tuvo su origen
en la orden del 1° de diciembre de 1573 y en la
Real Célula del 20 de noviembre de 1598.
Las características del naciente ejido fueron modificaciones, las mismas que
las del Calpulli, o sea, la comunidad en propiedad y trabajo, y la
inalienabilidad de la tierra, teniendo solamente el pueblo derecho al usufructo[6].
La segunda clase de propiedad que
creó la colonia fue el fundo legal de los pueblos, es decir, el lugar donde
debían construirse las casas de los pobladores. Una orden del Rey Carlos V, del año
de 1546, resolvía “que los indios fuesen reducidos a pueblos y no vivieran
divididos por las sierras y montes”. Diversas disposiciones fueron expedidas
por la Corona
de España señalaron en definitiva 600 varas, a partir de la iglesia y a los
cuatro vientos, lo que debía ser el fundo legal destinado para que se
levantaran los hogares de los indios, debiendo dicho terreno ser inalienable,
ya que su propiedad correspondía al pueblo[7].
A escasos trescientos años de
coloniaje se suscitaron una serie de abusos con los habitantes de los pueblos
por los representantes de la
Corona de España lo que fue provocando poco a poco un gran
malestar entre los indígenas principalmente entre los criollos y los mestizos,
quienes incitaron a sumarse en los primeros movimientos de independencia, cien
años después surge el estallamiento de la revolución, ahora estamos viendo como
el gobierno federal con los panista en el poder y acoplados con las voraces
empresas trasnacionales e inmobiliarias quienes han estado presionando a un
grupo de ejidatario para colonizar aceleradamente a San Antonio Tecómitl y sus
alrededores.
Época porfirista. Otro capítulo de nuestra historia fue
el gobierno de don Porfirio Díaz que gobernó a nuestro país durante más de
treinta años[8]. Su régimen se prolongó llegando a mantener el
poder en una sola persona, resultando tan negativo para la vida de nuestro país
porque no daba oportunidad al pueblo de elegir a sus gobernantes, así como el
abuso con el acaparamiento de tierras en manos de los hacendados. Al respecto
recordamos a uno de los grandes hombres que lucharon por la dotación de la
tierra a los mexicanos, el licenciado Luis Cabrera quién en elocuente discurso
respecto a la restitución de los ejidos de los pueblos pronuncia un discurso en
la Cámara de
diputados el 3 de diciembre de 1912 en el cual retomamos un fragmento de la
vida que llevaban nuestros campesinos por los acaparadores de la tierra:
“La hacienda, tal como la
encontramos de quince años a esta parte en el Mesa Central, tiene dos clases de
sirvientes o jornaleros: el peón de año y el peón de tarea. El peón de año es
el peón “acasillado”, como generalmente se dice, que goza de ciertos
privilegios sobre cualquier peón extraño, con la condición de que “se
acasille”, de que se establezca y traiga su familia a vivir en el casco de la
hacienda y permanezca y traiga su familia a vivir en el casco de la hacienda y
permanezca al servicio de ella por todo el año. El peón de tarea es el que
ocasionalmente, con motivo de la siembra o con motivo de la cosecha, viene a
prestar sus servicios a la finca”[9].
“El peón de año tiene el salario más
insignificante que puede tener una bestia humana; tiene un salario inferior al
que necesita para su sostenimiento, inferior todavía a lo que se necesita para
la manutención de una buena mula. ¿Por qué existe ese salario? ¿Teóricamente es
posible un hombre viva con ese salario? Pues no es posible que viva con este
salario; pero el salario existe en estas condiciones de inferioridad…”[10] Entre 1880 y 1910 sólo se expidieron
dos ordenamientos: el Decreto sobre Colonización y Compañías Deslindadoras en
1883, y la ley sobre Ocupación y Enajenación de Terrenos Baldíos de 1893. El
problema agrario se consideraba legalmente resuelto. Pero el acaparamiento de la tierra y, con ella, de la riqueza,
frustraba las aspiraciones de libertad y justicia de los campesinos[11].
Con esto se estaba gestando la gran movilización agraria de nuestros campesinos
incluyendo los hombres de los pueblos de Milpa Alta.
[1] Estas
tribus fueron las que después poblaron los barrios de San Mateo, Santa Martha,
Santa Cruz, Los Ángeles o villa Milpa Alta y los pueblos: Tecómitl, San Juan
Ixtayopan y Tulyehualco. Biblioteca de Historiadores Mexicanos, Vargas Rea,
México 1953, pp. 9. Datos tomados a su vez del Archivo General de la Nación. El texto
original se encuentra en The library The University of Texas.
[2] Ciudad
Real, Antonio, México 1993, pp. 143.
[3] El 13 de
junio se celebró la primera misa cantada en Texcoco por los doce frailes
franciscanos con fray Martín de Valencia el frente del grupo. Escalante
Plancarte, Salvador, Párroco de Amecameca, México 1945. pp. 71
[4] Cortazar,
Jesús A., México 1982, p. 15.
[5] Ibídem,
pp. 17 y 18.
[6] Ibídem,
pp. 19.
[7] Ibídem,
pp. 19.
[8] Porfirio
Díaz estuvo en el poder por más de 30 años con algunos periodos ocupados por
otras personalidades: llega al poder el 23 de noviembre de 1876 al 11 de
diciembre del mismo año. Del 28 de octubre
de 1876 a
1977 lo sustituye José María Iglesias. Nuevamente Díaz llega a la presidencia
el 16 de febrero de 1877 prolongándose hasta el 30 de noviembre de 1880.
Nuevamente es relevado por Manuel González del 1° de julio de 1880 al 30 de
noviembre de 1884 y finalmente termina Díaz del 1° de diciembre al 25 de mayo
de 1911. El 20 de noviembre se considera como la fecha cuando estalla el
movimiento revolucionario con Madero al frente.
[9] La Primera Ley Agraria del Constitucionalismo del 6 de enero de 1915, pp. 31 y 32.
[10] Ibídem, pp. 31 y 32.
[11] En
Marcha, La Reforma
que necesita el campo mexicano, Presidencia de la República, pp. V.
"Plano
elaborado en el año de 1779 con los pueblos del Sureste del Valle de México
(Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco). El pueblo de Tecómitl (en el círculo)
aparece como Tecomic". Fuente: El original se encuentra en el Archivo
General de la Nación y fue ordenada su elaboración por el virrey don Antonio
María Bucareli y Ursúa en el año de 1779".
"Con
el movimiento revolucionario y el paso de los años, el granero o "La
Troje" que perteneció a la antigua hacienda de Santa Fé y se localiza en
la zona ejidal de Tecómitl en el monte, permaneció por muchos años destruida casi en
su totalidad; gracias a la participación de los ejidatarios del poblado
lograron reconstruirla".
"La
capilla de Chalmita se localiza en lo alto del poblado de San Pablo Oztotepec,
sitio interesante donde se ratificó el Plan de Ayala el 19 de julio de
1914". Al fondo se encontraba el Cuartel Zapatista.
La vida de los habitantes de
Tecómitl estuvo infamemente bajo el yugo de los hacendados, principalmente de
las haciendas vecinas propiedad de don Iñigo Noriega en San Miguel Xico y de la
hacienda de Santa Fe de los Ahuehuetes que se localizaba en San Nicolás
Tetelco, por el cual a la voz del
general Emiliano Zapata se le unen para lograr su libertad y un pedazo de
tierra para subsistir.Al respecto doña Luz Jiménez, nativa
de Milpa Alta nos decía: “…fue un día llegó un gran señor Zapata de Morelos. Y
se distinguía por su buen traje. Traía sombrero ancho, polainas y fue el primer
gran hombre que nos habló en mexicano (náhuatl). Cuando todos estos hombres
entraron a Milpa Alta se entendía lo que decían. El señor Zapata se puso al
frente de sus hombres y así le habló a toda la gente de Milpa Alta: “¡Júntense
conmigo! Yo me levanté; me levanté en armas y traigo a mis paisanos. Porque ya
no queremos que nuestro padre Díaz nos cuide. Queremos un presidente mejor.
Levántense con nosotros porque no nos gusta lo que nos pagan los ricos. No nos
basta para comer ni para vestirnos. También quiero que toda la gente tenga su
terreno: así lo sembrará y cosechará maíz, frijolitos y otras semillas. ¿Qué
dicen ustedes? ¿Se juntan con nosotros?” “No hubo quien contestara. Y pasaron
los días. Establecieron el cuartel de Zapata y de Everardo González. Este señor
se quedó aquí en Milpa Alta”. “Este señor Everardo, el general de
Zapata, diremos, mandaba a todo el pueblo para que todos regalaran tortillas,
agua y comida para los animales. Y tenía cada barrio que llevarla al cuartel.
Todos obedecían. En la mañana, en la tarde, llevaban comida para los zapatistas
y para los animales”.[1] Para conocer un poco más de la Revolución en Milpa
Alta, en primera instancia se hace necesario hablar sin ambigüedades del
zapatismo. Encontramos el contexto real del movimiento en la magnífica obra
conocida como: “Capitalismo y Reforma Agraria en México” de Michel Gutelman
donde nos da a conocer el sentido real del movimiento campesino: “No hay que
engañarse: la revolución mexicana, lejos de ser un alzamiento general y
unánime, fue más bien un asunto de ejércitos privados y de bandas campesinas,
sin coordinación entre ellos y, la mayoría de las veces, contrapuestos entre
sí. Todos los dirigentes de alcance nacional se dedicaron a unificarlos bajo la
férula de la gran burguesía, a la cual nunca se le arrebató realmente el
aparato del Estado”[2] Enfatiza: “El dirigente agrario
mestizo Emiliano Zapata se puso al frente del levantamiento en el pequeño
estado de Morelos en abril de 1911, y Pascual Orozco hizo lo mismo en el estado
de Chihuahua. Dos meses después, ante la amplitud de la ola revolucionaria,
Porfirio Díaz abandona el país y Madero llegó al poder como presidente
provisional de la República”[3] Los pueblos del sureste,
geográficamente vecinos del estado de Morelos participaron decididamente al
lado del general Emiliano Zapata de tal manera que cuando Victoriano Huerta
decide atacar el estado de Morelos, Zapata ocupan el 22 de octubre de 1911,
Topilejo, Tulyehualco, Nativitas y San Mateo[4]
y la noche del 23 atacaron Milpa Alta. La Cámara de Diputados consideró este hecho de
importancia nacional en su debate del día 25. En esta forma, Zapata dio una
demostración de fuerza al Gobierno interino de Francisco León de la Barra. Por el ataque a Milpa
Alta se intensificaron los ataques de la prensa mercenaria a Emiliano Zapata,
llamándolo el “moderno Atila del Sur”.[5]
El Plan de Ayala y su ratificación en Oztotepec.
Lo más trascendental para el
Zapatismo fue el pronunciamiento del Plan de Ayala firmado en el poblado de
Ayoxustla, Puebla, el 28 de noviembre de 1911, según él, debía normar toda
transformación agraria. Al respecto el periódico “El Diario del Hogar”, quién
hizo un doble tiro ese día y tuvo que hacer otro extraordinario para satisfacer
las demandas de toda la República. Ningún
otro periódico quiso publicarlo por su radicalismo”[6] Hay autores que aseguran que le
enseñaron el Plan a Madero, antes de publicarlo, y después de leerlo dicen que
dijo: “publíquenlo para que la gente conozca a ese loco de Zapata”[7]
Para los milpaltenses es de enorme
interés que dicho Plan fuera ratificado años después para continuar la lucha.
Fue el 19 de julio de 1914 en el poblado de San Pablo Oztotepec donde se
comprometían los zapatistas a defender tres obligaciones específicas “aún a
costa de su sangre y de su vida”. “Primero, no cesarían en sus
esfuerzos hasta que las disposiciones agrarias del Plan de Ayala fuesen
elevadas “al rango de preceptos constitucionales”; en segundo lugar,
confirmarían la expulsión de Pascual
Orozco y la elección de Zapata como jefe nacional de su revolución. Y tercero,
los jefes sureños no considerarían “concluida su obra” hasta que los
“servidores del huertismo y las demás personalidades del antiguo régimen” no
fuesen despojadas de todos los cargos y se estableciese un nuevo gobierno
“compuesto de hombres adictos al Plan de Ayala, que lleven desde luego a la
práctica las reformas agrarias”. Este documento fue fundamental se le recomendó
que Zapata lo distribuyese ampliamente entre los revolucionarios”.[8]
Los revolucionarios de Tecómitl. No cabe la menor duda que los
habitantes de Tecómitl participaron con el zapatismo por lograr un pedazo de
tierra. Se comenta que el general Emiliano Zapata estuvo varias veces en el
poblado pernotando en lo que fuera la tienda propiedad de don Rafael Medina (en
la esquina de 5 de Mayo e Hidalgo), inclusive algunos se involucraron directamente
en la tropa zapatista alcanzando grados militares como fueron: Julián Suárez,
Pablo Linares, Macedonio Roldán, Pedro Meza Ramos.[9]
y Timoteo Villanueva. Pablo Linares fue originario del barrio de Xochitepetl
quien murió traicionado por los carrancistas, a su muerte su hermano Pantaleón
Linares efectuó el primer reparto de tierras, además fue el primer Comisario
Ejidal de su pueblo natal.[10] Como vemos San Antonio Tecómitl es
eminentemente un pueblo fundado en la época prehispánica atravesando los
momentos más arduos de la historia del país por lo que se contradicen las
autoridades de la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra
(CORETT) en el sentido de que todo el poblado es ejido.
[1] Horcasitas,
Fernando, México 2000, pp. 105 y 108.
[2] Gutelman,
Michel, México, 1979, pp. 63.
[3] Ibídem,
pp. 63
[4] Podemos
deducir que se refiere al poblado de San Mateo Xalpan, delegación Xochimilco.
[5] López
González, Valentín, México, pp. 4
[6] Ibídem,
pp. 5
[7] Ibídem, pp. 5
[8] Womack
jr., John, México, 1980, pp. 185.
[9] Los
nombres de estos personajes aparecen en algunos de los siguientes textos:
“Cronología histórica de San Francisco Tlaltenco y pueblos circunvecinos”,
“Tulyehualco, más que un pueblo” y en
“Escuela Secundaria Diurna número 9” En el
libro de Gildardo Magaña aparece solo el de Julián Suárez.
[10] Historias
de mi pueblo, México, 1992, pp. 178 y 179.
"El
señor Salvador Meza, nativo de Tecómitl quien se dedicó su vida trabajando la
tierra sembrando principalmente el maíz, fríjol, calabaza, chile y
tomate".
Se ratifica a Tecómitl como pueblo originario y es
dotado de tierras agrícolas.
En un documento elaborado por la Comisión Nacional
Agraria, fechado el 2 de julio de 1924 que le giran al Vocal Secretario de la Comisión Nacional
Agraria dice lo siguiente: “En contestación a su atento telegrama fechado el
primero de los corrientes, le manifiesto por acuerdo del C. Gobernador, que
según se desprende de las constancias que obran en los archivos de la Sección que gira el presente,
el poblado denominado San Antonio Tecómitl perteneciente a la Municipalidad de
Milpa Alta de este Distrito, tiene la categoría de Pueblo”.[1] A éste respecto, el 13 de septiembre
de ese mismo año el C. Director del Registro Público de la Propiedad del Distrito
Federal contesta al Vocal Secretario General de la Comisión Nacional
Agraria lo siguiente:
“Para que esa Dirección, al digno
cargo de Ud., se sirva dar cumplimiento al quinto resolutivo del fallo
presidencial dictado en el expediente de dotación de tierras, concedida a los
vecinos del pueblo de TECÓMITL, Municipalidad de Milpa Alta, del Distrito
Federal, adjunto tengo el honor de remitirle copia autorizada del mismo”[2]
Ante tales hechos, el martes 7 de
octubre de 1924 aparece en el Diario Oficial de la Secretaría de
Gobernación la resolución de dotación de ejidos promovidos por vecinos de
Tecómitl con los siguientes puntos:
“RESULTADO PRIMERO.- Que con fecha
19 de agosto de 1922. Los vecinos del mencionado pueblo solicitaron del C.
Gobernador del Distrito Federal, se les dotará de tierras, por ser
agricultores, y carecer de las necesarias con que satisfacer sus necesidades de
acuerdo con lo preceptuado por la
Ley de 6 de enero de 1915”.
“RESULTADO SEGUNDO.- Que turnada la
solicitud a la Comisión Local
para la tramitación respectiva, durante de ella se comprobó que “Tecómitl”
tiene la categoría política de pueblo,
según la certificación del citado Gobernador de acuerdo con la Ley de División Territorial,
cuanta con 407 individuos con derecho a dotación los cuales poseen una
superficie de terreno de 812 Hs. 24 As. 69 Cs, de las que 270 Hs. 74 As. 68 Cs.
Son de temporal, y 541 Hs. 49 As. 38 Cs. De cerril, y en las que se cultiva el
maíz, fríjol, tomate, chile y frutales en corta escala…”
Más adelante, en el CONSIDERANDO
PRIMERO, establece que: “Que el artículo 3° de la Ley de 6 de Enero de 1915
concede a todos los centros de población agrícola, genéricamente llamados
pueblos que carezcan de tierras o no las tengan en cantidad suficiente para satisfacer
sus necesidades con que formar su ejido: y a “Tecómitl” se le reconoce la
categoría política de pueblo, comprendido en la fracción VI del artículo 27
Constitucional”. Cabe señalar que la dotación de
tierras fue en base a la Resolución
Presidencial que se dio de la siguiente manera: “En
Resolución Presidencial, del 28 de agosto de 1924, que dotó de tierras al ejido
de San Antonio Tecómitl, en el Segundo Resolutivo señala “Es de dotarse y se
dota al pueblo de Tecómitl, de la municipalidad de Milpa Alta, del Distrito
Federal, con la superficie de mil noventa y seis hectáreas de tierra, que
formaron con la extensión de 812 hectáreas de que el pueblo está en posesión
y 284 que se tomaron de la
Hacienda de “Santa Fé Tetelco” con todas sus acciones, usos,
costumbres y servidumbre, y que se repartieron entre los 313 individuos que
arroja el Censo Agrario, procurando al localizarse la superficie que se dota,
no afectar toda la extensión de temporal que tiene dicha hacienda”[3] Cabe
señalar que además del ejido “del monte” años más tarde los habitantes cuentan
con los “Ejidos de la
Ampliación”, que se localizan rumbo a Xico, Municipalidad de
Chalco, estado de México. Esta dotación de tierras les fue
concedida, como lo podemos ver en un acta elaborada del día 25 del mes de
septiembre de 1936 donde establece que los campesinos del pueblo se reunieron
en el centro del poblado con diversas autoridades: El Oficial de la Comisión Agraria
Mixta en el DF., El representante del Departamento Agrario en el DF. El Jefe de
la zona del Departamento agrario, los miembros del Comisariado Ejidal y los
vecinos del poblado quienes dan fe de la dotación.”
“… los vecinos del poblado de San
Antonio Tecómitl que al final se expresan, con el objeto de proceder a dar
cumplimiento a la Resolución
Presidencial de fecha primero de julio de mil novecientos
treinta y seis que en sus puntos Resolutivos dice: PRIMERO.- Es procedencia la
ampliación de ejidos solicitada por los vecinos del poblado de SAN ANTONIO
TECÓMITL, Delegación Milpa Alta, Distrito Federal.- SEGUNDO.- Se confirma el
fallo con fecha 20 de marzo de 1936 dictó en este asunto, el C. Jefe del
Departamento del distrito Federal.- TERCERO.- Se DOTA por concepto de
ampliación a los citados vecinos de SAN ANTONIO TECÓMITL con una superficie
total de 179-80 Hs., CIENTO CETENTA (sic) Y NUEVE HECTÁREAS, OCHENTA AREAS de
temporal que le tomaran a la hacienda de Xico y anexas, propiedad de la Compañía Nacional
de Inversiones, S.A.- La anterior superficie pasará a poder del poblado beneficiado
con todos sus usos, accesiones, costumbres y servidumbre, localizándose de
acuerdo con el plano aprobado por el Departamento Agrario”.
“SEPTIMO.- La presente resolución debe considerarse como título comunal
para el efecto de amparar y defender la extensión total de los terrenos que la
misma comprende a favor del poblado beneficiado, cuyos vecinos quedan obligados
a conservar, restaurar y propagar los bosques y arbolados que contengan dichos
terrenos, sujetándose para ello así como para su explotación forestal las
disposiciones legales respectivas…”[4] Al
final del documento aparecen las firmas de las autoridades del Registro Agrario
Nacional y del pueblo: El Presidente del Comisariado Ejidal; Guadalupe Ramos,
El Secretario del Comisariado Ejidal: Antonio Vera; El Tesorero del Comisariado
Ejidal: Lucio Alva y otras más: David Alva, Manuel Ramos Bruno Blancas,
Primitivo Reyes, Andrés Meza y Manuel García.
Claramente se puede ver el poblado
de Tecómitl cuenta históricamente con dos zonas ejidales la denominada “Ejidos
del Monte” concedida bajo la categoría de pueblo, comprendido en la fracción VI
del artículo 27 Constitucional y en base a la Resolución
Presidencial del 28 de agosto de 1924 con una superficie de 1 096 hectáreas. Y
el 20 de marzo de 1936 de 179-80 hectáreas de terreno denominada “La Ampliación”, en ningún
caso aparece que el centro del poblado sea considerado como zona ejidal.
La voracidad de Corett para sus fines particulares. En primera instancia nos
preguntamos: ¿Cuál es el objetivo de la Comisión para la Regularización de la
Tenencia de la Tierra (Corett) en Tecómitl y por qué está en la mira el pueblo?
Su objetivo es regular la tenencia
de la tierra a través de escrituras públicas con la finalidad de incorporarlas
al desarrollo urbano conforme a los planes de Desarrollo Urbano que apruebe la
autoridad federal, local y delegacional. Si el pueblo decide regularizarse con
Corett las consecuencias serían inmediatas, las autoridades aludidas tendrán la
facultad de realizar cambios fundamentales en el Plan de Desarrollo Urbano de la Delegación Milpa
Alta vigente. Por ejemplo uno de esos cambios sería el uso de suelo para
construir casas de interés social, la instalación de centros comerciales,
industriales, etc. La regla de operación de Corett, la
Ley General de Asentamientos Humanos y la
Ley General de Bienes Nacional permiten
realizar estas acciones en las poblaciones donde se realice o se haya realizado
la regulación de la tenencia de la tierra.
Fue a partir del año 2000 cuando
acentúa el conflicto la
Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) con la
publicación en el diario Oficial de la Federación del 4 de septiembre de 2000 declarando
expropiado la zona ejidal del poblado de Tecómitl con fines de regularización
en una superficie de 173-54-19.57 hectáreas. Ante tal decreto surge la inquietud
de los vecinos del poblado en el sentido de que se revoque el decreto
solicitando una campaña de escrituración de predios sin la figura de
expropiación y claro sin la intervención de Corett. En inmediata respuesta, al
día siguiente se aclara que la petición iba acompañada de un poco más de 650
firmas de habitantes del poblado.
En oficios de la Corett-SEDESOL con
fecha del 28 de enero de 2002 y en respuesta a lo girado por la Comisión de Pobladores de San Antonio Tecómitl, el
director de la Corett,
de aquel tiempo, el licenciado Antonio Delgado Arau responde:
“Se recibió en esta Comisión el
oficio N° DS/04574, con el cual y en consecuencia a la solicitud presentada por
ustedes ante la
Coordinación de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República, el Lic. José
de Jesús Castellanos, asesor de enlace Social de la Secretaría de
Desarrollo Social, solicita dar atención a sus planteamientos hechos en el
sentido de que se revoque el decreto por el que fue expropiada con fines de
regularización una superficie de 173-54-19.57 has. al ejido de San Antonio
Tecómitl, publicado en el diario Oficial de la Federación el 4 de
septiembre de 2000 y en todo caso se proceda a una campaña de escrituración de
predios sin la figura de la expropiación y sin la intervención de Corett, en
virtud de que a su decir los terrenos que poseen no son de origen ejidal sino
propiedad privada, amparados con escrituras privadas con ratificación de firmas
ante un Juez de Paz, Notario Público y otras más amparadas por inmatriculación
administrativa”[5] En los últimos meses del 2009
nuevamente surge la inquietud de algunos ejidatarios dispuestos a entregar la
tierra a Corett presionándolos con engaños como que ahora sí los propietarios
podrán realizar la escrituración de sus terrenos y en algún momento hasta
hipotecarlo. Ante tales circunstancias surge la organización denominada
Comisión de la Defensa
de la Tierra,
integrada por habitantes de Tecómitl con el fin de detener el entreguismo al
organismo federal. Ante tales hechos surge La
Comisión de la Defensa de la Tierra quienes inician
una serie de reuniones con los ejidatarios para que expliquen al pueblo cual es
el objetivo en concreto que persigue la Corett con el ejido en Tecómitl. Ha existido un
hermetismo en reuniones entre ellos sin permitir la participación de otras
personas que no sea ejidatarios. Por fortuna existen algunos que están
inconformes con el propósito de la
Corett por considerarlo como el vil despojo de sus tierras.
Ante esta situación dicha Comisión
ha repartido volantes a la población informando lo que pretende la Corett, así como la
participación en diversas reuniones en el inmueble de la Coordinación donde
los vecinos exponen sus punto de vista sobre el tema, platicas con el
Presidente de los ejidatarios y algunas concentraciones en la Plaza del centro del poblado
donde se expone a los presentes el objetivo que persigue la Corett.
El Decreto de expropiación. El Decreto de Expropiación expedidos
durante el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León textualmente aclara:
“RESULTADO PRIMERO.- Que por oficio número
3130/0165/98 de fecha 23 de octubre de 1998, la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra solicitó a la Secretaría de la Reforma Agraria la expropiación
de 173-54-19.57 Has de terrenos del ejido denominado “SAN ANTONIO TECÓMITL,
Delegación Milpa alta, Distrito Federal, para destinarse a su regularización y
titulación legal mediante la venta a los avecindados de los solares que ocupan
la venta de los lotes vacantes a los terceros que le soliciten un lote o para
que se construyan viviendas de interés social, así como la donación de las
áreas necesarias para el equipamiento, infraestructura y servicios urbanos en
la zona… La Ley Agraria
en relación con el artículo 5°., fracción VI de la
Ley General de Asentamientos Humanos, y 94
de la citada Ley Agraria, se comprometió a pagar la indemnización
correspondiente en términos de Ley, iniciando el procedimiento relativo de los
trabajo técnicos e informativos se comprobó que existe una superficie real para
expropiar de 173-54-19.57 Has de agostadero de uso común”
“SEGUNDO.- Queda a cargo de la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la tierra
pagar por concepto de indemnización por la superficie que se expropia, la
cantidad de $4 743, 774.60 (CUATRO MILLONES, SETECIENTOS CUARENTA Y TRES MIL,
SETECIENTOS SETENTA Y CUATRO PESOS 60/100 M.N.), suma que pagará al ejido
afectado o depositará preferentemente en el Fideicomiso Fondo Nacional de
Fomento Ejidal” (Fifonafe)…y en caso de que la superficie
expropiada sea destinada a un fin distinto o no sea aplicada en un término de
cinco años al objeto de la expropiación, demandará la revisión de la totalidad
o de la parte de los terrenos expropiados que no se destine o no se aplique
conforme a los previsto por el precepto legal antes referido. Obtenida la
reversión el fideicomiso Fondo Nacional de Fomento Ejidal ejercitará las
acciones legales necesarias para que opere la incorporación de dichos bienes a
su patrimonio”.
TERCERO.- Se autoriza a la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) a realizar
la venta de los terrenos en lotes, tanto a los avecindados que constituyen el
asentamiento humano irregular, como a los terceros que le soliciten un lote o
para la construcción de viviendas de interés social en las superficies no
ocupadas, así como la donación de las áreas necesarias para equipamiento,
infraestructura y servicios urbanos en la zona”[6]
No a la
CORETT.
De los puntos arriba citados nos
queda claro que lo que pretende la
Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) es lo
siguiente:
a) Claramente se ve que pretende
desaparecer al ejido.
b) Se intenta limitar el tamaño
de la tierra para cada familia quién tendría un lote tipo, ¿medidas? No se sabe pero se tiene conocimiento que
tendía entre 100 a
250 metros.
c) ¿Qué pasa si se decide no
comprar el lote? De acuerdo a la normatividad, Corett tendría 18 meses para
concluir el proceso de regularización de la Tenencia de la tierra en el pueblo, por lo que si
decides no adquirir tu predio, éste formará parte del inventario de lotes
vacantes de Corett, el cual podrá venderse a un tercer interesado en el mismo.
d) Al pretender el cambio de uso
de suelo se darían facilidades a la construcción de viviendas de interés
social como la inmobiliaria “Casas Geo”.
El ejemplo más claro es la proliferación en el Municipio de Chalco e Iztapaluca.
Fuimos testigos como en el trascurso de la pasada década el suelo agrícola se
ha cubierto de cemento y de concreto con cientos de viviendas.
e) Los grandes consorcios de
capital trasnacional que controlan los centros comerciales, industrias, centros
nocturnos, entre otros servicios estarán presentes en Tecómitl y sus
alrededores. Precisamente ya se vivió en Tecómitl la apertura de la tienda
Elektra que ocasionó el cierre de mueblerías. ¿Qué pasaría si llega Wal-Mart?
De inmediato ocasionaría un desastre en la economía de los dueños de los
pequeños y medianos negocios son desplazados, se cerrarían zapaterías,
tortillerías, panaderías, pollerías, carnicerías, pastelerías, bazares,
papelerías. Adiós a los mercados y
tianguis. Toda la mercancía es acaparada y proveniente del extranjero por las
voraces megatiendas de autoservicio.[7]
Se acrecentaría el desastre ecológico y atentaría indudablemente a desaparecer
las tradiciones quienes actualmente nos unen y cohesionan a la sociedad.
f) Al existir más habitantes se
consumiría en grandes proporciones el agua potable y se saturarían las escuelas
y vías de comunicación. Se fomentaría la delincuencia y la contaminación se
incrementaría en todos sus aspectos (social y ambiental).
La demanda de Fondo Nacional de Fomento Ejidal
(Fifonafe) a Corett.
En última reunión celebrada en la Plaza de la Corregidora del
poblado, efectuada el domingo 20 de diciembre del año de 1909 presidida por el
Presidente del Comisariado ejidal de Tecómitl e integrantes Comisión de la Defensa de la Tierra y personas interesadas
en el tema se le cuestionó al representante ejidal de la intervención de la Corett respecto con los
ejidos del pueblo. Finalmente su intervención quedo ambigua. En esa misma
reunión se comento de la demanda que existe de Fideicomiso Fondo Nacional de
Fomento Ejidal (Fifonafe) en contra de Corett para que devuelva las tierras al
pueblo. Al respecto recordemos que Fifonafe
ha demando a Corett ente el Tribunal Agrario para que regrese las tierras al
pueblo de Tecómitl al no haber realizado la regularización de la tierra por las
siguientes razones: no cubrió en tiempo y forma la indemnización a los
ejidatarios, al no haber ejecutado el decreto expropiatorio expedido el 23 de
agosto del 2000. Comentan que ya transcurrieron cinco años a partir de la publicación
de ese decreto y por que los afectados conservan aún la posesión de las tierras
expropiadas. Por estas razones Fifonafe demanda a Corett el día 22 de octubre
de 2009. Corett sabe que Fifonafe ganará el juicio, por lo que esta intentando
operar en el pueblo de Tecómitl para justificarse y solicitarle al Tribunal le
conceda tiempo para poder regular, por esta causa esta coqueteando con un
reducido de ejidatarios para convencerlos de que se regularice con ellos.
La pregunta cuestionada. En caso de
que el gobierno hubiera pagado la indemnización a los ejidatarios conforme el
Decreto Expropiatorio ¿Fifonafe regresaría las tierras al pueblo de
Tecómitl? La respuesta es: No. Fifonafe no
regresaría las tierras al núcleo ejidal y esta institución hubiera tenido la
facultad de vender al mejor postor (nacional o extranjero) las tierras de
Tecómitl o los predios que no pudieron adquirir sus legítimos dueños con
Corett. Es por eso que los ejidatarios no deben recibir ninguna indemnización,
pues con ellos estarían ejecutando el decreto expropiatorio al Estado y en
cualquier momento Fifonafe podría despojar conforme a derecho los bienes
inmuebles de las familias, esto lo haría con la mano en la cintura. Las
consecuencias de un escenario como este traerían problemas graves en el pueblo,
pues la memoria histórica recordaría y buscaría a aquellos que generaron y
permitieron tales atropellos.
[1] Telegrama
procedente del Gobierno del Distrito, Departamento de Gobernación N° 839, folio
N° 59. El subrayado es de quién escribe éstas notas.
[2] En el documento aparece marcado en la izquierda el sello con un
águila que a su alrededor dice: “Poder Ejecutivo Federal. México”. Comisión
Nacional Agraria, el número de oficio esta ilegible pero aparece el número de
folio número 67.
[3] Estos
datos aparecen en documento de la Representación Regional Número
tres con la clave XXVI-220/119, con fecha del 11 de abril de 1996, folio N°
4834.
[4] El
encabezado del documento dice: “ACTA DE POSESIÓN Y DESLINDE RELATIVA A LA AMPLIACIÓN DEFINITIVA
DE EJIDOS AL POBLADO DE SAN ANTONIO TECÓMITL, DELEGACIÓN MILPA ALTA DISTRITO
FEDERAL” Aparecen los sellos del Registro Agrario Nacional.
[5] Oficio:
1.5.1.2/0203/02. Expediente DS-SEDESOL-37-DF-89/01
[6] Párrafos tomados del Decreto por el que se expropia por causa de utilidad pública una superficie
de 173-54-19.57
hectáreas de agostadero de uso común de terrenos del
ejido San Antonio Tecómitl, Delegación Milpa Alta, D.F. (Reg.- 1179).
[7] “Más de
la mitad de los alimentos que adquieren hoy día las familias mexicanas en las tiendas de autoservicio son elaborados
por empresas trasnacionales. Granos como arroz, lenteja y frijol procedentes de
los EU pueden encontrarse bajo marcas mexicanas. La Jornada, pp. 30. 8/I2010.
"Croquis
de la distribución de los ejidos (tierra que pertenecio a la hacienda de Santa
Fé) y que fueron dotados a los campesinos de los pueblos de la delegación Milpa
Alta: San Antonio Tecómitl, San Francisco Tecoxpan, San Jerónimo Miacatlan, San
Juan Tepenahuac y Santa Ana Tlacotenco", fuente: Boletín Amaranto, año 13
número 1, enero-abril de 2000".
Los pueblos de la delegación Milpa
Alta tienen todavía la fortuna de vivir y de disfrutar las fiestas de origen
ancestral. Es aquí donde persiste la ayuda mutua y la armonía que permite
culminar sus festividades con algarabía, logrando que éstas finalmente afiancen
los lazos de fraternidad y de fortalecimiento en los integrantes de la sociedad,
para mantener la cohesión de sus habitantes que viven y disfrutan de la tierra
que aún conserva ciertas características propias de su origen de pueblos
originarios de raíz prehispánica.
Al disfrutar de alguna de estas
festividades se encuentra uno inmerso en la concatenada cadena tradicionalista
que se ha heredado de muchas generaciones, sin temor a equivocarnos, desde los
primeros grupos que se asentaron en Milpa Alta, conocido como Señorío
Malachtepec Momozco, hasta la actualidad. Los fundadores nunca imaginaron que
sus manifestaciones mágico-religiosas se prolongarían hasta los inicios del siglo
XXI.
Estas
manifestaciones han sobrevivido a pesar de la conquista material y espiritual sufrida
por los españoles, la vida de casi tres siglos del virreinato y el
involucramiento en el movimiento revolucionario hasta llegar al neoliberalismo
donde la transculturación se manifiesta diariamente en nuestros hogares a
través de los diversos medios de comunicación, influyendo la televisión en nuestros
niños y jóvenes. A pesar de todas estas etapas de la vida de los milpaltenses,
ésta delegación y sus pueblos continúan unidos para organizar sus fiestas habituales.
En Milpa Alta no solamente se viven éstas
manifestaciones populares, su juventud se prepara cada día con ahínco en las
escuelas, universidades y centros de investigación donde sus hombres han
sobresalido tanto en la ciencia, como en la cultura y el deporte, reconocidos a
nivel nacional e internacional; ejemplos de personalidades sobran.
Uno de los festejos que se vive y se
disfruta al calor característico de los milpaltenses es la tradición de visitar
al santuario del Cristo venerado inicialmente por la orden de los frailes
agustinos, conocido como El Señor de Chalma. En esta fiesta los mayordomos son
el eje central para lograr su culminación con éxito. Además de que en cada
poblado existen mayordomos, quienes se organizan en su respectivo lugar, siendo
la villa de Milpa Alta con más mayordomos (uno por cada barrio), le sigue San
Salvador Cuauhtenco con diez grupos numerosos: “La Concepción”, “La Guadalupana”, “La Santa Cruz”, “El Cristo
Negro”, “San Judas Tadeo”, “San Marcos”, “San Salvadorcito”, “Los Coheteros”, “La Mesita” y “Tecaxic”.
A ésta fastuosa peregrinación se
anexan las colonias del poblado de San Nicolás Tetelco: “La Guadalupita” y “La de Nahualapa”,
las cuales han sido por años administradas por la delegación Tláhuac, pero la
historia los une, ya que dichos asentamientos se encuentran en los límites entre
la delegación Milpa Alta y Tláhuac, es por ello que se suman con sus
predecesores históricos.
En el caso de la peregrinación a
Chalma efectuada el año pasado con el mayordomo mayor, el señor Ismael Quiróz
Cruz, su esposa Lizet Bonilla e hijos, estuvieron
a cargo de la mayordomía principal. Fue entonces que conocimos la interesante organización
y la vivencia de los milpaltenses, en la que la responsabilidad da inicio en la
celebración de la misa efectuada en el Santuario el 6 de enero. En ese justo
momento es coronado como el nuevo mayordomo para el próximo año.
Durante un año la citada familia compartió
tanto su amistad como su hogar a cientos de feligreses, quienes asistieron una
vez al mes a pedir en los rosarios la bendición, el bienestar y la esperanza del
Creador para poder salir avante en los días de peregrinación hasta postrarse a los
pies del milagroso Cristo.
En el santuario de origen agustino la
tradición se convierte en un rito religioso pues en el momento de la coronación
surge el compromiso de cumplir con el “sagrado
deber”; cueste lo que cueste, se cumple.
El año pasado, el 26 de octubre, como
ya es costumbre, se invitó a todos los habitantes para poder asistir al monte a
la “bajada de la leña” donde a la vez
se venera a la imagen conocida como “El Leñerito”.
Son toneladas de troncos y ramas de “madera
muerta” que se bajan para la casa del mayordomo para ser partidas en rajas
y serán utilizadas como combustible en los grandes tlecuiles donde se colocaran
las cazuelas, peroles o cazos para la preparación de los alimentos a los
cientos de fervientes creyentes que se concentrarán.
El compromiso queda nuevamente
refrendado el 24 de mayo del 2009 con la concelebración de la misa de
coronación celebrada ahora en la parroquia que se localiza en el centro de
Villa Milpa Alta, inmueble dedicado a la Purísima Asunción
de María, además se reciben con mucha devoción religiosa los estandartes de otras
imágenes, incluyendo al Señor de Chalma y el de la patrona del lugar, la Santísima Virgen
de la Asunción.
Esta manifestación conlleva a otras
más, realizadas en cadena para culminar el día 10 de enero: “La Junta”,
“La Rejunta”, la celebración de la segunda posada,
la fiesta de fin año, el 3 de enero la salida a Chalma y el regreso, el 10 de
enero. Además de la asistencia durante el trayecto: desayuno y comida. En
Chalma, nuevamente: el desayuno, comida y hasta cena, finalmente el regreso con
fiesta en la casa del Mayordomo. Misión cumplida.
El 15 de noviembre se efectuó la primera
reunión denominada la “Junta” realizada
en el hogar del mayordomo. Es ahí donde los coterráneos voluntariamente se
anotan con los apoyos que proporcionaran voluntariamente para fortalecer la
tradición. En la lista aparece el nombre del vecino como el apoyo que
proporcionará, ya sea en especie o en dinero, mismos que serán entregados en la
reunión conocida como la “Rejunta”.
El 6 de diciembre se llevó a cabo la “Rejunta” donde imperó la alegría e
invadió el bullicio, pues todos aquellos que se anotaron bajo el compromiso
moral de ayuda al mayordomo cumplen con lo prometido. Ese día vemos como llegan
los costales de: azúcar, arroz, fríjol, sal gruesa, así como bolsas de
materiales desechables con vasos, platos, servilletas, cucharas y tenedores.
Durante ese día a todos los cientos de asistentes-donadores e invitados se le
ofrece abundante atole con tamales. Son cientos de asistentes por lo que se
prepara el anfitrión con más de cincuenta tambos (de 200 litros) repletos de
tamales y más de 30 enormes cazos de atole. Todo lo preparado será lo suficiente
para que todos los asistentes satisfagan el apetito, inclusive para llevar “eltaco”
a la casa. Los asistentes regresan nuevamente en la celebración de la segunda
posada.
Finalmente llegamos al 2 de enero.
Antes de la media noche salen caminando los peregrinos de Tecómitl rumbo a
Topilejo, otros, en su mayoría, inician el recorrido a temprana hora del día
siguiente, son cientos y cientos de peregrinos (a excepción de San Bartolomé Xicomulco
y San Pedro Atócpan), quienes se dirigen rumbo al monte a través de caminos,
veredas y atravesando sembradíos sin temer a la oscuridad, al viento y al frío
de temporada invernal, la fe religiosa es la que mueve todo.
Durante el trayecto no existen clases
sociales, ni diferencias políticas, se deja a un lado la ancestral lucha
comunal, todos son hermanos de la misma fe cristiana. Vemos caminando: niños,
jóvenes, adultos; hombres y mujeres, todos serpentean los caminos. El sinuoso
andar inicia en la capa de asfalto desde San Nicolás Tetelco, San Antonio
Tecómitl, Villa Milpa Alta, San Pedro Atócpan, San Pablo Oztotepec, San
Salvador Cuauhtenco, para llegar a Topilejo. De ahí en adelante el peregrino se
reencuentra con la naturaleza, hasta llegar al Santuario.
Durante la peregrinación los
primerizos ya cansados de la andada, al no ver llegar con relativa facilidad al
santuario, hacen la pregunta obligada a los que ya tienen años de experiencia: ¿ya vamos a llegar a Chalma? Por lo que
la respuesta es: “Ya mero, unas cuantas
horas y ya llegamos”, otros más responden: “Mire esa colina, atrás de ella está Chalma”, otros dicen: “ya mero llegamos”. Pero cuáles pocas
horas o detrás de la colina, son horas y más horas que el viajero tendrá que caminar
para culminar con su objetivo. La intención de no decir verdad es solamente una
parte del entusiasmo que inyectan al iniciador para continuar su marcha con
entusiasmo y fervor religioso.
Abigael Bohorquez.
Fragmento
Ésto es Milpa Alta, amor: arma del canto, esto
el corno de aromas que la encierra, vena frutal, lunario, del acanto; esto
el atlas de llamas y de tierra, el idioma nopal, el amaranto y los diez mandamientos de la sierra. Panorámica de Milpa alta. El
nopal o nopalli como lo conocían los
aztecas va de la mano con nuestra historia nacional, de ahí el refrán con un profundo
sentido filosófico popular: “tan mexicano
como los nopales”. Intrínsecamente el nopal tiene historia, mexicanidad,
tradición, alimento, símbolo, orgullo, folclor, religiosidad, medicina e
identidad y parte fundamental de la economía de la población de seis poblados
de la delegación Milpa Alta: San Lorenzo Tlacoyucan, Santa Ana Tlacotenco, San
Juan Tepenahua, San Jerónimo Miacatlán, San Agustín Ohtenco y San Francisco
Tecoxpan y en menor medida San Antonio Tecómitl.
Su
antigüedad se remonta a tiempos inmemoriales. Desde la prehistoria fue sin duda
alguna el elemento indispensable en la vida cotidiana del hombre. Observamos
con detenimiento como en los Códices quinantzin
y tlatzin aparece un nómada
chichimeca cubierto con pieles empuñando un arco y cerca de él un nopal,
demostrando con ello que en la época prehispánica su importancia fue notable en
la vida cotidiana.
Uno
de los más hermosos pasajes de nuestra historia se refiere a la peregrinación
de los mexicas, desde su lugar de partida hasta la llegada al Valle de México en
el año ome calli en 1325. Según el
Códice Ramírez, los mexicas localizan al águila posada sobre un nopal dominando
a la serpiente, “...y en cuanto a la disposición el sitio se llama Tenochtitlan, porque tetl es piedra y nochtli es tunal y la piedra
en que estaba, y añadiéndose esta partícula tlan,
que significa “tunal de la piedra.”
De
lo anterior se desprende nuestro origen histórico donde se conjugan el nopal,
la piedra, la serpiente y el águila quedando estampados en el Escudo Nacional
por decreto del 14 de abril de 1823. De ahí que Rodolfo Nieva en su obra mexicayotl lo describe poéticamente como “el peñasco que simboliza la base sólida, el
asiento sobre lo que estaría asentada la mexicanidad, el nopal representa la
inmortalidad, porque es la planta que nunca perece y se reproduce en donde
ninguna otra puede hacerlo y el águila corresponde al mexicano por sus
características de majestad, valor y nobleza”.
Los
primeros cronistas de la Colonia argumentan que a la llegada de los españoles
quedan sorprendidos cuando conocen el arraigo histórico de la fundación de la
ciudad de Tenochtitlan, por el cual al inicio de la colonia se solicita a
Carlos V un escudo de armas para la ciudad de México-Tenochtitlan, mismo que
fue aprobado en la gran cédula del 14 de julio de 1523. En este escudo aparecen
diez pencas maduras de nopales.
En
dicha cédula lo describe textualmente: “...y
por orla diez hojas de tuna, verdes con sus abrojos, que nacen, en la dicha
provincia en campo dorado, en un escudo a tal como este, las cuales, a las
armas y divisas, damos a la dicha ciudad...” A la fecha sigue vigente como
escudo de armas de la Ciudad de México plasmado en azulejos en el Antiguo
Palacio de Ayuntamiento.
El
nopal es una planta noble, crece tanto en las montañas rocosas como en las
zonas desérticas de nuestro país; de las distintas variedades de cactáceas,
sobresalen 60 especies del género Opunti,
de las que sólo 13 son comestibles.
Podemos
considerar que en el altiplano central se le considera como la cuna de esta
cactácea, según el punto de vista de los estadounidenses Benson y Wakinton
quienes argumentan que “durante los
siglos XVII y XVIII, cuando los frailes establecieron sus misiones en Baja
California Norte, e iniciaron el establecimiento de algunos nopales que
entonces eran cultivados en el centro de México”.
Delegación Milpa Alta.
En
el sureste del Valle de México se localiza la Delegación Milpa Alta, zona productora de nopal, verdura que empezó
a desarrollarse en los inicios de la década de los años 40´s. Al paso de los
años en algunos pueblos de esa misma jurisdicción se fueron integrando a esta
actividad, de tal manera que actualmente es considerado como sostén económico
de muchas familias.
Existen
13 especies comestibles en el territorio nacional, siendo la más común en Milpa
Alta el nopal de flor de tuna amarilla y el nopal silvestre o tetlanohpalitl, conocido también como “chumacuero”, que a título personal es
el más sabroso.
Para
los agricultores de Milpa Alta, expertos en huertas nopaleras, el nopal
recomendable para su cultivo es el que da su fruto de tuna amarilla. De tal
suerte que actualmente son los proveedores de los principales mercados de esta
ciudad de México, en especial la Central de Abasto, Jamaica, entre otros, e inclusive
se exporta.
Actualmente
el cultivo del nopal lo desarrolla un 70% de la población que depende de la
agricultura; se estima que existen poco más de 4,000 hectáreas con
rendimiento promedio de 350 toneladas por hectárea por año. Son casi 8 mil
agricultores de la delegación Milpa Alta que expenden su producto al menudeo,
medio mayoreo y mayoreo. El clima favorece la producción, ya que es de tipo
templado, con veranos lluviosos e inviernos suaves, con temperatura que varía
de 17º C a 20º C, siendo la media anual de 12º C. En lo que respecta a la
precipitación pluvial va de 800
a 1500
mm. anuales con lluvias durante casi todo el año y
vientos dominantes del Noroeste y Sur, con una variación que sopla al Norte. La
altitud varía de 2200 a
2600 m.
sobre el nivel del mar.
Es
importante hacer notar que las condiciones agro climatológicas existentes en la
región de Milpa Alta son las adecuadas para su cultivo, aún cuando las heladas
de invierno hacen bajar considerablemente la producción.
Hasta
el momento se le ha considerado como el platillo nacional pues la mujer
mexicana ha sabido crear más de 50 formas distintas para consumirlo.
Por lo anterior, se hace prioritaria
la aceleración para consolidar los proyectos relacionados con la industria
nopalera; deshidratación del producto y la instalación de una o más enlatadoras
para nopales en escabeche y otros derivados.
La delegación Milpa Alta impresiona
con su intrincada geografía tapizada de verde por docenas de hectáreas con
huertas cubiertas de pencas de nopales, adornadas con sus nopalitos-verdura; como
ya se dijo, son distribuidos en los mercados y tianguis de esta enorme ciudad
de México y estados circunvecinos.
Su historia
Entrada
la década de los años cuarenta, los nativos de esta demarcación saben que fue
en el barrio de la Concepción (La Conchita), donde se inició el cultivo del
nopal-verdura. Fue el señor Florentino Flores quién empezó a cultivarlo en su
pequeño solar o traspatio con pencas de nopales de la variedad que actualmente cubren
los campos de ésta demarcación.
El nuevo sembradío de don Florentino
fue toda una novedad en aquellos años cuando se las ingenió plantando las
pencas de nopales con dos metros de distancia entre mata y mata. Aprovechando
el espacio, junto a éstas cactáceas se sembraron flores de geranio, ambas
abonadas con estiércol de caballeriza. Por las tardes acarreaba agua de un
hidrante que se localizaba sobre el puente de San Agustín y con una jícara
regaba por las mañanas las plantas de ornato. El resultado fue sorprendente; durante
los doce meses se cosecharon nopales de muy buena calidad, acompañados de
hermosos geranios de una variedad de colores. En aquellos tiempos, don Florentino
fue severamente criticado por los vecinos, precisamente por dedicarse a
cultivar nopales en su solar, acusándolo de flojo, a sabiendas que existían muchos
árboles de ésta cactácea en estado silvestre. Debido a la demanda de nopales, el
señor Florentino decidió sembrar en el paraje Ahuatepec con la técnica que hoy conocemos, abonado en abundancia
el terreno que acarreaba con animales de carga a base de arpilleras de los
poblados de Tláhuac. Fue tanta la abundancia de nopales,
que por vez primera empezó a vender en el mercado de Jamaica, situado sobre la
calzada de la Viga y Chabacano, lugar donde se comercializaban otros productos
de la zona lacustre del Distrito Federal: de San Andrés Míxquic, Tláhuac, San
Gregorio Atlapulco, Xochimilco e Iztacalco,
entre otros pueblos. El mercado de Jamaica era en aquellos años el
centro comercial piloto como lo es actualmente la Central de Abasto.
De esta manera empezó a despuntar la
actual economía en Milpa Alta y pueblos aledaños gracias a la perseverancia, el
trabajo y la perspectiva de don Florentino Flores, de quien sus amigos le
pusieron cariñosamente el mote de; No’ Paltata’ Tli (Padre del Nopal).
Han pasado más de 60 años y durante
ese lapso, la tenacidad del pueblo ha modificado la estructura social y
económica de esta delegación y algunos pueblos de Morelos colindantes con Milpa
Alta.
En la delegación del nopal es grato
ver la red de caminos que se ha abierto por todos los campos, por las faldas
del Teutli y por la ladera que va rumbo al monte donde se ven serpentear las vías
por donde transitan los camiones cargados de nopales. Tanto las cajas y pacas
redondas van repletas de cactáceas para El Centro de Acopio de Nopal. Además de
las toneladas de nopal que a diario se concentran en la Central de Abasto de
esta hermosa ciudad de México.
Milpa
Alta, productor de nopal-verdura.
En México hay una tradición en el
cultivo y utilización del nopal. Su forma de aprovechamiento ha evolucionado a
través de la historia, desde nopaleras silvestres a la domesticación en huertos
familiares y finalmente al manejo de plantaciones comerciales. La producción de
nopalitos se concentra en el centro de México, en donde se ofrecen casi todo el
año, aunque en los meses de invierno la oferta es menor debido a que disminuye
la producción por la ocurrencia de heladas en los altiplanos centrales, que
afectan a las plantaciones, salvo cuando éstas están cubiertas por micro túneles.
La demanda de nopal verdura es
relativamente homogénea durante todo el año, aunque se incrementa en los
periodos de Cuaresma y Navidad. Industrialmente, los nopalitos se procesan como
alimento (principalmente en salmuera y en escabeche), cosméticos y como
producto medicinal. La exportación en fresco de nopalitos es problemática por
su difícil manejo y uso si se les deja las espinas, y por su rápida oxidación
si éstas se eliminan, a menos que sean empacados en bolsas selladas de
polietileno y refrigeradas. Para aumentar la exportación de nopalitos es
necesario hacer una campaña publicitaria que enfatice su importancia como
alimento sano, que abate azúcar y colesterol en la sangre, etcétera. Los cladodios jóvenes (nopalitos) de
un gran número de especies silvestres se utilizan durante la temporada de
brotación (primavera) para consumo humano en los estados del centro y norte del
país. Este tipo de explotación es, sin embargo, limitado al consumo doméstico.
En México, la agricultura comenzó hace
4,500 años con la domesticación del maíz, fríjol, calabaza, chile, amaranto,
etc. Al mismo tiempo, el hombre empezó a seleccionar plantas silvestres
sobresalientes, dentro de las cuales estaban el nopal, para plantarlas cerca de
sus chozas. Fue así cómo se iniciaron los huertos familiares en México.
A mediados del siglo XX, debido al
crecimiento de la población y de su capacidad de compra, la demanda de los
nopalitos aumentó considerablemente al grado que la producción de los huertos
familiares fue insuficiente para cubrirla. Alrededor de 1950, los productores
de Milpa Alta seleccionaron las mejores variedades de sus huertos para
plantarlas en sus parcelas agrícolas; así comenzó el sistema de plantaciones
comerciales. Actualmente prevalece en forma generalizada el sistema
tradicional. En este sistema se cultiva el nopal en
hileras separadas de 1 a
1.50 metros;
las pencas se siembran a distancias de entre 0.25 a 0.50 metros, las
plantas se dejan crecer entre 1 y 1.50 metros de altura (se forman macizos de nopal
a lo largo de la hilera); las densidades por hectárea varían entre 15,000 y
40,000 plantas, siendo el término medio de 17 mil.
La variedad de nopalitos que se
producen en nopaleras o huertos es notable por la gran cantidad de abono
orgánico.
A continuación se mencionan algunas de
las características de las variedades utilizadas en plantaciones comerciales y
los estados en donde son cultivadas.
La productividad de Milpa Alta tiene
un promedio de 80 a
90 toneladas por hectárea al año, con fuertes variaciones entre cortes a través
del año (mayor producción en primavera y verano, y menor en otoño e invierno).
Esto afecta los precios pagados al productor. La demanda de nopalitos en México es
alta, se considera que el consumo per cápita anual es superior a los 6 kg, es la sexta hortaliza
por consumo en México, después de la papa, tomate, chile verde, cebolla y
sandía. A nivel nacional la demanda se
considera homogénea durante el año, sólo con aumentos en la Cuaresma (en Semana
Santa), y en la Navidad. En cambio, la demanda no es homogénea entre los
estados del centro, inferior en el norte y casi nulo en las costas y regiones
tropicales. Se ha comprobado que el consumo de
nopal reduce los niveles de glucosa en la sangre y disminuye los niveles de
colesterol. Debido a esto y al uso antiguo del nopal como medicina tradicional,
diversas empresas elaboran comprimidos y cápsulas de nopal. Cabe señalar que existen diversas
empresas donde elaboran los productos cosméticos a base de nopal, siendo los
más comunes: champúes, enjuagues, jabones y cremas.
En provincia se utiliza el nopal maduro
como materia prima para la elaboración de artesanías, se usa la fibra en la
manufactura para canastas y floreros. Además, se ha mencionado que del nopal es
posible obtener papel de calidad y también pectina; sin embargo, estas
posibilidades aún se encuentran en experimentación y no se han desarrollado a
escala industrial-comercial.
Al calcular el consumo aparente, vemos
que México, con más de 100 millones de habitantes consume 5.66 kg “per cápita” al año
y en Estados Unidos de América, los 10 millones de origen mexicano consumen
sólo 1.400 kg/hab., lo que nos da una idea del gran potencial existente en la
exportación de nopalitos a ese mercado del norte.
Debido al “boom” de la comida mexicana, los nopalitos procesados están siendo
cada vez más exportados a Europa, Canadá, y países de la Cuenca del Pacífico,
etc.
Condiciones Socioeconómicas
La población en edad de trabajar
continuará aumentando en los próximos años, como consecuencia del crecimiento
demográfico. En particular, para los jóvenes de entre 15 y 24 años se necesita
brindar oportunidades de educación media superior y superior y científicos en el tema para
poder generar mayores fuentes de empleo, así como acceso a la vivienda, la
industrialización de éste producto donde podría absorber en gran medida a éste
potencial de jóvenes. Es importante no solo ver lo que está
pasando actualmente, sino ver que la población de más de 60 años y más aún
seguirá aumentando en el futuro, incluso más rápidamente que en el pasado reciente,
lo cual ejercerá una fuerte presión sobre los servicios de salud y seguridad
social, por lo cual se requiere prever y anticipar las demandas de las personas
de este grupo de edad y la creación de
más servicios médicos en toda la región productora.
La demarcación de Milpa Alta cuenta
con 281 kilómetros
cuadrados aproximadamente donde existen terrenos fértiles y zonas boscosas, donde
además del nopal se vende muy buena barbacoa de carnero, cocoles y mole para el
mercado capitalino, y en menor cantidad para la provincia e inclusive se
exporta.
El cultivo del nopal es el medio de
vida de casi el 70% de la población de esta demarcación que depende de la
agricultura y la organización familiar de los que se han mantenido a través de
los últimos sesenta años. Se tiene conocimiento que actualmente existen un poco
más de 8 mil agricultores que expenden su producto al menudeo, medio mayoreo y
mayoreo.
De acuerdo a lo investigado tenemos
las siguientes conclusiones:
Ø Con la construcción del Centro
de Acopio del Nopal en la administración de finales de la década de los 90 se
resuelve en cierta medida un viejo anhelo de los productores de esta verdura.
Ø Se tiene como objetivo
consolidar los proyectos relacionados con la industria del nopal, como es la
deshidratación del producto y la instalación de enlatadoras para procesarlo en:
nopales en escabeche, mermeladas, cremas etc.
Ø Un ejemplo de organización de
los milpaltenses es la apertura de “caminos
de penetración”, es decir, los caminos rurales de acceso para la siembra y
cosecha de nopal, entre otros productos del campo. A pesar de actuales accesos
existe un rezago en su mantenimiento y apertura de nuevos caminos.
Ø En la Feria del nopal
sobresale la venta de productos ajenos a la región, sobretodo la mercancía
proveniente del extranjero como la de origen chino, así como el alto consumo de
alcohol, quedando atrás, muy atrás, el nopal. ¿Cuál Feria del Nopal? Ø Se necesita que nuestros
diputados legislen por la nominación de origen del nopal-verdura.
Ø Se elimine paulatinamente el
estiércol de ranchos lecheros para dar paso a la composta.
Ø Que sea restringida totalmente
la aplicación de fertilizantes, herbicidas e insecticidas y poder lograr el tan
anhelado sello verde.
Fuentes consultadas:
La fundación de
México-Tenochtitlan, la división de la ciudad en cuatro barrios y las primeras
conquistas, según el “Códice Mendocino” (tira de la peregrinación), México, SEP,
1975.
Celulario
de la metrópoli mexicana, Departamento del Distrito
Federal, 1960.
Ciudad
de México. Crónica de sus delegaciones, México,
Gobierno de Distrito Federal, Secretaría de Educación del Distrito Federal, Consejo
de la Crónica de la Ciudad de México, 2007. Mora Vázquez, Teresa, (coordinadora).
Los pueblos originarios de la Ciudad de
México. Atlas etnográfico, México, Gobierno del Distrito Federal, Instituto
Nacional de Antropología e Historia, 2007.
Fierro Álvarez, Andrés, Cultivo del nopal verdura en el sur del
Distrito Federal, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2006. Cruz Díaz Elpidia, Recetario nahua Milpa Alta, D. F. México,
Cocina Indígena y Popular, CONACULTA, 2004. Folleto; INIFAP. El cultivo de nopal verdura en Milpa Alta,
D. F. SAGAR, 2000.
· Bohorquez, Abigael, Memoria en la Alta Milpa, México, Federación
Editorial Mexicana (FAM), 1970.
¿Qué es la Cuetlaxochitl? No
le parece extraño escuchar este nombre en náhuatl. Seguramente que sí. Para los
botánicos es la euphorbia pulcherrima, arbusto silvestre de hojas grandes
ovales, pálidas en la parte inferior; la inflorescencia está adornada de
brácteas de hermosísimo color rojo encendido de extraordinaria belleza, de flor
diminutiva, la podemos comparar con la bugambilia rodeada de brácteas que
parecen rodelas para protegerla, donde las grandes hojas, al paso de los días de
verde se van tornando poco a poco en rojo. Su nombre científico es Poinsetia. En
algunos países de habla hispana la conocen como Flor de Pascua, en Sudamérica la
flor de Belén o Rosa del Pastor y para los estadounidenses Christmas flower.
Usted ya se
imaginara que estamos hablando de la mexicanísima “Flor de Nochebuena”, conocida en el mundo mexica como
Cuetlaxochitl, es decir la “flor que se
marchita”, convertida en el símbolo de los nacimientos del mundo, por lo
tanto consideramos que es el regalo de la cultura mexica para la navidad
celebrada en todos los países del mundo.
Lo
contradictorio de esta singular planta es que está registrada fuera de nuestro
país, es decir, de origen extranjero -como sucede con otros productos de origen nacional-.
De esta manera el estadounidense Paul Ecke Poinsetias es propietario de la
patente y principal productor mundial de nochebuenas, ocasionando que la
derrama económica originada por la venta principalmente en estos días genere un
buen porcentaje de dinero que sale del país por el pago en la reproducción de
“nuestra” cuetlaxochitl.
Existe propia para
el jardín y las modificadas genéticamente realizadas en el extranjero, acostumbrados
a verlas en macetas, a quienes los botánicos les llaman “híbridas enanas” exclusivas para interiores, compactas y delicadas en
su manejo por desarrollarse en invernaderos como las variedades “diva” y “lady” que se caracterizan por un color “rojo sangre”, al igual que el verde de su follaje casi negro, siendo
apreciadas por los compradores. También tenemos otras variedades; amarillas,
blancas, jaspiadas con tonalidades de rojo, entre otras, lo importante es
el gusto personal.
Comentan los vendedores de los mercados de Xochimilco que su
mayor demanda dio inicio a mediados de noviembre y culmina en estos días
previos a la natividad del niño Jesús.
En la
delegación Xochimilco se cultiva en grandes cantidades, ya que se calcula que
se producen actualmente aproximadamente 750 mil macetas anuales distribuidas para
su venta en el Distrito Federal y en algunas entidades federativas del país, e
inclusive para exportación. Los máximos productores son los barrios del corazón
histórico de Xochimilco con 500 invernaderos, le sigue San Luis Tlaxialtemalco
con 380 y San Gregorio Atlapulco con 200. En menor cantidad en poblados de
Tláhuac y Milpa Alta.
Los
antecedentes prehispánicos de ésta singular flor los encontramos en interesantes
leyendas como la siguiente: “En los tiempos
de Moctezuma I, en el pueblo de Tlachco (hoy Taxco) hubo una sublevación de los
chontales de Tetelcingo que fue sometida por los mexicas; donde quedaron las
huellas de la sangre de los chontales crecieron estas hermosas flores rojas. Un
indígena chontal las encontró entre los cerros, en un barranco entre
Tehuilotepec y Taxco, donde las multiplicó tanto que la loma se vestía de gala
con tanta flor. Moctezuma I hizo que llevaran esa flor a los jardines de
Oaxtepec y los aztecas, admirados de tanta belleza, la dedicaron a una hermosa
princesa llamada Cuetlaxóchitl”.
Entrada la Colonia, comentaba don
Hernando Ruiz de Alarcón, vecino de Taxco Guerrero, hermano del dramaturgo don
Juan Ruíz de Alarcón y Mendoza, sobre su utilización en los nacimientos
colocados por los frailes franciscanos en plena época virreinal, acompañados con
una profusión de cuetlaxochitl decorando los belenes, quedando desde entonces
como símbolo de bienvenida al Niño Dios.
En el México
independiente el primer embajador de los Estados Unidos de América, el señor
Joel Robert Poinsett (1779-1851), en uno de tantos viajes realizados a la ciudad
de Taxco quedó profundamente sorprendido al observar que en la iglesia de Santa
Prisca estuviera un nacimiento adornado profusamente de esta flor que jamás en
su vida había visto, por lo que dio la orden de que se mandaran las plantas necesarias para los jardines de su residencia en
Charlestonville Carolina.
Alrededor de
1909, la familia de Albert Ecke comenzó a cultivarla en los Ángeles California.
A partir de esa fecha muchas nuevas variedades se han desarrollado por
mutaciones naturales e hibridaciones cultivadas en invernaderos a través de
esquejes (tallos) de las variedades más apropiadas para diversos climas de
nuestro país, bajo la autorización de Paúl Ecke Poinsetias, propietario de las
patentes y principal productor mundial de flores de nochebuena, motivo
suficiente para que aparezca etiquetada como made in USA. A pesar de este
arrebato norteamericano, los mexicanos nos sentimos profundamente orgullosos de que
la flor sea conocida en todo el mundo. Es por esto que la rememoramos, y con
justa razón histórica, en uno de los mercados de flores de San Gregorio
Atlapulco, Xochimilco donde se lee: “Venta de
Cuetlaxochitl; Flor de Nochebuena”.
Es la plenitud del otoño, los campos se tiñen de amarillo. Es la naturaleza que anuncia la Fiesta del Día de los Muertos de los días 31 de octubre, 1º y 2 de noviembre, manifestándose con el adorno de tumbas y ofrendas con una profusión de flores de cempoalxochitl, conocida popularmente como “cempasúchil”.
Ante ésta trascendencia histórica, en el Grupo Cultural de Tecómitl Yancuic Xihuitl “Nuevo Siglo” sus integrantes se han dado a la enorme tarea de representar la vida patrimonial con figuras de calaveras y cráneos elaboradas de papel maché, así como faroles tradicionales (carrizo y papel china), vestimenta, objetos de nuestros abuelos que se dedicaron al campo, y claro representando la vida cotidiana de las abuelas en la cocina con utensilios como: el metate y el metlapil, el molcajete y tejolote (éstos últimos elaborados de piedra volcánica), cazuelas, ollas, comales y jarros, todos de barro, cucharas de madera, etcétera.
Es en estos días cuando en las ofrendas de los hogares están presentes las olorosas flores de la temporada (además del cempasúchil). También observamos el sahumador con el sahumerio, las bebidas del gusto del ser recordado, comida y frutas de su preferencia sobresaliendo las originarias de estas tierras de Mesoamérica: tejocotes, jícamas, guayabas, cacahuates, dulce de calabaza, chayotes, huauzontles. No pueden faltar por ningún motivo: las tortillas, tamales, camotes, chocolate, pulque... entre otros tantos de origen campirano. Enriquecido con elementos originarios del viejo mundo (ceras, papel china, variedades de cítricos, manzanas, plátanos, cañas, arroz, mole, calaveritas de azúcar y una variedad de pan de muerto: golletes, chamberines, alamares, bancos y hojaldras).
Entre tantas frutas encontramos que las manzanas (comentaban nuestras madres), representan la amabilidad, posiblemente porque de acuerdo a las citas bíblicas Eva fue amable al compartir el fruto prohibido a su compañero Adán. La calabaza en dulce de tacha son las buenas relaciones sociales, tal vez porque al degustarla se chupan los dedos para saborear el rico sabor. El pan, el alimento más apreciado, es por eso que es “el pan nuestro de cada día”. El agua, la pureza del alma, creo que por ser transparente y tan necesaria para el hombre (por eso hay que cuidarla). Las flores amarillas, el símbolo de la temporada. Las ceras y veladoras son los medios que guían a las almas para llegar a sus antiguos hogares. Las imágenes de la devoción familiar simbolizan la paz en el hogar y la firme aceptación de compartir los alimentos ofrendados conjuntamente con el copal, que al desprender su aromático olor se lleva las plegarias de los creyentes hasta el cielo donde se encuentra El Señor.
La mesa donde se improvisa el altar en muchos de los casos es insuficiente, por lo tanto se tiende en el suelo un enorme petate donde se deposita parte de la ofrenda, así como las cosas personales que utilizó en su vida cotidiana el ser recordado. Por éstas tierras de seguro fue campesino, por lo tanto estarán presentes: el ceñidor, calzón de manta, huaraches, ayate, morral y utensilios de labranza: la coa, el azadón, la hoz, el ayate, inclusive el arado, claro sin animales de tiro, ya que éstos terminarían con todo lo ofrendado.
Son días en los que se señala con pétalos de cempoalxochitl la entrada del hogar a la ofrenda, es el camino de los muertitos que los lleva a disfrutar de tan suculentos manjares. La despedida es de algarabía en el panteón con el adorno de tumbas, verdaderas obras artísticas hechas con la misma tierra del sepulcro, acompañada de ceras y veladoras que se derriten al paso de las horas de la noche junto con el oloroso copal para despedir a los visitantes y desearles un buen regreso.
Es por esto que el panteón se convierte en la casa de todos, principalmente el 2 de noviembre durante el día y parte de la noche, donde el párroco se confunde entre los asistentes, y las plegarias se pierden entre los murmullos de la gente que admira con respeto las tumbas envueltas en una gran nube de copal. Es toda una ceremonia con profundas raíces ancestrales donde el misticismo, las oraciones y la comunión engarzan la vida con la muerte.
Para los habitantes del poblado la tradición es parte de su historia, ya que trae aparejada una diversidad de leyendas, las cuales enriquecen la manifestación cultural proyectando su imaginación artística a través del acucioso adorno de tumbas consideradas por los visitantes como auténticas obras de arte efímero por estar elaboradas con flores silvestres y productos del campo, conjugándose los principales elementos de la filosofía Mexica: tierra, agua, fuego y aire.
En estos días de muertos se manifiesta el reencuentro con nuestras raíces en la Plaza de la Corregidora, frente a la torre del reloj público, que como todos sabemos datan del mundo prehispánico, elementos esenciales de nuestra identidad y cohesión cultural.
El trabajo presentado por el Grupo Cultural de Tecómitl Yancuic Xihuitl “Nuevo Siglo” es el resultado de muchos fines de semana, de meses de trabajo acelerado, y a diario en las últimas semanas, donde al ritmo de la actividad de la gente de varias edades comparten las vivencias, experiencias combinadas con lo chusco y la alegría. Son los buenos momentos de convivencia entre los vecinos con el fin de no dejar pasar desapercibida la tradición, considerada por la UNESCO Patrimonio de los mexicanos y de la Humanidad.
La tradición de “día de muertos” trae aparejada una diversidad de leyendas relacionadas con las flores de cempoalxochitl que viene a enriquecer la manifestación cultural de herencia ancestral. En estas leyendas encontramos los sucesos que se mezclan con la fantasía, el ingenio y lo real. Es aquí donde el hombre da rienda suelta a su imaginación empírica ante el misterio de la muerte, leyendas que llegan a nuestros oídos a través del relato de hace muchos años que brotaban de los labios de los abuelos. De tal manera que la leyenda se centra en las flores que son características de “los muertos” como es el cempoalxochitl que da vida al muerto con el adorno de tumbas y manojos en floreros para las ofrendas. Sin estas borlas amarillentas llenas de pétalos creo yo que no sería vistosa la fiesta a los muertos.
Empecemos por recordar que es en el Tlalocan el sitio donde se encuentra Tláloc. Es el sitio hermoso, lugar con pájaros y flores en abundancia (posiblemente cubiertos de cempalxuchiles). Ahí llegaban las personas que fallecían ahogados, eran los hidrópicos, u otra enfermedad relacionada con el agua. Al respecto nos dice el informante Fray Bernardino de Sahagún, y con la ayuda de sus informantes indígenas que: “este lugar era de un verano constante y no faltaban los alimentos, además de ser un sitio de regocijo”. Alrespecto una de tantas leyendas de ésta flor se le atribuye a un poeta anónimo, quien describe un hermoso lugar lleno de flores y cuya traducción la realizó el padre Garibay y doña Carmen Cook de Leonard: “Platico con mi corazón: ¿De dónde tomaré las flores hermosas y perfumadas? ¿A quién le preguntaré? ¿Acaso se lo preguntaré al pequeño colibrí, a ese chiquito, con su plumaje de piedras preciosas? o ¿Acaso se lo he de indagar también al zacuán-mariposa? Pues ellos si saben donde brotaban las bellas flores perfumadas. Iré vagando por el bosque de soyates, donde cantan los pajarillos tripiales tzinitzcan. O quizás vaya por la floresta de las garzas rojas. Ahí las flores se tuercen y se enredan entre las ramas, con el rocío bañado de sol, brotan alegremente. ¿Será ahí donde hallaré si se me aparecen, las recogeré en los pliegues de mi vestimenta y con ellas saludaré a los nobles del pueblo para dar gusto a los dioses? “Oh, milagro, aquí ando, ya oigo su canto florido, y como igual lo replican los montes. Y es maravilla que en su cercanía corre el agua preciosa del manantial, con los colores turquesa de las aves. Ahí se lanza una y otra vez el canto; se repite la canción del cenzontle, el de las cuatrocientas lenguas, el de los pájaros remendones. A ellos les contesta el pájaro cascabel, incansable como sonaja de la danza, y tantos otros de precioso cantar. Ahí alaban a la tierra y sus vocecitas nos mecen con sus hermosos sueños. Le hablo al colibrí, le grito con toda mi voz: “No os engaño, a voz a quiénes él tanto ama. Ya nos sentamos para escucharlo, ya viene el precioso colibrí: ¿Aquién buscas, tú cantor? Luego les contestó, me dirijo a ellos: ¿Dónde están las hermosas flores perfumadas, para que se esfumen las melancólicas tristezas de nuestros nobles respetados? Pronto me trinan: A ti, tú cantor, te enseñaremos el lugar en dónde están las flores que llenarán de regocijo a nuestros compañeros, los nobles señores. Me llevaron a un valle, a una fértil tierra, al país de las flores, ahí donde el sol enciende el rocío; ahí veo todas las flores de preciosas fragancias, las hermosas flores cubiertas de rocío, donde en la niebla los rayos del sol pintan el arco iris. Ahí me dicen: Corta las flores, todas las que quieras, regocíjate con ellas, tú que eres cantor. Ya se las entregarás a nuestros compañeros, a los nobles señores, que con ellas alegrarán la tierra. Y así recojo en los pliegues de mí vestimenta toda clase de perfumadas flores, que regocijan el corazón, que nos dan riquezas, y digo: Cómo quisiera que otros entraran aquí, que fuéramos muchos los cargadores de flores. Así es como lo he sabido, así es como puedo platicar de ellos nuestros amigos: Aquí siempre vendremos a cortar las abundantes flores lindas y a oír las tantas preciosas canciones, con las que alegremos a nuestros amigos en este mundo, y a los Guerreros Águila y Guerreros Jaguar. Ya me he puesto en camino, yo cantor, para llevar las flores a las princesas. Las he coronado con flores, las he adornado, las flores las he puesto en sus manos. Y luego canto una hermosa canción para que los nobles se alegren frente al Dios omnipotente, al que todo lo abraza, donde no hay esclavitud. Aquél que busca, al que invaden las penas, ¿De dónde las tomará, en dónde mirará estas bellas flores? Encontrará acaso el camino al país de las flores. Al país del Sol, en donde no hay esclavitud, en donde no hay penas, en donde no hay inútil del mundo, ni cosas compradas, en donde sólo hay dependencia del Dios omnipotente, omnipresente? Sobre la tierra llora mi corazón, cuando recuerdo que, yo cantautor, miré el país de las flores. Pues así digo: En verdad, la tierra no es un buen lugar. En verdad, el lugar hacia donde vamos es diferente, allá es donde está la felicidad. ¿Para qué es buena la tierra? En verdad, es otro el lugar donde termina la vida. Ojalá allá fuera, allá con los preciosos pájaros cantará, allá me deleitará, me regocijará con las hermosas flores, con las flores perfumadas, que alegran el corazón, que en lindos jardines nos extasiásemos con sus dulces fragancias, nos embriagaremos con sus dulces fragancias, nos embriagaremos con sus arrebatadores aromas. ¡Ojalá!”.[1]
Otra leyenda prehispánica que nos hunde en lo más hermoso del México antiguo es la siguiente: “Atlanquahtli-águila de agua-, gloria de la raza por su bravura y orgullo de noble guerrero, digno de ser llamado hijo de Yaoquizqui -guerrero-. Sus hazañas en honor a Huitzilopochtli lo hacen merecedor de vestir el traje verde y lucir bandera de listas rojas y blancas, aderezadas con el penacho de quetzal. Amaba a Cazauhquixochitl -flor amarilla-, modelo de castidad y virtud, y nadie mejor que ella para ser su esposa, había recibido exquisita educación, conocía los sagrados deberes del hogar y nadie como ellas para orar y hacer penitencia, confeccionaba admirablemente la tortilla blanca, los totopos y tlacoyos, labraba y bordaba suntuosos manteles para los dioses. Las pedidoras irían a la casa del Yaoquizqui Teunochtli a pedir la mano de su hija. La ilusión, la esperanza y la vida de Atlanquahtli dependían de este sencillo pero transcendental acto. El padre de Cozauhquixochitl negó la mano de su hija al joven Águila del agua, ya que tenía el firme propósito de hacer a su hija esposa del noble Aococoxochitl-flor de pino- Caballero Serpiente. Un sólo recurso le quedaba al joven para vencer la hostilidad de Yaoquizqui y nuevamente se fue a combatir al enemigo, resuelto a morir o conquistar el traje de caballero águila, y con esta decisión en su mente partió. Cuandoal fin retornó al ejército de flor amarilla éste buscó entre los guerreros triunfadores a Atlanquahtli, pero no lo encontró. Desde hacía muchos días su amado habitaba la casa del Sol. Se encontraba entre los elegidos en su lugar de maravilla, jardín inmortal donde las flores nunca se marchitan y donde no existe la noche y el día. Laj oven fue llevada a la casa de su odiado prometido y ahí el enlace quedó consumado. Toda esperanza de salvación había muerto en el corazón de Cozauhquixochitl. En su desolación y desamparo no le quedaba más que implorar la clemencia de sus diosas protectoras.Tonatiuh-dios del Sol-, permite a Atlanquahtli bajar a la tierra para salvar a su amada. La desdichada joven suplica ser convertida en paloma o en magnolia, y ensangrentada las púas de maguey con el rojo líquido de su sangre. Sacerdotes, amigos y parientes la buscaron por todas partes inútilmente. En ningún lugar se le encontró, pero a todos sorprendió ver un sitio solitario del monte, una planta hasta entonces desconocida, en cuyo extremo se abría una flor amarilla, una maravillosa flor con apariencia de una flor de oro. ¿El Cempoalxochitl? Atlanquahtli, en forma de colibrí se posa sobre ella, dejando caer en el trémulo cáliz, unas gotitas de agua celeste que llevaba en el pico, y batiendo sus brillantes alas, parecía que acariciaba a la sencilla flor. ¡Oh milagro!, la flor sencilla de escasos pétalos color de oro, prodigiosamente multiplicó sus pétalos de oro para semejar una preciosa borla del áureo metal”.
LEYENDA MESTIZA DEL CEMPOALXOCHITL. Existe una leyenda cortita del cempoalxochitl con matices españolizados proveniente de Tlaxcala: “La leyenda tlaxcalteca cuenta que la princesa Tecuelhuatzin, hermosa hija del viejo cacique Xicotencatl, cultivaba en sus jardines de Tizapan, en la República de Tlaxcalla, toda clase de flores; pero las que más apreciaba eran esas amarillas rojizas llamadas cempoalxochitl, porque tenían los cambiantes colores del sol, del mediodía al atardecer, y porque era predilecta ofrenda en las tumbas de los desaparecidos. Cuando los españoles llegaron a Tlaxcala, el hermano de Tecuelhuatzin, el general Xicotencatl Axayacatzin o el joven, midió sus armas con los forasteros, pero fue derrotado; y entonces la República indígena tuvo que pactar con Hernán Cortés, ofreciéndole sus ejércitos para ir a tomar a Tenochtitlan. La princesa, según la costumbre indígena, fue entregada a Cortés como un presente, y éste la regaló al capitán Pedro de Alvarado. Tecuelhuatzin fué bautizada con el nombre de María Luisa Xicotencatl y se desposó a la usanza indígena con Alvarado, a quienes los indígenas llamaban, por ser rubio de color, Tonatiuh o el sol. La princesa lo amó mucho, porque vio en él la representación humana de las flores”[2]
[1] Esta leyenda se obtuvo de un una investigación realizada por Carmen Cook de Leonard con el título: Las Ceremonias de la Muerte en México, trabajo mecanografiado con fecha del 23 de octubre de 1989. [2] García Rivas, Heriberto, Dádivas de México al Mundo, Ediciones Especiales de Excelsior, 1965.
San Pedro Atocpan, delegación Milpa Alta, hermoso lugar enclavado en la planicie de la serranía del Chichinautzin, donde se hace realidad la leyenda del mole “estilo poblano”, lugar donde aún se respira el aire provinciano y se contemplan las inclinadas calles de empedrados que hacen contraste con la arquitectura colonial quedando a la vista las vetustas construcciones de piedra, ladrillos y vigas, haciendo juego con la Iglesia construida en el siglo XVII en honor al Apóstol San Pedro, patrón del lugar. Pintoresco y hospitalario lugar donde se lleva a cabo a partir de 1977 la Feria Nacional del mole. Este año será del 3 al 25 de octubre. Es la tierra donde los invitados se chupan hasta los dedos con tan suculento platillo acompañado de tortillas de maíz azul con tamalitos revueltos con fríjol, haba o alverjón, sin faltar los nopales en sus diversas presentaciones, arroz, frijoles de olla, barbacoa…, en fin toda una delicia al paladar.
Respecto al origen y nombre del mole ha sido motivo de varios comentarios, que por ahora no se pretende sostener alguna tesis al respecto, lo interesante para nosotros es valorar su alto contenido histórico-cultural, considerado como un arte culinario del pueblo atocpeño. De acuerdo a las investigaciones realizadas por los historiadores de la cocina mexicana, consideran que tanto los moles como los adobos van a la par con la historia antigua del hombre. Existen evidencias de que hace más de 5 mil años ya se practicaba en Oriente su elaboración. Por supuesto, fueron totalmente diferentes a los moles y adobos que se producen actualmente en distintas entidades federativas de nuestro país. De ahí que se considere que el origen de la palabra “mole” al parecer proviene del latín “cosa grande”, “una mole”, “grandeza o corpulencia”. En el interesante libro “El Arte de Cocinar con Chile” de Arturo Lomelí establece que “Los moles surgieron oficialmente en los libros de gastronomía hace 500 a 400 años antes de Cristo”, y prosigue; “El Libro más viejo que se conoce con recetas de moles, fue publicado en Milán en 1498 y se llamaba “De Re culinario”, compilado por Marcue Gavis Apisius”. Otra corriente de opinión sostiene que en esta zona histórica y cultural de Mesoamérica los mexicas ya elaboraban un guisado especial en días de grandes festividades con una variedad de chiles y maíz acompañada con trozos de carne de guajolote o mejor dicho “huaxolotl”, que curiosamente a este platillo se le conocía como mulli o molli, mismo que al paso del tiempo se deformó como mole a todo guisado que contiene chile con carne de guajolote.
Comentan los cronistas que era tanto el interés por este alimento que al Huey Tlatoani Moctezuma se le ofrecía mulli especial: “Al llegarle a Moctezuma el aroma del mole, salsa rica hecha con chocolate y varias clases de chiles y especies, tomaba un pedazo de guajolote con una tortilla doblada, probándolo. Si le gustaba, le servía un plato a uno de sus cuatro ministros que estaban de pie, a distancia respetuosa. Esto lo aceptaba con profundo agradecimiento al sentirse tan honrado”. Dada nuestra raíz de origen mexica nos sentimos orgullosos del mole, e inclusive consideramos que es totalmente nuestro, ya que esta tierra es de una variedad de chiles, y por ende de moles. Encontramos que este platillo ya seconocía desde la mitad del siglo XIX, como muestra fehaciente el manual del “cocinero y cocinera” publicado en 1849 en la Ciudad de Puebla de los Ángeles ya lo contemplaba. En éste libro encontramos una diversidad de moles: el mole poblano de guajolote, mole de guajolote corriente, mole prieto oaxaqueño, guajolote en mole verde, pepian (pipian) colorado o verde de guajolote, y en adobo a la francesa, guajolote de bodas...entre otros. Algunas recetas se han perdido y otras más se conservan, con otros nombres: pipian (pepitas de chiles secos), mole de olla, mole verde (pepitas de calabaza), mole negro, mole amarillo, entre otros. Otras personas consideran que el mole es un platillo de origen mestizo creado por Sor Andrea de la Asunción, beata del convento de Santa Rosa, localizado en el corazón del Estado de Puebla, cuya cocina monjil fue sinónimo de belleza por sus históricos azulejos de Talavera, característicos del arte colonial, donde se contempla actualmente una singular leyenda que dice: “La delmole poblano”. Recordemos que el estado de Puebla es tierra de conventos. En la segunda mitad del siglo XVII existían en la Arquidiócesis de Puebla once conventos incluyendo al de Santa Rosa, beaterio dominico, convertido en convento en el año de 1740, precisamente es donde se comenta de otra leyenda respecto al origen del mole. En la época virreinal las madres de las diversas órdenes tales como: las Jerónimas, Concepcionistas, Carmelitas descalzas, Clarisas, Agustinas y Dominicas, encaminaron sus vidas hacia la oración y la contemplación mediante el cumplimiento de sus obligaciones espirituales. La disciplina conventual fue muy rígida; a pesar de todo las religiosas preparaban para los distintos visitantes al inmueble monjil una variedad de confite y dulces, camotes, cajetas, rompopes, chocolates y ricos guisados (recordemos que los chiles en nogada son de origen conventual). Esto permite destacar que los conventos fueron elementos esenciales de la cultura; tanto por su arquitectura como por el arte culinario. Fue don Artemio del Valle Arizpe, cronista de la Ciudad de México de 1938 a 1961, hombre acucioso, quien sostiene que el mole fue creación de Sor Andrea, religiosa del convento de Santa Rosa, la cual tuvo la idea de agregar otros ingredientes y especies para agradar a la visita que realizaba su excelencia, el virrey, que era atendido regiamente por el Obispo don Manuel Hernández y Santa Cruz.
Cualquiera que fuera su origen, el mole de San Pedro Atocpan ha sido el mejor platillo barroco, nada mas observe los platos de los comensales de la Feria Nacional del mole, y como muestra veamos el restaurant “doña Gabi”donde quedan rechinando de limpios los platos después de saborear el platillo atocpeño.
Hace
50 años, en el sexenio del presidente don Adolfo López Mateos, -quien por
cierto le otorgó el salvoconducto al líder campesino Rubén Jaramillo que años
después fue traicionado[1],
y asesinado en Xochicalco, Morelos.
Por aquellos años aparece en San Andrés Míxquic, delegación
Tláhuac, el controvertido director de cine Servando González, al admirar los
singulares paisajes naturales del pueblo queda atónito al ver que en toda una
extensa zona lacustre se desplazaban en las profundidades de los canales y en
los “ojos de agua”[2] una variedad
de animales de agua: ranas, sapos, ajolotes y carpas de múltiples tamaños.
Eran los veneros naturales que alimentaba a los
apacibles canales por donde se deslizaban las canoas elaboradas con madera de
distintos tamaños, todas repletas de verdura que se producía en esa zona
virgen: coles, romeritos, cilantro, lechuga, betabeles, nabos, rábanos,
acelgas, espinacas, tomate, chile, maíz, haba, calabacitas, chilacayotes,
chayotes, verdolagas y una variedad de flores de ornato y que se distribuían a
los distintos mercados de esta ciudad de México. Además se miraba como
acarreaban la pastura y la comida para los animales de carga y de corral, pues
en los corrales (tras patio) se criaban las vacas, becerros, borregos y
caballos. Las gallinas y los guajolotes se desplazaban por las calles y
callejones, patos y gansos en las apacibles aguas.
Este fue el motivo determinante que llevó a Servando
González a filmar entre estos canales y zona chinampera la película “Yanco”, basada en el cuento “El violín de Yanco” del escritor Henryk
Sienkiewicz.
Recordar al pueblo de Mixquic con esa naturaleza
limpia y transparente, teniendo como fondo a los singulares volcanes del
Iztacíhuatl y Popocatépetl, es como de fantasía, si se narra lo que vio
Servando Gonazález nadie lo creería, absolutamente toda el agua era cristalina,
tan limpia que se veía cómo en el fondo brotaba de las entrañas de la tierra el
líquido. Eran los “ojos de agua”,
veneros naturales que mantenían durante el año la humedad de la tierra de las
chinampas.
Tierra custodiada por una infinidad de árboles
llamados ahuejotes, largos y delgados como centinelas que se localizaban a la
orilla de los terrenos para evitar la erosión acompañados de muchas flores
silvestres, sobresaliendo los alcatraces dando un toque especial a esta
singular zona. Panorama que se pude corroborar en la película.
Ahora es otro panorama, prevalece el desconsuelo y
desolación, pues Mixquic es tan sólo un pueblo de añoranza, ya que cuando
nuestros ancestros narran ese pasado que disfrutaron, es difícil creer que
existió. Población campesina que se alimentaba de los prodigios que la misma naturaleza brindaba. Ahora sólo es el
recuerdo de muchas cosas como: la comida tradicional del “mixmole” (mole con
peces), platillo fuerte para las grandes comilonas. Todo se preparaba con
productos del mismo lugar: ancas de rana, peces, acelgas, tomate, chiles,
aderezado con algunas ramitas de epazote, acompañada de una diluida bolita de
masa de maíz criollo.[3]
Posiblemente a las actuales generaciones les
parecerá como un cuento sacado de la imaginación, pero gracias a la tecnología
del cine como la cinta de “Yanco”
(ahora se puede adquirir en disco versátil digital -DVD-) se disfruta y
automáticamente nos retrocede a esa época que hemos descrito, el Mixquic de los
recuerdos, que bien lo podríamos comparar como un edén que nos brindó la madre
naturaleza, pero, como todos lo sabemos, el hombre mismo fue y sigue siendo el
culpable de su devastación dando lugar a un triste panorama desolador.
Donde existieron los manantiales, ahora es un páramo
en el que prevalece la tierra suelta conjuntamente con basura inorgánica en
lugar de flores; postes con infinidad de cables colgantes, en lugar de
ahuejotes, y estridente ruido que se
desprende de los aparatos electrónicos y claxon de los carros en lugar de
trinos que emitían las aves por toda esta extensa zona.
El antiguo panorama del poblado casi ha desaparecido,
hoy contemplamos los caseríos por doquier de tabicón, concreto y láminas de
cartón, calles mal asfaltadas, que de hecho han ganado espacio desplazando a
los pastizales. Eso es el Mixquic de nuestros días, muchos tienen la creencia
que ahora sí se encuentra en la “modernidad” al contemplar en calles y avenidas
muchos automotores, en lugar de canoas. Al respecto, recuerdo cuando de
niño, muy niño, mis padres me llevaban con sus compadres, los señores don
Bonifacio Pérez y su esposa Virginia, quienes vivían allá por donde existía un
puente rumbo a Tetelco (a un costado se levanta la Casa de Cultura), desde ahí
se observaba muy de cerca muchas plantas acuáticas que se mecían rítmicamente
en el agua. Se escuchaba el estridular de los grillos, el zumbido de las
abejas, el zureo de las tórtolas, el croar de las ranas, el gorjear de los
pájaros, el graznido de los gansos y el parpadeo de los patos.
Hoy, gracias a don Servando González
con su premiada película Yanco, las
actuales y futuras generaciones tienden a valorar lo poco que aún queda de la
chinampería, y en menor porción las que aún
permanecen, las que se niegan a morir a pesar de tener aguas tratadas
como en el poblado de San Nicolás Tetelco, vecino de Míxquic.
Con la filmación de Yanco, nos llega a la memoria, como en otras tantas películas:
nuestros indígenas fueron tristemente tratados, como sujetos folclóricos,
hieráticos y pintorescos, daba coraje como presentaban a nuestros nativos, como
si éstos estuvieran ajenos al verdadero drama de su entorno social y natural.
Por fortuna nuestra, cosa contraria en ésta película de Servando González, con
las actuaciones de las artistas de aquella época: María Bustamante, Jesús
Medina y el mismo Ricardo Ancona, quienes nos muestran a un indígena mal
comprendido, enamorado de la naturaleza y de la música de violín, conocedor de
su entorno social y natural, de sus tradiciones. Lugar donde la realidad se
diluye con el mito y el tabú de sus moradores.
Además, Yanco nos trae a la memoria otras escenas fílmicas. Recordamos las
chinampas de Xochimilco en la película María Candelaria realizada 1943, con la personalidad de una pareja
campesina enamorada. Con escenas para
disfrutar de los encantos de la “Venecia
mexicana”. El melodrama es el de un niño indígena que se
desenvuelve en un ambiente paradisíaco (como anteriormente se ha descrito). El
director complementa la película con algunas y cortas tomas de otros lugares
aledaños a Mixquic como fue San Antonio Tecómitl, Milpa Alta, ya que en dos de
sus polvorientas calles de aquellos años que se localizaban a la orilla del
poblado (prolongaciones de Cuauhtémoc y Juárez, en ésta última se ve como se
desplazaba una estridente carreta[4]).
Se observa (al inicio de la cinta) la fachada de la torre del campanario de la
iglesia del pueblo citado con las campanas en pleno vuelo y al pie de la torre
brota entre el agua de un pequeño lago artificialmente realizado para tal film,
aparece poco a poco el nombre de “Yanco”,
y con esto corre película. Vemos el antiguo tianguis de Chalco, estado de México
que aún disfrutamos los días viernes, entre otros lugares del sureste de este
Valle de México. A todo esto nos da gusto saber que “Yanco” fue vista y aplaudida en muchos lugares del mundo acumulando
un total de 27 premios a nivel internacional.
Don Servando González estuvo
trabajando en esta película a lado del talentoso Alex Phillips con la
fotografía, la música fue de Gustavo César Carrión y el guión fue basado –como
se había dicho anteriormente- en el cuento de El violín de Yanco del polaco Henryk Sienkiewicz, quién obtuvo el
premio Nóbel en literatura en el año de 1905.
Bibliografía:
INI, 30 años
después, revisión crítica, México, 1978. Historia documental
del cine Mexicano, México 1985. Portada de la
edición clásica de la película Yanco, RTC.
* Texto leído el 4 de mayo de 2008 en el templo de San Andrés Apóstol, Mixquic
donde se recordó a don Servando González.
[1]
Época convulsiva que vivió el país donde Rubén Jaramillo quién fundó el Partido
Agrario Obrero Morelense (PAOM). En 1962 fue vilmente acribillado con su
familia entera, hallados en las orillas de Xochicalco.
[2]
Los “ojos de agua” eran grandes y profundos círculos llenos de agua, en cuyo
centro brotaba a borbotones el líquido proveniente del subsuelo. Estos “ojos de
agua fueron los que mantenía a los canales. Por los años de los 70 la sobre
explotación de agua mediante la
perforación de pozos para mandarla a la ciudad los “ojos de agua” fueron
secándose poco a apoco. Ahora el agua que corre por los canales es agua
tratada.
[3] Receta proporcionada por la señora
Yolanda de la Cruz que vive en Mixquic.
[4]
La carreta que aparece al inicio la película fue
conducida por el señor Juan Ramos, oriundo de Tecómitl, conocido entre sus
paisanos como don “Cajetes”.
El Teutli es un volcán inactivo, ícono
que representa tres delegaciones: Milpa Alta, Xochimilco y Tláhuac. Sitio
sagrado para los habitantes del Señorío de Malacachtepec Momozco (hoy
Delegación Milpa Alta). Lugar de inicio y fin de la delimitación con los
vecinos de: Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac, estado de México y Morelos. Desde las
alturas podemos observar una enorme cruz, con orientación hacia el sur, misma
que se adorna con múltiples flores en la víspera del día 3 de mayo (Día de la
Santa Cruz).
Desde la cima nos embelesamos admirando a
los gigantes que la naturaleza nos ofrece. Si miramos hacia el norte aparece la
serranía de Santa Catarina. Al noreste el legendario Xico, citado por Gutierre
Tibón y donde nos relata que fue en
Xico donde pernoctó Quetzalcóatl cuando se dirigía al sureste. Al este el
enorme cerro de Tláloc (a un costado del imponente Iztaccíhuatl). Al sureste el
Teocpayo. Al sur vemos como se yergue otro enorme cerro llamado también (por
los antiguos milpaltenses) con el nombre de Tláloc. Al oeste el majestuoso Pico
del águila, en el Ajusco.
Del Teutli se cuentan varias leyendas
siendo las mas conocidas: “El Teuhtli y
el Iztaccíhuatl” escrito por doña Luz Jiménez y publicada por Fernando
Horcasitas, investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la
UNAM. Otra es La leyenda “Teutli”,
escrita por el profesor Carlos Villanueva Yescas.
Para los milpaltenses este lugar es
sinónimo de respeto, pues aparece en los documentos de la Propiedad Comunal de
Milpa Alta como la mojonera natural, aquí dan inicio y terminan los linderos de
esta demarcación. “…y fueron subiendo por
encima del cerro nombrado Teutli Xahuecatzin que es donde empiezan y acaban los
linderos, y allí les dieron (a los principales que hicieron el recorrido) rosas
en la mano y todos en conformidad se abrazaron y se hincaron de rodillas y
llorando dijeron demos gracias a Dios y dijeron a sus hijos: sepan queridos
hijos que hasta aquí se cierran nuestros linderos y aquí en estos papeles
dejamos señalados con esta llave y que
todos nuestros hijos lo vean…” Actualmente en la parte norte de la cúspide
del Teutli aparece solo la base de cemento donde se localizaba la mojonera que
señalaba exactamente el punto de unión de las citadas demarcaciones.
Es tanta la belleza del Teutli que el
compositor Quirino F. Mendoza y Cortés (oriundo de Tulyehualco) lo menciona en
la letra original de la canción “Cielito
Lindo”. Lo podemos confirmar en un documento con fecha de 10 de mayo de
1882 donde aparece la auténtica letra que dice en el siguiente fragmento:
Vamos al Teutli hermosa niña para admirar el campo y allí los dos unidos, Cielito Lindo nos amaremos…
Por el mercantilismo o la mercadotecnia,
aunado al tiempo la letra que actualmente conocemos fue cambiada, omitiendo
entre otras palabras Teutli.
El poeta sonorense Abigael Bohorquez
(radicado en su segunda tierra que fue Villa Milpa Alta), lo menciona, pues se
inspiró en muchos de sus poemas cuando se refería a la tierra de la milpa alta
como se puede apreciar en el trabajo literario titulado:
VISTA DEL TEUTLI: Esto es Milpa Alta, amor: el sobresalto de
la piedra y su luz paralizada, la
osatura violenta del basalto y
su carácter de estatua derrotada Esto es Milpa Alta, amor, la primavera…”
El profesor Sóstenes N. Chapa, nativo de
San Gregorio Atlapulco también lo cita como el lugar donde se desarrollaba la
ceremonia del Palo Volador, conocido por los naturales como los
Teocuauhpatlapanque, de Teotl dios, o sagrado; Tuauhtli, palo y Patlanque, los
que vuelan.
Sobre esta ceremonia prehispánica del Palo
Volador corroboramos que se realizaba hasta los años de 1733, 1734 y parte de
1735, afirmación que se encuentra en los documentos de la Biblioteca Nacional
de Ciudad Universitaria, es ahí donde fray Francisco Antonio de la Rosa y
Figueroa, notario Apostólico y del Santo Oficio de Xochimilco mandan un informe
fechado el 14 de junio de 1766 a España aduciendo la realización de la
ceremonia del Palo Volador en el Teutli. Alguno de sus integrantes bailaba en
el centro de cabeza “…todos los que han
visto bailar allí al indio, hasta de cabeza con los pies para arriba…”.
En este interesante documento paleografiado
podemos percibir que el informante al pertenecer al Santo Oficio y ante el
desconocimiento del sentido cosmogónico que mantenían los nativos en estas
ceremonias cuando trataban de acercarse a sus dioses, los Dadores de la Vida
por lo que la información es dada a su manera, la concebían como una ceremonia
endemoniada, es decir atentaba contra la nueva religión impuesta por los
españoles.
Con la llegada de los conquistadores se
empezó a fabricar pólvora y fue el virrey Don Luis de Velasco, hijo (1590-1595),
quien estableció en Chapultepec la primera “…fábrica de pólvora, haciendo para su molienda un ingenio de mulas. Lo
asentó todo en un corral como patio con agua y almacenes a la redonda, que todo
ello fue obra importante…”. Para ésta fecha don Hernán Cortes ya había mandado
a sus soldados a extraer el azufre que se encontraba en el recóndito de las
cuevas del Teutli, lo confirmamos cuando fray Agustín de Vetancurt nos dice:
“Piedra azufre ay tanta que abunda, quatro leguas de Mexico en el cerro que llaman
el Teuhtli, juridicion de Suchimilco ay una mina de azufre común para el que
quiere sacarlo, y aprobecharse del Volcan que esta sercano a Mexico, sacaron en
la Conquista por mandato de Hernán Cortes a tres soldados el azufre en cantidad
para la polbora (sic)”
Finalmente, la
gente de Milpa Alta le tiene un enorme respeto al Teutli. El nombre se mantiene
presente en dos de sus escuelas; la Escuela Secundaria N° 9 “Teutli” que se
localiza al término de la Avenida Las Palmas en San Antonio Tecómitl y en la
primaria de San Francisco Tecoxpan “Primaria Teuhtli”, lo que significa que al
Teutli se le admira y se le respeta.
El presente año es de acontecimientos relevantes para la vida de los habitantes de San Antonio Tecómitl, uno de ellos son los festejos por el 70 aniversario de la fundación de la escuela Secundaria Diurna Nº 9. Otro acontecimiento son los 30 años de vida del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos Nº 15 “Diódoro Antúnez Echegary”.
ANTECEDENTES DE LA EDUCACIÓN SECUNDARIA EN EL PAÍS.
Hasta el primer cuarto del siglo antepasado la enseñanza secundaria, siguiendo la tradición medieval de las Facultas artíum,[1] se impartía en los centros de educación superior estatales y de la ciudad de México durante cinco años, a cuyo término el estudiante ingresaba a la carrera requerida.
En la década de los años veinte, se profundizan los proyectos educativos porfirianos y comienza a configurarse el gobierno post revolucionario, donde la educación es un pivote para redefinir, de alguna manera, los caracteres del Estado Mexicano y sus relaciones con los poderes regionales y locales emergentes, o bien, acomodados a la nueva situación revolucionaria.
Recordemos que ningún gobierno de la República ha desplegado tan profunda vocación transformadora en el aspecto educativo rural y urbano como el que encabezó el general Álvaro Obregón (1921-1924), teniendo en su cartera de Educación Pública al licenciado José Vasconcelos (1881-1959). Periodo trascendental, pues las escuelas primarias pasaron de 8 mil 171 en 1920 a 13 mil 487 en 1923[2].
La explosión demográfica nacional en las escuelas primarias -de 679 mil 897 alumnos en 1920, a un millón 044 mil 539 en 1924- hizo pensar al gobierno en modificaciones que sirvieran a la vez para extender las oportunidades de estudio y para disminuir un ingreso directo a los centros de educación superior.
Mientras tanto, en la década de los años 20, hay que recordar que la Escuela Nacional Preparatoria fundada por don Gabino Barreda en 1867, por ese entonces había en la República 50 escuelas sujetas a esa reforma con 12 mil 435 alumnos[3].
CREACIÓN DE LA ENSEÑANZA SECUNDARIA
En pleno movimiento cristero, don Plutarco Elías Calles (1924-1928) da inicio a la educación secundaria; “En efecto, los decretos presidenciales, uno de fecha 29 de agosto de 1925 y el otro de fecha del 22 de diciembre de ese mismo año, inicia la organización del sistema de escuelas secundarias federales, al crear, primero, dos planteles educativos de esta índole, y al dar vida independiente y personalidad privada, al segundo, el llamado ciclo secundario, equivalente a los tres primeros años de estudios de la antigua Escuela Nacional Preparatoria[4].
Con estas autorizaciones, la Dirección de Enseñanza Secundaria contó, desde luego, con cuatro secundarias: dos de nueva creación y las dos ya existentes, constituidas estas últimas por los ciclos secundarios de la antigua Escuela Nacional Preparatoria y de la Escuela Nacional de Maestros. En las dos primeras sólo se inscribieron alumnos de primer curso, en tanto que las otras admitieron en sus aulas alumnos de los tres grados”[5]
La crisis que atravesaba la nación asomaría siete años después al emitirse un decreto estando como presidente de la república don Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), a partir del 26 de diciembre de 1931 la enseñanza en las escuelas secundarias particulares pasaban a ser obligatoriamente laica, lo que trajo la reacción inmediata del arzobispo de México, Pascual Díaz (1876-1936) quien se apresuró a reprobar el laicismo en las escuelas secundarias y a pedir a los padres de familia que no enviaran a sus hijos a los centros educativos oficiales.
LA EDUCACIÓN SOCIALISTA
Durante el periodo del presidente Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940) se reforma el artículo tercero de la Constitución de la República, a fin de brindar educación impartida por el Estado a todos los mexicanos hasta el lugar más recóndito, la idea fundamental fue la de socializar la educación, cuyo impulso dado a la cultura popular y a la educación técnica fue definitivamente meritorio[6]
Diversas fueron las repercusiones de esta reforma, y de toda la política del presidente Cárdenas, en una sociedad polarizada: por un lado, la organización de una clase popular combativa y, por otro, el surgimiento de grupos de derecha inspirados, sobre todo, en el triunfo de esta corriente en el guerra civil española con Francisco Franco.
Respecto al papel que jugó en la vida política el grupo de derecha que surgió a la luz pública en el último sexenio cardenista desencadenó con el surgimiento del Partido Acción Nacional (PAN)[7], quién nació en la vida política en septiembre de 1939 como una organización política militante cien por ciento de derecha, en cuyo seno albergó a personas procedentes de grupos católicos, capas medias, empresarios y profesionistas conservadores por el cual uno de sus objetivos fue exterminar la educación cardenista, entre otros aspectos.[8]
“El factor aglutinante (del PAN) fue su oposición a la administración presidencial de Lázaro Cárdenas, ‘y su temor al socialismo’. Sus principios doctrinarios -inspirados en conceptos cristianos y de ascendencia liberal- privilegiaban al hombre como ente individual; se lanzaban contra el derecho de huelga, y, por supuesto, hacían una defensa acérrima de la propiedad privada, al pronunciarse en contra de la reforma agraria”[9]
Bajo este panorama histórico que atravesaba nuestro México, se fue gestando la construcción de una escuela en San Antonio Tecómitl, delegación Milpa Alta, con un inicial sentido, una Escuela Agropecuaria, donde sus egresados se incorporarían a la producción agrícola y ganadera. Al no prosperar tal objetivo, la escuela que había sido inaugurada por el presidente Lázaro Cárdenas el 3 de marzo de 1938, decide, el profesor Quintil Villanueva Ramos (en 1940) conjuntamente con un grupo de profesionistas de la región convertirla en una Escuela Secundaria, pues no existía un plantel de este tipo desde Iztacalco hasta estos lugares.
Como vemos, el sexenio cardenista marcó un hito trascendental en el poblado de San Antonio Tecómitl, además de la citada Escuela, 40 años más tarde, el 18 de agosto de 1978 se suma nuevamente el poblado a la historia cardenista cuando se coloca la primera piedra de las aulas provisionales de una escuela media superior del Instituto Politécnico Nacional. Con “Cien alumnos recibieron sus primeras clases el 17 de septiembre de ese mismo año en el marco de un plan de estudios innovador para esa época, al que se le llamó “módulo piloto Tecómitl”. Fue hasta el mes de diciembre en que se logró que la Secretaría de Educación Pública (SEP) otorgara el reconocimiento para lo que hoy es el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos Nº 15 “Diódoro Antúnez Echegaray” del IPN[10].
ANTECEDENTES DEL INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL
La génesis del politécnico podría considerarse “Con el retorno del doctor José Manuel Puig Cassauranc quien fuera ministro de la Secretaría de Educación Pública, en 1930 (había ocupado tal cargo casi todo el periodo en el Gabinete presidencial del general Plutarco Elías Calles), quién recibió nuevo y eficaz impulso la enseñanza técnica en la República, que supo entender y llevar adelante el licenciado Narciso Bassols durante los dos períodos en que tuvo, asimismo el cargo de Ministro de Educación”[11].
En efecto, en 1932 se pensó seriamente en reorganizar la enseñanza técnica dándole la estructura de una institución politécnica. Ello significaba un nuevo modo de entender esta clase de enseñanzas, por una parte, se ordenaban los estudios a base de ciclos, que, aunque diferenciados, obedecían a una idea de conjunto, y por otra, se venía a intensificar y multiplicar los planteles superiores de enseñanza técnica.[12]
La creación de la Politécnica constituyó un acierto. Durante los años de 1933 y 1934, las instituciones de ella dependientes no sólo se afirmaron como planteles educativos de significación nacional, sino que se fueron creando otros nuevos, de acuerdo a las nuevas necesidades económicas de la industria y de la agricultura.
Con bombo y platillos: “El primero de enero de 1936, el periódico El Universal anunció “La creación del Instituto Politécnico Nacional”, contenido en el informe a la nación que dio el general Lázaro Cárdenas del Río en su primer año de gobierno. El Excélsior, del 5 de enero de 1936, informó que el 16 de enero iniciaban las inscripciones en el IPN[13]”.
Al siguiente año quedaba oficialmente establecido el Instituto Politécnico Nacional,[14] un año después, en 1938 el general Lázaro Cárdenas inaugurada la Escuela de Tecómitl, dos años después orgullosamente sería reconocida oficialmente como; Secundaria Diurna Nº 9, “Teutli”.
[1] En aquellos años aglutinaban los estudios medios y superiores.[2] Tiempo Universitario. Gaceta histórica de la BUAP, tomo3, 2000.[3] Ibid. Pag. 2 [4] Historia Comparada de la Educación en México, Larroyo, Francisco. Pág 402.[5] Ibid. Pág 402[6] Ibid., pág. 342.[7] Los Hombres del Poder en Michoacán 1924-1962, El Colegio de Michoacán, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, pág. 263.[8] “El grupo fundador panista era heterogéneo y se componía de católicos militantes provenientes de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC), de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y elementos distanciados del sinarquismo. En el fondo, ideológicamente coincidían todos sus miembros con el inspirador del nuevo partido, Manuel Gómez Morín”. .Ibid.pág. 264. [9] Ibid. Pág. 264[10] Palabras del Ing. Raymundo Polanco Solís, ex-director del CECyT “Miguel Othón de Mendizábal y uno de los principales promotores del CECyT. 15. [11] Ibid. Pág. 371[12] Ibid. Pág. 371[13] Revista El Cronista Politécnico Nº 28, Pág. 3[14] “Hacia 1940, ya no aparece dentro del Instituto Politécnico Nacional la sección de enseñanzas especiales (corte y confección, taquigrafía y mecanografía, etc.), ni las escuelas elementales “Hijos del Ejército”. La estructura del Instituto Politécnico ofrece tres ciclos de estudios en sucesión progresiva: Enseñanza prevocacional, Enseñanza vocacional y Enseñanza profesional”. Ibid. Pág. 375
*Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.
Aparece el señor Benito Cortés -quien falleció en el año de 1935-nativo de Tulyehualco con su yerno, el señor Andrés Blancas oriundo de Tecómitl a quien se le considera el primer nevero y pionero de la Feria de la Nieve en Tecómitl.
Fotografía de 1930 – 1934, proporcionada por María y Catalina Blancas Cortés, familia que continúa con la tradición nevera.
Culmina el invierno, se siente el calor primaveral y por consiguiente es el momento propicio para saborear algo refrescante, ya sean: paletas, raspados de hielo, helados y lo más común de la tradición popular de los pueblos del sureste del DF son las exquisitas nieves de variados sabores de frutas de la temporada.
En estas vacaciones de Semana Santa, las familias, amigos y novios se concentran en parques y jardines para seguir paso a paso la Pasión y Muerte de Cristo, pero también son los momentos para saborear la inigualable nieve que se prepara en tinas de madera pintada con vivos colores con trozos de hielo en su interior con sal granulada que resguardan un cilindro metálico con la nieve ya sea de agua o de leche.
Para las personas de buenos gustos y amantes de la nieve tradicional se concentran anualmente en la plaza central de San Antonio Tecómitl, delegación Milpa Alta a degustar el potaje característico de la temporada, como parte de nuestra cultura culinaria que conlleva para su elaboración varios años de experiencia hasta lograr una verdadera delicia para el paladar más estricto.
Por su excelente sabor tienen comparación con las elaboradas en otros lugares del territorio nacional que han cobrado fama a nivel nacional como las nieves de Querétaro preparadas con huevos, leche y su buena ración de azúcar aderezada con vainilla. Lo mismo que en Zacatecas con las nieves de durazno, manzana, guayaba, piña, entre otras frutas propias del estado. No podemos dejar de mencionar las nieves del estado de Oaxaca y su famosa leche quemada, sorbete, mamey, nuez, chico zapote y pitahaya. Por consiguiente las nieves de Tecómitl no se quedan a tras, también tienen su especial sabor.
San Antonio Tecómitl es un poblado que se encuentra al sur de nuestra ciudad donde se degustan durante todo el año las nieves de una gama de sabores de frutas frescas adquiridas en el mercado más grande del continente que es la Central de Abastos, es ahí donde los neveros se proveen de insumos y de una variedad de frutas, materia prima para su preparación.
Además del citado poblado se encuentra Santiago Tulyehualco quién celebra anualmente la Feria de la Nieve. En cada uno de estos lugares conservan su propio estilo en su preparación, considerando que es en Tulyehualco el de mayor arraigo y tradición, lo lamentable son los precios elevados que en estos últimos años que se han incrementado y se ha caracterizado por sus sabores exóticos, mientras que en Tecómitl se han mantenido accesible a la economía popular, y de acuerdo a lo expresado por su presidente, el señor Félix Ruíz nos comenta que éste año no incrementaran el precio de las nieves a pesar de la crisis que se está atravesando a nivel nacional.
Con un poco de historia nos enteramos que fue en Tulyehualco donde germinó la actual Feria de la Nieve en Tecómitl, pues así lo corrobora la familia Blancas Cortés, nativos de este poblado. Comentan que sus abuelos fueron nativos de Tulyehualco, siendo el señor don Benito Cortés, quien falleció a la edad de 94 años. Su esposa, la señora Simona Jiménez sufrieron el embate de la tromba acaecida un lunes 3 de junio de 1935 en San Pedro Atocpan donde fallece don Benito cuando ambos se encontraban vendiendo su producto en el jardín de San Martín con motivo de la celebración de la fiesta en honor al Cristo de Yencuictlalpan.
El señor Benito Cortés, fue un hombre de abolengo en la preparación de la nieve artesanal, pues se dedicaban a venderla todos los días principalmente en las fiestas patronales; asistía a las corridas de toros, carreras de caballos, en fin, en diversos lugares donde concurría la gente de los pueblos de Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco.
Del matrimonio de don Benito Cortés y de la señora Simona Jiménez procrearon a su hija Gabina Cortés Jiménez, quien a su vez conoce al joven Andrés Blancas Ávila oriundo de Tecómitl, quienes contrajeron matrimonio, y por consiguiente continuaron con la tradición en la elaboración de la nieve tomando en cuenta los sabios consejos de don Benito Cortés.
El señor Andrés Blancas retoma los secretos de la familia de su esposa al elaborar la nieve y ofrecerla en las calles del poblado, y en días de Semana Santa era expuesta en una modesta mesa de madera rodeada con algunas sillas y asientos forrados de tule donde los lugareños disfrutaban de la delicada nieve de sabores tradicionales como: melón, guayaba y limón, sabores muy solicitados de aquellos años.
Fue en la época de la década de los años 40 cuando ya se degustaba las nieves en apacibles espacios que brindaba la actual Plaza de la Corregidora, cuando se encontraba con áreas ajardinadas y asientos de cemento en los alrededores del kiosco adornada con una atractiva fuente con un enorme jarrón de bronce en lo alto que evocaba la llegada del agua en el año de1934.
Por estas razones se le considera a don Andrés Blancas como el primer nevero de la tierra que lo vio nacer; San Antonio Tecómitl, de quien a su vez procreó a sus hijos: Antonio, Irma, Oscar, Amado, María y Catalina, de apellido Blancas Cortés quienes han continuado con la tradición de la familia ofreciendo desde la década de los años de los 40 a estos tiempos las mejores nieves del rumbo.
Además cada año la Feria de Tecómitl ha cobrando fama, si tomamos como base histórica el 22 de marzo de 1978 cuando el Jefe de la oficina de mercados de la delegación Milpa Alta, el licenciado Federico Campos Roldán firma un recibo (Nº 4246) por la cantidad de $40.25 por el estableciendo de los derechos por la venta de la nieve en los días de la Semana Santa. Ante el rotundo éxito en ventas a don Andrés Blancas se le considera el pionero de los neveros. Le continuaron los señores: Isaac Flores, Aurelio Ruiz, Teofilo Chora, Eduardo Buendía, Fermín Carcaño, Félix Ruíz García, Santa Cruz, Leonila Flores, Tomás Meza, Aurelio Flores y Hugo Blancas, once familias que expenden actualmente este producto manteniéndose unidos.
De esta manera se controla la calidad de la nieve, y ante todo el precio que siga siendo accesible para el consumidor. Esto es el sello de garantía de los neveros de San Antonio Tecómitl.
Es por esto que esta Semana Santa cumplen 49 años en ofrecer el exquisito producto, y 31 años de estar constituidos como grupo de neveros organizando La Feria de la Nieve, singular tradición que enorgullece a la familia Blancas Cortés y a los vecinos de San Antonio Tecómitl.
Primer recibo comprobante, que corresponde al mes de marzo de 1978 confirmando la venta de la nieve en la Plaza de la Corregidora en San Antonio Tecómitl, donde ya se paga a la Delegación por vender nieve en los días de Semana Santa. Por tal motivo es partir de esta fecha cuando se toma como base el origen de la Feria de la Nieve, la cual celebrara su XXXI Aniversario.
Recibo de 1978, proporcionado por María y Catalina Blancas Cortés, familia que continúa con la tradición nevera.
Los primeros días del año es común escuchar entre los habitantes de la delegación Milpa Alta: “Persona que por vez primera va caminado a Chalma repite su andanza por lo menos dos veces más”. Por experiencia propia creo que hay mucho de verdad a tal grado que anualmente aumenta la fe religiosa caminando por casi 70 kilómetros con paso firme y con la esperanza de llegar al santuario de Chalma y postrase ante el Cristo milagroso. Es el éxodo milpaltense más numeroso que da inició el día dos por la noche y tres de enero por la madrugada para culminar el día 10 del mismo mes.
Efectivamente, motivados por la fe religiosa del Cristo prodigioso el caminante disfruta de la singular naturaleza de la serranía del Chichinahutzin caminata de dos días con sus respectivas noches con paso normal se desplaza por las orillas de la falda del Ajusco. Es el peregrino que se da el lujo, como pocas veces tiene la oportunidad de contemplar directamente el mundo verde de las coníferas, robles, madroños y olorosos ocotes que se levantan verticalmente como buscando el cielo a través del sinuoso y abrupto camino que serpentea el camino, no sin antes pasar por Topilejo, lugar obligado para descansar, y más adelante, en la madrugada encontrar el paraje denominado “Agua de Cadena”, le sigue “Minas”, “Agua Bendita”, “Las Cruces”, “Ocuilan”, “Santa Martha”... así hasta llegar al mítico y legendario “Ahuehuete”, hasta llegar al santuario del Señor de Chalma.
Durante el camino la noche es silenciosa, lo envuelve el frío del bosque escarchado por la temporada invernal, aquí se contempla a cada paso el cielo estrellado. Al alba se asoma con el astro rey que se eleva poco a poco hasta iluminar en todo su esplendor a los miles de peregrinos, que se detienen un poco para poder descansar en la planicie conocida como “Agua de Cadena”.
De ese lugar es donde brota el agua cristalina que corre por las canaletas de madera vieja, liquido que es aprovechado por los peregrinos y para los animales de carga quienes mitigan la sed. Precisamente en este lugar en medio de varios árboles de pino aparece una lámina clavada con un mensaje alentador donde son pocos los caminantes que se detienen a leerlo (posiblemente por el cansancio) que a la letra dice: “Que tus ojos miren de frente y tus párpados se dirijan de derechos ante ti, examina las sendas en que pones tus pies, así serán firmes todos tus pasos. No te descuides ni a la derecha ni a la izquierda, aleja tus pasos del mal”.
Después de la pausa se inicia el ascenso por inclinado y accidentado terreno de rocas donde aparecen ante nuestra vista una docena de rústicas cruces de maderos paradas sobre piedras, es ahí donde nuevamente resaltan algunos textos de los devotos quienes dan la acción de gracias para continuar el viaje sin tropiezo alguno.
De acuerdo a los datos proporcionados por el mayordomo mayor cada año se desplazan aproximadamente cerca de 20 mil peregrinos, quienes pernoctan por segunda ocasión en el paraje denominado “Agua Bendita” donde se instalan modestas casas de campaña para pasar la segunda noche entre fogatas y el estruendoso coheterío. Es en el centro del campamento donde dará inicio, como a las 10 de la noche la ceremonia religiosa acompañada con pirotecnia y tronido de cohetones. En las primeras horas del día siguiente se atraviesa Santa Martha, para llegar al árbol del legendario árbol de ahuehuete donde el viajero primerizo se detiene a bailar al ritmo de las notas del violín. Es la antesala de la llegada con el Señor milagroso.
El Santuario de Chalma es el lugar lleno de misticismo, tradición, historia, leyenda y cultura popular por sus innumerables danzas y de regocijo familiar que termina el viajero por postrarse ante el venerado Cristo.
Es el convento agustino donde se encuentra el Santo Señor, toda una verdadera maravilla de arquitectura levantada en el siglo XVII, acompañado de innumerables citas filosóficas de San Agustín, textos que se localizan al oriente del vetusto inmueble, en la parte alta de los corredores.
El visitante no pierde la oportunidad en asomarse a la singular cueva donde surge la religión católica del lugar. De acuerdo a la leyenda del México antiguo nos dice textualmente del culto a la deidad prehispánica conocida en aquel tiempo como Ostotoctheotl, interpretado como el “dios de las cuevas”, antesala a la actual religión.
De acuerdo a las crónicas del lugar, se establece que fue en este sitio donde efectivamente se apareció el santo Cristo, a partir de esa fecha ha sido venerado por miles y miles de religiosos quienes durante el año provienen de distintos lugares, tanto de la Ciudad de México como de diversos estados del interior país. Precisamente en esta singular cueva observamos una placa que textualmente nos explica la importancia del lugar: “Cueva en que se dio culto a Ostotoctheotl deidad que adoraban los aborígenes de estos contornos hasta que en el año de 1539 fue hecho pedazos al aparecer milagrosamente el Santo Cristo que permaneció en este lugar durante 125 años (1539-1664)”.
Se tiene conocimiento que a partir de esa fecha los habitantes de los pueblos de Milpa Alta lo han venerado, pero además se tienen evidencias fehacientes que desde tiempos inmemoriales ha sido visitado, se llegaba a pie o montado en el lomo del caballo atravesando las polvorientas veredas y los caminos reales y de herradura tapizados con piedras sueltas, pero con un alto contenido de fe, y hay otros quienes se van sumando a las procesiones que organizan los devotos de los pueblos de Milpa Alta.
El deseado lugar ofrece al peregrino la artesanía de los pueblos circunvecinos y la oportunidad de saborear la rica comida netamente campesina: memelas de fríjol y haba, barbacoa de horno, quesadillas de una variedad tradicional, el pulque, agua de frutas, cocoles, dulces cristalizados, palanquetas de cacahuate y jaleas entre otros que no deben faltar en el canasto artesanal.
Culmina la peregrinación anual el día 8. De regreso. al día siguiente, al pasar por el paraje Agua de Cadena. Al día siguiente se descansa en el paraje denominado Tlalpilo, es ahí donde se realiza la fiesta popular con bandas de viento, pirotecnia, mole tamales, ponche… es el bullicio y la alegría que caracteriza a los milpaltenses que se pierde entre los enormes árboles del bosque.
Por la tarde del día 10 de enero como a las 17:00 horas, aproximadamente, se acostumbra recibir a los andantes con una ceremonia religiosa en el ex convento de la Purísima Asunción de María de Milpa Alta, al mismo tiempo se realiza en cada una de las iglesias y capillas de los barrios y poblados de la demarcación. Es la acción divina de dar gracias al Creador por haber cumplido con el objetivo piadoso.
El ciclo religioso nuevamente se repetirá al siguiente año donde el mayordomo que organizará la salida rumbo a Chalma tuvo que esperar por lo menos unos veinte años para la espera y poder cumplir con su sagrada devoción. Si usted es nativo de ésta delegación y quisiera ser Mayordomo Mayor necesita anotarse este año. De ser así, pasará a formar parte de una extensa lista y posiblemente podrá usted o algún familiar cercano cumplir con su promesa en dos décadas posteriores, aproximadamente.
Como cada año, además de reflexionar y de convivir con los seres queridos, amigos, vecinos, compañeros de estudio y de trabajo. A todos a quienes compartimos las ilusiones, alegrías e inclusive las tristezas, pero, finalmente nos permite imaginar un mundo mejor, lleno de sorpresas y de esperanzas para el siguiente ciclo, mismo que iniciamos con otras perspectivas de superación y de alegría.
Este año, como los anteriores, tuvimos la oportunidad de lograr los proyectos esperados. Pocos quedaron truncados. Este nuevo período de vida será de retos a vencer, de nuevas esperanzas, oportunidades y experiencias que quizá nunca volverán a presentarse.
Cada trescientos sesenta y cinco días se cierra un año y otro se presenta. Al empezar el siguiente, todos esperamos una mejor existencia, pero no tan solo en lo material o monetario, sino que, de reencontrarnos con nosotros mismos en lo espiritual. Pues, quién no se ama a sí mismo, no puede amar a sus semejantes.
Las fiestas decembrinas dan inicio con las posadas. En cada pueblo la organización, finalmente durante las nueve posadas y la Noche Buena se celebra con gran pompa y derroche: juegos pirotécnicos, piñatas, bastante heno, esferas, escarchas, globos multicolores, serpentinas, pitos, comida, antojitos y frituras. Para el 25 por la noche se escuchan los cánticos, las pastorelas. En la oscuridad se miran velitas y se encienden muchísimas luces de bengala para abrir paso a los Santos Peregrinos.
La celebración del Año Nuevo ha sido una festividad antiquísima, tomando en consideración que existen y han existido diversos calendarios en las culturas del orbe. Basta mencionar como los chinos lo celebran en lo que para nosotros corresponde al mes de abril.
Aquí, en el antiguo México los mayas, zapotecos, mexicas y otras culturas precolombinas tenían su manera de celebrarlo. En el caso del calendario mexica se basaba en el movimiento de la luna denominado Tonalamatl, “el papel de los días” para la realización de las ceremonias religiosas que abarcaban 13 meses de 20 días cada uno y el calendario solar o agrícola conocido como el Tonalpohalli, traducido como la “cuenta de los días”, dividido en 18 meses de 20 días, más 5 que consideraban como perdidos.
Actualmente las celebraciones del nuevo ciclo ha cobrado cambios interesantes y por demás curiosos que van desde las costumbres impuestas por la mercadotecnia hasta una sarta de supersticiones.
En el sureste de la ciudad de México existen algunos lugares que celebran el fin de año en forma colectiva. En esos días de fiestas decembrinas no se encierran en su hogar para compartir el momento en familia sino que se organizan con antelación para compartir su alegría con la comunidad.
Tal es el caso de los pueblos de la delegación Milpa Alta, quienes no creen en supersticiones ni en amuletos, sino que comparten sus tradiciones donde se derrama la alegría, a aflora el colorido de los adornos. Es el ambiente donde se percibe el exquisito aroma de los tamales, ponches y toda clase de antojos elaborados muy a nuestro estilo. Este festejo se acompaña con música vernácula donde todo se transforma en bullicio vecinal.
En Milpa Alta la algarabía popular se presenta para ser compartida con propios y extraños: En Santa Ana Tlacotenco se despide al año con danzas autóctonas y por la noche se disfruta de la lluvia multicolor de la pirotecnia que ofrecen los “castillos” y las ruedas voladoras. La fiesta culmina en las primeras horas del siguiente año.
En el poblado de San Francisco Tecoxpan, el último día del año se ameniza con música en vivo, por la noche el cielo se ilumina con la quema de castillos pirotécnicos. El ambiente familiar se acompaña con música de banda. Al día siguiente la música continua para los trasnochadores.
En San Antonio Tecómitl, en la esquina que conforma la avenida Hidalgo e Iturbide se suspende el tráfico vehicular, pues al ritmo de: “una limosna para este pobre viejo, que ha dejado hijos, para el año nuevo…” se celebra la fiesta de fin de año donde simbólicamente se representa el año que culmina con un enorme muñeco elaborado con tiliches de un venerable campesino, incluyendo el paliacate al cuello, huaraches, sombrero de paja y con máscara de abuelo que es utilizada en la popular danza Michoacana “La danza del viejito”, y para darle un toque especial se le pone en la boca un cigarro y a un lado la botella de aguardiente para el frío.
MANUEL GARCÉS JIMENÉZ Cronista de Milpa Alta manuel_garces@hotmail.com
José Guadalupe Nieto Rivera fue un hombre dedicado a servir al Creador. Oriundo de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, dedicó su vida pastoral y social al poblado de San Antonio Tecómitl, Milpa Alta por más de 45 años.
Vino a este mundo el 11 de diciembre del año de 1883 en el poblado de San Gregorio Atlapulco. Sus primeros estudios los realizó en su pueblo natal y los siguientes que equivalen a la actual secundaria los llevó a cabo en Xochimilco
Se ordenó sacerdote el día 11 de octubre de 1908. Por el cariño a su pueblo realizó el canto de su primera Misa el día 12 de octubre de ese mismo año e inmediatamente paso a ser vicario auxiliar en la iglesia de Santiago Tianguistengo, estado de México, donde estuvo tres meses
Como sacerdote vivió los embates de la revolución del periodo de 1910 a 1917, año en que se levanta en armas don Francisco I. Madero contra el régimen porfirista hasta la promulgación de la actual Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
El 21 de mayo de 1925 llegó al pueblo de San Antonio Tecómitl, delegación Milpa Alta, quien lo recibió con los brazos abiertos, durante más de 45 años realiza cotidianamente su trabajo espiritual que lo caracterizó por su fervor, su bondad, el respeto y ante todo su dedicación al Sacramento de la Reconciliación.
Otro episodio de la historia negra que atravesó nuestro país fue de 1926 a 1940 conocido como la Guerra Cristera (movimiento que vivió el Padre en San Antonio Tecómitl), cuando los grupos de conservadores del catolicismo intransigentes acceden a la violencia en contra del gobierno emanado de la reciente revolución por considerar que atentaba contra sus intereses espirituales. Durante esta etapa el Padre Lupito cumplía a escondidas con su labor pastoral en algunos domicilios particulares. Nunca dejó a sus feligreses.
Además de atender las tareas eclesiásticas del ex convento de San Antonio de Padua en Tecómitl, tenía a su cargo las iglesias de Santa Ana Tlacotenco, San Juan Tepenáhuac y San Francisco Tecoxpan. Al retirarse del templo, para descansar por edad avanzada, el obispo de aquellos años le da el cargo honorífico de Canónigo de la catedral de la ciudad de México.
El 8 de noviembre de 1984 a la edad de 101 años los ojos del Padre Lupito se cerraron para siembre. Su muerte originó que los feligreses de Tecómitl solicitaran a la delegada en turno, licenciada Carolina Hernández Pinzón que su cuerpo descansara para siempre al pie del Altar Mayor de la parroquia a su cargo donde se encuentra actualmente el Cristo conocido como de la “Preciosa Sangre”.
A cien años de su ordenación sacerdotal, aún se le recuerda por sus acciones sociales y familiares y de haber tenido una vida modesta, pues como sacerdote, nunca cobraba. Al término de alguna ceremonia religiosa se le preguntaba ¿Cuánto es Padre por sus servicios?, siempre respondía; “lo que gustes darme” En ciertas ocasiones la ingratitud afloraba, pues los creyentes se retiraban sin darle las gracias.
Es por ello que en su pueblo natal San Gregorio Atlapulco, Xochimilco y en San Antonio Tecómitl se le recuerda cariñosamente como el Padre Lupito.