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ARQ. JUAN MANUEL RAMIRO GOROSTIETA
Cronista de la Delegación Álvaro Obregón
y Pedregal de San Ángel


INTRODUCCIÓN

Desde muy corta edad fui un enamorado de mi ciudad, vivía en la Colonia del Valle y junto con mis hermanos y amigos recorríamos las calles hasta  ver a dónde terminaban, qué había más allá, etc. Más tarde nos gustaba ir en bicicleta a la Ciudad Universitaria y recorrerla, hablo de los años 50, en donde C.U. estaba aún en terminación de algunas de sus facultades, me impresionó especialmente la construcción junto a murallas de roca volcánica y pensé que ojalá algún día pudiéramos vivir por esta zona.       
Veinticinco años después mi esposa y 3 hijos nos cambiamos al flamante fraccionamiento de Fuentes del Pedregal, el cual hemos llegado a conocer muy bien y realizamos gran amistad con muchos de los colonos. Así mismo, recorrí la colonia Jardines del Pedregal de San Angel, ya sea de paso o de trabajo, en donde cada semana asisto a la Iglesia de la Santa Cruz, la cual me parece muy bien diseñada.   

Con respecto a la delegación Álvaro Obregón, de niño siempre me pareció como una zona campestre, un suburbio de la gran ciudad, con lugares muy interesantes, arbolada, con ríos a cielo abierto, construcciones de uno o dos pisos, lo que daba una perspectiva impresionante hacia las serranías del Ajusco y del Monte de las Cruces.  El centro de ésta delegación era “San Angel”, en donde sus calles y casas me parecían de una ciudad del interior, semejante a San Miguel de Allende, a Guanajuato y a Oaxaca; que guarda ese encanto “provinciano” hasta la fecha de hoy y que lucharemos por seguir conservando.       
Visite San Angel innumerables veces por el gusto de recorrerlo, gozar de sus lugares de recreo, asistir a reuniones e ir a sus Iglesias y casonas de la época. Especialmente me encantó un poblado, ahora con aire de colonia, que fue parte de San Angel llamado “Tlacopac”, en donde vivía en aquella época mi novia (ahora mi esposa) y a la que visitaba muy a menudo, recorriendo juntos toda esta zona de grandes contrastes sociales se encontraban las Mansiones del Coronel José García Valseca y Manuel Espinosa Iglesia, así como casas muy sencillas de pequeños comerciantes y obreros.       

Todos nos reuníamos los domingos a medio día en la Iglesia de Tlacopac llamada “La Conversión de San Pablo”. El padre Agapito sentaba a la gente del “pueblo” en la Iglesia central y a los demás nos acomodaban en la construcción lateral; pero en el atrio de la misma, la “mezcla”, era irremediable, lo cual me daba mucho gusto, puesto que eso enriquecía a la comunidad, ya que todos convivimos en la misma zona.   

MEDIO FÍSICO


La  Delegación Álvaro Obregón está ubicada al poniente del D.F. y en la zona media de la Entidad como se indica en el plano correspondiente; colinda al norte con la Delegación Miguel Hidalgo, al Oriente con las Delegaciones Benito Juárez y Coyoacan, al sur con la Delegación Magdalena Contreras y al oriente con la Delegación  Cuajimalpa de Morelos. Se encuentra su colonia inicial llamada “San Ángel” como la número uno en el código postal “01000” a una latitud de 19º 24´47” norte y a 3´21” al oeste del meridiano de la Cd. De México, y a una altura de 2307 m. sobre el nivel del mar; es decir, unos 70 m. por encima del  zócalo de la Cd. De México. Su área es de 85.87 km¨2  y ocupa el séptimo lugar en extensión de las 16 delegaciones del Distrito Federal, su población es actualmente de 706,567 habitantes, lo que corresponde a la tercera delegación más poblada del Distrito Federal, después de Iztapalapa y Gustavo A. Madero. Su topografía es muy accidentada por encontrarse en la zona poniente, en las estribaciones de la serranía de las cruces; en la delegación se encuentran varias cañadas como La Barranca del Muerto; La Del Moral, La Malinche, Puente Colorado, Puerta Grande, Atzoyapan, etc.  
Existen varios ríos que atraviesan la delegación, entre ellos están: El río Tacubaya y el río Becerra que desembocan en el río de la Piedad, El río Mixcoac y el río San Ángel que se unen al río Churubusco.     
Su clima es semejante a la región de la zona surponiente de la cuenca de México, subhumedad, con una precipitación aproximadamente de 1100 mm/anuales, con una temperatura media de 15º C, en la zona montañosa la precipitación pluvial es mayor y la temperatura media algo más baja.       
En una gran área de la delegación Álvaro Obregón, se encuentra el llamado Pedregal de San Ángel, que originalmente abarcaba una superficie de aproximadamente 80 km¨2, producto de la erupción del volcán Xitle, hace cerca de 2000 años. El mencionado pedregal abarca cuatro delegaciones que son: Álvaro Obregón, Tlalpan, Magdalena Contreras y Coyoacán, pero de la antigua municipalidad de San Ángel es de donde toma su nombre.       
Actualmente a otra zona de Tlalpan se le ha reconocido como Pedregal Xitle.  



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EDGAR ANAYA RODRIGUEZ
Cronista de sitios turísticos del D. F.
buenviaje2007@gmail.com

CEREMONIA EN LA PLAZA SAN JERONIMO LIDICE.
Fotografía: Proporcionada por Edgar Anaya R.

En junio de 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, las tropas nazis habían invadido Checoslovaquia. El día 10, en la aldea de Lídice, situada a 20 kilómetros de Praga, la capital, concentraron a todos sus habitantes -unos 500- separaron a hombres, mujeres y niños; a los hombres -alrededor de 200- los fusilaron, a las mujeres y a muchos de los niños -los que no podían ser reeducados y germanizados- los enviaron a campos de concentración para su exterminio. La aldea de Lídice fue dinamitada, desaparecieron casas, escuela, iglesia, cementerio y carretera, e incluso desviaron el arroyo y borraron el nombre del pueblo de los documentos y mapas alemanes. Acabaron con todo vestigio, en venganza porque los checoslovacos habían matado a balazos a Reinhard Heydrich, uno de los principales dirigentes nazis, jefe de las policía secreta y representante de Hitler en Checoslovaquia.

Tan pronto se conoció la noticia en el mundo, Lídice se convirtió en un símbolo de la lucha contra el nazismo. En nombre del presidente de los Estados Unidos, el secretario de Marina envió un mensaje a los nazis cinco días después: “... no han exterminado ustedes Lídice, le han dado vida eterna, le han dado un nombre que siempre vivirá en los corazones y en las mentes de la gente libre. Lídice vive y vivirá de nuevo...”.

Posteriormente, periódicos y revistas de los Estados Unidos iniciaron una campaña entre sus lectores para que de alguna forma renaciera el pueblo destruido. Se decidió entonces cambiar el nombre de la población de Stern Park, Illinois, por el de Lídice. Varios países siguieron el ejemplo, entre ellos México.

Dos meses y medio después de la masacre, el 30 de agosto de 1942, se realizó una ceremonia en la escalinata de la Escuela Superior de Guerra, ubicada en el pueblo de San Jerónimo, delegación Contreras. El entonces secretario de Gobernación, Miguel Alemán, en representación del presidente Manuel Ávila Camacho, agregó Lídice, para perpetuar en México la memoria de la pequeña aldea borrada del mapa. Desde entonces se llama San Jerónimo Lídice. En la ceremonia se escuchó a control remoto, desde Washington, la voz de Henry Wallace, vicepresidente de los Estados Unidos, quien expresó felicitaciones por el hecho.

El entonces regente de la Ciudad de México, Javier Rojo Gómez, hizo una declaratoria: “Hoy, 30 de agosto de 1942, en el corazón mismo de la patria mexicana, la pequeña ciudad de Lídice renace. De acuerdo con los poderes que las leyes mexicanas conceden, declaro que el nombre de la Villa de San Jerónimo, D. F., es adicionado a partir de hoy, con el de Lídice, que en los idiomas checo y eslovaco se traduce como casa del pueblo. ¡Viva Lídice!”.

Cada año se recuerda en San Jerónimo Lídice al pueblo exterminado de la entonces Checoslovaquia (se han hecho películas acerca de este hecho) con una ceremonia que se realiza en una plaza de unos 15 por 20 metros, situada a una cuadra de la Escuela Superior de Guerra, inaugurada en 1975 y conocida como plaza Lídice, Rosedal de la Paz, que se ubica en el cruce de las calles Corregidora y Magnolia.

Se nombra Rosedal porque el parque que se  une al sitio donde se ubicó la aldea de Lídice con la población actual del mismo nombre lo convirtieron en un hermoso jardín de rosales enviados por gente de todo el mundo. El museo de Lídice, es un monumento dedicado a las víctimas, la Flama de la Paz y una galería de arte se encuentran ahora en el lugar de la tragedia.

En la pequeña plaza Lídice de la Ciudad de México hay dos placas que recuerdan el hecho; la inferior, hecha con azulejo pintado, dice: “Lídice, lugar donde están sembradas vidas, de cuya sangre nacieron rosas, las que con sus perfumes ahogaron el fuego de las más cruentas armas. A cuarenta y tres años de distancia. México, D. F., 22 de junio de 1975”.  La placa superior, metálica, dice lo mismo pero agrega después un párrafo aclaratorio: “Con esta placa se propone la permanencia del mensaje abajo inscrito. Delegación Magdalena Contreras, 10 de junio de 1993”. Una placa ovalada de “Talavera” que dice “Plaza Lídice” está colocada sobre el muro del fondo. La barda que delimita y la jardinera circular están hechas con piedra negra volcánica. Entre este muro y la jardinera están dos astas para banderas, la de México y la de República Checa. La jardinera, circular, está inclinada, con su lado norte más alto que el opuesto, con rosales sembrados en su contorno y una escultura de alambre grueso en el centro que representa a un ser humano alzando su brazo izquierdo y volteando la cabeza hacia el cielo. Hay además en esta plaza con piso de adoquín tres jardineras con jacarandas en las esquinas y un mural alusivo al tema de Ariosto Otero, quien ha realizado varios de para colocarlos en diversos puntos de la delegación.

Esta plaza solitaria cada 10 de junio a las diez de la mañana se llena de gente y de vida. En el templete principal se ubican el embajador en turno de la hoy República Checa y el delegado en Magdalena Contreras, con sus respectivas esposas, funcionarios de la embajada y de la delegación. Las mamás de los niños participantes y algunos vecinos ocupan la sillería.

La ceremonia comienza con los himnos y el izamiento de las banderas de ambos países, intervención de la banda de guerra y el coro infantil, la escolta de alguna secundaria -como la llamada “Lídice”-; enseguida los discursos, la guardia de honor, el minuto de silencio por las víctimas y los números artísticos: poesía coral, declamaciones, música. La Orquesta Infantil de Percusiones de la delegación Magdalena Contreras (fundada en 1975), toca desde 1984 en esta ceremonia canciones checas y mexicanas, y como rúbrica “El barrilito”, pieza checa popularizada en México que hermana a ambas naciones.
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