ANTROP. MARÍA DE JESÚS REAL GARCÍA FIGUEROA Cronista de la Delegación Benito Juárez marichuycronista@hotmail.com
Nace en San
Jerónimo Guerrero, el 10 de septiembre de 1904, desde muy pequeña tuvo una vida
de trabajos duros e insultos. Llega con su hija a la Ciudad de México en la
década de los 20´s.
Pronto se incorpora al Partido Comunista Mexicano (PCM)
cuando aún era clandestino y se dedicó entre otras cosas, a vender el periódico
“El Machete”. Participó en la creación del Frente Único Pro Derechos de la
Mujer (FUPDM).
Aprendió a leer y escribir hacia 1936, cuando tenía 29 años.
Se casó con el
periodista y escritor Mario Gill, también miembro del PCM, y con quien decide
adoptar seis niñas indígenas; para darles educación y formación.
Al desintegrarse
el PCM Benita se integra al Partido Socialista Único de México (PSUM) y estuvo
postulada para un cargo público en Cuautla, Morelos.
En su larga
carrera política y combativa conoció a personajes como: José Revueltas, David
A. Siqueiros, Elena Poniatowska, Valentín Campa, Raúl Anguiano y Fidel Castro,
entre otros.
Fue militante
comunista, precursora del feminismo en México, gran oradora, defensora de los
derechos humanos. Escribió dos libros: su autobiografía “Benita” (1990) y “El
peso mocho” (1979).
Valiente e infatigable participó en huelgas, apoyó a
maestros, campesinos, ferrocarrileros y estudiantes, todo esto le valió ir a
prisión más de 50 veces.
Antes de morir, a
los 91 años de edad, la llamada “Muchacha de las trenzas”, decide que todas sus pertenencias formen
parte de un Centro de Estudios en el que se preservaran sus ideales de lucha.
Antrop. Ma. De
Jesús Real García Figueroa
“En medio del
murmullo yo oí lo que se
Decía de mí.
Desde ese momento
Empecé a preparar
un hermoso castillo
De ternuras sobre
lo que se decía de mí,
Y empecé a
acercarle pedacitos de cada
Cosa que oía a
sus cimientos, y así
Desde ese momento
yo empecé a
Preparar un
hermoso castillo al
Proletariado, se
lo dediqué a él.
Este hermoso
castillo fue creciendo y
Bañándose en
sangre de estas luchas
Y pedazos de
ternura levantando a
Nuestros
compañeros, que luchaban
Por una vida
mejor.
Así pasaron
muchos, pero muchos
Años y seguía
pegándole pedazos,
Pedacitos de
palabras del proletariado
Y esas palabras
se las pegaba a mi
Hermoso castillo
y estoy viendo que mi
Castillo se viene
abajo y el proletariado
No me ayuda a
detenerlo
Este castillo que
construí se me está
Cayendo, se lo
pongo en sus manos
A las mujeres. No
dejen que se caiga, a
Ustedes se los
entrego. Mujeres y
Hombres ayuden a
construir este
Castillo que se
nos viene abajo.”
ANTROP. MARÍA DE JESÚS REAL GARCÍA FIGUEROA Cronista de la Delegación Benito Juárez marichuycronista@hotmail.com
ANTECEDENTES
Los terrenos donde se estableció la colonia Unión Postal fueron en la época prehispánica sembradíos trabajados por indígenas.
Más tarde, durante el Virreinato, a partir del siglo XVII, se destinaron a potreros de pastoreo junto con los pertenecientes a las actuales colonias Miguel Alemán y Josefa Ortiz de Domínguez.
En 1856, al mismo tiempo en que se fundaba el rancho de los Álamos, situado dentro de la municipalidad de Tacubaya, don Felipe Narvarte compraba la hacienda de la familia Escandón, a la que dio su apellido, por lo que en adelante, hasta que la fraccionaron, se llamó Hacienda Narvarte.
En las primeras décadas del siglo XX comenzaron a surgir en esta zona algunos asentamientos y un intento de traza para definir sus calles y avenidas.
Fue hasta 1940 cuando gracias a la creación del fraccionamiento Álamos, comenzó a recibir los servicios municipales reconociéndola de esta forma como una colonia a la cual se le otorgó oficialmente el nombre de Unión Postal. Los trabajos de urbanización terminaron en 1950.
FUNDACIÓN
Don Cosme Hinojosa, director del Servicio Postal de 1914 a 1928, fue un hombre comprometido con su personal. Trabajó incansablemente por conseguir un patrimonio para los empleados postales para lo cual estableció la sociedad civil denominada “Colonia Postal”, registrada el 30 de mayo de 1922 ante el notario Agustín Martínez Anaya. Su objetivo era adquirir los terrenos del ejido de General Anaya y fraccionarlos con el fin de que cada uno de los socios tuviera en esa colonia una propiedad. Para representar a todos los adquirientes y socios, así como para recibir y distribuir el terreno entre los mismos, expidiéndoles los títulos correspondientes, se formó un consejo de administración presidido por don Cosme y como secretario el señor Ignacio Valenzuela.
La fundación de esta colonia tuvo lugar en 1919 cuando se construyó la primera casa habitación en la calle de Reembolsos 48, propiedad de don José Guadalupe Rivas Rojo, administrador de Correos en Tenango del Valle, Estado de México. Con estos datos se refuerza la idea de que la mayoría de las casas de este fraccionamiento fueron destinadas a los trabajadores de Correos, de ahí su nombre: Unión Postal.
ANTROP. MARÍA DE JESÚS REAL GARCÍA FIGUEROA Cronista de la Delegación Benito Juárez
Situado casi en el extremo oriente de los terrenos que conforman la Delegación Benito Juárez, el antiguo barrio de San Simón Ticumac presume tener orígenes prehispánicos al formarse en una porción de tierra firme que emergía al sur de la laguna que rodeaba la ciudad lacustre de Tenochtitlán y que sirvió de contrafuerte para el terraplén de ocho metros de ancho construido por los aztecas como camino o ruta destinado para su ejército y los pochteca o comerciantes. Unía varios pueblos como Mexicaltzingo, Ixtapalapa, Xochimilco y seguía hacia el sur por Cuernavaca y Oaxtepec.
Tomó su nombre del vocablo náhuatl Ticomac que significa “Lugar donde residía el señor que tenía la dignidad de Ticomécatl”. Al consumarse la Conquista, las tierras y familias de Ticumac pasaron a formar parte de los primeros latifundios regionales o haciendas. Los frailes franciscanos avecindados en Coyoacán construyeron a mediados del siglo XVI una modesta capilla en esta población, la cual dedicaron a San Simón; en ella comenzaron su labor evangelizadora por esta zona.
En un mapa fechado en 1619 San Simón aparece como un pueblo de menor importancia; más tarde don Carlos de Sigüenza y Góngora, científico distinguido, realizó un plano donde se observa el pequeño pueblo de San Simón junto a la calzada de San Antón (hoy Tlalpan). Hacia el siglo XVIII Ticumac tenía su ejido cuyos límites eran aproximadamente: al noreste la calle de San Simón, al oriente la calzada de Tlalpan, al sur el camino a Santa Cruz y al poniente la Avenida Universidad.
En el siglo XIX su pequeño templo fue silencioso testigo de las postrimerías de la Batalla de Churubusco, al ser el último refugio de los vecinos al paso de las tropas norteamericanas en 1847.
Tierra de floricultores y cultivadores de las más variadas legumbres que proveían a la Ciudad de México, San Simón Ticumac fue por largo tiempo una comunidad semiurbana, que compartía muchos aspectos con otros pueblos, entre otros Santa María Nativitas, Santa Cruz Atoyac y Xoco. Sus pobladores se ocupaban del cultivo de magueyes, maíz y diversas plantas; además, se criaban aquí cerdos y vacas atendiendo desde luego la producción de sus derivados.
ANTROP. MARÍA DE JESÚS REAL GARCÍA FIGUEROA Cronista de la Delegación Benito Juárez
La Delegación Benito Juárez, establecida en 1970, formó parte de los antiguos doce cuarteles, se conforma históricamente en torno al pueblo prehispánico de Mixcoac, nombre en náhuatl que significa “Culebra de nube” y es representado por el jeroglífico de una serpiente con medio cuerpo voluminoso. En sentido cosmogónico se relaciona a Ixtamixcoatl “Culebra blanca de nubes”, Dios considerado como el padre de los pueblos del Anáhuac, cuyo nombre es identificado por los indígenas como “Vía Láctea”, otro significado es tromba; también se adoraba a Mixcóatl.
Además de que los habitantes de Mixcoac trabajaban la tierra, ésta era propiedad comunal. Algunos historiadores opinan que en el tiempo de Cortés se cosechaba poco maíz sólo para el autoconsumo, se cultivaban frutas y flores a fin de venderlas en la Plaza Mayor.
Mixcoac ha sido residencia de muchos personajes famosos, tal es el caso del gran novelista Joaquín Fernándezde Lizardi, autor de “El periquillo sarniento”, entre otras obras, su casa se ubica en el número 73 de Campana. Don Valentín Gómez Farías, liberal activo que participó en el proyecto de Reforma hacia 1883, tuvo su casa frente a la plaza que hoy lleva su nombre, ahora ocupada por el Instituto de Investigaciones doctor José María Luis Mora. Don José Ives Limantour, Secretario de Hacienda a principio del siglo XX, tenía su casa sobre el antiguo camino a Mixcoac, donde reside el Colegio Williams.
En la actualidad, los terrenos del antiguo pueblo de Mixcoac y sus barrios se concentran en las colonias Nonoalco, San Juan, Noche Buena, Extremadura Insurgentes, Actipan, San José Insurgentes e Insurgentes Mixcoac; en esta última se localiza el centro de la población. Las calles de la zona llevan en su mayoría nombres de pintores célebres como Rembrandt, Leonardo da Vinci, Botticelli, Rubens, Tiziano, Miguel Ángel, Giotto. También hay nombres de ciudades españolas: Cádiz, Santander, Málaga, Valencia, etcétera, y norteamericanas como Baltimore, Cleveland, Denver, Detroit, Boston. No podían faltar aquellos nombres tradicionales como Actipan, Callejón del Diablo, Charco Azul.
El pueblo de Mixcoac cuenta además con un basamento piramidal construido antes de 1250 en el barrio de Nonoalco, el cual, según Don Francisco Fernández del Castillo, fue dedicado al Dios Mixcóatl.