Para conocer más sobre Iztapalapa, escucha el programa
de radio de la Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y
Cultural, con la participación de la cronista Beatriz Ramírez González.
JAIME SAN ROMÁN RUIZ Cronista de San Juanico Nextipac pipechon@yahoo.com
Dianas
tras salva:
banda tocando dianas tras quemar 20 gruesas de cohetes en honor al patrono
del barrio en la Plaza Juárez de Nextipac.
Origen
Esta festividad conmemora la “Transfiguración”, el estado glorioso
en que se manifestó Jesucristo a tres de sus discípulos en el Monte Tabor,
según el evangelio de Mateo:
“en presencia de ellos Jesús cambia de aspecto, su cara brillaba como
sol y su ropa resplandecía como la luz. Entonces e aparecieron Moisés y Elías
hablando con Jesús”.
Transfigurarse es cambiarse. Ser de otro modo y ser visto de manera
diferente. De ser sólo Dios cambia a ser Dios y Hombre, para hacerse semejante
a los hombres, a tal grado que:
"Siendo su condición divina, no se apegó a su igualdad con Dios,
se redujo a nada, tomando la condición de servidor y se hizo semejante a los
hombres" (Filipenses 2, 6-7).
"mientras estaba orando, su cara cambió de aspecto" (Lc 9,
29). "Se veía en un estado de gloria y hablaba de su partida, que debía
cumplirse en Jerusalén" (Lc 9, 31).
"Con nuestros ojos contemplamos su majestad cuando recibió de
Dios Padre gloria y honor. En ese momento llegó sobre él una palabra
extraordinaria de la gloriosa majestad: "Ese es mi hijo muy querido, el
que me agradó elegir. Nosotros escuchamos esa voz venida del cielo, estando con
él en el cerro santo" (2Pedro 1, 16-18).
La festividad
La fiesta del 6 de agosto se instituyó siguiendo lo establecido en el
santoral romano. En 1456, el Papa Calixto III estableció esa fecha en honor al
Divino Salvador, en acción de gracias por la victoria obtenida por los
cristianos contra las fuerzas musulmanas a las puertas de Belgrado.
Durante los primeros años de la colonia, se celebraron las fiestas con
víspera, misa, sermón y paseo del estandarte, pero éstas no tenían de fiesta
más que el nombre. Cantadas las vísperas y celebrada la misa todo era recogido
y todo mundo volvía a sus hogares.
Una leyenda común en los pueblos chinamperos cuenta que en tiempos de la
revolución mexicana los zapatistas pasaron por los canales y le pidieron a una
familia que custodiara la imagen. Prometieron volver por ella, pero jamás lo hicieron.
Desde entonces, la familia se encarga de organizar todos los años la fiesta
para agradecer y celebrar al Divino Salvador.
La tradición de esta celebración se ha transmitido de generación en
generación fomentando y fortaleciendo la fe y religiosidad del pueblo.
En San Juanico Nextipac, esta festividad tiene muchos seguidores que
con fervor se preparan desde el año anterior para su celebración. Obtienen
fondos de muy distintas maneras, entre ellas rifas, colectas y realización de
bailes.
Vecinos ajenos a las mayordomías nos indicaron que las mejores orquestas se
presentan en los bailes organizados año con año para esta festividad; y, que
desde que se recuerda, estaban iluminados. Colocaban pebeteros alrededor de la
plaza Juárez para quemar ocote, que los mismos mayordomos iban a recoger hasta
Santa Fé y el pueblo de los Remedios.
En la kermesse, los mayordomos obsequian al pueblo un tonel de pulque. Finalmente,
otras cosas que han hecho famosa esta celebración, tal como indican los
registros de la delegación Iztapalapa, son el gran castillo pirotécnico que se
elabora y la enorme cantidad de cohetes tan tronadores que se queman en honor
al Divino Salvador tras la misa de función que este año fue concelebrada por 5
padres. En la plaza Juárez, la banda toca dianas y se convidan bebidas entre
los concurrentes ya que cada una de las 5 mayordomías ofrece su comida
comunitaria.
Convivio
con bebidas entre asistentes a quema de salva, domingo, ago 8, 2010.
JAIME SAN ROMÁN RUIZ Cronista de San Juanico Nextipac pipechon@yahoo.com
Portada floral en fachada del templo: corresponde a
la de 2009, es elaborada en Iztacalco por la misma familia de artesanos, desde
hace más de 50 años.
Origen
Hasta
la fecha, nuestra investigación no ha revelado desde cuando se celebra al
patrono del barrio, sólo que la capilla original fue construida a fines del s.
XVI. La imagen existente en la parroquia no es la original, la cual pudo ser
una pintura, pues si las esculturas no cumplían todos los cánones eran
consideradas “idolatría”. Y aunque para el s. XVII eran comunes las imágenes de
carrizo y olote, eran susceptibles de rápido deterioro. Debió ser bien visto
por los franciscanos el culto al patrono de los peregrinos que tan arraigado
está en el imaginario desde la edad media.
Celebración
Desde
que se recuerda, para esta fiesta han coexistido varias mayordomías: Fuegos,
Banda y Salva, únicos eventos realizados como marco a la celebración religiosa.
A principios del s. XX, surgió un grupo de la mayordomía de la Salva, denominándose Jóvenes
de Santiago. Dieron características distintivas a la fiesta, ahora
tradicionales como el baile, la callejoneada y los eventos culturales.
Nextipac
no tuvo padre permanente. Hace mucho tiempo, la familia Ramírez tomó la
responsabilidad de ir a Iztacalco, traer al cura. Al principio, en trajinera
por el Canal de la Viga; posteriormente, en jumento; y más recientemente, en
tranvías, de mulitas y eléctricos. Una vez que se tuvo cura de planta, hace 3
generaciones, cambiaron su compromiso por las portadas florales para la iglesia
que colocan la víspera.
Dos hermanos de la oriunda familia Calderón se
encargaron por muchos años, del arreglo del resto de la iglesia. Tras el deceso
de uno de ellos esta práctica la tomó el Sr. Francisco Maguey, hasta nuestros
días. El sobreviviente, Don Amador Calderón Coria, contrata los músicos y
cantores para las misas de función que son cantadas.
Las
actividades cubren 9 días de celebración continua. El día del santo, las
Mañanitas, a las 7 AM, el mariachi canta una hora. Al terminar, las imágenes
quedan en el templo y se ofrece desayuno a mariachi y concurrentes. Luego llega
la banda que acompañará las actividades.
La mayordomía la “presta” para un
recorrido que se extiende a lo largo de la noche visitando las casas que apoyan
la banda y ofrecen bebida a los mayordomos y dan una cooperación para el pago
de la banda.
Los
eventos culturales se instauraron en 1990 y se presentan toda la semana en la
plaza Juárez. Hay kermesse y se invita a la feria, cuyos responsables, la
familia Vega, son la 4ª generación que trae los juegos mecánicos.
Callejoneada, parada para la tamalada: casa
de la familia Guerrero Ortíz, 2007.
La
callejoneada es otra procesión donde los pobladores acompañan dos imágenes para
visitar a otros devotos, amenizados por la rondalla que viste capas y porta
estandartes. Por costumbre en cada casa se ofrecen galletas a los itinerantes,
en especial a mayordomos y rondalla; y, dulces y golosinas a los niños. La
familia Guerrero ofrece tamales a la concurrencia. Preparan 10 mil tamales y
por si fuera poco, al final del recorrido convidan a rondalla y mayordomos a
cenar, es decir más de 100 personas.
La
noche del sábado se verifica el baile. El domingo inicia con la procesión de
imágenes alrededor del pueblo. Participan mayordomías de todos los patronos con
estandartes, floreros, sahumerios, etc. El párroco da la salida con agua
bendita. Llegan comparsas: chinelos, matlachines y santiagueros. Terminando se
acomodan en el templo las imágenes y en el atrio quedan danzantes y banda y
llegan chirimías o mariachis que amenizan hasta la misa en que se realiza el
cambio de mayordomías. Los celebrantes pueden ser ex-párrocos del pueblo,
obispos e incluso cardenales.
Recorrido con la banda, parada en casa de Enrique Ramírez
q.e.p.d.: 2009.
La mayordomía de la Salva quema 50 gruesas de
cohetes. La familia Ramírez Flores organiza cada año la exhibición de lucha
libre después de la misa.
La
comida comunitaria la ofrece cada mayordomía por su parte. Todas las comidas son
preparadas sólo por las mayoras, sus familiares y amigas, pues esta comida es
responsabilidad exclusiva del mayor en turno. Durante la tarde van llegando
vecinos, familiares, amigos, mayordomos de otros santos y pueblos, banda y
danzantes. Alrededor de 400 personas por cada sede y en el Barrio de Santiago
hay cuando menos 5 sedes para esta fiesta.
Esa noche la mayordomía de los
Fuegos quema el castillo que se ha armado en sitio los días anteriores. Es el
espectáculo de cierre de la festividad para la comunidad.
Al
día siguiente se hacen las entregas de las imágenes, en las 4 mayordomías. En
cada una, el mayor que recibe ofrece su primera comida a su mayordomía y a los
asistentes de las demás o de otros santos (correspondencias), amenizada con
banda. Al terminar, junto con los músicos, cada comitiva va a casa de su mayor
saliente para desde allí acompañar la imagen por el pueblo a su nueva morada. A
veces coinciden en ello todas las imágenes de Santiago y a veces no.
En casa
del nuevo mayordomo tienen verificativo inventario, relación de ingresos y egresos
y la entrega formal. Reiteran su compromiso e invitan al convivio final de este
ciclo que es el primer evento, ya en funciones, que realiza la nueva
mayordomía.
Procesión de imágenes: corresponde a
la de 2009, Se aprecian estandarte y cuadro de la mayordomía de los
Fuegos.
Conclusión
La
fiesta de Santiago para Nextipac va más allá de la liturgia, recrea su tradición,
adaptándola a nuevos contextos, es un factor de movilidad y cohesión colectiva,
donde sus formas de organización social y económica son resultado de
solidaridad, reciprocidad y compromiso para con el pueblo. Las imágenes
refuerzan este sentido, dando identidad y ampliando las interrelaciones
comunitarias. No importa que sus chinampas hayan desaparecido y el pueblo haya
sido dividido por ejes viales, cerrar calles, hacer procesión allende los
límites actuales del pueblo indican apropiación de los que fueron sus espacios
sagrados. Preservar la fiesta de Santiago es una de las razones de que Nextipac
sobreviva hasta el s. XXI y cimenta su futura continuidad, trascendencia y ser
parte de ese mosaico cultural que es la ciudad de México.
Referencias Peyron Pucheu, R. A., Sanromán
Peyron, A. y Sanromán Ruiz, J.C. Nextipac – Sobre las Cenizas. Libro de artista y libro
digital en DVD. México, 2008. pp. 198.
Peyron Pucheu, R. A., Sanromán
Peyron, A. y Sanromán Ruiz, J.C. (p. d. g.) Nextipac
– Sobre las Cenizas. Video grabación documental en DVD. México, 2008. 40 min.
Peyron Pucheu, R. A., Sanromán
Peyron, A. y Sanromán Ruiz, J.C. Nextipac – Sobre las Cenizas. Colección de fotos digitales y
en 35 mm
(originales y digitalizadas). México 2008. 6000 fotografías.
Peyron Pucheu, R. A., Sanromán
Peyron, A. y Sanromán Ruiz, J.C. Aproximación a la Investigación Documental
sobre los Pueblos Originarios del Valle de México (un dossier). Libro digital en DVD. México,
2008. pp. 58.
Peyron Pucheu, R. A., Sanromán
Peyron, A. y Sanromán Ruiz, J.C. Memoria del Proyecto Sobre las Cenizas (una
guía para planeación, control y ejecución de proyectos). Libro digital en DVD.
México, 2008. pp. 63
Santiago Apóstol: imagen existente en la parroquia de San Juan
Bautista.Autor desconocido.
Fotos
Propiedad de: ELECTION PARFAIT, SACV
Autoría: Adriana Peyron Pucheu
Beatriz Ramírez González Cronista de Iztapalapa cronistabrg@msn.com
Cabalgata por la Calzada Ermita Iztapalapa. 10 abril 2010.
A 91 años de su muerte, Emiliano Zapata recibió
homenajes en diferentes sitios del país: también en Iztapalapa se hizo presente
este 10 de Abril. Las autoridades delegacionales organizaron una cabalgata con
el apoyo de asociaciones de caballerangos de pueblos de esta demarcación:
Culhuacán, San Lorenzo Tezonco, Santa Cruz Meyehualco, Santa María Aztahuacan.
El acto cívico se llevó a cabo en el Hemiciclo
“Forjadores de la democracia”, ubicado
en el camellón de Periférico Oriente esquina con Av. Ermita Iztapalapa. El
cronista de Santa Marta Acatitla, Calixto Rosas Vázquez, hizo
alusión a la presencia del General Zapata en estas tierras a principios de
octubre de 1913, lo que podemos recordar también a partir del testimonio del
cronista Guillermo González, quien hace veinte años pudo entrevistar a los “abuelos”
testigos del acontecimiento:
“al pasar por el pueblo de Santa Marta fue recibido en el
gran atrio de la iglesia por el pueblo, que lo vitoreaba, y le ofrecieron un
desayuno al máximo jefe zapatista”.
Más tarde se dirigió a San Sebastián Tecoloxtitlán, donde
pronunció un breve discurso a las familias y a los revolucionarios que
militaban en sus tropas. Por la tarde, “Zapata y su comitiva se dirigieron al
pueblo de Santa María Aztahuacán. A su llegada fue recibido por los principales
del pueblo y saludó de mano a muchas personas que le ofrecieron una comida;
aquí también pronunció un discurso a los revolucionarios. Ellos le obsequiaron
un sombrero de charro, y ofrecieron en su honor un jaripeo” (“Cuatro pueblos en
la lucha zapatista”, publicado por el INEHRM en 1990).
¿Qué le habrán ofrecido de comer en Aztahuacán al
General? Lo tradicional entonces, gracias a los recursos de la tierra y la
laguna, era el mole de pato, el mixmole (caldo de pescaditos frescos), tortas
de ahuautle, tlapiques, frijoles quebrados, necuatole…entre muchos otros guisos
típicos; prepararlos ahora es casi un lujo pues los ingredientes se consiguen
muy caros.
Charros y Nazareno cruzando la Calzada Ermita Iztapalapa. 10 abril 2010.
El espíritu de la presencia de Zapata volvió a Iztapalapa
en el día que se recuerda su asesinato. Encarnó en la persona de un actor para
cabalgar por la histórica Calzada Ermita Iztapalapa, acompañado por autoridades
delegacionales y unos sesenta jinetes, compartiendo todos la calzada con
automóviles y camiones.
Cómo no recordar en ese momento a Hernán Cortés, que por
esta misma vía caminó con su ejército en 1519 en su primer viaje de exploración
del territorio mexica; entonces los caballos asombraron a los indígenas, quienes
no los conocían, hoy son parte de las tradiciones de los pueblos originarios
que en Iztapalapa siguen vivos.
Entrando a la Macroplaza Metropolitana Cuitláhuac. 10 abril 2010.
La tropa de Zapata, el de la cabalgata de este 2010,
continuó por la Calzada hasta llegar a la Macroplaza Metropolitana Cuitláhuac,
donde la efigie de bronce del Gran Tlatoani los recibió, para luego apreciar la
presentación de la comparsa Dinastía del pueblo de San Sebastián
Tecoloxtitlán, muestra del baile que en
días de Carnaval convoca a cientos de personas en diferentes pueblos de la
delegación; es otra de las tradiciones vivas de Iztapalapa.
Fue en este mismo lugar donde Cuitláhuac recibió a Cortés
y sus soldados, los atendió con cortesía y aposentó en su palacio; al día
siguiente continuaron su marcha rumbo a Tenochtitlán. El Tlatoani no sabía
todavía a qué había venido don Hernán. Meses después cambió la historia de
Iztapalapa y del territorio que se conocería como Nueva España.
La cabalgata avanzó por la Calle Porfirio Díaz, subió por
Puente Titla al Cerro de la Estrella, y por otras calles de las Colonias que
ocupan el cerro, que la llevaron a la ladera norte del Cerro, frente al predio
de la Pasión, donde cada año el Cristo iztapalapense es crucificado. Al General
y su tropa se ofreció una comida como en aquellos días de 1913, esta vez el
menú fue un poco diferente: carne asada, longaniza con papas y nopales y
frijoles. Amenizó la Banda Sinfónica de Iztapalapa. (Abril 2010).
Cuitláhuac recibe a los charros y caballerangos de Iztapalapa.10 abril 2010.
JAIME SAN ROMÁN RUIZ Cronista de San Juanico Nextipac pipechon@yahoo.com
“Desde
el Viernes de Dolores, muy de mañana, se veía surcado el canal por infinidad de
chalupas que llegaban cubiertas por completo, de toda clase de flores, que se
realizaban en grandes cantidades.“
Este
fue el origen del paseo que se hacía en la Viga, y antes en el Puente de
Roldán, y que poco a poco ha ido desapareciendo, como muchas costumbres
esencialmente mexicanas, que pronto se conservarán tan sólo en la leyenda
popular.
El
Domingo de Ramos se realizó la procesión a lo largo de la avenida San
Juanico, terminando en la parroquia, donde tras oficiarse la misa se
bendijeron las palmas. (Referirse a las imágenes en la sección Galería de
fotos).
La
ceremonia del Lavatorio el Jueves Santo se realizó en un templete enlonado
colocado en la plaza Juárez, contigua a la parroquia. Allí junto, se vendían
panes y ramos benditos de manzanilla y romero. Los ministros que auxilian al
párroco lavaron los pies a doce personas escogidas para representar a los
apóstoles durante las escenas vivientes del jueves y viernes. Esta ceremonia,
incluyó la misa crismal. Como no hubo representación de la última cena, justo terminando la misa
inició el tridúo, por lo que la llamada para depositar el santísimo en la
parroquia se hizo con una gran matraca de mano. Todo el pueblo fue a ello y allí
quedaron los ministros y los grupos de oración hasta media noche.
La
visita de las siete casas, consiste
en ir a 7 iglesias, como popularmente se dice, “deHerodes a Pilatos” rememorando el juicio de Cristo. Como en Nextipac
no hay más iglesias y la parroquia no cuenta con capillas posas, la
escenificación del apresamiento y juicio de Jesús se realiza en casa de alguno
de los vecinos de El Ranchito. Esta vez, se efectuó en casa de la familia
García. Inició a las 9 pm. No se personifica a Jesús sino que se usa la
centenaria imagen de la parroquia. Intervinieron el cura, los acólitos y
quienes representaban a los apóstoles. La ceremonia duró más de una hora y al
final se convidó a los asistentes atole y pan de dulce, pues quien quisiera, en
este sitio velarían toda la noche en lo que constituye los rezos de la hora santa en Getsemaní.
El
viernes fue especialmente intenso pues comenzó a las 9 am y, se recorrieron las
estacionesdel vía crucis, iniciando en El Ranchito. Además de una docena de nazarenos que se turnaban a cargar su
propia cruz, hubo otras cuatro cruces grandes y seis pequeñas que personas
haciendo mandas fueron cargando durante el recorrido.
Como
tampoco se representa a la Virgen, grupos de voluntarios llevan en andas las
imágenes de la parroquia. Intervienen, sin embargo los apóstoles, los nazarenos
y las magdalenas. Abren la procesión
los acólitos y un nutrido grupo de seminaristas invitados.
Terminó
en el atrio de la parroquia, donde párroco y presbítero con diferentes lecturas
y reflexiones sobre la pascua, realizan
lo que se conoce como Las Siete Palabras de
Jesús en la cruz, que concluyeron
alrededor de las 2 pm. El resto del día y parte del sábado, se realizaron los
demás ritos del tridúo: la oración
universal; la develación y adoración
de la cruz; y, dar el pésame a la
virgen de la Soledad.
Como
antiguamente, la vigilia de la pascua se celebró a modo de terminar en los
primeros momentos del domingo. La plaza enlonada estaba a oscuras y en el
kiosko se inició una hoguera para generar un fuego nuevo que encendería al cirio pascual. Es el inicio de la vigilia en base al
sentido simbólico de la luz en la liturgia cristiana. Habla del paso de las
tinieblas a la luz, de la noche al día. Las tinieblas simbolizan el pecado y la
muerte; y la luz simboliza a Cristo Resucitado. “En este fuego nuevo, que es
bendecido, está la dignidad de la creación que el Señor rescata, y con él se
encenderá el Cirio Pascual”, rezó el cura.
Las
“candelas” son velas para iluminar y pueden elaborarse de diferentes
materiales: sebo, parafinas solidificadas, resinas y ceras. La palabra “cirio”
viene del latín “cereus”, de cera, el producto de las abejas y se aplica a las
candelas hechas de este material.
El
cirio más importante es el que se enciende en la vigilia pascual. Es una
elegante columna de cera de más de un metro de altura y 20 cm de diámetro. El ritual
del encendido conlleva rezar el pregón pascual: “Cristo ayer y hoy”, se traza
la línea vertical de la cruz; “Principio y fin”, se traza la horizontal; “Alfa”,
se escribe la letra alfa sobre la cruz; “Y Omega”, se escribe la letra omega
abajo de la cruz; “Suyo es el tiempo”, se escribe el primer número del año en
curso, en el ángulo superior izquierdo de la cruz; “y la eternidad”, se escribe
el segundo número en el ángulo superior derecho; “A él la gloria y el poder”,
se escribe el tercero en el ángulo inferior izquierdo; “Por los siglos de los
siglos. Amén”, se escribe el último, en el ángulo inferior derecho.
A
continuación se le incrustan cinco granos de incienso o se le hacen marcas en
los brazos, pies y centro de la cruz, simbolizando los cinco estigmas del Señor
diciendo: “Por sus santas llagas”, “gloriosas”, “nos proteja”, “y nos guarde”,
“Jesucristo, nuestro señor. Amén.” Se enciende el cirio con el fuego nuevo rezando:
“Que la Luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro
corazón y nuestro espíritu”.
Por
unos momentos, la única luz fue la del cirio, pero poco a poco conforme se fue
pasando la llama, la plaza fue iluminándose por completo. Con la bendición de
los cirios, se inició la misa de gallo para celebrar la pascua. Con lecturas del antiguo testamento por
algunos pobladores y canto de salmos por los seminaristas se realizó la
liturgia lucenaria, tras la cual el
párroco pidió se apagaran los cirios. Nuevamente, volvió la penumbra.
Al
llegar la Gloria, se encendieron fuentes de fuegos artificiales así como tres
faroles bajo el enlonado, representando que Jesús subió a la Gloria. La misa
continuó con la bendición del agua tras lo cual cura y ministros rociaron a
toda la concurrencia en vez del acto penitencial. El resto de la celebración
estuvo lleno de símbolos o, como diría el jesuita Ong, signos, en una semiótica
sin fin que el mismo párroco iba explicando.
La
misa fue animada por el coro de la rondalla que hizo participar a la
concurrencia. Tras la misa, se tuvo un convivio donde varios de los pobladores
compartieron los alimentos que habían preparado con todos los asistentes. Para
entonces ya era domingo.
(En
la galería de fotos, aparecen imágenes tomadas durante estos ritos).
JAIME SAN ROMÁN RUIZ Cronista de San Juanico Nextipac pipechon@yahoo.com
En San Juanico Nextipac se celebrará en marzo, del 7 al 11 el Jubileo. Una
celebración muy interesante ya que no es una fiesta patronal pero por la fecha
y su espaciamiento con la fiesta de la candelaria se ubica dentro del ciclo
anual de rituales del maíz que se realizaba en mesoamérica desde mucho antes de
la llegada española.
Como los ritos religiosos prehispánicos se llevaban a cabo en espacios
abiertos, los frailes adoptaron en los templos los siguientes elementos: un atrio,
que precedía a la iglesia con muros que le daban intimidad y misticismo; una
capilla abierta, la mejor aportación novohispana a la arquitectura mundial,
situada a un costado de la iglesia y con la misma orientación; capillas posas, que
servían para posar ahí al Santísimo en las procesiones, hechas de piedra, en
las cuatro esquinas del atrio; una cruz atrial; y, un camino procesional
paralelo a los muros del atrio.
En Nextipac, el cementerio dio lugar a
las naves laterales y al atrio pero por su tamaño no cuenta con capilla abierta
ni tampoco con capillas posas.
Como en la celebración del Jubileo, el objetivo es acercar el Santísimo a
la población, se ha tenido la costumbre de erigir capillas posas temporales.
Esta actividad se ha vuelto una tradición más de las que distinguen a San
Juanico. Todos los barrios y mayordomías participan creando verdaderas
obras de arte.
Sin embargo, hay una mayordomía encargada de organizar la festividad y, al
igual que con los santos, la organización empieza desde un año antes, al tomar
posesión del cargo.
Son 5 días de celebración y el pueblo se lena de puestos de
pan, antojitos, etc. Inicia con la salida de la custodia e imágenes de casa del
mayordomo a la iglesia.
Hay misas solemnes de apertura, por la mañana; y, de cierre, por la noche, en
las que celebran obispos y presbíteros. En las mañanas, el Santísimo queda
expuesto a los fieles, al mediodía se rezan los trisagios y por las tardes, se
realizan procesiones a las “posas” preparadas por los fieles. Al atardecer,
diariamente antes de la misa, se dejaba el Santísimo en reserva.
Un día se visita a las mayordomías de las peregrinaciones a San Juan de los
Lagos, Chalma, Tepalzingo y la Cuevita; y,
a las colonias El Triunfo y Ampliación El Triunfo.
Otro día, el antiguo barrio de
Santiago apóstol con las capillas de las mayordomías de banda, fuegos, eventos
y salva, así como a las mayordomías de Nuestra Señora de la Merced. Otro, el
antiguo barrio de San Salvador, visitándose las posas de todas las mayordomías
de las festividades de San Juan Bautista y del Divino Salvador.
El domingo, como en las demás celebraciones, es especial. La misa matutina
se oficia en latín. No hay trisagio y en su lugar se celebra una Misa para
Enfermos.
El último día de la festividad, también es especial.
La misa nocturna
clausura toda la celebración y al final se realiza el cambio de mayordomos
titulares.
Terminada esta ceremonia, se efectúa la solemne procesión nocturna,
llevando al Santísimo por todo el pueblo. Las mayordomas portan cirios
escamados y los demás velas y fenelones de colores. Definitivamente, es algo
espectacular ya que las luminarias públicas no afectan la solemne procesión. Al
regresar, se encienden fuegos artificiales y bengalas, antes de entrar a la
parroquia para la bendición final. Para cerrar se queman toritos pirotécnicos y
otros fuegos artificiales.
Al día siguiente, se tiene la entrega de imagen, inventario y refrendo del
compromiso.
No deben perderse esta oportunidad de ver la creatividad tradicional
desplegadas en las efímeras pozas que construyen los habitantes de uno de los
pueblos chinamperos originarios de la cuenca de México que, además, son
diferentes año con año.
San Juanico se encuentra entre el Eje 6 Sur y Río Churubusco y entre La
Viga y Eje 3 Ote.
BEATRIZ RAMÍREZ GONZÁLEZ Cronista de Iztapalapa
cronistabrg@msn.com
No se sabe con precisión cuándo iniciaron los festejos
de Carnaval en la Ciudad de México, lo que si se conoce es que esa tradición traída
por los conquistadores a la Nueva España se fusionó con elementos de ceremonias
parecidas de la cultura prehispánica. A pesar de que empezó a causar problemas
por los excesos en la embriaguez de los indígenas, parece que por un tiempo fue
tolerado, luego trató de ser combatido por las autoridades civiles y
eclesiásticas; en 1679 el Santo Oficio emitió un edicto que prohibía a los
seculares vestirse de religiosos durante los carnavales y en 1722 prohibió las
“mujeriles transformaciones”.
La campaña contra el Carnaval fue apoyada por el
Virrey Juan de Acuña, quien prohibió en 1731 a los hombres vestirse de mujeres, a éstas
de aquellos, y a todos usar máscara, bajo la advertencia de diferentes castigos
(Viqueira Albán, Juan Pedro, ¿Relajados o reprimidos? Diversiones públicas y
vida social en la ciudad de México durante el Sigo de las Luces, México, FCE,
1995, 140-145.).
A causa de esas prohibiciones, el Carnaval se desplazó
de la Ciudad de México a la periferia. Así se arraigó en pueblos como
Iztacalco, Mexicaltzingo e Iztapalapa, donde se hacían las danzas de los
huehuenches, que eran indígenas disfrazados de viejos, y el martes de carnaval
realizaban la ceremonia del ahorcado luego de hacer la parodia de un juicio a
un gobernante, para quien exageraban la crítica, lo que en parte causó su
prohibición.
En 1780 se ordenó a estos pueblos, y otros de las
inmediaciones, destruir esas expresiones que rememoraban las antiguas
costumbres, y además fomentaban la embriaguez, bajo la pena de azotes y cárcel
si no cumplían.
A pesar de la reiterada oposición de las autoridades
civiles y eclesiásticas a la celebración del Carnaval, éste no dejó de realizarse
en algunos pueblos. Quizá fue sólo a partir del movimiento revolucionario que se
suspendió, pero a iniciativa del periódico El
Universal fue revivido en 1926. Al respecto el Dr. Atl escribió en esos
días de febrero:
“Cuando los UNIVERSALES lanzaron la descabellada idea
de revivir el Carnaval, yo me reí con todas mis ganas porque me pareció
ridícula la ocurrencia de pretender que las gentes se diviertan a la fuerza y
me abstuve de asistir a las primeras manifestaciones de regocijo oficial,
dominado por un escepticismo indigno de un hombre de mi buen humor. Pero la
fuerza misma del entusiasmo popular me empujó a la vorágine de alegría en que
la metrópoli fue convertida gracias a un conjuro casi mágico”
Y así fue, en toda la ciudad la gran noticia era el
Carnaval; hubo desfiles de carros alegóricos y coches adornados, combate de
flores, concursos de estudiantinas y de disfraces, bailes de máscaras, se
convocó a nombrar como rey de Carnaval al hombre más feo del Distrito Federal y
se enterró el mal humor; como reina del Carnaval se coronó a Ernestina I, hija
del Presidente en turno, Plutarco Elías Calles.
También se convocó a elección de reinas en las
Municipalidades. En la de Iztapalapa el Carnaval fue descrito de la siguiente
manera:
“Hermosa fiesta en Ixtapalapa.- Los clubes de tennis “Grupo
México” y “Anahuac de San Ángel” integrados por señoritas de la buena sociedad,
tuvieron el día de ayer un reñido encuentro en la mesa situada en la Jardín del
Palacio Municipal, saliendo vencedor el primer equipo, por treinta puntos
contra 20.
El “Grupo México” fue capitaneado por la señorita
Marcelina Salgado.
Más tarde se efectuó un segundo evento deportivo entre
los equipos de basket-ball “México” y “Peñón”, capitaneados por Daniel Cerón y
Juan Dávila, saliendo vencedor el primero con treinta y cuatro puntos.
Después del programa deportivo organizado como uno de
los números del Carnaval, se sirvió en la Presidencia Municipal un
lunch-champagne, terminando la fiesta del domingo con un baile de disfraces. El
Presidente Municipal, señor Teófilo Cedillo, otorgó premios a las siguientes
personas, que supieron disfrazarse mejor: Apachesa, señorita María G. del Raso;
Colombina, señorita Aurora Beltrán; Japonesa, señorita Josefina Montes de Oca;
Polichinela, señor Rafael Pachuqueño; Pirata, señor Felipe Tenorio y
Mefistófeles, señor Trinidad Cedillo” (El
Universal, 13-febrero-1926).
Según testimonios de habitantes de Iztapalapa, desde
entonces no ha dejado de celebrarse el Carnaval, primero es en Santa Martha
Acatitla el sábado anterior al miércoles de ceniza; el siguiente fin de semana
en Santa María Aztahuacán y el Barrio de Los Reyes Culhuacán, continúa Santa
Cruz Meyehualco con Los Reyes La Paz (Estado de México), San Sebastián
Tecoloxtitlán, Santiago Acahualtepec, los Barrios del pueblo de Iztapalapa, y
San Lorenzo Tezonco. El cierre se hace en el Pueblo de Iztapalapa, a donde
acuden las comparsas y cuadrillas de los demás pueblos, con todo y sus carros
alegóricos.
Ha habido cambios en los disfraces, en la música que
acompaña, pero no en la emotividad y entusiasmo del Carnaval; éste consiste en
cuadrillas o comparsas de danzantes que van por las calles vestidos de charros
con máscaras, de chinas poblanas o disfraces diversos llamados chichinas;
también las “mujeriles transformaciones” están permitidas. Los acompaña una
orquesta o banda de música y se detienen a bailar donde cooperan para la
música. Se corona a las reinas que desfilan en carros alegóricos, que también
compiten por ser los más vistosos, y se organizan grandes bailes. También hay
concursos de disfraces.
Al paso de los siglos sigue viva la tradición, y en
estos días, en Iztapalapa, es otra vez tiempo de Carnaval. (marzo 2010).
BEATRIZ RAMÍREZ GONZÁLEZ Cronista de Iztapalapa
cronistabrg@msn.com
El pasado domingo 29 de noviembre en el pueblo de Santa María Aztahuacán fue recibida una réplica de la Virgen de la bala, patrona de Iztapalapa y del oriente de la ciudad de México. Aunque su altar está en Iztapalapa, en el Santuario del Señor de la Cuevita, su culto se está extendiendo.
Probablemente
hace más de un siglo que no se reproducían copias de esta virgen, por ello esta
pieza es única en su género. Por otra parte, deben admirarse los detalles que
singularizan esta pieza, sobre todo por los atributos que la componen y son
parte de la iconografía de la escultura, como la imitación del estofado, la
luna en forma de nubes que está a los pies de la imagen, la bala y la aureola que
imitan a los atributos de la original.
Las manos
son desprendibles para que sea más fácil vestirla, y lleva un orificio en la
parte superior de la cabeza para que pueda ponérsele una corona.
El culto a
esta Virgen rebasa los trescientos años, por lo mismo cada una de estas
réplicas es valiosa tanto por sus peculiaridades, como por la gran tradición
religiosa y cultural que hay detrás de dicha devoción. (datos tomados del
folleto entregado durante la procesión, elaborado por el historiador Naín
Alejandro Ruiz Jaramillo).
La procesión recorrió varias calles del pueblo. La imagen era llevada en andas por mujeres cubiertas con un manto azul, como el de la Virgen.
Los danzantes se hicieron presentes en la procesión. Son tradicionales en la fiesta patronal del pueblo de Santa María Aztahuacán.
Una vez terminado el rosario que se fue rezando durante la procesión, a ésta se integró una banda de música para concluir el recorrido hasta llegar a la parroquia. Así, los danzantes fueron acompañados con música para bailar; es la misma música del Carnaval, también tradicional en Aztahuacán.
Atrio de la Parroquia de Santa María Aztahuacán. Del lado izquierdo vemos la capilla antigua, ahora utilizada sólo para la fiesta patronal. Afuera del templo moderno los devotos esperan la bienvenida del sacerdote para ingresar a escuchar misa. Despues vendrá la comida, como se acostumbra en toda fiesta de pueblo.
ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA BALA
Señora mía, abogada poderosa en las
bodas de Canan, en mi matrimonio ya se
acabó el buen vino de aquella fiesta
nupcial. El enemigo de la unidad
matrimonial quiere desbaratar lo que ha
salido de un solo principio. Ya no somos
dos en una sola carne. Pero me acuerdo
que tú, Madre de Cristo y de la Iglesia, cuya
unión representamos los esposos legítimos,
eres autora no sólo de la felicidad nupcial
de las bodas, sino también la que impide la
muerte de los matrimonios cristianos,
preservando de la muerte a una pobre esposa.
Por ese milagro de “la bala” desviada del
pecho de una esposa, a tus plantas maternales, te pido,
Señora, preservar mi matrimonio de una quiebra fatal.
Te prometo ser devota(o) propagar el milagro y consagrarme
a una santidad matrimonial, poniendo también a mis hijos,
en marcha de virtudes cristianas.
Quedaré eternamente agradecida (o).
Para conocer la historia completa de la Virgen de la bala, consúltese la página http://www.actiweb.es/virgendelabala/, donde aparece la investigación del historiador Naín Alejandro Ruiz Jaramillo.
Max
Rojas publica la serie Memoria de los cuerpos y obtiene el Premio Iberoamericano de Poesía “Carlos
Pellicer” 2009.
Cuerposes, para mi, como la
carta del suicida, aunque espero no llegar a serlo, y un testamento – el mío,
el poético y el humano. Max Rojas
El pasado mes de octubre el Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes dieron a conocer la lista de los ganadores de los Premios Bellas Artes de Literatura 2009.
En el caso del galardón de Poesía “Carlos Pellicer” para Obra Publicada 2009, fue otorgado
a Max Rojas por su obra titulada “Memoria de los Cuerpos” (Cuerpos uno).
Jorge Juan Máximo Rojas
Proenza, mejor conocido como Max Rojas, nació en 1940 en la Ciudad de México,
dentro de una familia de intelectuales,
revolucionarios, y exiliados políticos de la España republicana y de la Cuba
revolucionaria, Siendo seguramente sus primeros maestros, además de nutrirse de
la lectura y estudiar Filosofía y Letras Hispánicas, en la UNAM. Entre los
cargos que ha desempeñado, está el de Director de la Casa Museo de León Trotski,
Coordinador de Vinculación de las Casas de Cultura del Distrito Federal, en el
Instituto de Cultura de la Ciudad de México, Director de la Biblioteca del
Ateneo Español de México A.C., etc.
Como
promotor cultural ha realizado un intenso trabajo, siendo quizás en la
delegación de Iztapalapa donde mayor huella ha dejado entre artistas,
promotores culturales, escritores, cronistas, miembros de casas de cultura,
museos, y todos aquellos que tienen que ver con la cultura y el arte.
Max Rojas avecindado en Iztapalapa, se ha convertido
en la persona mas respetada y querida en el ámbito de la cultura en esta
demarcación, pero también hay que decirlo, odiado por los menos, que no
consienten la denuncia y franqueza de su discurso, su intolerancia a la
mediocridad y a la politiquería, y a su
lucha constante en pro de la cultura y el arte.
Como poeta ha publicado
El turno del aullante y Ser en la Sombra, escrito en 1976,
sus textos
aparecen en diversas revistas literarias y han sido incluidos en antologías
como: Dos siglos de poesía en México, Poetas de una generación: los
40s, y Poesía de la ciudad de México. Escribió
también la novela inédita Vencedor de otras batallas y ha publicado una
serie de artículos periodísticos bajo el seudónimo de Carlos Manrique. Actualmente,
es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2006-2009.
Recientemente público Antología de cuerpos, serie
que estará integrada por 21 volúmenes, de los cuales se han publicado tres; el
primero, Cuerpos uno, por el que le han otorgado el
Premio Iberoamericano de Poesía “Carlos Pellicer” 2009. El poeta había hecho un silencio
poético de casi cuatro décadas, ese compas de espera valió la pena, el retomar el
bolígrafo y la hoja, hicieron que Max Rojas, cual volcán en erupción
desprendiera de si mismo esa lava incandescente que quemaba su cuerpo,
convirtiéndola en poesía y que hoy, han
dado vida a Cuerpos, cuerpos de Max,
en donde lo palpamos atormentado por las sombras y fantasmas de los cuerpos.
A reserva de la lectura de la obra galardonada,
transcribo aquí, parte de la presentación que hace su autor:
“Cuerpos es un
solo poema, aunque su unidad está dada, únicamente, por las obsesiones de su
autor y por su continuidad cronológica, que se inicia, con una sola excepción,
en junio de 2003 y prosigue hasta el día de hoy, después de casi cuarenta años
de silencio poético.Ahora, a la luz de muy recientes sucesos, se me curre pensar que Cuerpos es
el poema de la desolación absoluta, del vacio que queda cuando –como dice
Quevedo-“hay muchas cosas que pareciendo que existen y tienen ser, ya no son
nada sino un vocablo y una figura”
BEATRIZ RAMÍREZ GONZÁLEZ Cronista de Iztapalapa cronistabrg@msn.com
El pasado 1º. de noviembre el Grupo cultural Raíces del pueblo de la Magdalena Atlazolpa, Iztapalapa, representó en el Museo de Culturas Populares de Coyoacán, un cuento anónimo de fines del siglo XIX, en el que se recrea el mercado de aquella época, con sus vendedores de pájaros y chichicuilotes, de flores y tacos de chicharrón con nopales, además del merolico que vende remedios y el merenguero. El narrador fue el espíritu de un difunto que vino a visitar su ofrenda.
Con ese motivo instalaron también una ofrenda prehispánica, cuya placa explicativa decía lo siguiente:
"Esta ofrenda está dedicada a Xilonen, diosa de la mazorca tierna, representa un entierro y ofrenda prehispánica, basada en los vestigios encontrados durante la ampliación de la construcción de la iglesia de Santa María Magdalena.
En el México prehispánico la celebración dedicada a los muertos se ralizaba en el mes de agosto y coincidía con el final del ciclo agrícola del maíz, calabaza, garbanzo y frijol. Los productos cosechados de la tierra eran parte de la ofrenda.
En la ofrenda cada elemento tiene un significado. El agua se ofrece a las ánimas para que mitiguen su sed después de un largo recorrido y como fortalecimiento para su regreso, ya que siempre se ha considerado como fuente de la vida.
La sal es el elemento de la sabiduría y la purificación, sirve para que el alma no se corrompa.
El copal significa la sublimación, el perfume de reverencia soberana.
Las flores blancas están relacionadas con las almas de los niños, ya que significan ternura y pureza. Las flores amarillas significan riqueza, la flor de oro sirve para recordar.
El petate es ofrenda para el descanso, para merecer el banquete.
El alimento es un elemento que se comparte, es el ofrecimiento fraternal.
Entre los antiguos pueblos nahuas, la muerte era el paso del alma a otros lugares para seguir viviendo. Los enterramientos se hacían a veces con las vasijas y herramientas que los difuntos utilizaban en vida y según la posición social y política, se les enterraba con sus acompañantes, que podían ser una o varias personas o un perro".
Durante los tres siglos que duro la Colonia, el pueblo siguió sufriendo el despojo de sus tierras y manantiales, por parte primero de los encomenderos y después por los hacendados que, auxiliados por algunos malos clérigos, lograron que los Culhuacanenses rápidamente ingresaran a la filas de los parias y derrapados, dejándolos en condiciones únicamente para servir en las haciendas en calidad de esclavos sumisos y callados, a quienes únicamente los movía la necesidad de obtener algo para llevar a sus casas, para alimentar a su familia, y dar cumplimiento a las enseñanzas de humildad, respeto, y paciencia de la nueva religión.
Los nuevos métodos de trabajar la tierra y el uso indiscriminado del agua acabó con sus abastecimientos, después la constante contaminación de los canales llegó a tal grado de convertirlos en una cloaca en los que se arrojaban los materiales fecales, los cadáveres de animales, los desperdicios orgánicos de las tenerías y mercados, y como nadie se preocupara de limpiarlos ni darles mantenimiento se convirtieron en grandes focos de infección, con sus respectivos insoportables olores, obligando a que el Valle fuera desecado y Culhuacán perdiera sus chinampas.
Humboldt en 1804 comentó: que el salario anual de un jornalero del campo apenas bastaba para cubrir la necesidad más apremiante de la familia, la alimentación, basada en maíz, frijol y chile, la carne era artículo de lujo; sin embargo, así seguía trabajado y produciendo riqueza para sus amos y sus sacerdotes.
Llegó el año de 1910 y Culhuacán estaba invadido y rodeado por las haciendas, San Antonio Coapa, la Soledad y San Nicolás Tolentino, Dolores y Guadalupe, en todas trabajaron nuestros abuelos, y las condiciones de trabajo fueron injustas, los pretextos abundaban para pagar poco, mal o nunca.
Los sábados se les rebajaban dos pesos para pagar la misa de los domingos, para comprar la cera y el vino, por esta razón la mayoría de los peones se oponía a ser participe de actos litúrgicos,
Quienes trabajaron en las haciendas nos dicen que el conjunto de los edificios centrales de una hacienda, estaba rodeado por una pared alta y gruesa de piedra oscura apuntalada por contrafuertes al que se le llamaba el “casco”. En él estaba la casa del propietario donde se podría disfrutar de casi todas las comodidades de la vida moderna: luz eléctrica, baños de agua tibia, salón de villar, salas espaciosas, enorme comedor y numerosas recámaras; todo amueblado con lujo, y a veces de mal gusto. La del administrador disponía de todo lo necesario para su familia. Fuera de él, el extenso campo de labor y la aglomeración de casas donde vivían los peones, a la que llamaban la “cuadrilla”.
Casa de la Hacienda de San Nicolás Tolentino
“En contraste con el casco, la cuadrilla era miserable, sus casas parecían improvisadas y estaban construidas con los más increíbles e inadecuados materiales. Eran cuartos de adobe, sin ventanas, con una puerta. Allí dormía en el suelo toda la familia, allí también se cocinaba en un fogón, se hacían las tortillas y la comida en cazuelas y se servía en burdos jarros y platos de barro. Los peones, mujeres y niños, estaban llenos de piojos, vestidos de sucios harapos, descalzos y comidos por las fiebres.
La tienda de raya ocupaba un papel importantísimo en aquella organización, allí se vendía al peón y a su familia la manta, el percal, el jabón, el maíz, el frijol, el aguardiente y por supuesto otras mercancías a precios generalmente más altos que los del mercado y no siempre de buena calidad.
El jornal se pagaba con mercancía y sólo cuando sobraba un poco solía completarse con monedas de curso legal. En la tienda de raya se llevaba al peón cuenta minuciosa de sus deudas, las cuales pasaban de padres a hijos y jamás podían extinguirse, entre otras razones, porque las necesidades elementales del peón y su familia no podían llenarse con el exiguo jornal y al hacendado le convenía tener peones adeudados porque así le era fácil tenerlos arraigados a la tierra y explotarlos mejor.
Troje de la Hacienda de San Nicolás Tolentino
Por otra parte, la iglesia desempeñaba un papel de indudable significación. Allí estaba el cura para guiar el rebaño por el buen camino; allí estaba para hablar a los desdichados, a los miserables, a los hambrientos de la resignación cristiana y de las delicias que les esperaban en el cielo, al mismo tiempo de los tormentos del infierno, para los desobedientes, para aquellos que no acatan con humildad las órdenes de los amos. Y si la coerción económica de la tienda de raya y la coerción moral del cura no resultaban suficientes para mantener en la obediencia al jornalero, entonces ahí estaba la cárcel, la cárcel del hacendado y los castigos corporales para someterlo; allí estaba el inmenso poder del propietario para enviar al rebelde a formar parte en las filas del ejército de forzados del porfirismo o el destierro a las haciendas de Yucatán y Quintana Roo de donde jamás volvían.
Un hacendado vivía mejor de lo que podía vivirse desde el punto de vida material. Se sentía aristócrata, perteneciente a una especie zoológica privilegiada, tenía clara conciencia de su grandeza y su poder, era inculto, católico por rutina o conveniencia y Porfirísta convencido por ambas cosas.
Esa minoría afortunada y dichosa, en cuanto al goce de bienes materiales, se consideraba como la única depositaria de la decencia y de las buenas maneras, vestían bien, eran ricas y no demasiado morenas. Había relación entre la decencia, la riqueza, y el color de la piel; una solapada discriminación racial herencia de siglos.
Durante el régimen Porfirísta no hubo libertad política ni libertad de pensamiento, no olvidemos el lema del gobierno: “poca política y mucha administración”, sólo que la administración no tuvo en cuenta a la masa trabajadora; no se ocupó de los pobres sino únicamente de los ricos: de los ricos nacionales y extranjeros.
Las huelgas estaban prohibidas y se castigaba con severidad a quienes en alguna forma pedían aumento de sueldo o la reducción de la jornada de trabajo como sucedió en Cananea y Río Blanco.
Al informarse mi Pueblo de los principios de la Revolución, que eran contra la tiranía, Culhuacán ayudó al ejército Zapatista proporcionando hombres, poniendo a su disposición maíz, fríjol, legumbres y frutas para su alimentación, así como alojamiento para pernoctar en la escuela, el exconvento, y en algunas casas particulares.
Las ideas de Zapata removieron en los habitantes de Culhuacán el aborrecimiento a los hacendados y brotó el deseo de venganza y la esperanza de recuperar las tierras que con gran sacrificio les legaron sus antepasados; se decidieron a ayudar a los revolucionarios, al recordar el menosprecio sufrido por el dictador Porfirio Díaz cuando demandaban justicia, para protegerse de la voracidad, de aquel pulpo terrateniente que los dejaba en la miseria, sin un pedazo de tierra donde sembrar, donde poder cazar para comer o recoger y traer leña para cubrir sus necesidades.
Ante tal solicitud de justicia sólo recibían la indiferencia, pero si insistían se convertían en reos y entonces se aplicaba la persecución, la prisión y en algunos casos el enrolamiento en el ejército o el destierro a las haciendas de Valle Nacional de donde no volvían jamás. Ya no era posible seguir sufriendo las amenazas y malos tratos de los caciques del pueblo, todos impuestos por el gobierno, quienes al menor desaire a sus caprichos denunciaban a sus vecinos, por faltarles al respeto, y por la gravedad de la falta fueran desterrados para quedarse con sus pocos bienes.
Las injusticias que sufrían los peones por parte de los hacendados y la falta de interés de los gobiernos civil y eclesiástico para entender y resolver la crítica situación de los ciudadanos, como es su obligación, y no aprovechar los fueros unos o los sermones de humildad los otros, para abusar de las familias que tenían necesidad de trabajar para obtener honradamente su alimentación y vestido.
Por eso en Culhuacán fueron varios ciudadanos los que se enrolaron en las filas revolucionarias y varios los que tomaron parte en el saqueo de las haciendas que estaban a su alrededor, lo que será tema a tratar en otra oportunidad en que disponga.
Al informarse mi Pueblo de los principios de la Revolución que eran contra la tiranía y el bienestar de los hombres, Culhuacán ayuda a los Zapatistas proporcionando hombres para su ejército, poniendo a su disposición maíz, fríjol legumbres y frutas para su alimentación, y siendo característicamente hospitalarios les dan alojamiento para pernoctar en la escuela, el exconvento, y en algunas casas particulares. Los habitantes de Culhuacán además admiraron y respaldaron a Zapata, porque Emiliano,
Nació entre los pobres
vivió entre los pobres
y por ellos combatía,
yo no quiero honores,
a todos así decía.
Los vecinos pronto supieron que Zapata al igual que la mayor parte de la gente de Culhuacán, fue de cuna humilde, forjó su carácter en el sacrificio, y su alma en la fragua de los dolores, dolores que como espirales se levantan en las piras de las injusticias, su carácter de joven fue acrisolado como el nuestro en las labores del campo, sus nobles sentimientos los absorbió: de la tierra, del polvo, del viento y del agua, los adquirió al abrir el surco, donde más tarde depositará la semilla que verá crecer, cultivar y cuidar con esmero, florecerá y producirá el grano que alimentará y dará bienestar a la familia,.
Al igual que cualquier Culhuacanense, vio desde chico como despojaban las tierras a sus padres, vio la impotencia de no poderlas defender, esto siempre causó ondas decepciones que agitaban y atormentaban su espíritu.
Mis vecinos se decidieron a ayudar a los revolucionarios, al recordar el menosprecio sufrido, cuando recurrieron al dictador Porfirio Díaz en demanda de justicia, sólo para protegerse de la voracidad, del hacendado que los dejaba en la ruina y en la miseria.
Culhuacán dio su apoyo a Zapata, cuando supo que en forma adicional al Plan de San Luis, el Plan de Ayala hacía constar que: los terrenos, montes y aguas que hayan sido usurpados por los hacendados, científicos o caciques a la sombra de la justicia venal, entrarán ahora en posesión de los pueblos y de los ciudadanos que tengan los títulos correspondientes de esas propiedades y de las cuales han sido despojados por la mala fe de los opresores, y si es necesario, con las armas en la mano, mantener la posesión.
El Plan de Ayala proponía que en virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos no son dueños más que de la tierra que pisan y sólo por ese momento, y que están sufriendo los horrores de la miseria, sin poder mejorar en nada su condición social, ni poder dedicarse a la agricultura, a la industria o al comercio, por estar todo monopolizados en unas cuantas manos, las tierras, montes y aguas se expropiaran.
Que se repartan las tierras, donde puedan volver a ser trabajadas, y se de cumplimiento justamente a su lema que decía "la tierra es de quien la trabaja", frase que expresa una idea y es guía de una conducta a seguir, hasta triunfar o morir.
JAIME SAN ROMÁN RUIZ Cronista de San Juanico Nextipac pipechon@yahoo.com
¿Nextipac? Me es grato hablar de San Juanico Nextipac, donde llevo la crónica desde hace 5 años y al cual conozco hace 30. Era un pueblo fuera de la ciudad y ahora está en el centro.
Mapa de localización. Territorial Aculco, Delegación Iztapalapa.
¿Qué tiene Nextipac para hablar sobre él?
Es un pueblo originario de los cuales quedan muchos; chinampero y proveedor de fruta y verdura hasta 1950 como otros muchos; fundado antes que Tenochtitlan como varios. Lo especial es su nombre, que se hizo leyenda mucho antes de la Conquista:
“… no es éste el asiento que os tengo prometido, es necesario dejar esta morada, no en paz sino en guerra levantando nuestras armas para mostrar al mundo nuestra valentía... ved al rey culhua y pedid su hija para mujer de vuestro dios... sacrificadla para que la tome por madre. Después desolladla, vestíd el cuero y sus ropas a un chaman. Convidad al rey a adorar a la diosa, su hija, y le ofrezca sacrificio.”
Aquél aceptó, pero al advertir lo sucedido, horrorizado y colérico grita: “Maldad tan grande que estos mexicas han cometido, ¡han muerto y desollado a mi hija y me han hecho adorar a un chamán! ¡Acabemos con ellos… qué no quede rastro ni memoria de ellos!”
Los mexicas logran huir a Iztacalco, hace 700 años. Los culhuas quemaron todo el asentamiento pero una vez dominantes, los mexicas regresan, reconstruyen y lo bautizan Nextipac. Su toponimia, del náhuatl, nextli: ceniza; e icpac: en lo alto, arriba o sobre, “Sobre las cenizas”. Esto lo respalda el códice Aubin como indica el siguiente fragmento:
“8 calli xihuitl, ic onmiquanique in Nexticpac in Mexica. 11 tecpatl xihuitl ipan nauhxiuhtique in Mexica in oncan Nexticpac.” “Surgiendo el año 8 Calli, los Mexicas fijaron su residencia en Nextipac. Allí permanecieron 4 años. Fechado el año 11 Tecpatl.”
En los códices, su jeroglífico es un templo sobre un cerro de ceniza y arriba la cabeza de Huitzilopoztli, representado como colibrí, explica el Dr. Leonardo López Luján. Lo especial de Nextipac radica en todo lo siguiente. Es un lugar donde su Dios les indica que su asentamiento definitivo será en otro lugar. Es aquí donde nace la leyenda de la Diosa Madre. Es aquí donde levantan sus armas para mostrar su valentía. Es aquí donde pierde su nombre original del cual sólo quedan conjeturas. Y es aquí donde resurge el pueblo como el áve fénix, sobre sus cenizas.
Portada del carro alegórico
¿Por qué la Peregrinación?
Se atribuye a La Guadalupana vencer la peste en 1737, convirtiéndose en madre (Tonantzin) protectora de todos los mexicanos. Iturbide la declaró Patrona de la Nación y Juárez firmó decreto autorizando la celebración del 12 de diciembre. En San Juanico, desde hace unos 200 años la peregrinación anual se verifica el 2° martes de noviembre. Preparativos y actividades son similares a las fiestas patronales. En el centro del pueblo se reúnen las imágenes de las demás vírgenes veneradas: Alboradas, Cirios, Guardia, etc. que las acompañarán. Con la bendición del párroco salen del pueblo. Parece mentira, pero es cierto, el pueblo queda prácticamente vacío. En puntos intermedios se unen peregrinos de Tlacoquemecatl, que siempre los han acompañado, y de Iztacalco. Recorren La Viga, Anillo de Circunvalación y Guadalupe. La misa es celebrada por varios sacerdotes, entre ellos, el párroco del pueblo.
Al terminar se disfruta de una comida, trabajo titánico que realizan las mayordomas y que se inicia un mes antes para hacer compras y preparar la pasta del mole. Cocinan el mismo día, mientras el contingente efectúa su peregrinaje. Cada cazuela equivale a más de 200 platos. Al medio día, todo se transporta al sitio del convivio. Otros se han adelantado para colocar lonas, mesas, sillas y todo lo necesario. No descansarán hasta que el último haya terminado de comer.
Al no estar en Nextipac, se tiene que retirar todo del sitio que se utilizó para dejarlo libre completamente. Un año antes iniciaron trámites ante autoridades (basílica y GDF): registrar fecha y hora indicando ruta; cantidad de peregrinos e imágenes; necesidad de patrullas de tránsito y ambulancias; coordinar la misa; solicitar permiso para actos en el atrio (rosario, procesión, danza, música de banda, etc.); gestionar sitio para servir alimentos (atrio o casa de peregrinos); si concelebra el párroco; si habrá coro, peticiones especiales; etc. Aquí no termina todo. Como cualquier otra celebración organizada por mayordomía, aún hay que realizar el cambio de mayores y entregar la imagen.
Alpasar el Palacio Legislativo, el contingente sobrepasa las 5,000 personas.
¿Por qué narrarlo en octubre?
Porque es en este mes cuando los mayordomos se reúnen para revisar y autorizar el presupuesto que aplicará el mayor que reciba el cargo en la celebración del 12 de diciembre y que sale de las cuotas y apoyos recaudados. También durante este mes la Mayora reúne a sus mayordomas para ir a comprar chiles y especias que usarán para el mole. Los cocinan y muelen de modo que la pasta esté a punto un mes después. Aprovechan su mercadeo para apartar aves, carne y demás insumos que usarán para desayunos, comidas y cenas para la banda y los niños tanto de los carros alegóricos como de escoltas y abanderados.
Mayordomas cocinando
En noviembre, aún en Nextipac, se conmemora a los Difuntos. Y aunque llena de tradición, la celebración es muy sencilla comparada con otros lugares de la ciudad. Y este año se registrarán los pormenores de las actividades mencionadas complementando la documentación sobre gastronomía festiva que cubre preparación de las recetas tradicionales, evaluación nutricional de las mismas y elaboración de un recetario que incluye fuentes de suministroy las técnicas de cocina y preservación de ingredientes mismas que, por tradición y costumbre, se han usado en Nextipac manteniendo su fuerte sentido de identidad comunitaria durante sus 704 años de historia.
Los invitamos a acompañarnos este 10 de noviembre. ¡Siempre lo recordarán! Jaime Carlos Sanromán Ruiz, 30/09/2009
Con motivo de la celebración del Bicentenario de nuestra Independencia, todos los mexicanos buscamos de diferentes maneras manifestar nuestra alegría, amor, respeto y admiración por los héroes que con su lucha y muchos con la vida lograron independizarnos.
En Culhuacán, nuestras calles y plazuelas principales, llevan el nombre de algunos héroes de nuestra independencia, como un reconocimiento y ejemplo a seguir, en este mes las casas se adornan con banderas, escudos y guirnaldas, se organizan festejos y bailes en manifestación de júbilo, aunque es de lamentar que a muchas calles, la Oficina de Nomenclatura les ha cambiado el nombre, por el de personajes extranjeros que pese a sus grandes méritos, nada significan para la mayor parte de los habitantes, y les causan malestar por lo difícil de su pronunciación y para la escritura de su correspondencia.
Una de nuestras plazuelas más significativas lleva el insigne nombre de doña María Leona Vicario, heroína de la Independencia, nacida en la ciudad de México el 10 de abril de 1789; su familia gozaba de excelente posición económica y la niña María Leona, como hija única, fue muy mimada de sus padres, recibió una educación muy superior a la que entonces recibían las personas de su sexo, aprendió el francés, el arte de la pintura y otras materias que no se estilaban, a los diez y ocho años quedó huérfana y al cuidado de su tío materno el licenciado Agustín Pomposo.
Era natural que una joven de esas condiciones tuviese pretendientes, entre ellos el bachiller en leyes Andrés Quintana Roo quien hacía su pasantía en el despacho del licenciado Pomposo. Andrés la solicitó en matrimonio y al serle negado, decidió enlistarse en las filas independientes del General Rayón en 1812.
Doña Leona sufrió bastante con esa decepción, pero siguió con su relación amorosa, convirtiéndose a su vez en una decidida insurgente, poniendo a disposición toda su inteligencia y fortuna a la causa que su novio había abrazado, siendo una exaltada patriota que no disimulaba sus simpatías por la causa. En Tlalpujahua invirtió sus ahorros en la fabricación de armas que tanta falta hacían.
Doña Leona fue víctima de persecuciones del Gobierno Español, siendo algunas veces rescatada por los insurgentes, otras salió disfrazada de negra, vestida de harapos y montada en un burro. Contrajo matrimonio con Quintana Roo en uno de los pueblos donde estuvo, y fruto de su matrimonio nació su primera hija, en una cueva cercana a Achipixtla y llevada en un huacal para ser bautizada, siendo el padrino el General Rayón.
Como no era fácil de escapar de las fuerzas realistas que recorrían la comarca en todas direcciones, el matrimonio tuvo que refugiarse en una escondida barranca del rancho de Tlacocuspa, perteneciente a Sultepec, donde no había elementos de ninguna clase de comodidad y donde sufrió mil privaciones, todos sus bienes ya habían sido confiscados por el gobierno.
Cuando fueron indultados, vivieron en Tejupilco, Toluca y al consumarse la Independencia, en la ciudad de México.
Después de tantos sacrificios, sufrimientos, desilusiones y sin sabores murió esta gran heroína en la capital el 21 de agosto de 1842. ” Honor y Gloria a Leona Vicario, ejemplo de patriotismo, abnegación y valentía”.
Desviación del Canal Nacional alrededor de 1920 en lo que ahora son las calles de Juárez y Adolfo López Mateos, en Culhuacán Iztapalapa. Se realizaron las obras para facilitar la circulación de las canoas y chalupones
En una antigua zona chinampera de la cuenca de México se encuentra Culhuacán. Está conformado por once barrios, la mayoría de ellos de origen prehispánico. Se ubica al oriente de la ciudad de México, dentro de los límites de la delegación Iztapalapa.
Al igual que otros pueblos originarios como Xochimilco, la economía de Culhuacán estuvo apoyada en la agricultura. Sus pobladores se dedicaban además a la pesca, a la extracción de sal, de piedra, de cantera y al trabajo artesanal.
La producción agrícola se transportaba en canoas por el Canal Nacional para su venta en la Viga. Además de la verdura, se transportaba en el siglo XVIII piedra, arena, maíz, forraje, trigo, cebada, madera, cal, ladrillos y azúcar.
Las canoas que utilizaban para transportar sus productos eran de cincuenta pies o más de largo, con capacidad para varias toneladas, sin embargo también había más pequeñas y la razón de que no fueron muy grandes se debió a la dificultad para desplazarse por la ciudad, ya que los canales no eran de gran anchura.
Resulta impresionante imaginar en aquellos tiempos, la cantidad de canoas que circulaban por las principales vías. Según Charles Gibson se calculaban en cien o doscientos mil en el periodo de la conquista; y que en el siglo XVII, más de mil canoas al día entraban en la ciudad[1].
Había canales de menor dimensión y relevancia, y como señaló Mariano Monterrosa “El más importante de los canales era el Canal Nacional, que salía de Chalco, pasaba por Xochimilco, seguía por Culhuacán, Mexicaltzingo, la actual calzada de la Viga, cruzando por Iztacalco, Santa Anita, para llegar al mercado de la Merced, justo a un costado del convento del mismo nombre, en el llamado Puente de Roldán para continuar por San Lázaro y desembocar en el lago de Texcoco. Había otro canal que bajaba del pueblo de Tlalpan, en tanto que los canales restantes, servían para comunicación del lugar.”[2]
Habitantes de Culhuacán recuerdan con suspiros y añoranzas lo que alcanzaron a ver y a disfrutar del Canal. El señor Secundino Ortega, nativo de Culhuacán nos dice: “Yo tendría ocho o nueve años, pasaban las canoas de Xochimilco cargadas todas de legumbres, entonces les gritábamos ¡ tÍooo, me regala una lechuga! Y nos daban la lechuga o la zanahoria, además estaba el agua muy limpia, bajaba de Xochimilco. Cada canoa la jalaban dos personas con reatas de cada lado porque las traían copeteadas de legumbres”.
La señora Reynalda Gutiérrez, recuerda: “Había pescaditos, mi abuelita nos llevaba a pescar en chalupón, había pescado grande y chiquito, ranas, almejas… de aquí se iban a vender a Jamaica. Mi papá llevaba en la chalupa: col, alcachofa, coliflor, cilantro, cebolla, berro y verdolagas…sólo verdura, y algunos la cambiaban por lo que no tenían, como la fruta”.
Los recuerdos son en algunas ocasiones, los únicos registros que nos permiten conocer el entorno de antes. Cuando el espacio se empieza a transformar, la memoria colectiva hace presente el pasado para hacer referencia a su historia. Como lo señalan los siguientes testimonios, con imágenes tan vÍvidas.
Margarita Morales nos platicó: “Había quienes llevaban un chalupón lleno y lo vendían por un tanto, -decían, ¿cuánto la canasta? Y decíamos ¿todo junto? , un chiquihuite o un costal? Nosotras trabajábamos la chinampa. Las tierras las teníamos aquí mismo… pero ahora ya todo está colonizado”
La señora Guadalupe Rodríguez comenta con respecto al costo de pasaje: “Creo… dos centavos… tres centavos se pagaba para llegar al mercado de Xochimilco, ibamos a vender conejos, gallinas, pollos, hasta puerquitos. Mis padres en paz descansen llevaban en huacales: puercos, guajolotes, hasta guajolotes chiquitos iban a vender”.
Pero no sólo se utilizaba el canal para llevar a cabo traslados comerciales, sino que también sirvió como esparcimiento y paseo por parte de algunos habitantes, recuerda la señora Guadalupe: “Los paseos en el Canal eran sobre canoas, mis papás luego decían -vamos a Xochimilco- venían sus compadres del centro en una canoa, traían comida, bracero para prender la lumbre en los botes, ¡muy bonito eso! Los paseos eran a Xochimilco o a Mixquic”.
Mucho se ha escrito sobre la vida cotidiana en la ciudad de México, algunos investigadores con más énfasis que otros, pero todos brindan una agradable descripción visual en sus narraciones. Como Antonio García Cubas quien aborda en su crónica “El libro de los recuerdos” la actividad del Canal, tanto en sus días ordinarios como en los días de fiesta.
“El canal se hallaba completamente invadido con las canoas que habían llegado ofreciendo a los habitantes de la capital, las variadas producciones de las chinampas de Santa Anita, San Juanico e Iztacalco, consistentes en abundante hortaliza y en profusión de flores. El gentío que llenaba la calle era inmenso, tanto que, como se dice vulgarmente, pudiera andarse sobre las cabezas. Allí las familias decentes se mezclaban, por fuerza, con las del pueblo bajo, y todas iban y venían de esquina a esquina, abriéndose cada cual, entre la multitud, un camino trabajoso que al fin se abandonaba para acercarse a la orilla del canal, con el intento de proveerse de flores y de verduras”.
Sabemos que Xochimilco fue uno de los principales proveedores de flores y de verduras de la ciudad de México, todavía hacia finales del siglo XIX.
Habitantes de Culhuacán, comentan que en el barrio de la Magdalena, justo a la orilla del canal, fue colocado por ellos un pequeño altar con la imagen de la virgen de la Candelaria. Señalan que se debió a los constantes hundimientos de canoas, provocados por los remolinos que se originaban justo cuando pasaba este transporte. Aseguran que a partir de que se colocó el altar, los accidentes no se volvieron a presentar. Desde entonces llevaron a cabo una celebración en este lugar, hasta que se construyó la capilla de La Magdalena, y la imagen se traslado a este templo, continuando la festividad.
Es muy interesante señalar que las edades de los entrevistados varían, sin embargo, los testimonios en torno al canal, son prácticamente los mismos, en cuanto a su función y condiciones en las que se encontraba. Cada uno de los habitantes, refieren a partir de sus vivencias, acontecimientos relevantes. Tal es el caso de la celebración religiosa de la virgen de Los Dolores que se llevaba a cabo con mucha fastuosidad, aunque después se fue haciendo dentro de esta celebración, la popular fiesta de “La flor más bella del ejido”, en donde se coronaba a la reina y se realizaba una fiesta charra.
En los días de fiesta el canal lucía bellos colores, como dice el señor Simón Rosas Rosas: “Se vestía de gala los viernes de Dolores. Era porque desde el miércoles venían las gentes de Xochimilco, los propietarios de canoas. Entonces allá en Cuemanco hacían una portada en honor a la Virgen de los Dolores y de ese modo les deseaban suerte a las gentes que traían sus canoas, trajineras como las que vemos en Xochimilco. Escogían las mejores o las peores, venían bien vestidas, como decían. A medio camino había una ermita, y ahí se persignaba la gente. Esos no llegaban a Jamaica, nada más llegaban a Santa Anita, que es por donde está la Coruña”.
El Canal también sirvió como paseo y de esto nos comenta el señor Simón: “Se paseaba la gente, los novios principalmente. Iban a pasearse por la tarde, ya veía dos canoas o tres canoas. Algunas personas traían flautas y tocaban esa música de antes”. Y nos comenta más adelante “aquí en Culhuacán no hubo propiamente un embarcadero como para paseo, pero el embarcadero era donde cabían unas once a doce canoas, en Cafetales. Todas estas gentes tenían sus canoas con sus nombres grabados, porque con ellas transportaban la pastura para mantener las vacas”.
El Canal Nacional como se ha visto formó parte importante en la vida de los nativos de esta región. En la actualidad aunque no está funcionando y se encuentra sucio y cubierto de lirio, abarca los barrios de San Antonio, La Magdalena, San Francisco, Tula y San Simón.
La señora Guadalupe Rodríguez trata de recordar la fecha en que dejó de funcionar el Canal: “Más o menos sería en el año de 1950 cuando todavía servía el Canal, ya después no, ya ni llegaban las canoas, luego empezaron a hacer la carretera de la Viga”.
Gracia Hernández, refiere en su estudio geográfico histórico de Iztapalapa, que: “Desde fines del siglo XIX comenzaron las obras de desagüe del Valle de México. Entre 1895 y 1900 se construyó el canal de desagüe del lago de Chalco. Una vez que fue desecado, los ríos manantiales de Xochimilco fueron utilizados para abastecer de agua a la ciudad de México mediante un acueducto hacia 1913. El desarrollo de este proyecto, provocó hacia 1955 la desaparición de las aguas que llenaban los canales de Chalco y de Xochimilco, y desde luego las del Canal Nacional y del Canal de la Viga”[3]
Finalmente queremos agregar que el crecimiento poblacional a partir de los años cuarenta, hacia esta zona por obreros y campesinos llegados de otros lugares, generaron serios problemas. Ya que por una parte, se intensificó el crecimiento desordenado de la población, y por otra, se estableció un conflicto agrario con habitantes oriundos del lugar debido a la apropiación de tierras dedicas al cultivo. El gobierno se vio obligado a cubrir las demandas de los habitantes con obras de servicio; pero además, realizó gran cantidad de construcciones no solo de casas habitación, sino de empresas, industrias y avenidas que en nombre del progreso han mutilado a los pueblos originarios del valle.
[1] Gibson, Charles. Los aztecas bajo el dominio español. Ed. S. XXI.[2] Monterrosa boletín No. 39. 1970 INAH.[3]Hernández Granados, Gracia. Estudio geográfico histórico de Iztapalapa. UNAM. México. 1977. p. 56.
El Canal Nacional (1921-1923) era el medio de transporte de los agricultores que trasladaban sus productos de Chalco y Xochimilco, pasando por Culhuacán para llegar a la Viga, Santa Anita y la Merced con el fin venderlos.
El pasado 15 de Septiembre, por la mañana, en Iztapalapa se efectuó el izamiento de una monumental bandera: 14 metros de ancho por 24 de largo, en un asta de 50 metros de largo, ubicada en el camellón de Periférico Oriente esquina con Av. Ermita Iztapalapa, Col. Constitución de 1917.
En el mismo acto se develaron los bustos de seis connotados personajes representativos de la lucha social en México, enclavados en un nuevo espacio, al que se le denominó “Hemiciclo a los Forjadores de la Democracia”.
En este evento estuvieron presentes las autoridades delegacionales, diputados, senadores, militantes de izquierda, vecinos y familiares de los homenajeados
Los bustos develados corresponden a:
Benita Galeana (1904-1995) Reconocida activista social, originaria de San Jerónimo de Juárez, Guerrero, combatiente comunista y defensora de los derechos laborales e impulsora del feminismo en México, en 1935 participo en la creación del Frente Único Pro-Derechos de la Mujer. Autora de varios libros, a pesar de que aprendió a leer y escribir a los 29 años.
Arnoldo Martínez Verdugo (1925-) Político y líder de izquierda, originario de Sinaloa. Ha destacado en la lucha sindical, agraria y política, fue dirigente del Partido Comunista Mexicano y del Partido Socialista Unificado de México, éste ultimo lo postulo a la presidencia en 1982, y en 1988 se unió a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
Heberto Castillo Martínez (1928-1997). Inicio su participación política en 1961, en el MLN, al lado del Gral. Lázaro Cárdenas del Río. Luchador y dirigente social mexicano, en 1968 participó en el Movimiento Estudiantil, por lo que en 1969 fue encarcelado en Lecumberri hasta 1971. Fundo el Partido Mexicano de los Trabajadores, en 1988, siendo candidato por el Partido Mexicano Socialista (PMS) a la Presidencia de la República, Heberto declinó su candidatura a favor del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Los últimos años de su vida los dedico al proceso de pacificación de Chiapas, como integrante de la Comisión de Concordia y Pacificación, la COCOPA.
Valentín Campa Salazar (1904-1999). Comunista de toda la vida, comenzó muy temprano su actividad sindical y política. Creo el primer sindicato nacional industrial en México: el Sindicato Ferrocarrilero de la Republica Mexicana, fue encarcelado en múltiples ocasiones, la más larga de ellas por su participación en la huelga ferrocarrilera de 1959, apoyo el Movimiento Estudiantil de 1968 así como a todas las movilizaciones políticas y sociales en demanda de libertades democráticas, Expreso su total apoyo a las exigencias del Ejercito de Liberación Nacional Zapatista, así como fidelidad al Partido de la Revolución Democrática.
Demetrio Vallejo Martínez (1910 - 1985) Luchador social mexicano que fue impulsado por el Partido Comunista, Valentín Campa y por el Partido Obrero Campesino Mexicano. Fue secretario general del Sindicato Ferrocarrilero (1958-1959) y es considerado como un defensor de la democracia sindical. Fue encarcelado por el gobierno del Presidente Adolfo López Mateos, después de salir de prisión fundó el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) al lado de Heberto Castillo, del que seria expulsado mas tarde. Se le identifica con la Sociedad Cooperativa Pascual, en 1985 fue electo diputado federal por el Partido Socialista Unificado de México (PSUM).
Othón Salazar Ramírez (1924 ) Militante del histórico Partido Comunista Mexicano. Luchador social y líder magisterial, ha centrado su lucha en la defensa de los trabajadores de la educación, a lo largo de su trayectoria ha participado en diferentes movimientos, siempre en favor de los obreros, además de desempeñado diversos cargos políticos.
Folleto proporcionado por el Cronista de Iztapalapa, Jorge De León.
El pueblo o cabecera de Iztapalapa esta dividido en dos mitades; una que lleva el nombre de Atlalilco, integrada por los barrios de San Lucas, Santa Bárbara y San Ignacio y la otra de nombre Axomulco, conformada por los barrios de La Asunción, San Pedro, San Pablo, San José y San Miguel. En todos ellos se realiza la fiesta de su santo patrono, aquí solo me referiré brevemente a una de las ocho festividades.
Casi todas estas festividades inician días previos a la fecha de conmemoración con el novenario; periodo de reflexión espiritual y ayuno (del 22 al 30), para dar paso propiamente a los festejos a partir del primer minuto del día 31, con el ofrecimiento de las tradicionales mañanitas por los Señores de Pachicalco, a las 04:00 de la mañana en la casa de los mayordomos se ofrecen nuevamente las mañanitas por la Sociedad de La Imagen Chica, y al terminar se dirigen a la capilla con las imágenes, en donde a las seis de la mañana se le cantan nuevamente las mañanitas a San Ignacio de Loyola, durante todo este tiempo los vecinos son convidados de atole, café y tamales para aguantar la desvelada. Mas tarde alrededor de las 14:00 hrs. se celebra la misa pedida por los mayordomos y se reparte el agua bendita.
El sábado 2 de agosto por la tarde se va en procesión con la banda de música a traer las imágenes de los 7 barrios, Nazarenos, Señor de los Milagros y la del Señor de La Cuevita del 3 de mayo, a las 18:00 hrs. llegan las imágenes de San Ignacio para las tradicionales ¡Vivas! y se inicia el recorrido por las calles del barrio, es muy común que los vecinos adornen las fachadas de sus casas para dar mayor lucimiento a su fiesta. Con este recorrido se terminan los actos en la capilla y se inicia la fiesta en la calle, la Av. 5 de mayo (donde se encuentra la capilla) previamente ha sido cerrada para la instalación de los juegos mecánicos y un sin fin de puestos de comida en donde uno puede encontrar los tradicionales buñuelos, pambazos, pozole, tostadas, hotcakes, entre muchos otros exquisitos antojitos.
El domingo 3, las actividades inician nuevamente muy temprano, primero se dan los 21 cañonazos en su honor como buen soldado que fue, a las siete de la mañana se va a la casa del mayordomo por la portada floral para traerla a la capilla, y colocarla en la entrada, ese momento la banda de música va por la imagen de La Virgen de Guadalupe del medio pueblo de Atlalilco como cada año, para que visite la capilla ( hay que recordar que el barrio pertenece a este medio pueblo), a las 10:00 a.m. se oficio misa pedida por la socios de la portada en agradecimiento de que todo haya salido bien, al finalizar se recibió a los señores de San Lorenzo Acopilco (Cuajimalpa) que siempre le traen un presente a San Ignacio, posteriormente se celebró la misa dominical. Mas tarde, a las 14:00 hrs. se oficio otra misa concelebrada, solicitada por los mayordomos que inician su función y al terminar ofrecieron una comilona para todos los que quisieran acompañarlos, estas comidas se vuelven especiales en estos días, ya que adquieren un carácter ceremonial y ritual en donde se fortalecen las relaciones sociales intracomunitarias, el festejo es animado por grupos musicales a lo largo de varias horas e inclusive puede prolongarse hasta las primeras horas del nuevo día. Mientras en la capilla se reparte nuevamente agua bendita a partir de las 15:30 hrs. A lo largo de todo el día el ir y venir de la gente es constante, ya sea que estén en la fiesta del mayordomo o en la feria, la cual es animada por el estruendo de los cohetes, la música y el ruido de los juegos mecánicos, los puestos de antojitos son muy concurridos, los jóvenes y niños se divierten lanzando huevos de confeti y harina, es un día de fiesta, no solo para el barrio sino para todo el pueblos y hay que disfrutarla, al anochecer y para rematar tan importante celebración se efectúa la espectacular quema de los tradicionales castillos.
El lunes 4 de agosto, a las 7:00 a.m. nuevamente se le brindan mañanitas a San Ignacio acompañadas por la banda de música. La capilla de San Ignacio es preparada para la ceremonia de la tarde, en el altar se encuentran dos imágenes del Santo Patrón, a la izquierda fueron colocadas las imágenes de los santos patrones de los siete barrios, Nazarenos, Señor de los Milagros, Señor de La Cuevita del 3 de mayo, y La Virgen de Guadalupe, las bancas fueron colocadas de manera horizontal replegadas a la pared de lado derecho, como la capilla es muy pequeña también se colocaron en el atrio.
La cita era a las 16:00 hrs., sin embargo el recorrido por la calles se prolongo y el arribo a la capilla fue las 16:45 hrs. la procesión al igual que la de los días anteriores fue encabezada por los mayordomos acompañados por los vecinos, todos ellos con globos y ramos de flores, amenizando el recorrido el estallido ensordecedor de los cohetes y las melodías entonadas por el mariachi, que ya en el atrio siguió cantando a petición del mayordomo, pero el tiempo transcurría y a solicitud del presidente tuvieron que concluir para dar paso a la ceremonia de entrega, recibimiento y presentación de los nuevos y futuros mayordomos, con un retraso de hora y media.
Los mayordomos se colocan frente al altar y el presidente de la Meda Directiva es quien preside la ceremonia, primero presenta a los mayordomos salientes, luego a los que reciben y por ultimo a los futuros, las dos primeras parejas llevan cirios adornados con listón rojo, mientras que los últimos sin ningún adorno, los van encendiendo conforme los presentan y a la vez dirigen unas palabras a los asistentes, cada paso acompañado por aplausos, vivas, cohetes y fanfarrias. A esta ceremonia se le conoce como la entrega de la cera, es a través de ella en que el mayordomo en función concluye y el nuevo reafirma su compromiso ante la comunidad, teniendo como testigos a todos los santos y vírgenes que se alojan en la capilla. Posteriormente el tesorero rindió un informe de todo los ingresos, va mencionando a las personas que cooperaron de acuerdo a cada una de las calles que componen el barrio, previamente habían sido pegadas en la pared varias hojas que contenían el nombre de la calle, la persona y la cantidad aportada, además de otras contribuciones como pueden ser las de otros barrios, las de los visitantes de Acopilco, también se hace referencia de manera detallada de los gastos realizados como son: banda de música ($18,000.00), visita a Acopilco ($900.00), junta de capilleros ($1,024.00), programa ($3,000.00), adorno de la cúpula ($ 454.00), cohetes ($ 5,025.00), solo por mencionar algunos. Al término de la ceremonia los mayordomos repartieron bolsas con fruta para los adultos y de dulces para los niños, así como refresco para todos, estas acciones le dan renombre a la familia. Mientras esto sucedía en la capilla, afuera los puestos de antojitos y juegos mecánicos empezaban a funcionar, los fuegos pirotécnicos que se habían preparados durante el día, lograron su máximo esplendor al ser encendidos en la noche iluminando el cielo de Iztapalapa con lo que prácticamente termino la fiesta. El martes 5, se regresan las imágenes a su lugar de origen; a partir de las 15:00 hrs. se traslada la imagen de la Virgen de Guadalupe a casa del mayordomo, a las 16:00 hrs. se inicia la entrega de las imágenes de los siete barrios, Nazarenos, Señor de los Milagros, y el Sr. de la Cuevita del 3 de mayo, a las 16:30 Hrs. se trasladan las imágenes de San Ignacio a la casa del nuevo mayordomo, y la de la Virgen de Guadalupe a la calle de Pachicalco, con lo que concluyen las actividades de la fiesta. Pero si bien termina en el barrio de San Ignacio, la fiesta continúa para el resto del pueblo porque ¡En Iztapalapa Siempre hay una Fiesta que Celebrar!
En la Semana Mayor año con año en diversas partes del mundo se lleva a efecto la representación del sufrimiento, muerte y resurrección de Cristo, sin duda una de las escenificaciones de mayor trascendencia es la que se realiza en Iztapalapa, una de las 16 delegaciones del Distrito Federal en la Ciudad de México.
La delegación de Iztapalapa está conformado por ocho barrios, que a su vez se subdividen en dos partes: Axomulco: barrios de la Asunción, San Pablo, San Pedro, San José y San Miguel; y Atlalilco: barrios de San Lucas, Santa Bárbara y San Ignacio. El barrio es una unidad social y religiosa que tiene su propia capilla, su santo patrono, y un extenso calendario de fiestas religiosas y peregrinaciones; costumbres basadas en relaciones personales que se identifican mediante lazos de consanguinidad, vecindad, compadrazgo y amistad. Dentro de sus tradiciones con mayor arraigo y que mejor refleja estos usos y costumbres, es la solemnidad de la Semana Santa, que más allá de su importancia religiosa pone de manifiesto el orgullo de ser iztapalapense, así mismo, su capacidad de organización como comunidad y la resistencia a la perdida de sus costumbres. Es importante hacer mención que no es la única representación que se realiza en la demarcación, hay muchísimas más, todas ellas de gran tradición, pero sin duda la que ha logrado traspasar todas las fronteras tanto nacionales como internacionales, es la de los ocho barrios, considerada como la representación popular más grande de América Latina.
Los pobladores de estos barrios son quienes a lo largo de 166 años han mantenido viva una de las tradiciones más importantes de su comunidad, así sus calles, el Jardín Cuitláhuac, el Cerro de la Estrella, el Santuario del Señor de la Cuevita y la Parroquia de San Lucas se convierten en el escenario en donde año con año reviven su tradición, su fe católica y su unidad como barrio.
Esta conmemoración ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los años en que se ha venido realizando, de manera que la representación de Semana Santa tal como la conocemos hoy día, no siempre fue así, tanto los escenarios como los personajes y los recorridos se han modificado.
Origen de la tradición
Esta tradición nace cuando en 1833 el pueblo de Iztapalapa fue azotado por la epidemia del cólera morbus ocasionando una gran mortandad entre sus pobladores, el pánico y la desesperación los llevaron a realizar una procesión de jóvenes y niños al Santuario del Señor del Santo Sepulcro (la Cuevita), para pedir el cese de esta enfermedad, súplica que fue escuchada por la santa efigie. Frente a ese prodigio los iztapalapenses prometieron realizar año con año esta procesión, pero no fue sino hasta el año de 1843 cuando dan cumplimiento al exvoto, a partir de ese momento se han realizado año con año estas solemnidades.
Preparativos
Los aspirantes esperan ansiosos la publicación de la convocatoria emitida por el Comité Organizador de Semana Santa en Ixtapalapa A.C., que se coloca en las capillas del centro de Iztapalapa antes del 12 de diciembre; el primer domingo de enero se realizan las inscripciones, el segundo se selecciona y se otorgan los diversos papeles, previo cumplimiento de los requisitos que se solicitan: ser nativos de los ocho barrios, profesar la religión católica, ser persona de buena conducta, solvencia económica, cubrir los gastos de la vestimenta, etc., y finalmente el parecido con el personaje a representar.
Los siguientes pasos son los ensayos que se llevan a cabo en la “casa de los ensayos” una típica construcción de la zona con diversos cuartos y un gran patio central, flanqueado por hileras de bancos, Don Pedro Cano y su familia ya están acostumbrados a perder su intimidad en estas fechas; desde el momento mismo de las inscripciones y para el segundo domingo de enero su casa se vuelve un espacio público, abierto no sólo para los participantes, sino también para los medios de comunicación y público en general que entra incluso a orar en el altar.
Domingo de Ramos, con aroma a incienso
Al fin llega tan esperado día, todo inicia desde muy temprano, cada participante vive de manera distinta su intervención, son días de duelo, y sin embargo hay mucho bullicio en el centro de Iztapalapa, se empieza a pintar de morado; son los nazarenos con sus túnicas moradas y una banda blanca, no se sabe exactamente cuantos llegan, son miles. El punto de reunión es la Parroquia de San Lucas, después de la misa se bendicen las palmas y los ramos de manzanilla, más adelante se dirigen al Santuario del Señor de la Cuevita, en estas dos visitas se realizan algunos pasajes bíblicos como la Entrada Triunfal de Jesús a Jerusalén.
Jueves Santo, unidad que se reafirma
La procesión da inicio a las 14:00, recorren los ocho barrios, quizás emulando la visita a las siete casas, para reafirmar la unidad entre los barrios. La presiden Jesús, los apóstoles, las vírgenes, la guardia pretoriana, las mujeres del pueblo, en fin todos los participantes, así como los nazarenos. Por la noche la cita es en el Jardín Cuitláhuac, ahí tendrán lugar las escenas: La Última Cena, El Lavatorio de Pies y La Oración del Huerto de los Olivos, en donde Jesús es apresado por la guardia pretoriana al ser señalado con el beso de Judas después de haberlo vendido por 13 denarios, este último pasaje en el Cerro de la Estrella, terminando alrededor de las 21:30.
Viernes Santo, entre cruces y coronas
El momento culminante se acerca, en la casa de los ensayos Jesús es resguardado en lo que simula una cárcel hecha de carrizos y frutas colgando, es un constante ir y venir no solo de participantes, sino de periodistas, familiares, vecinos y amigos que año con año acuden a comer las exquisitas viandas que ofrece la familia Cano, además, obviamente de estar presente en uno de los escenarios mas importantes de la representación. Es un día único en la vida de cientos de participantes, impera un ambiente de fervor que conmueve a todos los visitantes. La procesión inicia por la mañana, para más tarde, dar paso a los pasajes de la Presentación de Jesús ante Pilatos, la Corte de Herodes, la Sentencia en contra de Jesús, quien recibirá cuarenta azotes, se le ciñe la corona de espinas, y finalmente los sayones le entregarán la pesada cruz de aproximadamente 90 kilos.
Inicia el camino al Cerro de la Estrella alrededor de las 14:00, en el trayecto se representan las caídas, el sufrimiento de Cristo se refleja en su rostro, lo pesado de su madero, lo lacerante de las espinas de su corona y sus pies ensangrentados, denotan lo difícil de su penitencia. Los nazarenos que emprendieron su ascenso antes que el Mesías igualmente reflejan cansancio y dolor, muchos de ellos con los pies ensangrentados, pero hay que seguir. El intenso sol y la prolongada subida hacen más difícil el andar; para cuando Jesús llega al Monte Calvario; el lugar de su muerte, ya se encuentra totalmente colmado de espectadores. Jesús será crucificado junto a los ladrones Dimas y Gestas, los sayones despojan de su ropa a Cristo. Aparece la Virgen María, su desgarrador llanto conmueve a todos aquellos que presencian de cerca tan dramático episodio, la expectación y el sufrimiento se generalizan, se acerca la hora de su muerte, alrededor de las 15:30 sus manos son clavadas al madero, en forma simulada, y sus pies colocados sobre el punto de apoyo. Así, ante la mirada de miles de asistente poco a poco es levantada la pesada cruz para empotrarla sobre la que permanece en el Predio de la Pasión. El sacrificio esta a punto de concluir; el Mesías pronuncia sus últimas palabras: “Todo está consumado…Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, al momento de su muertelas cruces de los miles de nazarenos que lo acompañaron son colocadas en forma vertical, se hace un gran silencio y por unos instantes nadie se mueve. Tal vez por coincidencia, en muchas ocasiones el cielo se nubla y empieza a soplar un fuerte viento, seguido por una tenue lluvia. Así termina una representación más, en la cual se vive y se sufre al rememorar la Pasión de Cristo. Pero sólo termina para los miles de visitantes, comerciantes y medios de comunicación nacional e internacional, mas no para los iztapalapenses, porque para ellos forma parte de su cotidianidad, de su cultura, y de una religiosidad que no se vive año con año, sino día a día.